martes, 27 de diciembre de 2016

De principio a fin

El gentío se desparrama en los sobres de la tarde (murmura, expulsa, codicia), con la elipsis de vos la pantalla vacía me hace extrañarte. Los correos de la noche apenas despuntan sus vicios, muerden el dolor en sus intersticios.

Urgen unas insípidas distracciones, al menos me regocijarán temporalmente como unos rellenos bombones. Y eso que generalmente no me gustan, porque el chocolate tiene estrategias difusas. Calma la inanición de amor, para luego ensalzar a la ansiedad y confinarla a su rincón.

(La abstinencia es una desfachatada obsecuencia).

Debo pertenecer al olvido (acariciarlo, perforarlo, administrarlo, habitarlo), pero aparecés y el estúpido indiferente me vuelve a mi realidad urgente.

Papas y batatas esperan, el horno las acelera, cocción a fuego lento en el alma que me tiene como carcelera. Me oprime, malgasta mi libertad, la envuelve en un trozo de pan (ni aún así viendo mi realidad puedo recapacitar).

Ay querida mía, el año en que vos dejes de sentir así con una tremenda vacación has de existir, borrando malgastados anhelos y pidiendo bebidas en un bar brasileño.

Jajaja, si, a veces me siento más loca que las cabras, escribiendo "a veces" con "h" y soltando a la idiotez sus amarras.

Al menos me río, con el aire del ventilador secando mis heridas, y mirando hacia las ventanas que se oscurecen en el abrazo de sus postigos.

"¡Ay, me rompí el dedo!", dice Emi, exagerando, y yo me rompo el alma con este corazón que te está amando, pero como nadie ve esa rotura apenas se percibe como una fisura.

Jajaja, y como le digo a Emi, aunque este 9 de Julio sea un ente quieto, aunque fuera un suplicio yo me armaría mi propio silencio, organizando esferas imaginativas en mis tiempos.

Despertá que el aire es gratis, no lo pagás para suspirar ni tampoco para respirar, notá qué las ganas de amar te pueden atormentar y ya te vas a hartar, y te vas a desenamorar, aunque las bandurrias nunca beban del mar, y sólo las gaviotas pretendan a las ballenas picar.

Es una desesperación que le pisará al corazón su emoción (eso espero, y de un sopetón).

Animate y verás, donde quiera que vayas el orgullo sacudirás, lo encogerás para luego sus alas desplegar, y por fin vivirás, sí que vivirás...

27 de diciembre de 2016

lunes, 26 de diciembre de 2016

Lluvia libre


Los pinceles empapados van disimulando el escalofrío del patio. Llueve intensamente y en chaparrones desesperados, como si la fiesta se adueñara de la noche.

Las estrellas se sacuden en sus camas, se tapan hasta la cabeza con sus elecciones personales, hasta el fin, como debe ser, acelerándose con sus brillos pasionales.

Los ruidos plagiados del corazón van acariciando con su estruendo a las canaletas y yo te escucho cerca, como saliendo del órgano de la tormenta, y te ansío. Decreto un pequeño momento de obsecuencia (sólo uno, nada más).

El disimulo es una especie de ceguera atosigada por el orgullo. A mi ya no me queda, pero a vos te representa.

Esto del decir como si supiera es una osadía, pero más osada es tu indiferencia que le huye a la acción, y para eso no hay razón.

Me importa un bledo esta rendición, la estreno tan en mi profundidad que los latidos de esta tormenta apenas tapan esta necesidad.

Todo lo que puedo hacer ahora es perseguir lo que queda de vos en este invento que me ha roto el corazón.

Hoy sí que suena el cielo, sabio como pocos, me silba con estruendos en el oído derecho y a sus estrepitosos combates me adhiero. ¡Con la severidad de los truenos me entretengo! Parecen tus ojos, rompen la quietud a su antojo.

Los nuevejulienses dirán que es tenue, pero la falta de costumbre me insiste en que viva el momento con esta lluvia libre. Te toco en esta gloria, lo que arde afuera me refresca la memoria.

26 de diciembre

viernes, 23 de diciembre de 2016

Trampas amarillas

Las trampas amarillas se revuelcan sobre la tierra practicando la aridez, ejerciendo la hegemonía de un vendaval y alimentando la escasez.

Los sueños son imposibles de cumplir en este escenario, pero sí los insectos duermen siestas eternas en la noche prematura, donde la vejez del horizonte se abraza al calor de la meseta.

Aquí los dolores explotan entre besos secos, se cubren el desamor en sus recovecos, son infieles a sus amores los alacranes, no se aburren entre el rugoso sudor del fin de la tarde.

Pero en Las Grutas la brisa refresca suavemente la tempestad interna, reabre su pasión con un cañón, y de una tenue devoción la infecta.

Acá se despiertan los grillos, se airean los felinos, se humedece mi alma del ejetreo posterior a tu encanto, y las heridas mastican unos chocolates livianos mientras vuelven al llano, y en la ruta se han desublimado.

Aletean los cabellos del gentío (son las ondulaciones de la incertidumbre). Pisan el agua y compran caramelos, cargan los termos para el mate mientras yo recuerdo el momento en que comencé a amarte, cuando no me miraba nadie, y descubrí en tu mirada un calor insoportable.

Aún debemos pasar por West Saint Anthony, y luego Red River. La provincia de Río Negro tiene un hedor que me persigue, ese entre sequedad y pastos verdes que amontona escombros y raíces, aquél que me insiste, donde aún se desarrolla este deseo que te invita a sentirme.

22 y 23 de diciembre de 2016.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Revolución

Para pensar en la revolución no caben dudas que primero hace falta un corazón. Si no lo poseés, pues entonces primero pensá con qué otra cosa te podés entretener. Romper un esquema es una verdadera tendencia, pero si las cualidades son sólo una apariencia deberías enjabonar tu mirada y pedir clemencia.

Las heridas que salen de las letras han luchado contra la avaricia, y en su vehemente sombra destruye atajos hacia la codicia. No me esmero por ganar porque soy una irrealista, que come sordera y se ata de manos ante la espera.

Estúpida ceguera, y yo que luchaba en mi mente contra las barreras. Vamos a buscar otro sueño, que acá la realidad ya tiene dueño.

Para pensar en tener una corazón hace falta una revolución. Sigo empeñada en enjuagarla con jabón, es que esta suciedad que me hace limpia aún no fue lavada de su herida, y quiere amoldar sus energías a una pared deslucida.

Justamente, para poner color sobre el dolor es necesario haberlo banalizado, y luego ajustado, y así resurgir de entre los náufragos como una emoción que sus virales contiendas se ha fumado.

A otra cosa y asunto finalizado.

18 y 20 de diciembre de 2016.

martes, 20 de diciembre de 2016

La posada


La posada

Pasan desapercibidos los recuerdos de Belén. Surge la energía del fin de año, de que algo nuevo lavará los dientes del anterior y por fin se quebrará la mala onda. Por eso se golpea con tanto fervor la piñata. ¿No es así?

Entre algodón de dulce, manzanas azucaradas, elotes y churros asistí al primer evento de mi vida donde se recibe aunque sea un mínimo regalo, mas allá de un sorteo. Pero como primer gran intersección antes del banquete, había que disimular la escucha de un discurso político remembrando anécdotas pasadas y conjeturas acerca de las buenas actuaciones deportivas del año. Parecía una misa, me hizo acordar a las charlas de domingo del sacerdote, allá en Trevelin, donde el frío coexistía con bancos duros y aseveraciones de rostros, disimulos, sonrisas falsas y falsas conciencias momentáneas. Por lo menos de parte del mayor número, aclaro.

Después del ente regulador entre la paciencia y la tolerancia, nos decidimos a aturdirnos entre alcohol (buena excusa para festejar en la posada) y manjares alimenticios. Para los tradicionales, unos frijoles charros envueltos en un tierno caldo, y para los niños unos cacahuates eran la antemesa al platillo principal.

Los ojos me sudaban, jamás había visto tal despliegue en una fiesta organizada por el lugar de trabajo. En ese momento no lo era, en Monterrey todo trabajo es excusa para reunirse los jueves y viernes por la noche y hablar de cualquier cosa, o vecino, o compañero (que no nos escuche, por supuesto), pero también es reunión, es amenguar dolor, es creerse por un rato que somos libres, que el festejo nos llevará a otro mundo, a otra posición ante nuestros jefes y ante posibles nuevos amigos.

Más tarde llegó la carne asada junto a las tortillas. Hay una exquisita sensación de lejanía, disfrutar de la tradicional forma de comer argentina con el condimento mexicano que todo lo quiere envolver en tortillas o cambiar de sabor ¿Por qué comes sin chile?, ¿por qué no le pones salsa?, son las recurrentes preguntas de mis compañeros. A pesar del apartado especial que significa tener al picante en la mesa, mi voluntad es más fuerte y comió la carne en si, con el sabor normal, con el sentido y el sabor del carbón o la leña.

Pero la posada no es sólo un momento de comida, también es un momento de regalo. Cada uno de nosotros debía sacar un número, y en un sorteo posterior sabríamos cual seria nuestro gift. Por supuesto, a nadie debía faltarle uno, y a nadie le faltó.

La comida, la bebida y, por supuesto, el baile, son dignos representantes de la posada navideña. Y pensar que todo comenzó como una tradición de visitas a las casas de las familias mexicanas, pidiendo alojo y posada en días anteriores a la llegada de la Navidad. Y la mutación del tiempo tiñó con los colores del festejo y la necesidad de compañía semejante fiesta.

(De vaya a saber cuándo, algún día de 2006, para el cuasi libro aún no finalizado "Entre héroes y extraños").

lunes, 19 de diciembre de 2016

Abrir puertas con la canción

Abrir puertas, como decía Gloria Estefan en ese cd que tanto escuché (y que tanto acarició mi discman cuando estaba terminando la carrera de Comunicación en 1997), o como decía Marta en ese tan bello “Tienes que vivir”. Muchas veces no las abrimos, es más, las cerramos por temor a vivir y a ser felices. Porque aunque parezca paradójico, la felicidad puede ser una experiencia muy compleja para vivir, y muchos no se atreven a enfrentarla. Quizás porque es muy difícil aceptar una posible pérdida, o tal vez porque nos cuesta transgredir las barreras del dolor y animarnos a sentir cosas maravillosas.

En un sinsabor se aprecia cada instante mágico que hemos vivido y lo comparamos (la comparación es una de las tácticas más ingeniosas del ser humano para superar lo que no podemos explicar por propio argumento) con aquello bueno que alguna vez se nos ha presentado. Pero, ¿y si la vida consistiera en vivir solamente, sin agredir ni a los orgullos, ni a los momentos indignantes, ni a los seres que pretenden hacer daño, porque al fin de cuentas, la vida en su mayor o menor medida depende de nosotros? ¿Pero y si la vida no consistiera también en vivir lo difícil, porque de lo fácil hasta las pestañas se hacen cargo?

Yo he querido abrir cada puerta, cada rectángulo artificial que se me presentaba, aunque fuera conciso. Sabemos que cada apertura es perfecta, porque es una nueva posibilidad. Y en cuanto a mi timidez, qué decir, una pequeña traviesa incoherente entre acción y corazón (más intención y sinrazón), resbalando entre mis sueños cada día, viviendo sólo de tratar de generarlos y acondicionarlos a mis nuevos propósitos, como lavando sus manchas y centrifugando sus locuras. Puro noctambulismo para luego caer ante los encantos de la vida, y vivir.

Yo he querido entibiarme el corazón, como lo tenía en mis tiempos antes de viajar al exterior de mi país, rellenito, confortable, resplandeciente, inocente, y hasta atrevido en sus sentimientos, pero puro en sus inquietudes, sin malos pensamientos, sin dudas al sentir, sin explosiones al vivir, sin nadie de quien dudar, sin temblores que superar.

 Y cuando no ocurre lo que buscamos, y cuando lo que soñamos es imposible, ¿qué?

Desconocida es el tema que más me gusta, o quizás el que nunca paso con el forward, esté triste, alegre, quiera escuchar canciones románticas o aquellas pum para arriba en cada playlist. Es bueno eso de guardar algo, de dejar para nosotros algo que el otro no pueda descubrir, porque la sorpresa genera un efecto reparador para aquel que quiere superarse y no escuchar a los que intentan tirarte para abajo tus deseos y objetivos. Además, enciende intriga y una probable sorpresa por describir nuevos atributos existenciales en el otro.

“Sustancia húmeda que cubre uniformemente la tierra”, decía el monstruo de Víctor Frankenstein, para referirse a la nieve. Elemento que late e inventa teorías sobre el amor, sentimiento que arremete a galope con sensaciones y atracciones sobre el cuerpo del otro, espesor en el alma que propone al ser herramientas para acariciar la vida del ser humano, pequeños redondeles negros ubicados bajo la frente que aseguran la inestabilidad de las almas, etc etc, digo yo sobre todo esto que me ocurre, como si lo que pasara fuera tan perfecto al raciocinio para describirlo con definiciones de diccionarios románticos.

Y aunque no seas vos apareciendo siempre espero tu aparición.

“She´s the one”, dice Robbie Williams, y recuerdo cada espacio de emoción en aquellos tiempos difíciles del año 2000 en Puerto Deseado, no cabía la valentía porque nada significaba, no había lugar ni a la queja ni a la desilusión, no había criterio alguno ni posibilidad de renunciar (aunque faltaba la valentía no se debía renunciar). Esa canción de Robbie, como algunas otras, me dieron un frontón de paz donde paliar mis necesidades, donde atesorar al menos un suspiro en el silencio, porque nadie debía verme (ni se podía) relajar, o tan sólo respirar. Y luego en  2001 se me paró el corazón, pero de una felicidad que me atosigaba con montones de ilusión recubriendo las gestaciones de sus venas, y desprestigié a la mismísima indiferencia para conocer el amor.

Momentos de dolor sólo son paliados con música y lectura. Siempre que la pena desenvuelve sus barreras y se muestra desnuda ante la insensatez, ahí aparece la canción para frenarte un poco de una vez. Todo con música es diferente, hasta el humo que cruje en las llamaradas del corazón tiene aromas exquisitos, y no pretendemos dejarlo de adorar, aunque duelan sus quemaduras, aunque aprieten sus ataduras. El silencio no es salud, sólo el convincente abrazo musical eleva a lugares incandescentes a la humanidad, como si le robaras los gemidos al mar.

29 y 30 de noviembre de 2016.









sábado, 17 de diciembre de 2016

Imaginación versus realidad, ¿quién da más?

Yo imaginé que la realidad superaba a la imaginación, pero me equivoco porque sólo imagino, y el cuentito de lo real no tiene aroma, tan sólo un camino por el que la falta de libertad te doma.

Intensificar el tacto no quiere significar que con mis sueños no hagas un pacto. Creo que mi lesión en las rodillas apenas me hace cosquillas, suavemente por mi indiferencia se desliza, no hay mejor selección de movimientos que cuando te toco en la sensación que te provoco, y si no calculo mal, creo que no es poco.

Mi debilidad es creciente, ¿o inconsciente? Murmura por el camino pavimentado y grita por el enripiado. Las piedras no destruyen el imaginario, más bien lo calientan, y limpian su exceso diario de deudas con lo bestiario.

Cada ser interior que se da al exterior corre el peligro de ser conocido y perseguido, por sus estupideces o insensateces, es el precio a pagar en un mundo del que se duda hasta de aquel que intenta amar de verdad.

¿Imaginación o realidad? Hasta pueblos se han creado sólo por el hecho de imaginar. El ideal lame fuertemente el espacio irreal, y se condensa con su espíritu: en este aspecto de nada sirve lo real.

Como si esto no fuera una advertencia, en tus pupilas creo pantanos de indiferencia, porque puedo percibir la indefinición cuando a la vejiga del mundo se integra la indecisión.

Huyo de eso de escatimar y maniobrar. Para qué permanecer, mejor pertenecer, si finalmente a la tierra iremos a perecer.

El cuento ha concluido con sus formas: a pesar de su irrealidad, la imaginación es lo que finalmente transforma.

14 de diciembre de 2016.

martes, 13 de diciembre de 2016

Martes 13

En los vidrios resbala el deseo, el sabor de la humedad se desliza en el sonido sofisticado del viento, tiembla el dolor, agoniza el gris en la pérdida de su color. Te voy sintiendo desde temprano y ya no puedo imaginar un hábitat mejor. Esta saturación de esencias naturales persigue mi expectación.

Es tu luz, que entre los caminos desahuciados de este martes 13 me iluminó.

Recibo el consejo de una gota que baja por el maullido de Lucy, pero aconsejar a una idiota es tan estúpido como el consejo mismo, es redondear un viaje por la insalubre senda de un ser desconcertado, que vibra, que se ve condenado y atosigado por sus demonios bailarines, arrastrados con sus risas como entre jardines.

Un matecito se enfrenta a la vela, arranca de sus sueños al humo, perfecciona sus movimientos ascendentes, se pasea entre los sonidos del viento y yo, como no te tengo, hasta te invento. Reniego de eso, pero te enfrento, te desafío, y hasta te desintegro. Al ratito, en un abrir y cerrar de ojos, estás de vuelta como contándome el cuento, y te lo creo, porque hoy es martes trece, y hasta reviven mis conocimientos, y la credulidad me atrapa por momentos.

Sin embargo, como toda creación del deseo, ardo en mi propio infierno. Y por el amor me pierdo. Las ventanas ven pasar la lluvia escalando por mi secreto, subiendo hacia la cima, visualizando mis idiotizadas retinas, y estás vos como todos los días, armando a mansalva con tus melodías la existencia que ni hasta yo me creía.

Martes 13 de diciembre de 2016.

Silencios y gritos

Un pequeño silencio me desnuda, lo quiero y no lo quiero. Me entrego, sí que me entrego.

Ahorro saliva para degustarte la piel (hasta los años habré de ahorrar), me arrojo en el mentón de tus brazos, definitivamente el calor me erotiza en tu regazo.

Una sábana suave es receptora de un dulce castigo, tenerte tan cerca, robándome los sueños, asediando mi paciencia, y yo en tu esencia te persigo.

Un suspiro se rompe en este desnivel de la noche, hay luciérnagas opacas que revisten el deseo, las estrellas se deshacen en nuestras manos, es amarte una explosión y un derroche.

Voy queriendo alejarme, para sanarme, pero luego sólo quiero deslizarme por ese volcán que a tu cuerpo satisface.

Otro silencio se funde con el sonido, palabra y sentido arrastran su pasión, desenvueltos hacen el amor. No me creo destinataria de lo que aún no sucedió, sólo acepto el 50%, y lo otro te lo demostraré a vos.

Quiero y no quiero (litigio de voluntades), me estremezco, es fugaz pero tan vital tu libertad, que recostada en tu sombra te daré más de lo que me das.

Hay un murmullo, es el ala del ventilador, despedazado juega con nuestros aromas, modifica nuestras formas, se orilla sobre nuestras piernas, en derredor a tu nombre pasearé mis caricias secretas.

No pensaba decirte nada, pero la palabra me ha dejado obnubilada, coquetea conmigo en su vientre, y mi grito se arrastra sobre tu aliento. Junto al tuyo se entretiene, hacen bien en sacudirse para que se rebelen.

Es la furia desmedida, no existe tiempo para frenar esta partida. Vos jugás, yo juego, es el olor en tu pelo lo que me ha dado este desvelo.

1 de diciembre de 2016

viernes, 9 de diciembre de 2016

¿Dónde estará mi inocencia?

Entre el estilo y la ternura, entre el glamour y la simpleza, un corazón busca el camino para salir con delicadeza, porque en esa pocilga que lo encierra sucumbe su gentileza. Y con esa destreza que a cualquiera haría perder la cabeza, intenta escapar por una ventana que se abre y se atraviesa, con una pizca de conducta inmoral que se sacude como un vendaval. Su objetivo es dejarse abrazar.

La mirada le saca el pantalón al día, y el corazón está en ese punto justo del que se enfría, pero el amor (del que sólo sabe cada quien a su derredor) tiene el abrigo necesario, para hacer del denso hielo un candelabro, atorado en besos desmoronados que van subiendo por tu cuerpo desesperados, incitados por tu aroma desequilibrado.

Una mariposa se ha posado en mí, justo en la parte de la campera rosa de Boca, en el hombro que espera tu cabeza para adorarla con firmeza, porque no puedo siquiera imaginar una adoración más exquisita que tu belleza, y mientras suenan las notas de Something de The Beatles en el patio me voy consumiendo los suspiros como quien se abraza a aquellos cactus, pinchando pero abanicando la ilusión, sedienta de emoción.

(Lloro, pero al menos estoy afuera, con un sol que con su paciencia exagera).

Conectándome con la naturaleza le he sacado a este dolor su pereza. ¡Si pudiera ejercer un poder recitaría este amor al amanecer! ¡Si fuera posible hacerte estremecer! Pero sabemos que la lumbre se tienta con el candil de la ignorancia y se encierra hasta que deje de sufrir por su falta de abundancia.

Haría lo que sea con vos, el amor consiste en ayudarse mutuamente a pegarse a la sensación de tocarse el alma con las manos y acercarse con caricias a la pasión, como vocalizando lentamente y elevando la respiración, hasta realizar prácticas secretas de espionaje en la perdición. Toda una situación de erudición es el amor.

Los pastos secos han sangrado su clorofila, aumentan el paso del tiempo de una humanidad que nos vigila, y así, a esta hora, donde las mentes se cubren los rostros para refugiarse en la brisa tranquila, y donde el sol con sus vestiduras patina sobre las retinas, se me escapa la lágrima que tu esencia no mira.

Ufff, me llené de pinches, me deslicé por este escondite de plantas y confites, aseguré con cerraduras lo que aún era libre en esta ternura, es que el trayecto nos va atosigando con sus cambios y en nuestras caminatas retrocedemos unos cuantos peldaños.

Ya no soy inocente, y me duele, ¿dónde se ha ido mi credulidad que me espanto ante tanta libertad? Si pido un deseo es sentirte en este abrazo como si me hubiera quitado los lazos de este retraso, y volver a caminar con mi inocencia de la mano, para no sentirte tan lejos, y así no pensar que todo ha sido en vano.

19 de noviembre de 2016.

El ventarrón de Dalí


Este ventarrón frío y seco se asemeja a Dalí y a su troupe de artistas surrealistas. Quiero dar una pequeña insensatez por sentada: tal es así que este porfiado viento también se parece a mi alma enamorada, que se sofoca en el tránsito lento hacia su propia redada, acalorada y vertiginosa como pocas, aturdida por tu seducción venenosa.

Justamente es el momento de la clase de Lengua y Literatura en el Regimiento. No diré de qué curso, pero es martes. Mientras los chicos leen el cuento fantástico "El escuerzo" de Leopoldo Lugones, recuerdo cuando yo también lo hice a fines de los ochenta en la escuela secundaria de Magisterio de Esquel. Me sorprendió. Me gustaban esos cuentos extraños donde lo desconocido recitaba su parte en la historia e increpaba a tu entendimiento. Y me acuerdo que, tomando como referencia esa trama, nos hicieron escribir otra, personal. Quizás esa fue la primera vez que escribí un cuento (y me parece que la única), y hasta me emocioné con los resultados. Si mal no recuerdo, el título fue "La hora señalada". Vaya a saber de qué trataba, pero era mi primer pequeño "grandioso" triunfo en mi encuentro con la Literatura, con la que tal vez no me lleve de la mejor manera. Es como de esas relaciones en que una ama más que la otra. Es así, una situación dispar.

No había materia mejor que ésa. Tuve hasta una profesora española en tercer año, leímos "El Mío Cid", "El Quijote", "El lazarillo de Tormes", "Fuenteovejuna" y poemas de Miguel Hernández (entre los textos que recuerdo). Sin embargo, lo que más apreciaba de la materia no era tanto la Literatura como la Lengua. La ortografía se convirtió en mi pasión y la gramática en una diversión.

Antes una podía divertirse descifrando enigmas lingüísticos, y hoy se los sufre. Antes jugábamos con las palabras, y hoy nos aturdimos con su desparpajo y hasta con su indiferencia. Porque los humanos a veces pecamos de indiferentes, como tratando de evadirnos de lo no conveniente y consumiendo pedazos de placeres potentes.

¿Me estaré proyectando en el prado de la indiferencia? Quizás bebo sorbos de su propia medicina, y me ha entrado la venganza por la esquina. Ya no sé si somos omniscientes, protagonistas o testigos, o todo al mismo tiempo en diferentes partes de nuestras historias. Pero sí afirmo que de nuestras penas poco podemos responsabilizar al alma ajena.

Afuera clama el viento en su entrega medular sobre las ramas, unas se revuelcan en sus sombras y otras se mueven con una sinfonía idiota y sus apuradas notas. Los alumnos charlan entre ellos consultando sobre las actividades. También me consultaron por la pequeña herida en la mejilla, debajo del ojo derecho. Y es que me saltó encima un pequeño trozo de carbón encendido, cuando preparaba el sábado el fuego para el asado que compartimos con Emi. ¿Seguirá saliendo así el carbón, con esa personalidad de fuego artificial y con el desapego de un ser desleal?

Tengo tantas, pero tantas preguntas, que ninguna quisiera hacer en voz alta. ¿Para qué? ¿Servirán de algo las respuestas? Porque atino a pensar que la liviandad es mejor que resolver consignas inconclusas, con sus maniatadas figuras y sus explicaciones difusas. Me he propuesto un objetivo, pero el camino es silencioso y malandrín, de mis dudas es testigo. También me autoconsulto sobre los resultados. Pero en este silencio es imposible avanzar. Mejor dejar pasar.

Siempre hay una buena excusa para no trabajar, que si es difícil, que si es largo, que si es aburrido...y también nos encontramos con una pared desmotivacional. Pero la esperanza se pasea cuando vemos asuntos atendidos, cuando alguien come distintos caramelos o en el momento al que a la brisa le brota el terciopelo, y ya todo vuelve a interpelar a la negociación en el abrazo, aunque las ráfagas se insulten entre ellas finalmente se rendirán ante el tiempo y su regazo.

Para el viernes pronostican 25 grados (hoy tenemos 10). Al final, el tiempo parece ser más cambiante que el ser humano.
15 de noviembre de 2016

martes, 6 de diciembre de 2016

Parafernalias

Parafernalia. Pensaba subsumir esta noche de lunes a A Fine Frenzy, pero el Instagram no me lo permitió y ataqué a los enemigos que podía con The Chemical Brothers.

El pequeño círculo de madera está ensangrentado, teñido con tintas de espinas y destellos de estrellas. Los geminianos parecemos ser así, vamos aquí y vamos allá, pero yo tengo adherido mi deseo al corazón, aferrado, amarrado, y mi satisfacción depende de mi ilusión. Eso no va ni para un lado ni para el otro, se queda acá, y no lo puedo cambiar, ¡no puedo!

El brillo se encrusta en el negro angelical. Las parodias, las personificaciones y la antítesis le otorgan la carga semántica a mis sentimientos. La noche va pasando entre los cables y la eternidad. ¿Hasta dónde llegará este circuito de palabras? Es una parafernalia somnolienta, ronca pero no quiere dormir, me entrego a la z pero estoy despierta, se puede destapar al silencio pero no te escucha, y te quiere tocar.

Espero que respondas, pero luego pregunto "¿para qué?", si hasta huele a mentira. Me tiento con embrollos y visados artificiales, que finalmente no sé cuándo son verdad. Esa es la duda, y hasta la potente parafernalia sabe que es hora de dormir, pero no se retira a descansar, quiere poder entre los textos el sentido saquear.

Este Richard Marx, combinación entre mi amigo Ricardo y el Carlos socialista, sí que sabe. Justo hoy lo veía en una foto con Shania Twain y Daysi Fuentes. Si pudiera decir que lo bizarro también simboliza esta parafernalia que describo, entonces "Angelia" y "Hazard" la han completado.

Finalmente, como lo he comentado brevemente en Twitter, "que cantidad de "peros" se interponen en nuestros destinos. Pero esto es vida, porque del confort cualquiera vive, ¿no?". El hocico de nuestras almas ya huele la Navidad, y me pregunto por qué tantos regalos queremos hacer y recibir. ¿Sólo es por este barato consumismo? Y me refiero a que es fácil comprar con dinero, se tenga mucho o poco, se compra y listo, se envuelve y se regala, pero cuando se quiere obsequiar el corazón pocos lo dan y pocos lo reciben.

¿Deberé seguir aceptando cómo es esta vida, y la situación de parafernalias en la que está metida?

5 y 6 de diciembre de 2016.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Depresión amedrentada

Las voces pueden más que las paredes, la pintura se eriza porque la susceptibilidad desespera, el derecho empieza por traspasar la decisión. Cuando algo se dice se hace por algo, pero cuando algo se lee se interpreta según el lector. No siempre es la primera intención del escritor, y el texto es una decoración: hay que saber escuchar cuál es su canción.

Una palabra cruza el umbral como debilitándose, sus pies están cansados, oyen el rumor de un vértigo acelerado, la nube envuelve sus penas, el viento recicla su dolor. Decir es tan sincero que duele (duele bastante) y escuchar es tan filarmónico que asusta. Y aunque a veces las frases puedan envolver entre flores las esquirlas y las chinches, finalmente quien ahonda en su vida descubre lo que vive.

(Me molesta un poco que cada quien que entre a esta oficina te quiera dar un beso, y me atonta el pensamiento en todo momento parar esta discusión que tengo con el día, ya que la quiero concluir).

Viene galopando entre sueños la palabra, te quiere alcanzar, pero un pozo le atrapa la ilusión, la hace indiscreta, la desviste, la entrega al gentío, y ella sólo quería tocarte el corazón.

Los lunes a veces comienzan con el picoteo de los pájaros en las chapas, los rayos a veces también saben que es lunes y se meten suavemente por mi ventana para despertarme, pero hoy no hubo insomnio, la luz descansa, como lo hacen los pájaros, y el pensamiento constante de vos ha dormido entre las sábanas gastadas y arrugadas. Me puedo permitir una depresión amedrentada, que no me estorba pero que me agota, sólo por hoy.

05 de diciembre de 2016.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Historia de amor entre la lluvia y el mate.

Lluvia y mate se conectan, izan las banderas de su adoración, se untan con las cremas de la pasión. Aurora no ha sonado, pero sí la inverosímil disputa de la yerba y las gotas, que insisten en refugiarse una con otras, en un paraíso matinal que no se agota.

El fresco inicia un montaje de salpicaduras y aromas, las paredes tiemblan con el efecto del hedor de la lluvia que las adora, desodoriza al mundo con su ingenio mojado, como si pretendiera retroceder su andar y volverlo al camino extraviado.

El sol palidece en este encuentro, se mecerá entre las nubes hasta que sus energías regresen. Es un condimento desatinado en este concierto sereno y desordenado.

La humedad tiñe de ganas lo seco del polvo, entre el calor terapéutico de su ternura y su inconsciencia besa a la yerba a su antojo, destapando lo imposible, asediando sus límites, y en la suave entrega se van limpiando sus tintes, hasta quedar lavada como una herida enamorada.

Y se aparece el viento, sobre un camino estrecho, despeinando los rulos de la lluvia, que se toma un respiro en su lucha. El mate se entretiene con el impás que se merece, acumulando sueños hasta convertirse en su dueño. Las ganas de la conexión persistirán, en sus caricias se bañaran, hasta que la concreción de la historia de sus almas pueda más.

14 de noviembre de 2016.


"You belong to the city, you belong to the night."


Los retratos pegados y asegurados firmemente en las canciones, sean en inglés o castellano, me dan un atractivo comienzo para detallar con esmero lo ocurrido en ciertas circunstancias.

Puerto Deseado, hace tiempo, se debatía entre ser una ciudad o un pueblo. Dicen que si posee más de 20.000 habitantes ya forma parte del reino de las ciudades, pero por su personalidad presiento que aún conserva la peste pueblerina, que no es mala, no es buena, simplemente es un quehacer diario de cosas que pretenden manifestarse y surgir, como soliloquios que intentan difundirse, o pequeños detalles que quisieran salir a la luz en extensos encuentros.

Aún no me queda claro qué es Deseado, sólo me queda pensar que pronto me iré de aquí y que mi destino volverá a mutar. Lo único que no muta es mi alma, siempre recogida en la autopista de los sueños, le hace dedo a la imaginación, pretendiendo subir a sus automóviles, hurgando por atención y contención en un mundo indiferente. Pero al menos habla en silencio, al menos habla, eso quería decir.

Hoy fui al Inset porque tenía una mesa de examen de la que era vocal. La alumna que rendía no se presentó. Eso me llevó a pensar que las oportunidades son descuidadas como los besos que no se dan, o como cada pequeña caricia que no llega a destino, o cada insistente palabra que se ahoga en llanto porque no reinicia su existencia en los oídos del ser amado, algo así es descuidar una oportunidad para superarse, una hora para mejorar tu trasfondo existencial, un espacio para derramar y demostrar tu capacidad.

Eso de las oportunidades desaprovechadas me da que pensar. No sé si lo he hecho muy seguido. Cada pequeño espacio y cada pretencioso minuto he tratado de aprovechar. Ahora me fugo sola por las veredas nocturnas y desvisto mi ser ante la música, solamente, como un fuego que poco a poco se va extinguiendo camino a los sueños. No quisiera que ocurriera tan de pronto, no quisiera que ocurriera, punto.

A pesar del paso del tiempo, a pesar de haber dejado legumbres en mi camino (y no migas de pan, como lo han hecho Hansel y Gretel), podría haber hecho más, Sin embargo estoy acá y no me arrepiento. Hasta alguna vez en mi vida me han temblado las piernas, eso ya hace valer la pena la existencia. Hasta alguna vez he amado de una forma sublime (no subliminal), y el resultado sólo es una contingencia, porque cada vez que tu corazón late la vida se llena de placer, la humanidad se hamaca hasta el anochecer, el pueblo se entrega hasta hacernos satisfacer. No sé si eso es crecer, pero entre mis experiencias me puedo mecer.

Como fue una mesa de examen “plantona”, trunca o como se diga, me fui temprano a la Muestra Anual que se realizó en la EPJA Secundaria 18, y de la que formo parte como docente, pero sólo del anexo Regimiento (que queda a pocos kilómetros de Puerto Deseado). Mis alumnos de tercero y cuarto año estaban allí, presentando distintos proyectos de acción que idearon con sus profesores en varios espacios curriculares (a los que también se les llama materias). Mi primera intención fue no asistir, porque por mis arremolinados días y porque tengo poco contacto con el edificio institucional de la escuela, no pude crear ningún proyecto en el que los chicos pudieran participar. Trabajo en varios lugares, mi año zigzagueó, o por lo que sea. Pura excusa, no lo hice y punto. No se me dio. Y como soy vergonzosa, en un primer momento pensé en no ir, ya me hacía la idea de caminar sola por los stands viendo a mis compañeros explicar sus proyectos y me dio "cosa". Pero fui, simplemente porque mis alumnos del Regimiento participaban y le había prometido a una alumna ir para probar las exquisiteces que preparan gracias a su proyecto culinario. Sólo estuve un ratito, pero vencí mis temores y me deleité. Paseé y charlé casi con todos, pero en especial con mis chicos. Había proyectos turísticos (en combinación con inglés), geográficos, sanitarios, de reciclado de elementos, culinarios, de ropa, de seguridad, de clases de manejo, literarios, de física y construcción de lámparas, etc.

Sé que las consecuencias deben ser aceptadas, y por ese motivo no me justificaré. Todo es un aprendizaje, como aprender a perseguir palabras al anochecer, entre sahumerio, vino, luz, música y pensamiento, cada perfecto motivo es aprender. Si tuviera que arremeter contra la subjetividad de nada valdría la objetividad. En definitiva, la objetividad es sólo una palabra hueca para deshacer lo que pensamos particularmente, o lo que sentimos. Es un invento del sistema para sostener su cometido, la arrogancia de la columna vertebral para conformarnos dentro de un eje. Es que si todo fuera elección, la partida de estructuras y estaturas se convertiría en rebelión. Y ya son las 23 hs, al sillón.

23 de noviembre de 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Parece que lo más digno de pensar en Puerto Deseado es cómo vamos atravesando los paros.



Tuvimos varios, hasta hicimos retención de servicio. ¿Cuál fue la razón? Los pagos de sueldos a los docentes quedaron retrasados, es como pretender atrasar también la vida misma, alimentarse en tres días a más tardar, pagar los servicios públicos en una semana, o viajar en dos. Es como pretender que el viento se convierta en un incienso en el patio, y saborear los detalles que la tierra ha dejado en su febril naturaleza.

Hoy, 1 de diciembre, nuevamente se para. El escrito que los congresales del gremio han difundido explica que será por tiempo indeterminado hasta tanto no abonen sueldo, retroactivos y aguinaldo. Pero yo quisiera sólo cobrar de tus ojos un beso, y eso temo es imposible. Por lo tanto hoy jueves y mañana viernes no pararé, quizás si la semana entrante, hasta tanto me invites a la fiesta que organiza tu corazón.

Me pongo a investigar en el aire y descubro ciertas sensaciones, cosquillas en los brazos, alternativas húmedas en las paredes, posibilidades en el péndulo del reloj, brillos en los trofeos de tenis y hasta un marrón oscuro para mis muebles en la próxima mudanza. ¿Será mi Trelew querido la solución al hechizo? Lucy está afuera, renegando con el viento y sus disgustos. Pienso si se acostumbrará al nuevo patio y a los ladridos de los perros de los vecinos.

Afuera la tierra viaja entre lienzos y lazos, hace uso de su inestabilidad vespertina, huele a prisión blanquecina. Las ramas absorben la ceguera de los pájaros y yo no puedo calmar mi hambre: te necesito. Huyo de los libros y sus verdades, ya no quiero saber, ¿para qué? ¿La verdad me hará libre de vos? Absolutamente incierta es la respuesta.

Saludaré desde la ventana a los que hagan paro y me quedaré protestando contra la lentitud del Internet de Speedy. El olorcito me trae recuerdos: la tranquilidad, el hogar, la pasta frola, los pimientos en la sartén, la cebolla casi quemada y abrazada al aceite, las arvejas danzando entre las papas...todo esto parece una evocación, la locura es mi vocación. Olerte a media distancia aunque no estés, susurrarte al alma aunque no escuchéis, y aunque todo se ve del revés me entrego a tu ser...no me importa, de verde, blanco o negro, entre las ruinas de mis zapatos hacia tu camino partiré.

No me gustan los toreros, ¿por qué no le clavan el espectáculo lastimero a sus almas? Alguna privación deben tener, algo les falta a estos muchachos, sabiduría para ejercer el aplique de las dagas en sus mentes pequeñas. En ocasiones pensé en la libertad del toro, cuando se zafan del enjambre rojo y descarrilan hacia el individuo. Imagino sienten placer, y no quiero pensar si estos mismos toros algún día dominan el mundo. No es menester pensar en la venganza, pero hay acciones caricaturescas y espectaculares que deberían erradicarse, costumbres que deberían desmontarse del lomo de la humanidad. Ver correr sangre sólo alegra al inhumano, aparecer como un perverso juguetón que se revuelca en sus destrezas agresivas sólo es para estúpidos. ¡Vayan a estudiar!, dirían algunos.

No sé por qué pensé esto mientras el viento se redoblaba entre ría y calles de tierra, también zigzagueaba entre vidrios y chapas. Mientras tanto llegaba una nota de conciliación obligatoria para el gremio docente. Hay que esperar (¿más aún?) por la verdad. No es un camino fácil el que le ha tocado, la subjetividad y la información son sus aliados o sus barreras, según lo veamos, y no habría nada más hermoso que poderla encontrar. Por ahora prefiero desvariar.

14 de noviembre y 1 de diciembre.

Cuando uno ya no lo es todo (o parcialmente) en la vida de alguien


El silencio rodea la especie. Hay una sabrosa fisura existencial, tenebrosa pero jugosa. La falta de sonido tiene en su pierna una herradura mojigata y apetecible. El sabor inunda la noche, pertenece a su secreto, lo construye, con paredes melosas y andrajosas, todo se derrite y se cae alrededor, todo sabe a distancia y absurda consolación.

La noche se divierte con la sal, el moho con el rostro encremado (mirá que me pongo cremas en la cara desde que tenía catorce años, ideas de mamá), el estómago con sus ruidos. Cruje la distancia y asevera la deserción. Pasan los cartones del olvido, se pasean restregándonos en la cara sus triunfos, triunfa la lipotimia del deseo, gana la ceguera de la perseverancia.

Pero no, es la falta de entusiasmo, eso es, es la instancia en el camino de no hacer frente, y es la pasividad de la prestancia. La severidad de la falta de lucha y la temeridad de no saber si se ganará al continuar. Se relame la inconstancia, se divierte la sangre legendaria, se dibuja con pinceles y se pinta con agujas, la radiación del olvido te embruja. A eso le llaman, creo yo, temor a la incertidumbre, como si vivir estuviera basado sólo en certidumbres.

Nada tiene sentido ya cuando nos hemos acostumbrado a otra cosa ahora irreconocible. Es falta de huevo, una gallina que no los pone, un pollo que no crece. ¿Tan disímil es para el ser acoplarse a una vida? ¿Tan inoportuno es este final, que no se sabe aún si ha causado una herida?

01/12/2015 , 23/11/2016 y 30/11/2016

domingo, 13 de noviembre de 2016

En palabras de la minoría

Si la mayoría busca complacer al gentío, la minoría pretende ser de la humanidad sólo un río. Salpicar con piedras los soliloquios, desprender sus cadenas al viento, principar como actores del tiempo, aunque con sus aguas no se hagan experimentos.

Pero el amor es finalmente ser con el otro. Otra cosa es. Aparte de todo, con todo. No hay libertad en la soledad, y la soledad no es imperativamente la calma de la libertad.

De nada sirve que gustes por aquí o allá, o que no se aprecie para otros tu verdad. Amar es un desquicio que cuando lo encontrás no mira todo lo que hiciste atrás, sólo practica elevar conciertos entre gritos sabiendo que su armonía es, a pesar del canto de los grillos, lo que te eleva al infinito.

La cebolla me ayuda a hacer lo que mi voluntad se niega a verter sobre el contenido de una página, paciente, que me espera con su sátira. ¡Este escrito es una trampa!

La sensación en el estómago...es el momento de producir el efecto, de cantar a las nubes en la neblina y en esta brisa repentina. Y en el medio del proceso, un eclipse me vuelca a su escondite, adentro me veo, en medio de lo oculto, tapándome, pero no, ¡quizás sea tiempo de asegurarle a mi deseo lo que busco!

La vanidad cumple, a destajo, su voluntad, se entrega al encuentro que persigue la libertad, viaja en forma ascendente pero astringente, se va bebiento cada gota que el placer aporta, denostando el entendimiento que sólo sabe de aprecio, volando hacia lo incierto. En el pudor, con tu mirada me tiento, pero no la encuentro.

Antes el amor no se cuestionaba si eras libre o no, porque ser libre era amar deshojando poemas en un pupitre, o llenando de besos lo comestible, o pecando con pulpa de frutilla sobre un aljibe.

Antes el amor no hablaba de soledad porque abrazar no era tu cárcel en la posteridad, era el milagro de la eternidad.

Antes el amor no pensaba en el tiempo de la fiesta, porque sobre el cuerpo amado y displicente, inherente a lo urgente, disfrutabas dormir la siesta, saboreando el aire de un ventilador que hacía de tus caricias una cena mejor.

A veces supongo que soy cursi, ¡absolutamente! Y me hallo sola en un descampado de palabras que se tientan con salir de entre las matas, pretendiendo saber qué es amar para mí y para el otro, como si saber fuera para ellas la convicción que las idolatra. ¡Y el desierto se concentra en sus espinas, y la efervescente mirada del horizonte las domina! Son palabras nada más, urgando sobre su beneficio existencial.

Es mentira que el amor no gana, pero sí ha perdido fama, es preciso congelar los dedos del deseo y conformarse con dar un paseo sobre una noche pegajosa de enero. Pero ojo, que el ruido es un arma peligrosa, te ciega, te altera, te desvela, de tu falta de amor se alimenta.

Insistente en mi postura voy perdiendo estatura, es como aplastar una fruta madura. ¡Mis palabras desordenan mi escritura! Pero te amo, con el corazón en la mano, latiendo, temiendo, enloqueciendo, y con sus venas en tus deseos va cediendo, de tu copa bebiendo.

Arañas

Hoy aprendí (entre risas) que las arañas se cuelgan de sus telas para llegar a nuestros rostros y adorarlos, o adobarlos, y atomizarlos, deslizando sus esqueletos, como una forma de provocarse la seducción, y ejecutar el acto de instalar allí sus huevos para nuestra perdición.

También escuché que nos salpican elegantemente con sus fluidos, como queriendo conquistarnos en nuestra inconsciencia. ¿O estamos conscientes cuando se erotizan ante nuestra apariencia?

Hasta parece que supieran más de nosotros que nosotros mismos, y nos aplican el efecto de la afectación en nuestros letargos, un estrepitoso abrazo, en nuestra piel de raso.

 ¿Cuánto más nos afectamos cuando no miramos alrededor ni sabemos desinhibir lo que de otros destila resplandor? ¿Cuánto tiempo más nos veremos fríos ante los lenguajes del gentío? Porque no hay un solo ser superior que aún en su vanidad no pretenda vivir el amor. Y si de intensidad se trata, no hay elemento más contundente que el alma humana para tratar con vehemencia a la indiferencia y sus apariencias.

Arañas, pequeños insectos que, como rebeldes amenazas, se van infectando del silencio y los desencuentros, y aprovechando su desfachatez emergen en la noche para derramar sus latidos sobre nuestro bienestar. Parece que (como en el dicho), cuando todo menos esperas, todo más puede pasar.

Lunes 7 de noviembre de 2016.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Olé

"Con sólo una mirada" emprendí el primer contacto con Olé Olé y Marta, fue de repente que accedí a practicar este juego de cartas. A través del cd de "Grandes éxitos" inicié un diálogo con el vértigo, bastó un pensamiento sutil antes de partir a paddle para sentarme en el sillón y alegrarme de un tirón.

En esta ocasión no vaciló en volar el corazón, y ahí estaba el murmullo ochentoso de mi infancia, que aún celebra su relevancia.

Esto de los primeros contactos tienen un gran impacto en el acto. Podés perecer o enceguecer, dejarte convencer o atinar a retroceder, "si no lo entiendes qué puedo hacer".

Y en el pensamiento me detengo, quisiera expresar una verdad pero me contengo. Cada una de estas canciones parecen identificarte, probablemente sus cocciones ayudaron a liberarte.

"Bailando sin salir de casa" es lo que siempre he hecho en estos años donde la aceleración no descansa. En primera conjugación escucho, atiendo, apunto, revuelvo, cada tema es un retrato del viento.

El tiempo pasa muy rápido pero es un arquitecto impecable, deja en cada uno de sus segundos una belleza constante, que intercede ante el umbral de la vida para retener tus canciones preferidas.

En esta estancia sublime acaricié tu bella voz, pilotee un avión, baile de emoción y hasta perdí la razón. La filosofía quedó en hojas enfurecidas y mi atención me condenó a prisión.

Mezclo un mate con este arte, subo el volumen para que la sensación perdure, te escucho y unos granitos acelerados dejan en mi piel un camino extasiado. Para nada fue "una partida perdida", es la expresión de una ternura bendecida.

Silencio

A veces creo que no creo en nada ya (¿ya no creo en nada?). Me alimento con gajos de experiencia amortiguando martillazos que no existen. Por eso nada es nada, y a pesar que un puñado de latidos me desvisten temo pensar que lo de enfocarme ya no existe.

Pinto una letra, y al minuto me castigo escribiendo frases con verbos en tercera persona, los omniscientes de la familia, que sacuden consejos, sin darlos, entre líneas.

Paso a la primera persona (como ahora), y me olvido de vos, esta es la única vez que el amor que siento transita un silencio atroz.

Estoy encerrada, pero me levanto a la madrugada, y me preparo en forma exagerada un licuado de estrategias para no dejar de estar enamorada, porque el amor tiene validez prematura y perpetua, como la entrega de los cuerpos que no se dan tregua.

Me conviene acelerar mis destrezas, dedicarte un poema con firmeza, no ocultar que a veces tiemblo por tanta escritura, porque te tiene a vos en su partitura.

A veces considero oportuno pensar que en la nada practica el todo, con su espuma de redoblante voy buscando una misión para salir a la calle, y desterrar de la primavera este silencio, arquetipo del incendio.

jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Sinceridad?

La sinceridad tiene sus excepciones, porque cuando en nosotros quiere refugiarse no tenemos para ella felicitaciones. Bocanadas de humo que se absorben con la brisa marina, susceptibilidades convenientes como una piadosa mentira, energúmenas dificultades que provoca la envidia.

Nos enerva escuchar las verdades cuando la "verdad" es sobre nosotros, pero cuando la tenemos para otro estamos a punta de palabra con un ramo de flores y un chocolate en rama.

Y en este ventarrón que diagnostico, siendo uno de los conejillos de india más representativos, indico que nos creamos sendas historias e ilusiones artísticas para paliar la inanición de la que somos víctimas, queriendo proyectar nuestra propia estupidez o argumentar con frases lo que supuestamente no duele ni castiga, para entregarnos a veces a un supuesto placer ignoto y difuso que nos bendiga.

Es matizar con bienestar ideal artificial lo que que nos arrasa nuestra serenidad, lo que nos quita nuestra liviandad y nuestro castillo espiritual. Y lo negamos, obviamente, porque ser frágiles en este mundo sería absurdo, y opacar la felicidad convertiría nuestra fortaleza en ser dignos de piedad, cuando de eso no hay necesidad, y menos en una sociedad que le huye a la verdad.

¿Eso es libertad?

lunes, 7 de noviembre de 2016

Emociones ultrajantes

Es preciso decir, llorar una lágrima para decidir, subsistir, agonizar del todo, fluir, resistir...

Es atinado parodiar el agujero por donde entra la sinceridad, no decir sería un afano a voluntad, como administrar palabras que han estado encuarteladas en esta deliciosa merienda, pasar factura cuando la tarde está hambrienta de todas esas cosas que tientan, y vos no entiendas que sólo quiere hacerte una ofrenda.

Aunque los preciados cócteles que me han fascinado al atardecer son emociones ultrajantes, distantes, como ver la realidad por delante, que no es egoísta pero si farsante, y no ignorarle que hasta se tapó los oídos del alma para no escucharte.

Esta sensación es como ese real impacto sonoro que te tienta con almohadones de dulzura a cuentagotas, y en ocasiones con sus armas contradictorias te alborota.

Dejemos a las emociones respirar y expresarse en el interior hasta que interceda su resplandor, que es su representante ante el sol, será como hacerlas madurar, para que su luz te pueda atravesar.

Y así como es necesario decir, será menester regocijarse en ese encuentro con las palabras, que estaban guardadas, desavenidas, acongojadas, derivadas a otro jardín donde con ellas se puede ser feliz.

Esas palabras por las imágenes se ven amenazadas, consternadas, recluidas en cajones con llave, sin las alas de un ave, esperando leerse, y con sus uñas perennes subirán por la tangente, amarrándose a su espíritu inconsciente, aferrándose a la vida al verte.

Artilugios matinales para existir

He perdido la noción del tiempo”, pero considero que una vez más es el tiempo que nos pierde a nosotros en nuestra noción humana y mundana.

Poco sabemos del otro, y nuestra primera acción es “adivinar” y pensar tal o cual cosa para administrar nuestro mundo, y el mundo del otro, como nos agrada, a nuestro antojo, como en el elixir burocrático burgués, que todo lo necesita guardado y controlado, acelerado en papeles y sin pinturas de colores en sus paredes.

Así, nos amoldamos estructuradamente a lo que podría ser la verdad, y eso nos deja confortablemente tranquilos. El desconocimiento nos aterra, y preferimos inventarnos un conocimiento del otro sin certezas (pero pensando que sí lo son) para acomodar nuestras desordenadas piezas.

(¿Podemos decir que, después de casi catorce horas seguidas SIN SERVICIO de telefonía e Internet, Puerto Deseado está fuera del mapa mundial?) (Dejamos de mirar canales de México y Venezuela para prestarle atención a señales de España. ¿Qué nos dirá eso de la conquista? Todo esto me pasa por al lado cuando se me aparecen canciones reversionadas interpretadas por Yuri y Mijares)

Éste es de esos momentos de libertad donde el auricular parece mi voz de la verdad, o la voz de mi verdad (y me acomoda la voluntad). Es mi máquina perfecta, mi lago de entrega, mi universo paralelo, esa palabra que llama al oído y lo endulza con claves de caramelo, ese propio desligue de la tierra que me enfrenta a la pasión que me encierra (no hay nada objetivo, toda pulsión de amor ahora tiene sentido).

Y las canciones se asemejan a los secretos desentrañados, esos dispares pasitos que van nadando en el cuerpo hasta dejarlo maniatado. Nada de certezas, todo huele a cereza.

(“Tu eres lo que siempre me faltó”)

Éste es el horizonte virtualizado que se me ofrece ante mi necesidad de encanto y de voces (sitios de paz), que ya ha transitado silencios precoces, y que intenta recapitular mi corazón, que no cesa de volar en un avión (y no recapacita ni se rinde, ni una ni otra cosa, nada de eso, todo aquí y allá, todo en su sal es mar).

(Y en esta retraída ceguera existencial, entre canción y canción, sólo escucho de los demás palabras sueltas, porque en mi mundo estoy envuelta).

También me abraza la melodía, que con su capa mágica me entra por la escucha para propinarme una alegría (porque alegrarme hoy es divino ), y me escribe un pedido de elevación y necesidad de afirmar constantemente lo que no es y quizás no deba ser, pero que parece tan lógico por hacerme estremecer la razón (casi pasa lo mismo cuando pienso en vos).

Son artilugios matinales para existir, porque a pesar de todo es sólo querer vivir.

7 de noviembre, 11 hs.




viernes, 4 de noviembre de 2016

Riñas en las paredes de la escuela

Hoy ya no se enlazan los silencios con las risas, hoy se enfiestan descaradamente los enojos y las paredes. Con una vitalidad acelerada, en su redundancia se acaramelan en los pasillos de la escuela, depositando el contenido de su quejas en las baldozas, a plena luz del día, y en un abrazo arremeten contra sus vientres y se entrecruzan las piernas. Esto de aturdirse con el desprecio y la enajenación de las miradas y los días, sabe a realidad. ¿Quién no ha sucumbido ante la discusión escolar?

Te quiero igual, sí, te quiero igual, en el escondite o a la luz, en el derrumbe de mi propia pregunta o en la constelación que te hace brillar sin igual y sin medida. (Lo que brilla también hace enceguecer a la objetividad). Son verdes las hojas que se mecen suavemente entre los besos de la brisa y es absurda la espera, pero lo absurdo es una reglamentación muy estricta y exigente de la vida, y hay que cumplirla.

Absurdo es el mismo viento que empolva los fracasos, absurda es la ocasión que no se da, absurdo es el complemento circunstancial de lugar que transita por la gramática de la lengua castellana, absurdo es el verbo ilusionar. Absurdo es el obsequio que el corazón le hace al artefacto ventricular, cual beso incierto que pretende llegar. Absurda la misma existencia sin un objetivo particular. Absurdo es temblar.

En la escuela falta preocuparme por el bienestar de todos, porque el estar acá no es sólo estar. El otro existe y es importante para uno. Y eso no está”, se dice por acá. Preocuparse y ocuparse es tan importante, que a veces coincido y me hago cargo de la escasa preocupación por el otro. Pero, ¿cómo empezar? ¿Por qué pequeño detalle podemos comenzar a avanzar y dejarse llevar por la preocupación, en el buen sentido?

A ver...ofuscarse de nada sirve, sin embargo es un sentimiento posible la ofuscación, por algo somos humanos, o la misma ofuscación nos hace ser humanos. Detectar la ternura podría ayudar, vivirla, olerla, refrescarse en sus aguas, desesperar por su llegada, si, pero, ¿para qué? Completamente aturdida de idas y vueltas está mi alma. Y a pesar de todo vivo, es como que ese mismo aturdimiento es lo que nos da vida para seguir reflexionando, ya que la falta de problemas sería una perfección exacerbada e imposible. Pues si radicamos nuestros menesteres diarios en esa imperfección, siempre hay algo que mejorar, y eso es bueno.

La tenia de la desilusión se ha instalado en mi alma. Pero descartaré por ahora sus impulsos con vinagre y lecturas, con humos protectores y desaceleradores nocturnos, obligaré a la palabra a instalarse crudamente como realidad penetrante en mi ser, dejaré al alma objetiva, picante y con las cubiertas bien infladas. Al menos por un pequeño espacio de tiempo, porque es necesario seguir.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

¡Ay, el amor!

Entre la escasa decodificación de mensajes, las barreras silenciosas de la escucha y los programas de campo y pesca (presentaciones y entrevistas) en los que aparecí por los treinta años de Vía Patagónica (especial emitido en el canal local) me he reído tanto que hasta olvidé que los lunes sacuden al puntiagudo ocaso y elaboran delirantes fogonazos.

Si la búsqueda fuera una herradura, desgastada estaría, como un secreto que pretende acaramelar un oído (dorarlo, pronunciar sus ondulaciones), identificar unos labios en el beso, asegurar el regazo de un alma, introducir la madurez en la atención, salvar al corazón de su extinción.

Al camino lo transito como buscando llegar a desintegrar la resistencia, afelpar un encuentro (ya que la moda avisa que se usa el terciopelo) e insignificar los obstáculos que va poniendo el viento...Me tiento, de raíces me alimento, despierta me siento, enseñando en el terreno mi veneno. No es un camino común, tiene una tranquera para despistar, es la que me invento, para parecer una guerrera en un refugio de cristal.

Se escuchan los extremos como pigmentos desvelados, risas y silencios se acarician como fugaces enamorados, se tientan uno al otro extasiados, se abrazan sacrificando lo que han olvidado para recordar que se han apasionado, practican los besos en exceso, esconden su pasión de la gente para conservar la belleza que los enciende.

¡Es tan bello el amor!, aunque no sirva para nada en ocasiones, aunque se haya reducido y aunque sea (sólo sea) en esos extremos seducido. Tan precioso es que ahuyenta de los mares los derrames de dolor, que presenta en una página la belleza de su canto y se apacigua locamente con la tibieza de su manto. ¡Ay, el amor! ¡A ver si alguien puede con su estupor!

(Entre lunes y miércoles, como esos extremos seductores)

Tengo que poder

Tengo que poder, poder, poder hacer las cosas a un lado, aceptar e indagar sin cuestionar, tener un poder, ceder, verter el contenido de mi incomprensión y poca aceptación de la situación para acertar en la disolución de la improbable erudición sin convicción. Tengo que poder, tener un poder, poder ceder ante mi y su yo de ilusión, que está en negación de la situación que no es como se presentó ni como se imaginó. Tener el poder de acertar y aceptar la verdad que no es más que lo ajeno a mi vitalidad sin peculiaridad de la inequidad que me ve desertar sin pensar ni reflexionar y sólo amar lo que no está. Tengo que poder, poder, ceder, perecer en el ser, aceptar recalcular sin vacilar ni inclinar mi malestar, descomponer el poder de intentar entretener y saber que perder puede suceder. De vez en cuando recapacito sobre mi estupidez y mi escaso poder para negociar con mi ingenuidad, porque de verdad es una necesidad el actuar sin buscar preludiar mi integridad para cambiar lo que inicialmente me puse a pensar, lo que perseverantemente me llevó a caminar porque debo estar oliendo cosas que no están. Soy la ilusa que como una medusa ataca su propia metáfora inconclusa de lo que debía ser pero no fue, porque el tender continentes de un saber en el propio ser no significa pertenecer a lo que es. Tengo que poder recoger mi ser y practicar madurez en la insensatez que tan frecuentemente me ha llevado al revés, porque en mí el revés no existe, tal vez sí en otro ser que se atreve a reconocer que de ilusiones no se vive ni se puede beber.

martes, 1 de noviembre de 2016

No puedo ser tan evidente

Cómo será una vida sin vos, como una criatura amarillenta, una especie amorfa, como el monstruo de Mary Shelley, que vivió una vida cruenta. Ni siquiera puedo imaginar un tiempo sin esa punzante electricidad abdominal, sin ese impacto sediento al despertar.

Un pilar del mundo sin tu cuerpo, un camino sin tus ojos, un plan nutricional más estricto de amor, una barricada de dolor, una patada al vientre del desencuentro, vitalidad sin alegría,  ¡qué espacio tan de nada y sin todo sería!

Ni las cremas multiplican tanta suavidad, y celosas de sus beneficios las luces pretenden opacar tu ser, como si fuera posible incinerar al mismo sol al amanecer.

Los pájaros se relamen en el vientre de la laguna, infectándose del aliento de la luna. Mirarte afecta la perfección del arte, pensarte me hace ilusionarme con tocarte, e ir a buscarte, tan sólo amarte, y adorarte, y venerarte, sin sofocarte.

El retrato fantasmal de tu aspecto y su vendaval me hacen pensar en la imposibilidad de lo fecundo, en caso que no habitaras este mundo, aunque alterada por el espectáculo de la calle Corrientes me contento festejando los abrazos infrecuentes.

(No puedo ser tan evidente,
no es bueno para la gente
pretender ser tan indecente.
Por ahí para otro es más fácil
decir directamente lo que siente).

La transgresión de tu ser es un deber del que a mi me gusta beber, pero me tengo que contener sobre una hoja de papel.

lunes, 31 de octubre de 2016

Esto de la dieta (último poema de octubre)

Esto de la dieta me tiene a punto de pensamiento. Si hasta la clorofila ahorra su verde en estos tiempos. Una frase que se recapitula para hacerse más corta, un ritmo ha perdido la dulzura y se embota. Para sufragar pensamos lo más rápido posible, y al poema que se regala se le escapa lo sensible.

La paciencia se ha vuelto inculta, y la serenidad se convirtió en bruta. El espacio de la virtud se destina al tecleo, y hasta me da impotencia porque no te veo. Pienso en grande y hago en chico, el minuto de deseo se ha vuelto cínico. Veo un portal por donde converger mis palabras, pero la lectura parece hoy un perro que ladra.

No hay momento espacioso para pensar, y mucho menos para jugarse y amar. Es que amar requiere de esfuerzo y concentración, y para nada se nos ocurre hablar con el corazón. Si hasta el beso se repentiza, porque hoy conviene lo que agiliza.

Es una verdad tan verdadera y oscura lo corto, que jamás se nos ocurriría no hacer de la vida un ahorro. Ahorrar fuerzas, ahorrar latidos, ahorrar miradas para dejar de satisfacer al amor hasta la madrugada.

Me enfrento a la "pisada escénica" de lo rápido, y dejar de dialogar con el otro ya es un hábito. Virtualizar el abrazo, no observar ya el ocaso, olvidarme que te amo, ¿a dónde iremos a parar a este paso?

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un mate puede arreglar la mañana

Este mate ha arreglado la mañana perseverante y estratégicamente estructurada de mi mente. Es como que las estructuras se mecen concientes de su supremacía viciosa dentro de mi vida. Los planes pecan de fieles y las nervaduras del acopio me representan.

Un pequeño viento afuera, desastrosa ondulación de las ramas que arrastran polvo y dolor, pero el sol practica sus delicias con el día y ya todo se olvida. Aunque yo no me olvido de vos. Jugás en cada clave de sol como una banda musical en pleno acto, como un territorio que marca mi pensamiento, y en la poca juventud que le queda se va adormeciendo con tus caricias.

El olor a chocolate blanco de los alfajores nos envuelve en prisiones de contradicciones. ¿Cuál es la mejor alimentación? ¿Vale la pena tanto sacrificio existencial? Una dieta de sentidos pasa a ser una baja de latidos, un regimen culinario ejerce su mueca totalizadora sobre nuestra alegría. Si cuidarse tiene consecuencias cruentas para la mirada, ¿de qué sirve? Aún así y esta contradicción, apelo al cuidado, como quien porfía cada vez que da un paso.

Es complejo custodiar el alma para que no se ilusione de más. Ella solita se entrega al placer como las olas al abrazo de la arena. Pero en la firmeza de su sentimiento radica su fuerza, sin claudicar y sin chistar partirá de su puerto hacia el destino que la alimenta.

Otro mate siguió arreglando la mañana, que estaba podrida de tanto perseverar en ser la misma de ayer, y ahora se tiende en tu ser.






martes, 25 de octubre de 2016

Y leo

"Y yo me enamoré, y no olvidaré ese día".

Y leo, leo, tocando el deseo como un logotipo tatuado en este espacio de tiempo, como una pizca de pimienta que se altera en el verdeo. Y leo, leo, en el concepto de esta tarde que aprovecho luego de haberla desaprovechado, porque en todo momento te veo.

El agua de la laguna parece un mar que con la furia del viento se eleva ante mi, es un renglón de escepticismo frente a esta lectura que leí.

Veo el pequeño punto rojo del sahumerio encendido como un retrato de mi libertad absurda e indomable, que se agota cuando te pienso y circula por mi nariz haciendo grumos formidables.

Desprecio tu sinceridad (pero la amo), que se acerca desdichada permitiéndome tomar de a sorbitos muy pausados tu piedad. No te vas a deshacer de mi tan fácilmente. Aunque me invente historias que no ocurren y aunque me pliegue a tu inexistencia, recrearé un método para pasearme por tu alma, aunque no la posea, aunque no me pertenezca, transitaré con mis caricias, como si fuera un tránsito de espanto, pero llena de encantos (y no sabés cuántos).

Así y todo (después de esta lectura de Barthes) me ubicaré en tus adentros en mi silla de mimbre, balanceándome vertiginosa hasta hacerte suspirar, o sudar, como una estrella en el mar, que en la fiesta de la noche deja de vibrar (y que absurdamente se olvida de titilar), para luego con mi amor volver a respirar.

Tendrás que poder ganarme, relajarme el aliento, cansarme con el viento, aceitar sus desencuentros, desenterrar las migajas, dejar mis defensas bajas, porque esta irrealidad que leo y que acaricio por tu clara sinceridad (contra la que lucho frecuentemente), me susurra al oído por las mañanas y las noches, incitándome a continuar.

viernes, 21 de octubre de 2016

Unos pequeños

Unos pequeños seres humanos les tiran piedras a unos patos de la laguna (en lugar de practicar contra botellas y latas), y de sus maldades se embadurnan. ¿Por qué no lo intentarán contra sus mentes? Quien dice que sus conciencias no sacudan. Quizás sus padres claudicaron en el deseo de explicarles el valor de la vida, o tal vez no han tenido tiempo para practicar con ellos charlas amenas y entretenidas, porque los gritos y salvajismos que ellos mismos provocan los atosigan.

¡La educación es tan amplia y cada vez menos dependiente de la tiza y el pizarrón!, huye de las casas sin educarse como un escapista que se embriaga los ojos frente a la realidad. Y si además lo vemos por Tv o las redes sociales...poco resolvemos sobre nuestra humanidad.

El oscurantismo y la languidez de la palabra han puesto a dieta a las relaciones, el amor y el respeto son cada vez menos populares y las heridas cada vez más desafiantes, atrofiadas por el "hacer todo a costa de lo que sea" y el "no me importa" como bandera. Huí vos, si total los viajes interplanetarios están cada vez más baratos y tienen paquetes especiales como recompensa.

Hoy volví a tener un aspecto fálico en mis manos, un blanco áspero me hizo acordar a cuando los chicos escondían las tizas antes de empezar la clase. Posteriormente, me pedían salir del salón para buscar unas, porque "no había". Si hasta parece que una inocente travesura es más festejada que un beso, y una burla grotesca es más reída que las caricias que se hacen los amantes en un receso.

Titubeo tanto en este mundo de reveses, que no sé si mis ilusiones están antes o después de mis frustraciones, no sé si será esto o aquello lo que tranquilice mis emociones. Espío por la hendija del delirio para ver si aún estás ahí. Pero ya no quiero socavar tu nombre con la trampa de la experiencia hasta que no me mires a mi.

Entre el pecado de las tizas y sus reflejos de neón, practico el conocimiento, o lo que aún convive con la realidad del mundo, sólo tratando de tantear el camino ante lo absurdo. Lo que no se vive parece que no es. Y en el tránsito me inclino a pensar que no pienso, o que he pensado mucho ya, sobre esta tarde de humanos pensamientos.

(11 de octubre de 2016...desde el aula del Inset que mira hacia la laguna)

jueves, 20 de octubre de 2016

Un desplante

Juro que me hartó el descrédito para una posible relación de amor (como si el amor fuera una equivocación, como si no se pudiera ser lo suficientemente valiente para enfrentarse a la responsabilidad de amar y de aprender con el otro, como si no fuera una de esas aventuras posibles de conquistar), y aunque el hartazgo me supere temo que seguiré dándole bolilla, como quien sigue lo doloroso para retrucarlo. Y aunque aún tengo mucho que aprender, así y todo lo elijo.

Claro, el mundo es un cóctel cartilaginoso de opiniones y comprendo a quienes no lo aceptan, porque en definitiva se trata de sentir lo que uno quiere sentir. Pero esto que siento es quizás un desplante que me hago a mí misma, como ferviente admiradora del amor de verdad.

Sin embargo, ¿quién se juega hondamente hoy por amor? ¿Quién se arranca del pecho un latido para elevarlo y mostrarlo y demostrarlo? Ni hasta sé si soy yo capaz de semejante maravilla, denigrada por mi propia contradicción y extasiada por mi propia idolatría. ¿Cómo conjugar realidad con deseo? ¿Cómo hallar lo que se busca y que te halle quien te busca? (Llegó mamá de 9 de Julio y ya nos vamos al Instituto Fleeming. Tengo fe).

martes, 18 de octubre de 2016

Como catar un vino

Probar tu mirada me sabe a catar un vino. Le encuentro taninos maduros, textura consistente al paladar visual y la forma dominante de los arándanos. No es una reformulación del sabor, es una exquisitez del corazón, tan oscura como precisa en su forma de observar, equilibrada en su fijación y objetiva en su seducción.

Quizás también podría acompañarla con trozos de queso (el rockefort me incita al poder), con esa cadencia sin igual que produce al saborear y ese frenético impulso para pecar. Hago un abordaje de especias, todo se mezcla en tu mirar, si hasta el brillo de un varietal rosado se le puede sumar.

Te equivocás al extremo si pensás que el paso del tiempo sacude tu mirada en su barrica, le da un toque esencial que la fortifica, le suma una fuerte solvencia y el placer en la boca se siente como una explosión de inconsciencia.

Trasciendo el umbral de tus barreras y pruebo su aroma a madera, ése era el único secreto que faltaba, oler tu exhaustiva mirada de amor me condena.

Día a día tu misión calórica enfatiza la verdad, y en la copa que te absorbe me entrego a voluntad.

jueves, 13 de octubre de 2016

Frases que cruzan el mar

Me perderé en una selfie para luego automatizar un encuentro. ¡Que combinar irrealidad con experiencia no sea un sacrificio y sí una posibilidad de expresión! Ya que el rostro a rostro se posa en el corazón, quizás sea necesario acercarse más. Si hasta sonrojándose una puede ganar un partido de retroalimentación (me pasa seguido eso de parecer una esfinge roja). Estoy tocándole la mano al momento, como quien desliza su alma por la mesa, ¿ocurrirá? Es un lugar tan conocido, pero mágico, casi como interpretar y acertar.

Me agobia la política de la mirada, pero me encanta, no escatima en expresar su irracionalidad existencial, con ese afán de desvestirlo todo y ocasionar un fuego donde el agua corre mansa. Oh, te has equivocado en la letra, pero miraste bien, y tenés el mundo ganado. El pasadizo del amor es tan perfecto que hasta importa poco y nada que no esté de moda, sus artilugios antiguos refrescan el espíritu y el cuerpo de tal manera que ni dormir a tu lado sería tan onírico.

Verte me inspira en forma estrepitosa, como derogar leyes que aún no se han emancipado. Que ni la vergüenza nos domine, que ni el desquicio del silencio nos haga realizar acuerdos con el grito. Observarte en este litigio del atardecer me eleva el placer de amar. ¿No era antigua la contienda del amor? Quizás sea un mandato que pretenden aseverar los envidiosos, quienes no poseen ni desposeen, quienes sólo deambulan por las frenéticas circunstancias de la vida. ¡El amor es más moderno que la vida misma! Mimarte con palabras, asediarte con caricias, insistir en posibilidades suaves sobre tu piel, no tienen igual.

Me perderé en estas necesidades posibles de besarte. Como idiotizada, vivo al límite de la ternura y en el descrédito del imaginario. Cruzo su paraíso, me olvido de acordarme, y de pronto renuncio a la renuncia para volverte a besar, aunque sea con estas frases que cruzan el mar.

martes, 11 de octubre de 2016

Prefiero retirarme

Eliminando los residuos del organismo me doy cuenta por qué caminar acrecienta la voluntad de aplastar los pensamientos. Indagar en el pelo de la noche y que no me asuste. Tender la cama opaca y dormirme sobre ella. La prisión es exquisita pero insalubre, se reconoce posesiva e intransigente.

Tu voz tiene un campo de acción sobre la ilusión y las armas reales. No se altera ante las redes sociales, es más, administra su poder como una caminante despechada y desalmada. Presa de la textura de tus labios, entregada a la sagacidad de tus emociones nocturnas, me arropo con los mensajes de la computadora, no, del teléfono, no, de la tableta. Son como esos comprimidos que estaban confiscados por contener contraindicaciones, el amor posee la más importante.

“Una palabra bastará para sanarme”, pero no, prefiero retirarme. Si me escondo sabré dónde están atascados mis deseos, y también sabré dónde se cubren con pasamontañas mis pensamientos. Si me recluyo entenderé de qué estoy hecha, si de arena o de pureza de sentimiento. Si me sostengo en la curtiembre de esta primavera, no tendré frío, aprovecharé las flores para cubrirme la contradicción y resurgiré como una grieta amarilla, sedada pero afilada.

Te veré desde lejos, esperando encontrarte (siempre esperando encontrarte), pero destinada a pensar en la posibilidad de cambiar de escenario, que apacible espera como un sedentario (no hay tantos que no sean cuartos). Te besaré eficazmente la conciencia (que con su apetito influye descaradamente), reflejaré mi espera en tu ansiedad y te detendré las manos sólo para desearte más.

domingo, 9 de octubre de 2016

¡Con razón!

Aún no calculo el valor de este trimestre. Sus cremas hacen que mi razón le proporcione un segmento extenso a mi corazón. Estoy de saturación en saturación, percibo una bifurcación, pero ni el desamor ha podido con mi ilusión.

Se espera y no ocurre, sucede cuando menos se lo espera. Es un espacio de tiempo embebido en perfume, también hay un sabor a suavidad colgada de mi vanidad. Todo tiene un límite, pero pensarte lo excede, tu esencia con mi conciencia en el tiempo se entretiene.

¿Hay una afirmación constante acaso? Si cada vez que damos un paso sólo hacemos oídos sordos a la alerta del desastre. En estos días sólo me permito amarte, y aunque no pueda acariciarte siempre desciendo a mis límites para adorarte.

Que estupidez tan mundana pero serena. Piso las partículas desmedidas que aún me quedan para hacer girar esta sensación detrás de mis penas, que finalmente no me envenenan. Ni un vital segundo me detiene, es como que mi cuerpo sin memoria te retiene. Y aunque no transites sus verdades, una ráfaga de viento tuyo me arrastra las voluntades.

Mañana es mañana, sueño verte aparecer por la ventana. ¡Y qué rico es el maní! Practico masticarlo como un souvenir. De estos maullidos que circundan sólo escucho lo que abunda. Tu presencia que no es presencia me somete a la subsistencia.

Dejo de pensar, hay silencio, se extienden por mi piel tus besos. Juegan a ser porque no son, pero consternados e imaginados me desvisten el corazón. Ya no hay razón. Con razón esta pasión.

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Por qué no llenar el aire de vos?

¿Por qué hay que llenar el aire con cosas sencillas si lo puedo perpetuar con vos?

Pronostico que en el ávido paso del tiempo voy sintiendo un alto escalofrío. Y no es por el frío. Vuelan vampiros en mi estómago. Seguramente siento miedo, transito como un ente que se catapulta en el loco arte de pensar. Qué complicada. Hasta adobada con tu existencia. Manipulada por cada murmullo tuyo. Una malviviente que arremete con el corazón entre los yuyos.

Si me inclino a apurar el paso del tiempo, estaré errada. Cada pequeña vasija tiene su función. Conformarse sabe a sueño en mal estado. Dejar de observarte, vitalizar las nadas del pasado.

¿Cómo saber qué pasará en cada segundo siguiente? La transpiración del tiempo me hace querer maniatar el encuentro. Pero nada está hecho como una cerradura forzada. A tus labios tengo mi mirada atada.

Basta con imitar una canción, cantarte una de esas melodías que debilitan la razón. Tengo este amor pegado a un armazón. Para vos. Luchar pasa de moda, se ve, pero hasta con las garras invisibles de la armadura me atendré a esa función. Con esta sensación, porque sólo puedo respirar de este aire lleno de vos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

"Robémonos un sueño"

Los aromas están envueltos en sonidos matinales. Tengo la sensación, absurda pero atractiva, de que me perseguirán. Absurdo es el vuelo de mi imaginación, tan absurdo como real, y me domina como si el espanto de mis pensamientos retrocediera débilmente ante tu encanto.

Que salga el sol, que las esponjas absorban la escasez de voluntad, ¡que la lechuga sea inofensiva! Presiento que la ofensa contra el otro aumenta en cantidades indiscriminadas, como si ofender fuera más fácil que defender, como si amargar nos hiciera ganar premios de popularidad. Pero la dulzura es más bella y tentadora, porque es más difícil de conseguir. Aunque pocos lo entiendan.

Parece que la primavera se retirara entre los pétalos que el árbol va escupiendo. Y sin embargo, tengo su aroma como las canciones de Carlos Mata que escuchaba hace tiempo, tan llenas de románticas funciones espirituales, tan perfumadas por la delicadeza, tan inspiradoras. ¿Será posible pensar una inspiración sin preguntarse un por qué o sin cuestionarse la idiotez que te representa?

A veces no sé si los chistes que te hacen sobre las cosas que te gustan o escuchás son sólo bromas o en el fondo son las reales circunstancias de la poca predisposición a aceptar al otro. “Sobre gustos no hay nada escrito”, dicen, pero, ¿cuántos realmente creen esto? Si hasta se han escrito los gustos a través de las selecciones televisivas y de los ránkings musicales, de los periódicos y de las políticas. Convencer a la mayoría es tan fácil como despreciar los gustos de la minoría.

No me quisiera pegar a este escalofrío que se me aparece cuando pienso en vos, quisiera parcelarlo en fracciones de cada tres días, o cinco, quizás hasta quererlo sólo los fines de semana, y evaporar tu esencia, apretar mi cerebro y retirar a una esquina tu presencia. Pero, ¿cómo solventar el gasto?
¿Ceder o no ceder? ¿Renunciar o continuar? En el aprendizaje se podrá responder: “robémonos un sueño”.

domingo, 2 de octubre de 2016

Noche bebida

Esta noche sabe a bebida, aunque aún no lo ha sido, ni lo será hasta que la bebamos, inclinada en nuestros cuerpos y fortalecida en nuestros labios.

Y se sientan en tus ojos una a una las estrellas, descansando del letargo en que las tenías subsumidas, por tanto tiempo de no haberlas mirado.

Me apagó la alucinación y me encendió tu corazón, expuesto al mío en un latido. Agonizantes e inconscientes, ambos se elevan contando secretos y acariciando sus venas, como quien tiende redes para fundirse y alejar las penas.

Y la noche fue bebida, desahuciada por la intensidad de nuestro legado, que acaba por pisotear el silencio y desnudar las ganas de un pecado.

Envuelto en la calidez de tus brazos, mi sueño va agonizando, como la paciencia del vino, y la respiración se va acelerando.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Último día de septiembre

El mes que da comienzo
a la primavera
se termina
con tu presencia
en mi vida entera.
Sueño con tus ojos
que son mi antojo
derrumbando esta indecisión
que podría sucumbir
ante la pasión.
El fuego interno
de esta alteración
me moviliza
la inspiración
que no hace más que pensar
en poderte conquistar.
Tiembla mi corazón
sintiendo esta posesión,
¡qué erudición,
devoción,
juego en la prisión
de mi emoción!
Es tan delicioso
hacer con las palabras
mi propio calabozo,
que encerrada en tu cuerpo
insistiría en tocarte
hasta el fin de los tiempos.
Sin hasta en estas nubes
he comenzado a desear
lo que nunca tuve,
¿cómo no voy a pensar
que entre tus brazos
me podría extasiar?
El último día de septiembre
me trae unas mariposas adentro
que hacen que te piense,
y me incita desear tu piel
que atraviesa mis pensamientos
como a una tostada la miel.

("El olor a café me atrae,
me lleva de las narices",
acercaré la taza
para borrar mis cicatrices).
 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿Y cómo lo digo?

Este aroma de la mañana me doma el corazón, y hasta me acomoda la necesidad en un espacio ventilado. Huele a café misterioso, a diagnóstico estrepitoso de felicidad y latido flotante del aire.

Que si lo tengo un poco dormido, que si lo acurruco a tu nombre, que si lo altero y lo saco del frigorífico, que si lo entrego a vos como un caramelo desenvuelto, es todo tuyo, ya hacés de él lo que querés...

(Estos mates están supremos, si hasta degustar un sorbo de este tiempo incita al alma a vibrar y desarmar sus cadenas).

Mañana es jueves, y este miércoles ha comenzado con una intensidad fuera del rincón ordinario. Pensar en vos es una constante mundana y magnánima, son esos shots de felicidad suprema y acelerada, que son del espacio y no del cielo.

(Quedan doce semanas para las vacaciones, dicen por acá. ¡Qué insistentes con esa frase! Es como vivir esperando que cada día se termine, sin disfrutar cada pasito).

Que no me importe nada, que a pesar del desconocimiento tenga ganas de conocer y de no rendirme, de insistir y de no deprimirme, de poder y de no cansarme, de jugar y disfrutarlo, de insolarme con tu luz y de no quejarme.

Porque convengamos que para dejar de buscar las cosas imposibles sólo está el pedregullo de la estepa. Si hasta las matas secas y descoloridas de la Patagonia están floreciendo en estos tiempos, ¿por qué no he de soñar con vos? Busca que encontrarás.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Dulzura primaveral

Quisiera permitirme un momento para observar la miel. E incluso, degustarla.

Dulzura. Dulces sueños y sabores. Pienso en la laboriosa tarea de las abejas y en nuestro desperdicio.

Hago por vos un despilfarro de dulzura. Endulzarte el alma de a poco sería mi objetivo, sacudirte las endorfinas y las moléculas con un dulce especial, con un preparado alquímico. Quiero preguntarle al azúcar si me presta sus partículas, y luego dejar tu corazón áspero con esa blancura.

Después me gustaría saborearte entre caramelos y chocolates, también entre gomitas de colores, y deslizarte una trampa no engañosa, que te guste la incógnita de mis caricias, enlazándolas en tu cuerpo y que te sepan a delicias.

La miel sabe a vos, porque tiene una ternura consistente, ¡qué codicia! Es un sabor que me deja perpleja, y que me hace vivir extasiada, entre texturas saborizadas de turrones y pinitos de eucalipto.

Dejemos el sabor y pasemos al olor.

Percibo que vivo dentro de un cubo que huele a vos. Hay notas y pistas. Recitan poemas los pétalos del membrillo y los brazos de las rosas. Las velas de frutilla despiden tus deseos, y los concreto en el hedor de una noche estrellada.

Pasan las lavandas, saludan con su especie de melodía violeta. No aburren porque se sacuden sus ignorancias con besos envueltos al sol, y esos labios sí que me tientan.

Es ese aroma de lo oculto y de la sorpresa, porque cuando menos una se lo espera, todo sucede. Hasta parece mejor vivir así, como loca por vos, pero "loca con rumbo", sintiendo un amor fecundo.

martes, 20 de septiembre de 2016

No podés darle la espalda al amor

"No importa el precio, no puedes darle la espalda al amor".

Si no emergieran de mí suspiros que me acercaran más a vos en la mañana, una respiración deteriorada por la aceleración contínua, una temporal pero acertada falta de cordura diaria por pensarte, ¿qué sería del amor? ¿Qué sería de estas porosas y esponjosas palabras, a las que nada le importan las demás palabras, ni las lecturas light, si vos no las incitaras saludable y suavemente?

No sólo opino que este amor sin sentido tiene más sentido que los bailes de las ramas, erigidas ante la radiación de un viento insoportable, sino que también creo posible que el amor de la amistad, de la familia y de la fraternidad producen a diario la instalación de un software necesario para respirar. Y aunque en soledad me sienta cada día, ser solitaria no es más que la textura para crecer desesperadamente entre equivocaciones propias.

Seguramente habrá mejores cosas para el capitalismo, el imperialismo, el socialismo, el expresionismo, el anarquismo, el materialismo, el existencialismo y demás teorías, movimientos e instrumentos societales, pero el amor calza perfectamente en su contra, quebranzo puzzles y propinando visiones ilusas pero maravillosas a los fetiches del mundo.

Precios, pagos, desnudez, fiesta, liviandad, touches, ventas, compras, mercados, exhibicionismo, narcisismo, moda, consumo... lo que quieras, disfrutalo, amasalo, censuralo, que te importe lo que sea, que juegues, que practiques olvido, que te besen de ocasión, que te tienten con pasión, que invierta en vos el modelo una suma de dinero que te paralice y te acelere las retinas, que te toquen y te olviden, que te esperen y te dejen, que valga todo un secreto, que te llenes de codicia, que te inunden de caricias, que la vanidad te incluya en su postal, que las revistas pidan que te desvistas, que hagas lo que quieras, pero ni los precios ni las valías ni los asuntos momentáneos importan, no podés darle la espalda al amor.




domingo, 18 de septiembre de 2016

Sueños

Mis sueños son sueños, nada más, sólo eso. Tal vez son un poco delicados, arquitectónicos, consumidores de aviones y de globos aerostáticos, mansos o no, quizás hasta hablen de más, mojándose las alas en mi escritura, sacudiendo los racimos para tratar de endulzame el alma.

Pero los observo y sólo veo un sueño, sólo eso, un sueño estrafalario y en ciernes, inclinándose ante la imposibilidad y resurgiendo de la posibilidad. Los pienso y concluyo en llegar a tu corazón, aunque el tránsito se haga pesado y la brisa le rompa los vidrios a la esperanza.

Y aún pensando en concretarlos, veo a mis sueños quietitos en su almohada, imaginando tu murmullo a mi lado, recreando tus mejores besos letales, en silencios ostentosos y manifestaciones sensoriales.

 Mis sueños son sueños, sólo eso, un montón de libertad que vuela en este tiempo remoto, donde todos practican la practicidad, donde la razón va más apurada que la perpetuidad.

Vienen y van, pero descansan en mi. Sueños alcoholizados por el espíritu, duración de sensación pasional subiendo las escalera matinal. Sueños, pero vitales, amarrados a veces, pero bestiales.

Se sueltan y te buscan entre el viento y el sol, creciendo a pasos de sinfonía en voces elevadas, soñando mirarnos, mis sueños, entre personas ignoradas.