jueves, 18 de marzo de 2010

¿Quiénes? ¿Dónde? ¿Quiénes?


-->
¿Quiénes están realmente? ¿Quienes juegan y pro juegan con la gente, las gentes impenetrables o aquellos susceptibles, como una danza conveniente donde unos valen en algún momento y los otros se descartan, según la canción va sonando en este disco diario pervertido e infame? ¿Dónde va la sabiduría, la emoción, la vertiente del suspiro, la que arranca crispando el corazón, donde comienzan a valer el ser humano y la decencia, donde dejamos de servir y somos hoy para dejar de existir mañana, porque la existencia es una latita de leche que se va consumiendo según los ojos del observador agazapado, en búsqueda del pise del palito, tan preponderante en este mundo sin ilusión, sin alma y tan desamparado de sentido común?
¿Quiénes nos aman, para quiénes valemos? ¿Por qué abandonamos los únicos momentos guardados para nuestros seres queridos? ¿Por qué el trabajo siempre primero desfila, y por el callamos, y por el dejamos, y por el amedrentamos estas ganas de salir corriendo dulcemente y en libertad, cantando bajito un tema de Sheryl o Sarah?
¿Donde comienza a jugar el aglutinamiento de emociones que no sale, que se guardan una a una como la acumulación de horas dilapidadas sin darnos abrazos, donde empiezan a roer suave pero terriblemente para enfermarnos de ira? ¡Quiénes te escuchan y traicionan? ¿Quiénes te acompañan? ¿Quiénes oyen simplemente y se callan? ¿Quiénes no hacen nada, o hacen todo para conservarse? ¿Quiénes mienten? ¿Quiénes juegan a asentir cuando por dentro ruegan disentir?¿Quiénes quedan atrapados? ¿Quiénes se han ido enfermos, quienes lo permanecen sin saberlo?

miércoles, 10 de marzo de 2010

Derrames de extasis


Te busco en la suavidad, donde el alma raspada deja de sufrir en esa perpetua agonía inconsciente, y sale a respirar tu aroma que no tiene nombre ni decencia, la decencia a un lado y los labios en el fuego. Los labios en el viento.


Un derrame de combustible eterno salpica un brazo, y surge ese encadenamiento de árboles que inspiran necesidad de olerte.


Ese olor que se anuncia temprano sabe a mañana viviente y despojada, pero tremendamente iluminada si empezás trayendo tus manos a mi vida, las manos danzantes, que pronuncian caricias secretas, esas manos que a veces destruyen, hoy no, hoy van galopando estos minutos en la desnudez, esa desnudez del alma que te grita sin voces.


No necesito llegar hasta tu oído, un grito a tu mirada influye en esta tarde hipotérmica e insulsa, cambia el jardín y crece la esperanza. Crece mi necesidad. El beso al costado miente, nadie sabe, los que no saben sangran, no saben, porque nadie sabe, no comprenden, no se comprende lo que no se sabe, se de vos, de vos y tu beso en mi mirada, de vos cargando en la ventana un cartel que muestra nuestros cuerpos.

Y es el éxtasis sublime que se interpone entre vos y yo, pero luego nos descubre las almas y las piernas, y nos une, nos hace temblar y nos suprime el experimento, concretamos roces, nos desconcertamos y nos quedamos pensando, pero luego no, sólo es la entrega en su juego.

Verbos


-->
Quiero tiritar los verbos simplemente, dejar, creer, magullar, fiscalizar, engreír, comediar, plagiar, momificar, doblegar, obligar. Los heraldos discontinuos de un mundo sin nombre juegan al bullicio. Hablar por acá, mentir por allá, hacerme la victima por dentro, transitar a campo abierto comiendo pasto sin vino y elegancia con demencia. 

Ya está, alejé las almejas del mar, se deberá mentir para intensificar una lucha interna secreta y descarnada. Pero pensar en ese amor que late suave y silenciosamente, que se va apagando intensamente como se apagan las voces cada vez que avanza el mundo, la nada, la noticia, lo efímero, lo momentáneo, el hoy te quiero y mañana olvido, el hoy te abrazo y pasado te alejo, ese intenso ardor de que no nos importe la lejanía ni el afecto, esa tremenda realidad de requerir de la nada para que se cierre una herida de tiza, ese plagiar ideas que ataca al ser humano para robarle dignidad y existencia. 

¿Para qué vivir si no vivimos? Esa negligencia en querer lo instantáneo y lo último, ese necesitar de la verdad nuestra para erradicar de cuajo la de otros porque no importa, sólo nosotros atacamos con grietas al ser que tenemos, y lo adormecemos con anestesias ocultas que de a poco van caminando entre la sangre y la hoguera. 

Uff, este mundo comunicacional errático y aturdido, la reflexión asusta. ¿Es esa la matanza que queremos perpetuar para degenerar el presente con intensidad de adormecimientos y sucesos noctámbulos que mañana son nada? ¿Y qué pasó con el pensamiento, tanto le tememos a su sangre cuajada, intensa verdad, que no queremos ver para olvidar y perecer felices cuando nos llegue la hora de viajar? 

¡Qué miedo a ser y a vivir!. Tengo que reflexionar, delante de mi hay un frasco de pastillas saladas que temo tomar. Para dormir y olvidar es necesario resolver.