lunes, 20 de julio de 2009

¿Y si te das cuenta?


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Uy uy uy. Aspirás a la felicidad, felicidad es pasarte una crema por el rostro y dormir sin culpas. Las sábanas limpitas y con olor a muelle de rosas. Aspirás, pero sabés que lo que no querés podría tentarte. ¿Qué pasa si te tienta? Mejor armarte un modelo para seguir el camino, algo así como rutas de Fórmula 1, siempre direccionadas y perfectamente ubicadas en nuestras memorias. No tenés que hacer el esfuerzo de inventar, quedate ahí, uy uy uy, permanecer dentro del camino.
Rodear el lápiz con tus pensamientos, pero dejemos de pensar porque pensar es sólo pensar, ¿quién quiere pensar? Seguir, no agrandar la imagen del recuerdo, mejor achicarla en una cámara regordeta y maltratada. Por delante los vientos de calma, por el horizonte el sendero trazado con risas y merecidas vacaciones.
Uy uy uy, que no se te escape, que no te importe, lo que importa duele, más allá del obelisco hay un río tan grande como lo que no es menester cruzar, ni entender. ¿Cruzar el cielo? ¡Ni ahí! No, sólo el puente, no vaya a ser cuestión que en el avión se agoten las turbinas y las bebidas. Quedarte mirando tu propia imagen, no ver otra, ver es reflejar, en el reflejo arrugás, no querrás saber, que feliz tal vez no puedas ser…

"So, wait for me this time"

Pensaba en el Starbucks, ¿se puede beber un beso?


Caminar en la corteza de la nieve y el escalofrío del alma. Papel en mano, anteojos guardados, vaso hirviente, pasión extrema, callos, sin temor. Pasar del otro lado, cruzar la calle y descifrar una esquina. Un Yonge and Bloor sediento e hipodérmico. Mirar alrededor, de costado, tantas almas. Cuantas vagan secretamente por las miradas, buscando destinos y satisfacciones, penetrando en la aorta con caramelos y secretos nocturnos, pasearse por los comentarios, o por la ignorancia, ahí encuentran su lugar la elegancia y la discreción, los murales y el olvido, la pereza y el ejercicio, la libídine y un broken heart.


Dos si, otro sabor a postal, me urge detener el pensamiento, volver al lago Ontario y comerme el pez que no he visto, sentir el enorme frío paseante mascando pedazos de chocolate, calmando la ira.


El TTC y el camino. Un parque, soleado, sereno, secreto, sediento, sentido. No más góndolas, las manos abiertas, el tiempo es now, oliendo gaviotas, pisando arena, deber es no mirar afuera, querer es salpicar música y te en la mesa de madera.


Traer lo que se lleva. Se necesita valor y cordura, volver no es volver, es retrocediendo. Yes, It should be.

martes, 14 de julio de 2009

Política


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Oh, qué torpe es la política. 20.000 años de angustia, suciedad, erotismo carcelario, discontinuidad de almas, excremento ambiguo. Qué torpeza, qué indigencia repentina, saturada, opacada, desvestida, segregada, anunciada, proferida, que torpeza inútil y pausada, como diente hincado en el secreto, como pétalo desatendido, amable, creativo, pero débil, injusto, maltrecho y desenamorado. 

Qué carne podrida, lamentada, conyugada, amedrentada por el ocaso, destruida por el orgullo, encarcelada por la mermelada de océano descompuesto, enmantecada por la sangre fría y la agudeza de la insalubridad. 

Oh, qué incestuosa es la política, machacando juntos al robo y a la plegaria, a la mentira y a la retórica, con un cormorán volando sobre los barcos y una raba inutilizando el espíritu. 

Oh, qué entusiasta es la política, discursiva como el legado de Aristóteles y blanca como los sedientos cretinos. Qué canasta de migajas, puerta a puerta, promesa a promesa, en el secreto vive y muere, congeniando con el mal etéreo y presente. 

Oh, qué disgusto, politizar una palabra, destruir una poesía, una herramienta, un clavo, una pradera. Voluminosa y fuerte, pero vaga y negligente. Para los políticos, un poco de vanidad, para verse cara a cara por fin, con la deslealtad. 

Oh si, qué decepción, el gusto de la traición.

miércoles, 8 de julio de 2009

¿Vendrá?


Hay que ver, el paraíso huele a cercanía. Colgados de unas barras paralelas están los espejos, como muestras que no había sospechado, de estos inútiles olores a moluscos. 

Más allá una flor, eclipsada por la noche, tapada por los abrazos. El frío se suspende, un stand by necesario y pausado, y los derrames de la luna caminan sobre las hileras que conducen a casa. Caminando el viento, suave, manso, retrasado, obligándote a resistirte entre gorras y telas.

Escucharte es reír en mi estómago, hacerle un tributo a la paciencia, sonreír dentro de mis medias, besar el jugoso aire de Puerto Deseado. A lo lejos las nubes dan el pleno espacio para pensar en la nieve. ¿Vendrá? Nada viene sin traer sobre el dedo una llave. Son altas las horas, largos los paseos por la cafeína, la miel en la heladera, y el retraso en la entrega es una incógnita. ¿Superaré? Cocinar caramelos en la noche, un suspiro y adiós…