lunes, 31 de octubre de 2016

Esto de la dieta (último poema de octubre)

Esto de la dieta me tiene a punto de pensamiento. Si hasta la clorofila ahorra su verde en estos tiempos. Una frase que se recapitula para hacerse más corta, un ritmo ha perdido la dulzura y se embota. Para sufragar pensamos lo más rápido posible, y al poema que se regala se le escapa lo sensible.

La paciencia se ha vuelto inculta, y la serenidad se convirtió en bruta. El espacio de la virtud se destina al tecleo, y hasta me da impotencia porque no te veo. Pienso en grande y hago en chico, el minuto de deseo se ha vuelto cínico. Veo un portal por donde converger mis palabras, pero la lectura parece hoy un perro que ladra.

No hay momento espacioso para pensar, y mucho menos para jugarse y amar. Es que amar requiere de esfuerzo y concentración, y para nada se nos ocurre hablar con el corazón. Si hasta el beso se repentiza, porque hoy conviene lo que agiliza.

Es una verdad tan verdadera y oscura lo corto, que jamás se nos ocurriría no hacer de la vida un ahorro. Ahorrar fuerzas, ahorrar latidos, ahorrar miradas para dejar de satisfacer al amor hasta la madrugada.

Me enfrento a la "pisada escénica" de lo rápido, y dejar de dialogar con el otro ya es un hábito. Virtualizar el abrazo, no observar ya el ocaso, olvidarme que te amo, ¿a dónde iremos a parar a este paso?

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un mate puede arreglar la mañana

Este mate ha arreglado la mañana perseverante y estratégicamente estructurada de mi mente. Es como que las estructuras se mecen concientes de su supremacía viciosa dentro de mi vida. Los planes pecan de fieles y las nervaduras del acopio me representan.

Un pequeño viento afuera, desastrosa ondulación de las ramas que arrastran polvo y dolor, pero el sol practica sus delicias con el día y ya todo se olvida. Aunque yo no me olvido de vos. Jugás en cada clave de sol como una banda musical en pleno acto, como un territorio que marca mi pensamiento, y en la poca juventud que le queda se va adormeciendo con tus caricias.

El olor a chocolate blanco de los alfajores nos envuelve en prisiones de contradicciones. ¿Cuál es la mejor alimentación? ¿Vale la pena tanto sacrificio existencial? Una dieta de sentidos pasa a ser una baja de latidos, un regimen culinario ejerce su mueca totalizadora sobre nuestra alegría. Si cuidarse tiene consecuencias cruentas para la mirada, ¿de qué sirve? Aún así y esta contradicción, apelo al cuidado, como quien porfía cada vez que da un paso.

Es complejo custodiar el alma para que no se ilusione de más. Ella solita se entrega al placer como las olas al abrazo de la arena. Pero en la firmeza de su sentimiento radica su fuerza, sin claudicar y sin chistar partirá de su puerto hacia el destino que la alimenta.

Otro mate siguió arreglando la mañana, que estaba podrida de tanto perseverar en ser la misma de ayer, y ahora se tiende en tu ser.






martes, 25 de octubre de 2016

Y leo

"Y yo me enamoré, y no olvidaré ese día".

Y leo, leo, tocando el deseo como un logotipo tatuado en este espacio de tiempo, como una pizca de pimienta que se altera en el verdeo. Y leo, leo, en el concepto de esta tarde que aprovecho luego de haberla desaprovechado, porque en todo momento te veo.

El agua de la laguna parece un mar que con la furia del viento se eleva ante mi, es un renglón de escepticismo frente a esta lectura que leí.

Veo el pequeño punto rojo del sahumerio encendido como un retrato de mi libertad absurda e indomable, que se agota cuando te pienso y circula por mi nariz haciendo grumos formidables.

Desprecio tu sinceridad (pero la amo), que se acerca desdichada permitiéndome tomar de a sorbitos muy pausados tu piedad. No te vas a deshacer de mi tan fácilmente. Aunque me invente historias que no ocurren y aunque me pliegue a tu inexistencia, recrearé un método para pasearme por tu alma, aunque no la posea, aunque no me pertenezca, transitaré con mis caricias, como si fuera un tránsito de espanto, pero llena de encantos (y no sabés cuántos).

Así y todo (después de esta lectura de Barthes) me ubicaré en tus adentros en mi silla de mimbre, balanceándome vertiginosa hasta hacerte suspirar, o sudar, como una estrella en el mar, que en la fiesta de la noche deja de vibrar (y que absurdamente se olvida de titilar), para luego con mi amor volver a respirar.

Tendrás que poder ganarme, relajarme el aliento, cansarme con el viento, aceitar sus desencuentros, desenterrar las migajas, dejar mis defensas bajas, porque esta irrealidad que leo y que acaricio por tu clara sinceridad (contra la que lucho frecuentemente), me susurra al oído por las mañanas y las noches, incitándome a continuar.

viernes, 21 de octubre de 2016

Unos pequeños

Unos pequeños seres humanos les tiran piedras a unos patos de la laguna (en lugar de practicar contra botellas y latas), y de sus maldades se embadurnan. ¿Por qué no lo intentarán contra sus mentes? Quien dice que sus conciencias no sacudan. Quizás sus padres claudicaron en el deseo de explicarles el valor de la vida, o tal vez no han tenido tiempo para practicar con ellos charlas amenas y entretenidas, porque los gritos y salvajismos que ellos mismos provocan los atosigan.

¡La educación es tan amplia y cada vez menos dependiente de la tiza y el pizarrón!, huye de las casas sin educarse como un escapista que se embriaga los ojos frente a la realidad. Y si además lo vemos por Tv o las redes sociales...poco resolvemos sobre nuestra humanidad.

El oscurantismo y la languidez de la palabra han puesto a dieta a las relaciones, el amor y el respeto son cada vez menos populares y las heridas cada vez más desafiantes, atrofiadas por el "hacer todo a costa de lo que sea" y el "no me importa" como bandera. Huí vos, si total los viajes interplanetarios están cada vez más baratos y tienen paquetes especiales como recompensa.

Hoy volví a tener un aspecto fálico en mis manos, un blanco áspero me hizo acordar a cuando los chicos escondían las tizas antes de empezar la clase. Posteriormente, me pedían salir del salón para buscar unas, porque "no había". Si hasta parece que una inocente travesura es más festejada que un beso, y una burla grotesca es más reída que las caricias que se hacen los amantes en un receso.

Titubeo tanto en este mundo de reveses, que no sé si mis ilusiones están antes o después de mis frustraciones, no sé si será esto o aquello lo que tranquilice mis emociones. Espío por la hendija del delirio para ver si aún estás ahí. Pero ya no quiero socavar tu nombre con la trampa de la experiencia hasta que no me mires a mi.

Entre el pecado de las tizas y sus reflejos de neón, practico el conocimiento, o lo que aún convive con la realidad del mundo, sólo tratando de tantear el camino ante lo absurdo. Lo que no se vive parece que no es. Y en el tránsito me inclino a pensar que no pienso, o que he pensado mucho ya, sobre esta tarde de humanos pensamientos.

(11 de octubre de 2016...desde el aula del Inset que mira hacia la laguna)

jueves, 20 de octubre de 2016

Un desplante

Juro que me hartó el descrédito para una posible relación de amor (como si el amor fuera una equivocación, como si no se pudiera ser lo suficientemente valiente para enfrentarse a la responsabilidad de amar y de aprender con el otro, como si no fuera una de esas aventuras posibles de conquistar), y aunque el hartazgo me supere temo que seguiré dándole bolilla, como quien sigue lo doloroso para retrucarlo. Y aunque aún tengo mucho que aprender, así y todo lo elijo.

Claro, el mundo es un cóctel cartilaginoso de opiniones y comprendo a quienes no lo aceptan, porque en definitiva se trata de sentir lo que uno quiere sentir. Pero esto que siento es quizás un desplante que me hago a mí misma, como ferviente admiradora del amor de verdad.

Sin embargo, ¿quién se juega hondamente hoy por amor? ¿Quién se arranca del pecho un latido para elevarlo y mostrarlo y demostrarlo? Ni hasta sé si soy yo capaz de semejante maravilla, denigrada por mi propia contradicción y extasiada por mi propia idolatría. ¿Cómo conjugar realidad con deseo? ¿Cómo hallar lo que se busca y que te halle quien te busca? (Llegó mamá de 9 de Julio y ya nos vamos al Instituto Fleeming. Tengo fe).

martes, 18 de octubre de 2016

Como catar un vino

Probar tu mirada me sabe a catar un vino. Le encuentro taninos maduros, textura consistente al paladar visual y la forma dominante de los arándanos. No es una reformulación del sabor, es una exquisitez del corazón, tan oscura como precisa en su forma de observar, equilibrada en su fijación y objetiva en su seducción.

Quizás también podría acompañarla con trozos de queso (el rockefort me incita al poder), con esa cadencia sin igual que produce al saborear y ese frenético impulso para pecar. Hago un abordaje de especias, todo se mezcla en tu mirar, si hasta el brillo de un varietal rosado se le puede sumar.

Te equivocás al extremo si pensás que el paso del tiempo sacude tu mirada en su barrica, le da un toque esencial que la fortifica, le suma una fuerte solvencia y el placer en la boca se siente como una explosión de inconsciencia.

Trasciendo el umbral de tus barreras y pruebo su aroma a madera, ése era el único secreto que faltaba, oler tu exhaustiva mirada de amor me condena.

Día a día tu misión calórica enfatiza la verdad, y en la copa que te absorbe me entrego a voluntad.

jueves, 13 de octubre de 2016

Frases que cruzan el mar

Me perderé en una selfie para luego automatizar un encuentro. ¡Que combinar irrealidad con experiencia no sea un sacrificio y sí una posibilidad de expresión! Ya que el rostro a rostro se posa en el corazón, quizás sea necesario acercarse más. Si hasta sonrojándose una puede ganar un partido de retroalimentación (me pasa seguido eso de parecer una esfinge roja). Estoy tocándole la mano al momento, como quien desliza su alma por la mesa, ¿ocurrirá? Es un lugar tan conocido, pero mágico, casi como interpretar y acertar.

Me agobia la política de la mirada, pero me encanta, no escatima en expresar su irracionalidad existencial, con ese afán de desvestirlo todo y ocasionar un fuego donde el agua corre mansa. Oh, te has equivocado en la letra, pero miraste bien, y tenés el mundo ganado. El pasadizo del amor es tan perfecto que hasta importa poco y nada que no esté de moda, sus artilugios antiguos refrescan el espíritu y el cuerpo de tal manera que ni dormir a tu lado sería tan onírico.

Verte me inspira en forma estrepitosa, como derogar leyes que aún no se han emancipado. Que ni la vergüenza nos domine, que ni el desquicio del silencio nos haga realizar acuerdos con el grito. Observarte en este litigio del atardecer me eleva el placer de amar. ¿No era antigua la contienda del amor? Quizás sea un mandato que pretenden aseverar los envidiosos, quienes no poseen ni desposeen, quienes sólo deambulan por las frenéticas circunstancias de la vida. ¡El amor es más moderno que la vida misma! Mimarte con palabras, asediarte con caricias, insistir en posibilidades suaves sobre tu piel, no tienen igual.

Me perderé en estas necesidades posibles de besarte. Como idiotizada, vivo al límite de la ternura y en el descrédito del imaginario. Cruzo su paraíso, me olvido de acordarme, y de pronto renuncio a la renuncia para volverte a besar, aunque sea con estas frases que cruzan el mar.

martes, 11 de octubre de 2016

Prefiero retirarme

Eliminando los residuos del organismo me doy cuenta por qué caminar acrecienta la voluntad de aplastar los pensamientos. Indagar en el pelo de la noche y que no me asuste. Tender la cama opaca y dormirme sobre ella. La prisión es exquisita pero insalubre, se reconoce posesiva e intransigente.

Tu voz tiene un campo de acción sobre la ilusión y las armas reales. No se altera ante las redes sociales, es más, administra su poder como una caminante despechada y desalmada. Presa de la textura de tus labios, entregada a la sagacidad de tus emociones nocturnas, me arropo con los mensajes de la computadora, no, del teléfono, no, de la tableta. Son como esos comprimidos que estaban confiscados por contener contraindicaciones, el amor posee la más importante.

“Una palabra bastará para sanarme”, pero no, prefiero retirarme. Si me escondo sabré dónde están atascados mis deseos, y también sabré dónde se cubren con pasamontañas mis pensamientos. Si me recluyo entenderé de qué estoy hecha, si de arena o de pureza de sentimiento. Si me sostengo en la curtiembre de esta primavera, no tendré frío, aprovecharé las flores para cubrirme la contradicción y resurgiré como una grieta amarilla, sedada pero afilada.

Te veré desde lejos, esperando encontrarte (siempre esperando encontrarte), pero destinada a pensar en la posibilidad de cambiar de escenario, que apacible espera como un sedentario (no hay tantos que no sean cuartos). Te besaré eficazmente la conciencia (que con su apetito influye descaradamente), reflejaré mi espera en tu ansiedad y te detendré las manos sólo para desearte más.

domingo, 9 de octubre de 2016

¡Con razón!

Aún no calculo el valor de este trimestre. Sus cremas hacen que mi razón le proporcione un segmento extenso a mi corazón. Estoy de saturación en saturación, percibo una bifurcación, pero ni el desamor ha podido con mi ilusión.

Se espera y no ocurre, sucede cuando menos se lo espera. Es un espacio de tiempo embebido en perfume, también hay un sabor a suavidad colgada de mi vanidad. Todo tiene un límite, pero pensarte lo excede, tu esencia con mi conciencia en el tiempo se entretiene.

¿Hay una afirmación constante acaso? Si cada vez que damos un paso sólo hacemos oídos sordos a la alerta del desastre. En estos días sólo me permito amarte, y aunque no pueda acariciarte siempre desciendo a mis límites para adorarte.

Que estupidez tan mundana pero serena. Piso las partículas desmedidas que aún me quedan para hacer girar esta sensación detrás de mis penas, que finalmente no me envenenan. Ni un vital segundo me detiene, es como que mi cuerpo sin memoria te retiene. Y aunque no transites sus verdades, una ráfaga de viento tuyo me arrastra las voluntades.

Mañana es mañana, sueño verte aparecer por la ventana. ¡Y qué rico es el maní! Practico masticarlo como un souvenir. De estos maullidos que circundan sólo escucho lo que abunda. Tu presencia que no es presencia me somete a la subsistencia.

Dejo de pensar, hay silencio, se extienden por mi piel tus besos. Juegan a ser porque no son, pero consternados e imaginados me desvisten el corazón. Ya no hay razón. Con razón esta pasión.

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Por qué no llenar el aire de vos?

¿Por qué hay que llenar el aire con cosas sencillas si lo puedo perpetuar con vos?

Pronostico que en el ávido paso del tiempo voy sintiendo un alto escalofrío. Y no es por el frío. Vuelan vampiros en mi estómago. Seguramente siento miedo, transito como un ente que se catapulta en el loco arte de pensar. Qué complicada. Hasta adobada con tu existencia. Manipulada por cada murmullo tuyo. Una malviviente que arremete con el corazón entre los yuyos.

Si me inclino a apurar el paso del tiempo, estaré errada. Cada pequeña vasija tiene su función. Conformarse sabe a sueño en mal estado. Dejar de observarte, vitalizar las nadas del pasado.

¿Cómo saber qué pasará en cada segundo siguiente? La transpiración del tiempo me hace querer maniatar el encuentro. Pero nada está hecho como una cerradura forzada. A tus labios tengo mi mirada atada.

Basta con imitar una canción, cantarte una de esas melodías que debilitan la razón. Tengo este amor pegado a un armazón. Para vos. Luchar pasa de moda, se ve, pero hasta con las garras invisibles de la armadura me atendré a esa función. Con esta sensación, porque sólo puedo respirar de este aire lleno de vos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

"Robémonos un sueño"

Los aromas están envueltos en sonidos matinales. Tengo la sensación, absurda pero atractiva, de que me perseguirán. Absurdo es el vuelo de mi imaginación, tan absurdo como real, y me domina como si el espanto de mis pensamientos retrocediera débilmente ante tu encanto.

Que salga el sol, que las esponjas absorban la escasez de voluntad, ¡que la lechuga sea inofensiva! Presiento que la ofensa contra el otro aumenta en cantidades indiscriminadas, como si ofender fuera más fácil que defender, como si amargar nos hiciera ganar premios de popularidad. Pero la dulzura es más bella y tentadora, porque es más difícil de conseguir. Aunque pocos lo entiendan.

Parece que la primavera se retirara entre los pétalos que el árbol va escupiendo. Y sin embargo, tengo su aroma como las canciones de Carlos Mata que escuchaba hace tiempo, tan llenas de románticas funciones espirituales, tan perfumadas por la delicadeza, tan inspiradoras. ¿Será posible pensar una inspiración sin preguntarse un por qué o sin cuestionarse la idiotez que te representa?

A veces no sé si los chistes que te hacen sobre las cosas que te gustan o escuchás son sólo bromas o en el fondo son las reales circunstancias de la poca predisposición a aceptar al otro. “Sobre gustos no hay nada escrito”, dicen, pero, ¿cuántos realmente creen esto? Si hasta se han escrito los gustos a través de las selecciones televisivas y de los ránkings musicales, de los periódicos y de las políticas. Convencer a la mayoría es tan fácil como despreciar los gustos de la minoría.

No me quisiera pegar a este escalofrío que se me aparece cuando pienso en vos, quisiera parcelarlo en fracciones de cada tres días, o cinco, quizás hasta quererlo sólo los fines de semana, y evaporar tu esencia, apretar mi cerebro y retirar a una esquina tu presencia. Pero, ¿cómo solventar el gasto?
¿Ceder o no ceder? ¿Renunciar o continuar? En el aprendizaje se podrá responder: “robémonos un sueño”.

domingo, 2 de octubre de 2016

Noche bebida

Esta noche sabe a bebida, aunque aún no lo ha sido, ni lo será hasta que la bebamos, inclinada en nuestros cuerpos y fortalecida en nuestros labios.

Y se sientan en tus ojos una a una las estrellas, descansando del letargo en que las tenías subsumidas, por tanto tiempo de no haberlas mirado.

Me apagó la alucinación y me encendió tu corazón, expuesto al mío en un latido. Agonizantes e inconscientes, ambos se elevan contando secretos y acariciando sus venas, como quien tiende redes para fundirse y alejar las penas.

Y la noche fue bebida, desahuciada por la intensidad de nuestro legado, que acaba por pisotear el silencio y desnudar las ganas de un pecado.

Envuelto en la calidez de tus brazos, mi sueño va agonizando, como la paciencia del vino, y la respiración se va acelerando.