miércoles, 29 de abril de 2009

No está destinado, ni cruzar el mar a tientas, agazapada e intentando abrazarte. No está destinado olerte, la magia no se guarda en especieros ni en frascos de legumbres, la magia se enciende en el alma, la magia calma su incertidumbre al mirarte, pero no está destinado que los humos sean percibidos por los campos antes del incendio, no está destinado. No está destinado pasearse por una costanera fría, las gaviotas cantan en el desastre perpetuo, no son esos cantares como tu voz, no es lo mismo. Quedan tus ojos mirando por la ventana, el ideal no descubierto, los hoyos claudican entre tierras y gotas de agua, los arrullos del rumor son insolentes y cualquier decreto de palabra y estupidez que danza en estas calles es aceptado como sincero, sin la contemplación del valor ni las efemérides de la verdad, lo que se escucha se acepta, lo que se calla enferma, no está destinado que los secretos se guarden y los inventos se callen, pero está destinado amarte, sobre la sombra o el olvido, sobre la inercia o el silencio.

lunes, 20 de abril de 2009

Meterte, ahí dentro, ahí donde molestás, ahí donde podés insultar, ahí donde hacés mal y podés disfrutar, ahí donde condensas tu vida en un momento para vivir la de otro, o para perjudicarle, por perjudicar nomás. Ahí donde la calvicie de sueños te satura, ahí donde no sabés querer, ahí donde tantas veces estuviste y tuviste el efecto deseado, ahí querés volver, ahí, sólo porque querés, porque amanecerte entre sonrisas no es tu deseo, sino entre risas frescas de hipocresía e insensatez. Ahí, ahí donde creés que hacés doler, ahí donde sabés que hay un humo feroz que podés provocar sin que se cocinen los buenos deseos, ahí donde canta la tremenda intolerancia, ahí querés proceder. Ahí, unas sanguijuelas molestando el aliento de los visionarios, ahí las ideas querés ver retroceder, ahí, con una injuria someterlas a tu poder, sin saber que el poder es un terreno del viento y de los polvos, y como al hielo verás anochecer.

martes, 14 de abril de 2009

I want you, but you are so far


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Miente la serena tempestad, huye de los campos, la tierra aislada se condensa en todas estas miradas que vagan secretamente sin ser vistas. Los ojos parcelan la esperanza, todo es mirar y callar la voz verdadera. Las habladurías maquillan el pueblo, lo disienten y lo alejan del silencio, pero en vano es negar y aplacar el universo, todo está allí para ser dicho por los desparramadores del vientre ancestral de la injuria. 


Muerdo un hilo de viento, en la tarde huyo a contarle a las nubes el secreto, pero el murmullo del gentío es tan constante que la burla es lo que más me saca ampollas en la palabra. 

I want you, but you are so far…Lejos está tu abrazo, y lejos tu sombra. En la meseta surgen las ovejas, la lana alimenta un calor distinto, pero por dentro aun quedan fríos desalientos. Permanecer a la distancia, calmar el hambre, nada de errores, basta del engranaje que todo lo mece perfecta y grandilocuentemente…

Festejaré el futuro, abriré mis párpados y por sobre mis pupilas el sol dibujará una huida. Huiré de los mares, saciaré mi apetito con una palabra, criaré una esperanza, amansaré la lumbre entre mis dedos, querré domar las fieras internas, porque los embestidores no retroceden, sólo se calman con una caricia, temblando en la delicadeza, y esbozan un suspiro para después continuar…

Más hipócrita que el viento


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Hacer mímica ante la gente me bloquea…¿no estamos la mayoría del tiempo haciendo mímica ante la gente? Flotamos en muecas, ocultamos las expresiones verdaderas, le tememos a la verdad, a la nuestra, como se le teme a su efecto. Tenemos hipocresías concretando sueños delante de nuestras miradas, cubrimos con risas superfluas nuestros elevados egos…paseamos por el infernal descifrador de secretos, ¿a quien más le podré ocultar lo que pienso?


Es una apuesta a favor de las matemáticas, dame más inconciencia y te daré más sonrisas, huiremos vestidos de santos por las calles del pueblo, y en el fragor del hecho repatriaré mis insultos y mis malos pensamientos… ¿No te harta la decencia? ¿No te nutre la indecencia? ¿Hasta dónde crearemos fantasmas, a quienes miramos como adorados niños? ¿Hasta dónde una risita de criatura feliz cansada del dolor y del olvido? ¿Cuándo vuelve la transparencia a brillar, cuando la sinceridad a picar diálogos sin dormitar? Este ser es más hipócrita que el viento.