miércoles, 21 de abril de 2010

Pasión temporal


-->
Anónimamente sumerjo mis energías en esta temporaria pero acertada pasión, delante de un olor a caladero maduro y aires desmontables. 

Sufro por verte, aunque los destinos buscados por mi parte no aparezcan. Esto del destino inconcluso, la savia desatada, los árboles perplejos sin otoño, las gaviotas inundadas de delirio y mordiscos en un puerto vacío, las lejanas manos que espero traspasen el umbral de la vergüenza y encuentren una caricia en este momento. 

Mi energía es poder asistir y cruzarme con tus ojos cambiando el transcurso del día, porque el destino es inmutable, pero sabe de besos imposibles y de sabores recomendados cuando la tarde perece. 

Otra vez, hablar de destino tienta a los inconscientes sin acción ni cambio, pero entre el destino y la acción está mi deseo que te busca, caminar los pianos e insertar melodías en los besos, después que el viento nos arrope y la locura nos despoje.

Circunstancias violentas del ser


-->
Los problemas no sólo están arriba, también están abajo. La violencia generalizada del ser y sus manifestaciones, corresponden específicamente al ser, viene de adentro, esa situación despiadada de formar segregaciones, dudas y maltratos le pasa factura al ser responsabilizándolo de los males. Hay dos internalidades: una es la der ser en sí mismo, en su soledad,, y la otra es la de una masa incorpórea y secreta, que fabula inclinaciones dementes para interceder por la violencia ante cada ser humano. Una es la violencia solitaria, y la otra es la violencia entre los demás especímenes.

La internalidad del ser en sí recibe la internalidad de esta masa incorpórea y exhala violencia, que proviene de la angustia constante que lo ataca y desmorona. ¿Es un ser el causante de la desgracia, o lo es la sociedad amorfa, que entretiene al ser burlándose de su debilidad interna para masacrarlo y convertirlo en violento? ¿O es el ser quien va acumulando infortuitos remansos de tormenta, para luego convertirse en un vagón insalubre que despide muerte y resequedad? 

Considero oportuno referirnos al ser como segundo escalón en la etapa de la violencia, y como primero al grupo secreto que ultraja al ser para responsabilizarlo de sus advenedizas miserias. ¿Qué grupos secretos formar para evadir la peste de la violencia, y generar la equidad con amor y decencia, con respeto y amabilidad, con alegría y felicidad, con trabajo y perpetuidad? 

Las muelas del destino están careadas, pero pueden repartirse conscientemente en mitades para ser refaccionadas. Un poco de pasta y la violencia se irá erradicando. Será que habrá que construir un paso, y momificar la tentación, aniquilar las cadenas y proponer la redención.

sábado, 3 de abril de 2010

22 de marzo - Así se va construyendo una historia de pasajes e indecisiones. Pero así se va juntando.

¿Qué es lo que acontece en un trabajo? Una caminata costumbrista, rodar por la puerta e incluirse en las pesadumbres de miradas desgastadas. Los ojos caminantes, rumian lentamente por los rostros buscando imperfecciones, dubitaciones, intentando alcanzar aquello que no se sabe pero se piensa. Hay un jugo que bebemos a diario, eso del querer entrar al otro con una artimaña insalubre y penosa, porque el ser humano quiere hurgar y estar ahí donde desconoce.


A veces me tiemblan las manos, dudo que sea alguna enfermedad mortal, puede ser un silencio que quiere quedarse dormido esperando ser escuchado. De pronto llega la hora, huelo un perfume, es la intensidad del momento que me espera, ya antes de aparecer lo huelo, lo practico en ese aire que me envuelve, practico el olor y lo imagino, hago rodar el desodorante y sólo atino a dirigir mi olfato hacia ese espécimen. Pero basta de secretos, eso digo yo, y los escondo, y los adormezco de encanto para no flaquear.


¡Si, hube estado enamorada! El amor no es un karma sino una necesidad impenetrable que no escoge una bandera ni un lienzo, sólo escatima a saborear lo prohibido rondando la escalera. El amor es una necesidad porque sin él perecemos, y no poseemos. ¡Eso del poseer!. Más que una sonrisa, limpia, fresca y alegre como cocinar unos tacos en pleno deceso del día, es una mirada que quiebra las defensas, un click inoportuno pero maravilloso que enmienda todas las pérdidas y los dolores, que nuevamente coquetea con el olvido e imprime un nuevo labio al mundo de los besos. La suavidad no pide permiso, el aroma exquisito de la espera aquieta las aguas de un ansia espesa. Me voy remojando la mirada para volverla a ofrecer, esta vez en una bandeja con avellanas y almendras, regodeando los años de mirar secreta y orgullosamente el mar con unos ojos prestados, que no ven pero miran más allá el dilema, tu dilema, tu alma.


Esto fue lo bueno, lo mágico, porque más allá del no entendimiento de un amor no correspondido, el amor es vital en su ignorancia, y es legumbre a punto de explotar en la soledad de un alma que aguarda para ser exprimida y dirigida por un aire extenso y directo.


Lo malo, si es que hay maldad en la agresión fortuita e insalubre, es aquella queja mojada y enferma, que grita cancina la desesperación de su día tomándose atribuciones con el alma equivocada. Los seres miramos y esperamos, analizamos y fraguamos, atornillamos nuestros cuerpos a la situación para deslumbrarnos con el chisme, porque vivir la vida de otro nos hace olvidar lo inútiles que somos en el abecedario fortuito en que el hemos venido a caer. Si gritar arreglara el mundo, ¡no habría problemas! Inspiraríamos un segundo para volver a atravesar besos con nuestros oídos e interpelaríamos a un monje para sentirnos más seguros de nosotros, ¡pero no!


¡La seguridad da vuelta la esquina y te olvida!


Estoy saturada de aquello que moja la esperanza y arrebata los sueños, basta de autoritarismos baratos para atrapar la seguridad. La seguridad es una sombra que convive con el silencio, no con el trueno, la seguridad no es dicha ni mostrada entre miles de ingenuos escuchas, la seguridad vive dentro nuestro malgastando la ofensa, dándole paz al gentío, atrapando una estrella entre las nubes, masacrando lo oculto y liberando las almas. La seguridad no se muestra, insiste en mostrarnos.


23 de marzo - Y así van volando las dudas, pero así se van despejando.


A media hora de partir para mi examen de Metodología, tengo presente la realidad pura y exclusiva de que no he estudiado ni repasado lo suficiente. Tengo un compendio de 27 hojas de resumen, y no he podido repasar ni siquiera la mitad.


Aun no se si presentarme o no, si empezar el examen aunque exista un 70% de posibilidades de desaprobar, o bien pensar en mañana y empezar de nuevo. Tengo fija la idea del desastre y la frustración, pero también de la posibilidad de cambiar. No se si le estoy dedicando mucho tiempo al doble trabajo, al ocio o bien mi cabeza está tan en bancarrota que no atina a captar todo. ¿Son sólo justificaciones? ¿Cómo se huye del desastre justificativo, del pensamiento en los karmas, cómo se construye el conocimiento objetivo? Son las 9.38 hs.


Para mal o para bien iré. Saque dos o tres puntos, iré, total ya estoy acá. Los promedios sólo hablan de momentos del ser, aunque también los momentos del ser hacen al conjunto.


¿Cómo es mi conjunto?