martes, 26 de febrero de 2019

"Una piedra negra en medio del alma".

Me lo preguntaré una y ochocientas cincuentas veces más, ¿vale la pena? Haber dejado de escribir en prosa para pulir versos con sonido ajeno, ¿vale la pena? Cada respuesta es errónea, porque sólo hay una que sería verdadera, y no sé si esa lo será también en alguna medida porque quizás ni siquiera la pregunta tenga sentido alguno. Me lo preguntaré de nuevo, ¿vale la pena? Esperar por un milagro que se conjure con el amor, y que cada paso que dé sea precisamente para comprobar que algún día pueda ser, ¿vale la pena? ¿A quién puede importarle hoy la felicidad?, es tan finita como esta miserable interrogación, juega con su dentadura sucia de día y se nos presenta mostrándose con todos sus dientes blancos de noche, de frente, ante nuestros ojos, de pié, altiva y serena, luminosa y endiablada, pero orgullosa de ser quien es, para tentarnos con su pasta adictiva, pero un día se aburre y se va detrás de sus nuevas diversiones. Por eso, ¿vale la pena? Alguien alguna vez se pregunta cosas, pero sólo es una vez, porque sabe que la pregunta hiere la quinta arteria del corazón, y preferirá antes no dañarla y no tener que suministrarle pastillas anticonceptivas de sueños, ¿por qué aún no han sido aprobadas? ¿Vale la pena preguntarse por la anticoncepción? ¿O es que tenemos que trabajar siempre la solución? Un día más como tantos, y como ninguno, le hace arrullos a mi corazón, y voy descompuesta de amor, me tomo unas pastillas, pero no hay remedio alguno contra la ilusión. El camino es largo, y el tiempo da una lección. Me lo creo para hacer de cuenta que la felicidad existe, pero no sé si será o no será. Y no voy a ningún lado porque muchas veces no sé a dónde ir, tampoco quiero quedarme, pero me quiero ir. ¿Llorar en vano es verdaderamente llorar? ¿O son sólo lágrimas cansadas de anclar? Mientras lo que llega se adereza con inventos, todo parece normal, pero cuando te das cuenta las cosas parecen ir mal. No quisiera que se vaya febrero sin haber salvado hoy mi corazón, o mañana, o cuando sea, la reverencia es cuidarlo y dosificar sus excesos, aunque no entiendas por qué está tan quebrado y ya no pueda ser del todo reparado. Al menos tenemos la libertad de haberlo intentado, una y otra vez, seguirlo intentando.

26 de febrero de 2019

miércoles, 13 de febrero de 2019

Una rutina

Es una felicidad
pensar en vos,
estés o no estés
de mi lado,
me mires
o no me hayas mirado,
cuando un corazón sueña
y tiembla
por el solo hecho de amar
a un ser humano
vive con el espíritu
siempre enamorado,
y a todas las muertes
habrá resucitado.
La ironía de la infelicidad
cuando el ser amado
no está a tu lado
es que a pesar de todo
no habrás amado en vano,
una sonrisa tiene el sabor
de un helado,
y ni la rutina supera
a un espíritu mojado,
a un alma que por vos
ha temblado.
Y lo más hermoso
es que los latidos te indican
el camino marcado,
hasta que has llegado
a comprender que la voluntad
no es un sueño fracasado,
es lo más hermoso
que has acariciado,
sentir ganas de amar
es el inmenso placer
que te ha tocado,
estés conmigo o no,
me ames
o nunca lo hayas intentado,
yo tengo la experiencia
de haber amado.
Aunque no me mires
me gusta,
la sal puede ser dulce,
y algo dulce
un poco estrafalario,
no sé si tus ojos
son más oscuros
o menos claros,
y a las pruebas me remito,
no necesito mirarlos
para contemplarlos,
por dentro todo es más bello
y más agrio,
pero se ve tan lindo
que hasta mirarlos
no paro.
Es una felicidad
pensar en vos,
todo es menos parco,
la vida es más extensa,
y la rutina
no deja a la acción
en el desamparo.
Una rutina que amo.

13 de febrero de 2019




lunes, 4 de febrero de 2019

Mentirita

Mentirita,
cada vez que inventamos
una pequeña mentirita
para ser feliz
no lo conseguís,
no,
y no sé si alguna vez
pueda surgir
eso de vivir
sin creer
lo que podrías tener
sin dejarlo ser,
te levantás de tu pequeña tumba
creyéndotela,
pero volverás
si no ves la realidad.
¿Cuál es la realidad?
¿La que duele y se te da por ocultar
o la que mostrás para no pasarla mal?
En el laberinto
vamos inventando
nuevos caminos
para despistar a los curiosos,
pero vos sola
te vas metiendo
en el sendero sinuoso,
y aunque ves que te amo
no te molesta
que lo intente en vano,
una mentirita más
para ocultar
lo que no se puede lograr,
no saber donde estás
pero seguís teniendo ganas de respirar,
quizás algún día lo logres
y te perdones
todos los errores
que cometiste
para buscar el mejor de los amores,
y aunque no te toque
ya habrá pasado la noche.

04 de febrero de 2019