domingo, 29 de enero de 2017

Estado de trance

Sé que este trance es perfecto, puedo pensar en instantes selectos, rectos o incorrectos.
Sé que el corazón se me desarma cada vez que en el mundo no encuentro fundamento.
Sé que imaginar este amor lo hace ver como sumergido en pétalos.
Y sé que escuchar tu voz me engendra por dentro espasmos de veneno, eso no es bueno.
Pero yo te quiero en mis rutinas y en mis desiertos.
Te quiero en la siesta y hasta cuando me alimento.
Te quiero cuando lo áspero es mi tormento.
Y te quiero para que me apagues el cassette de este cuento,
que no es tierno ni es real, te comento,
es sólo para esperarte con música en cualquier momento.
Los "nis" son elementos disfuncionales para el alma humana,
en la espina dorsal se te clavan.
Un no o un sí de la alegría o el dolor se llenan,
pero al menos te liberan.
Yo te quiero para lanzarme de cabeza,
para hacer de mi voluntad, entrega,
para disfrutar con vos de tanta belleza,
no física, no filosófica, la de la fiesta,
la que en pecado hasta parece un rezo en una iglesia.
Te quiero con una locura exquisita, pequeñita, pero adicta,
porque los rayes de mi vida se asemejan a las masitas,
suaves, con poco chocolate y con azúcar finita,
y con la que otros se atosigan en realidades fingidas.
No me interesa tu regreso y tu partida,
si aceptas los te amo a escondidas, a hurtadillas,
serán reales como las miradas mías
que te lanzo, a pesar de que la vida esté tan dolorida.
Apurate, pero suavemente, sin torpeza,
que la cena de este corazón aún no se ordena.
Que te besa, te festeja y te respeta,
como si el festín del arte, en esta tarde oscura, me esperara en su mesa.

26 y 28 de enero de 2017

miércoles, 25 de enero de 2017

Excesos

Los teros disimulan la incertidumbre con sus cantos sobre el cable, saltan fantaseando con los alambres, vuelan a regañadientes porque prefieren quedarse y observarte.

Las bandurrias apuestan a regodearse con la intensidad, sabiondas de la humedad, se entregan al desastre, confiesan amarte, pero no se atreven a expresarse.

Quienes observan sólo apuestan a una parte, las otras, en tinieblas, duran finas y acertadas lo que en la boca una manzana. Pasar de la observación a la acción es una barrera hereditaria de la contradicción. Sería algo así como pasear en llamas sin atrever a quemarse, o dormir siestas sin vos en las sábanas de la tarde. Si el deseo no madura se satura, vuelve a la infancia prematura.

"Oh, it's only love, oh, it's only love". Y se aprieta contra mi cuerpo, no miento, me ataca por la esperanza pero luego desde mi corazón se lanza, y no quiero saber por qué no permanece y se me pasa. Son todos tus placeres, aplacan mi fe pero también me hacen creer. Si no experimentamos con el dolor es imposible saber hasta dónde puede llegar el amor.

De todos los vientos patagónicos que han transcurrido, el que te acarició se ha perdido. Quizás lo encuentren tus ojos y se sirvan con él una copa en esta noche de antojos. Tal vez hasta le indiques el camino de regreso antes de perder la naturaleza de sus excesos.

Si no pasa, se me habrá cegado esta bonanza. Yo me creía fuerte como el roble, pero me crecen en el alma los latidos como brotes, y hoy por dentro llueven las gotas más nobles, no las ignores, con la duda saldré a trotar con ellas hasta el borde.

23 de enero de 2017

sábado, 21 de enero de 2017

Lo imposible arde

Jajaja. Corren en mí histerias húmedas. El calor me acelera con sus hebras impuras. Algunas me salpican el corazón y otras la desilusión. No esperes por mi que me fui a pensar un poco. Demasiado tiempo estuve ya en el calabozo.

Pensé en conseguir dinero para pagar la cuenta del aire acondicionado, pero sentir la sofocación del verano ha despertado mi mentada sensación de estar en un orfanato.

Con dos o tres chasquidos del agua sobre la yerba en esta tempranera problemática de sábado tus caricias me he lavado, ya sé que no vendrán más a inquietarme, una cosa menos por la que me he despertado, y menos me he preocupado.

¿Desistí? Si. Encender lo imposible es tan vano como posible. No te vi, para qué seguir, problematizaré sobre la indigencia de almas, total si me pica un mosquito le echaré la culpa a tu indiferencia y su séquito, una de las tantas inutilidades entre tus vanidades.

¡Pero si este clima húmedo no tiene un templo! En sus armonías deja los graves de lado y pasa a los filosos agudos, ya vendrán mis estornudos, expulsaré tu nombre y te cubriré la mirada hasta el borde, sólo dejaré que tus muelas mastiquen las secuelas de lo que me ha quedado en mi pena.

Para qué pecar si se puede almacenar, y hacer que toda la vida quieras hacer a tu corazón sacrificar. "En esta larga noche" que pasó no pensé en vos, me cansé de inutilizar cada segundo, como si cada pedazo de tiempo fuera el mundo, ¡qué pensamiento tan absurdo!

Parece que leer me trae nuevamente a la vida y la transpiración de sus sueños me convida. ¡Que la miseria me tenga envidia! Y que bello es guardar para alguien más todo eso que por vos me invadía. ¡Me voy a jugar con el sol una partida!

Ya me leí eso de "los actos de la espera", que te entretienen mientras los dolores te desesperan. Mas, ¡qué estupidez terrible se avecina!, sólo ahora escucho cómo barren la vereda de la vecina, y me voy quedando sin tiempo, te amo pero es un tormento, a los sentidos les daré libertad por un momento, oh sí, ¡por un momento!

Jajaja. ¿Seré la única estúpida que de su estupidez se ríe? Afuera tiembla el calor y por dentro juega con mi vida tu amor, que no es tuyo ni mío ni de nadie, que es un invento de lo cobarde, es un pasar insoportable, tan bello y tan de nada, como una caja vaciada, serena pero asfixiada, le doy un golpe a las hojas y contra mi rebotan, no debo aceptar de vos ni siquiera una nota. Es un jajaja este instante en que se me ocurre por septuagésima vez la idea de olvidarte.

 ¡No me mando la parte! Es tal cual, lo imposible arde, como este libro de Roland Barthes.

21 de enero de 2017.

miércoles, 18 de enero de 2017

Ante el ruido del ventilador...

El ruido del ventilador me apetece cuando anochece. Sus paletas enloquecen, sus plásticos enfurecen, y en sus vueltas se burla de mis indirectas, de todas las que te digo, de las que me hunden en el frío, porque de mi cobardía no me río, apenas quiero que seas testigo.

Todo esto es un divertimento en un licuado no revuelto, los hielos no triturados se entretienen con este desvelo, son mi pequeño tormento. Una pregunta se desnuda y patina en la pampa: su respuesta es absurda. De estrellas sé lo que el diario en internet me interesa, apenas son un refrigerio para extirpar este misterio. ¿Hasta cuándo estarás en el cimiento de mi alma donde no miento?

Resulta que la noche pasa con sueños a montones, transita esta ráfaga que desenfunda la dulzura de sus turrones, ni los mosquitos se pegan al alambre, pero pensar en vos me deja sin aire, me atonta amarte, y sin embargo me queda a sólo un paso esto de adorarte, cruzo el bostezo y espero encontrarte para poder tocarte: es tan fácil que cambio como un reptil, la razón se emancipa en la vocación, y la emoción se devora los restos de la desilusión.

Perdón por ser tan golosa en esto de hablar de amor, pero lo digo porque los suspiros se sacan las dudas a la hora de la pasión, todo es una guerra en el corazón que probablemente no la gane yo.

A veces soy tan dura, creo tener la razón y finalmente me doy cuenta que todo es una locura y me siento una perfecta inmadura. ¿Consejos y reproches a mamá? ¡A quién podría yo aconsejar! Primero es menester dejarse por la tranquilidad enjabonar y luego enjuagar. Le dicen "limpieza de corazones", para finalmente en nuestras conciencias buscar los perdones. Los sabelotodos son indestructibles, pero en su egocéntrica actitud indefendibles. Roguemos aprender, y por fin entre mieles y corderos podremos amanecer.

Y te amo, los guisantes del verano ni siquiera saben que cuando no estás te extraño, y te busco entre los silencios, me inquieto, quizás con tu voz interior estés haciendo un lecho donde hacer descansar tus sentimientos. Ahí quisiera erigir mi amor con momentos de lo que aún no fue satisfecho.

Ya se van por el camino las piernas de este enero, son ciclotímicas espigas del veneno, pero el ventilador no me vaciará el deseo: te espero.

16 de enero de 2017

domingo, 15 de enero de 2017

"Al este y al oeste"

Acá en 9 de Julio (oeste de la provincia de Buenos Aires), tierra de arrendatarios, de campos y cardos, de pastos y encantos, de siestas y meriendas, de perros que duermen en las veredas y no se aceleran, no muerden ni se retuercen, aunque sí mueven las colas y de tu atención se enamoran, como en toda la llanura pampeana y sus ventanas, como en las tardes que caen en las camas, deseando acariciar los acolchados sudados y los pisos ovalados, acá habitan los platónicos pétalos celestes, y aunque cueste llegar a las pendientes estas flores del jacarandá orientan sus emociones hacia donde tu sonrisa no está, y en cada hueco estrecho de silencio la quiero encontrar, para mirarla de frente, de perfil o de atrás, porque no hay nada más bello que pueda yo inventar.

Cada vez me importa más todo y cada vez me importa menos todo. Las verdades no son ofensas, quizás sí flores indefensas, pero si no salen a la luz siempre vivirán confiscadas a contraluz, apartadas de ese alud de diferencia que hace al mundo un lugar de decencia. Si total la valentía juega con la ira, y la deja recostada en una reposera fría, ya los objetos son cada vez menos importantes, porque tarde o temprano logran que te hartes.

Mejor es respirar del arte, ese que está en tu mirada, que sólo pincela esta vida y la deja rebozada, como acaramelada, en puntas de pié enamorada, enjabonada con tu negro destino que se eleva tan fino, por ahí arriba, como lo más hermoso que yo me imagino.

Las flores del jacarandá no se parecen a las rosas, por eso me pondré a pensar en otra cosa: el aroma es eso que en ellas reposa y desviste su desnudez mientras tus piernas descansan apetitosas, sobre banquetas sedosas, y no importa la hora, porque saber de vos es sentir que todo mejora.

Ya decía yo, el mundo es muy pequeño para estas flores y para hacer que te enamores, pasa girando delante de tus ojos y en complicidad con la arena te los ha puesto rojos. No te preocupes, a las penas se les quitan las manchas si las ponemos en remojo.

"It has to end to begin...", pero si termina me contamina, y los excesos se convertirán en decesos de aquello que tengo apartado para demostrártelo en besos.

(Me pregunto el por qué del silencio familiar, que entre días vacacionales nos ha hecho virar hacia un resfrío liberal). Falta un mes para el día de los enamorados, y las flores aún están allí creciendo lentamente en los párrafos encerrados, en cada ración de frases inventadas, para que en mi corazón te embarques en velas sonrojadas.

Todo este estrecho y pesado cargamento de palabras es pura imaginación (¿no te has dado cuenta en cada sensación?): las de "al este y al oeste" me hacen esperar por aquello que en el vientre planea su propia rebelión, pero que no tiene explicación de por qué aún me da una ilusión. Seguramente la respuesta simple sea la correcta, y no la quiero ver ni con indirectas, porque me molesta...me aterra.

Tan sólo el libertinaje está recubierto de almas celestes, deseando que todo menos me cueste, y que esta loca forma de amarte no cese y a las plantas que germinan en el corazon alimenten: por ahora me envuelvo con la pequeña gran excitación que fluye por las canciones que escucho por vos, enterate mi amor.

14 de enero de 2017.

viernes, 13 de enero de 2017

La importancia que yo le doy

¿A quién le importa?, si la importancia se detesta a sí misma. Vivimos como pasamos, mirando a los costados de nuestros deseos, como refugiados. Y así, la importancia sacude con el sable a los desprotegidos, parece que nada le inmuta, ni los corazones destituidos, por donde las favelas circundan. Los canales educativos se divierten hablando de ella, pero son escasos los cimientos que se adecúan a su convalecencia, nada ante sus ojos se estrella, es una pena.

Y a pesar de la poca importancia que el conteo de ilusiones tiene en su agencia, y que la niña destapa en su intendencia, miro esta historia como una ceremonia, un ritual en una cama desaliñada pero cubierta de palabras, desatadas y con sus alas abrazadas.

Las migajas hicieron del mundo el amor en un minuto. Pieles que recomiendan tocarse mientras se enfrentan las miradas anonadadas, invertebradas, pero en su escalofrío enamoradas.

Pasó la inspección, en mi y en vos recayó, y se siente como tu aroma va envolviendo mi razón, la va curtiendo hasta consumirla en pasión. Y he perdido la solución, porque la inhibición se fue dando gritos e insultando a los roles indiferentes cuando amaneció.

El poder es de nadie, y la esencia de tus besos llegan a mi hasta de tarde, cuando parece que nada pasa, que nada arde, ahí es cuando se quitan la coraza, y nuestros corazones hirvientes van probando sabores diferentes, ¡y en todo momento te abrigo en mi mente!

No hay que olvidar que el amor es lo más bello cuando otros pretenden arrebatarnos el silencio, luego de la lucha que ha sido larga, y descansa ahora dejando para después otra contienda nocturna. El sabor espera, como pirándose en una tetera, y yo me acuesto en tu cuerpo que de cansancio sólo tiene entrega.

No sé cuánto durará este momento (lo estiro en sus pedazos como aumentando sus pigmentos), pero no tiene importancia, vivo de a tragos extasiantes todo esto que siento, y así y todo mantengo en vilo este sentimiento.

No espero que los letargos me acaricien las manos, sin embargo quiero hamacarme abrazada a tus arrumacos, en tu sien descansar en calma, y alargar esta inmensa presencia de vos en mis entrañas.

12 de enero de 2017

martes, 10 de enero de 2017

¡Pero, qué digo!


"Los gigantes arrancan de sus espuelas corazones ensangrentados y son perdonados, y sin embargo los luchadores de la vida comen día a día un poquito más de aprendizaje, cada día socavando una imperfección, para fortalecer su sed, y son juzgados".

¡Tener sed es tan humano y necesario! Que sería de la sed sin el ser, del ser sin la sed, del agua sin la apuesta presencia del cimiento equivocado y del vaso sin la agridulce forma de conservarse en ese estado.

Delante de mi yacía un durazno en una compotera. Más tarde, un carozo apretado contra el cuchillo. Finalmente, el dulce en mis labios, que no será sólo un fugaz jugo bebido y administrará su potencia exquisita con un café que me calme este frío.

¿Será éste el destino de los escritores? Los mal comprendidos. Los inútiles. Los vagos. Los aplacadores de la manteca trémula que repercute en la rutina y los agobiadores de la perfección y sus halagos.

Sentada, sobre la mesa la herradura para no arañar mis pies, al costado Lucinda y su parsimonia (ella no tiene dramas en esta historia). Afuera el viento hace hoyos en el sol. Hay que quedarse observando por dentro, como cuando todo es actividad en algunos y el interior transpira soledad en otros. No he sentado mis trajinadas piernas para escribir desde que tenía casi 32 años, porque sentarse inspira confianza en los lectores, pero escribir al pasar es pecar de una cierta inutilidad para el comentario de los escatimadores.

¡Pero qué digo! ¿Quién soy yo para hablar de esta manera? La opinión es un vértice pequeño de la sensación. Más tarde trama información y reparte cospeles por sobre las miradas. Observar es más que natural, opinar es la osadía que más progresa en el preludio matinal. Sin embargo, he de opinar suavemente de los aprendizajes como argumentos ofensivos para los cerebros colgantes.

Pasaron ya un montón de años. "Jugué a ganar y sólo he conseguido" un retroceso en el pensamiento que tengo que tienen los otros de mi, como si eso me importara hoy al fin. Alertaré una colación por sobre el horario de la cena, y me detendré antes de platicar con los masticados choclos que se hunden en mis muelas. Suena la guitarra, y el vino no aparece. ¿Hay café en este bar sin cordura, en este pasar sin hermosura?

Caminé descalza. Me herí con tintura para piel. Sobre el espejo, vi la emisión completa de una tétrica pero alerta comensal de la vida, con pasiones reprimidas. Tenía sueño, pero prefería estar atenta por si las lástimas ocasionales que siento por mí me llamaban a mirar por los intentos que alrededor viraban a oler las indulgencias fatales. Había rumores, gente que bailaba con calores. Sonaba el blues de Roy Orbison y de los antiguos Fleetwood, divertidos sonidos al unísono.

Pero me harté. Harta estoy del cocinero que pretende saber qué pasa en mi pensamiento, harta de la sirena que canta mi vida como si alguna vez la hubiera escuchado, si prácticamente nadie, excepto mi abuela, me ha observado. Las sirenas son inefables mentirosas, con melanina y aerosol pintan las palabras para que sean aceptadas, son unas crápulas inescrupulosas. ¡Ya no quiero aceptar este malestar!

Cocinaré a través de Narda. Pondré el botón en el medio del volumen y arrinconaré mis malos pensamientos, con este staff me entretengo, ¡sí que es un manjar por el que voy y vengo! Como esgrimista, acantonaré las huellas que pretenden retrotraer los años pasados, esos desintegrados, malhumorados y persignados. Evocaré la silábica ambición de ser yo misma. Mal o bien, el ser es la única criatura indispensable en la vida, la única intersección con salida. Sin el uno, el otro flota pero no llega a tierra firme. Sin el otro, el uno come ramitas secas hasta que la comida está lista.

¡Al café del manjar! Chocolates abstenerse, volcanes internos, ¡arrasar!

(17 de enero de 2012, para mi libro de intentos "Héroes y extraños") y un escaso poquito de ayer y hoy.

domingo, 8 de enero de 2017

Pero yo te amo

Qué difícil es contar los granos de arroz ostensibles, pero no imposible, las mentes juguetonas de los consumidores de café no se inmutan por esta desterrada mesa rectangular, pensada para que los solitarios se puedan tratar de observar (o intentar mirar). Hablan, cantan, gritan, muerden, los transeúntes de la vida pasan no sabiendo su suerte. Pero yo te amo.

Camina el griterío por la caja y los pisos sienten los latigazos de los zapatos de paja. Huyen mis entretenimientos de este concierto, ¡no puedo conciliar mi pensamiento! Pero yo te amo.

Tantos gigantes vasos que se van consumiendo, el small, el tall y el enorme de plástico ancestral. Las apples circulan como detonantes del hambre, las abejas no estarían cómodas en este enjambre, miedo hay de quedarse sin lugares en este espacio de aromas fatales, de perfumes descompuestos y silencios perfectos. Pero yo te amo.

(Te amo como la experiencia de la brisa balanceándose en la cornisa, besándote en secreto, palpando tus misterios, oliendo tus anhelos, regalándome un minuto por la intensidad de tu pelo, volviendo a conquistar cada minuto con un nuevo latido, que es infinito, aunque sea tiempo perdido, te amo en cada minuto que he vivido...

Aunque el son de tus ojitos me haga perder el corazón, derretiré en esta constancia mi ignorancia y pereceré sonriéndole al amor, que es lo único válido en estas entregas rutinarias de dolor).

Las personas fresas van practicando lenguajes, van copiándole los vómitos a los parlanchines, andan en la piel de sus botines, le roban las ideas a las vidrieras y salen de los negocios con ojeras, nada que ver con las personas sinceras. De tanto mirar se invitan a cambiar su agrandado estreñimiento de amor por un poco de deseo y esplendor. Pero yo te amo.

05 de enero de 2016.

jueves, 5 de enero de 2017

¿Cómo todo debería ser?

Nuevamente llueve. Desfilan las gotas y se funden con unas lágrimas que en la entrada a una curva se alocan. La sal envuelve al atardecer y lo sacude para verlo caer. Entre los rayos de este diciembre también vuelan unas liendres.

Es momento de despertar, "todo va hacia el mar", y las figuras geométricas que han armado mi estupidez se desarman una vez más.

Es el ruido del agua entre los pinos, huelen a sombras y a pepino, y ahora en mi alma se ha armado un lío: debo administrar los saltos artísticos de mi ilusión, darles una razón, para no pensar que el infierno ha sido en vano, ni que el insomnio ha sido malgastado, entre la piel de los amaneceres que me han abrazado.

El vozarrón del chaparrón enloqueció, suavemente se ha callado, y a un costado de la fuente de mimbre se ha parado. Me mira relajado, siente como lo respiro con este amor despojado.

Es de creer que mi escritura ha fracasado, de pronto, como un pincel sin su manojo, lavando las vocales en su calabozo. El embarazo del tiempo se ha quedado sin antojos, como una herida sin curita, ha desorbitado sus palabras marchitas.

Pero en un suspiro me apoyo sobre la mesita, como siempre, pensando, sin prisa, pausada y aterrada, ¿a quién se le puede ocurrir crear semejante diminutivo y hacerlo existir sin un par con quien discutir?

De entrada las cartas ya estaban jugadas: son sólo deseos inconclusos al compás de esta lluvia, con aleteos de mariposas escandalosas.

Que la ingesta de amebas me haga leer, que no se le ocurra para nada de mi conciencia descender, perecer es un lujo que no creo merecer, ya me he puesto a arder por una ambición que ni en veinte millones de realidades podría vencer.

Será menester crecer a esta edad avanzada, por fin entender cómo todo debería ser...

20 de diciembre de 2016.

"Gente que va y que viene"

El hormiguero corre parejo, pero camina desparejo, rodea las palmas de sus ojos y se sienta a mirar pasar el mundo, como si el mundo fuera un estorbo y la reina hormiga su abrojo.

Encontrar una mirada en este desparpajo de gente sería eterno, como el amor que siento. El calor golpea el vidrio, se adueña de su conciencia, y yo me acribillo en este maleficio, que no es ficticio, pero si tiene los dientes fríos.

El Río de la Plata navega con sus grises compañías, las desintegra en su paseo y vuelve a sentir su deseo. Es un ecosistema que considero lúgubre si en el agua no anida tu lumbre.

¡Peligro!, el hormiguero eleva un grito, y detrás de una cola de hormigas van pasando los gigantes con ruedas jugando a la rayuela. Todo esto es del mundo y su ceguera, no de seres que vuelan.

Los agentes libres de impuestos van y vienen, cruzan los pasajes de un viaje a otro, y entre murmullos y risas se entretienen. Sobre remolinos de congestión se toman un café, y a pesar de todo tienen fe, como yo que, aunque cace un resfrío, desembocaría con mis ojos en tu río, porque nada está perdido.

Me propondría jamás desintegrarlo, porque sería un acto estrafalario, sectario, y prefiero ir criando besos en sus manos, para recargarlos, sin escándalo, y que sean de tu agrado.

Pensar que las cafeterías de la señora verde se habían creado para pensar, o estudiar, no para de la gente ponerse a burlar, pero los países abren sus diferencias con las cicatrices que han estado tantas veces ocultas en sus matices, y ahí el bullicio descomprime el llanto, pero se olvida el motivo por el que ha lagrimeado tanto, que persiste, hasta que la cura definitiva le bese los labios en un cine.

05 de enero de 2016.

domingo, 1 de enero de 2017

El amor me salpicó

El amor me salpicó en la cara con su aliento, desbarrancó mis cimientos, me deseó como un hombre sediento, surgió de entre los roces ajetreado y anonadado, y me fundó su entrega en este silencio que transformó mi pena en desconcierto.

El amor coqueteó con mi tormento, se irradió en la salinidad para descargar su ira sobre ella en un solo intento. (Mi vitalidad es tomada por su vanidad). Saboreó su eternidad y la hizo retroceder en la vecindad de la necesidad, administró su pesadumbre para dorarme con los besos que ahora me cubren. Así fue que con sus salpicaduras de poder me ha hecho ceder. ¡Esto es de no creer!

El amor festeja su triunfo (histérico taciturno), me sacó de mi proyecto diurno para cocinarme en su fuego nocturno, celebra su consistencia en mi piel que huele a demencia. A paso vespertino me confiscó la quietud que dormía en mi destino, ya se siente victorioso por mi entrega, paseando entre mis suspiros me presentó a sus grillos, que con su concierto al anochecer no dejan que duerma ni que aparte de mí el placer.

El amor cortó con mi sabiduría, plastificó mi foto en su alcantarilla, ¡y yo que me reía! Cada quien se cree todo como si tuviera la verdad, y finalmente el amor se burla de tu libertad.

19 de noviembre de 2016