viernes, 25 de enero de 2019

Como la canción de Enrique

Te amo cuando es de noche,
de tarde o de día,
y a veces hago un impás
para que mi corazón se rinda,
pero aunque no lo diga
pienso en vos
a toda hora del día.
Y sos en mí como un juego de palabras,
o una laguna salina,
y una calesita de sentimientos
que siempre gira,
o como un pliego de hojas
que nunca se terminan,
que tienen olores
y humedades que no se mitigan,
que abrazan al frío, al verano
y al agua bendita,
que tienen cables de plata y de cobre
y que te electrizan.
Y seguirás estable,
rivalizando,
con los demás mortales,
porque como siempre
habrás ganado la partida,
sin competir con espadas
ni con acciones distintas,
sólo con tu sonrisa.
Pero como las cosas
no siempre son
como pensamos,
a veces con la estupidez
miro el ocaso,
voy a las carreras de caballos,
me entrego a lo malo,
la paciencia me suelta la mano,
y tengo que vivir
a desgano,
sin el aroma de tu alma
embarrada
por el paso de los años,
pero luminosa
por haber subido
tantos peldaños.
Y ya me olvido
que es de noche
o que es de día,
miro por la ventana
y no descifro el enigma,
porque voy a quererte
hoy, de noche,
y mañana, de día,
aunque ya no tenga vida.

25 de enero de 2019











sábado, 12 de enero de 2019

Los títulos se repiten

Muchos se quieren a sí mismos,
pero yo te quiero a vos.
Y aunque me quiero a mí
no me puedo resistir
a vos,
a tu color,
a un olor que aún no sé cómo es,
pero prefiero pensar que lo sé,
como prefiero imaginar algún mar
que me dé lo que más alegría me da,
porque tengo una forma de creer
y de conocer
que no se ve
y que siento permanecer,
aunque abunde la distancia
y las penas aparezcan de la nada,
te tengo a vos en mi corazón
y con eso creo que me basta.
Y si doy vueltas por el centro
o me voy a la playa,
arde de todas formas mi alma
con esa sonrisa que me encanta
y que hace que todo valga,
hasta más que la palabra.
Muchos se quieren a sí mismos,
es la ley de la humanidad,
no lo podemos negar,
si no te querés perdés
hasta la fe,
pero mi fe sos vos,
sos el camino por el que estoy
y el encuentro al que voy,
seas de nadie, de todos
o sólo de vos,
te quiero para estar con vos,
para ver el sol,
para creer en el amor,
en el que creo ahora,
en medio de la gente inerte
y de la desolación,
entre los pájaros sin voces
y las flores sin colores,
yo te quiero a vos.
Los títulos se repiten
pero cada uno tiene su propia expresión,
igual que este amor que ha dado vueltas
y que te ha vuelto a elegir a vos.

12 de enero de 2019



viernes, 4 de enero de 2019

El primero de 2019

Te lo creés, querida, te lo creés,
¿ves?
Vas creyendo cada cosa
como si el mundo estuviera
durmiendo entre pétalos de rosas,
vas inventando alegrías
que terminan siendo mentira,
y el corazón se te estira
como una garrapiñada de miga,
un día cree
y al otro parece que se muere,
se aplasta sobre el sol
secándose con el calor
y no tiene la humedad de tu amor
ni tu resplandor.
Te la creés, mi vida, te la creés,
te salpicás en la estupidez,
huís del delito
para amoldarte al abismo,
las pequeñas olas del río
te van zarandeando como a un niño,
no sabés si dejar de ser
o ponerte más a arder,
como ardés ahora
debajo de la sombra,
esperando que su piel
te dé todo lo que necesités,
pero la lejanía
no es cosa de un día,
y más allá de lo que te motiva
te sentís perdida,
perdida.
¿Será que esto termina?

04 de enero de 2019