jueves, 22 de marzo de 2018

¿Por qué no hacerlo?

Enojarse es un sentimiento puro y honesto, sobre todo, honesto. ¿Por qué no hacerlo? Cuando el perfume ha pasado de piel y las reverencias se realizan hacia el suelo, sin mirar a nadie y declarándole el amor al duelo, ¿por qué no hacerlo?

Cuando la fragancia se ha hecho inmune a los sueños, y ya poco queda por remediar, ni siquiera tu desquicio eterno, ¿por qué no hacerlo?

Las dudas se relamen y las esferas desorbitadas se contraen, y si la alucinación es nada más que un camino sin regreso, ¿por qué no hacerlo? No quería, pero, ¿por qué no hacerlo?

No somos perfectos, por si no lo sabías, te lo recuerdo, pasamos de mano en mano y de vista en vista, formamos parte del todo y cuando llegamos a casa la nada nos impone su acoso, entonces, ¿por qué no hacerlo?

Si me enojo, me enojo, no me hago la enojada, cuando el alma se pone a jugar al chinchón con el silencio, gana unas cuantas nubes y soy yo la que me enojo, ¿por qué entonces me quedo respirando un poco?

Enojarse es un sentimiento puro y honesto, sobre todo, honesto, ¿por qué no hacerlo?

Si los cincuenta millones de argumentos para no enojarte vienen viajando lento, y las emociones son lo que son, de la humedad, el helecho, entonces, ¿por qué no hacerlo?

Pedirle al jardín que no florezca, y a este otoño que recién comienza que no crezca, sería un petición novelesca, y si tanta novela ha rodado ya por la cabeza, y si lo único que nos quedan finalmente son los sentimientos honestos, ¿por qué no hacerlo?

21 de marzo de 2018

miércoles, 21 de marzo de 2018

Es porque es el primer día del otoño, nada más.

Que Tévez debe ir al banco, que hay que levantarse temprano, que hay que leer estupideces y que hay que salir al sol porque quedarse adentro hace que con la gente no te mezcles.

Y sí, todo es tan fácil cuando se lo ve de afuera, y es fácil hablar después cuando las experiencias no te queman, y también es fácil querer a alguien que tiene sonrisa de seda y textura física y estética pasando por la exposición de la vereda.

Es más difícil querer a un corazón oculto, lleva una vida beberse todo ese jugo, y al final, ¿para qué tanto artilugio? Los bellos con los bellos, los feos con los feos, sólo algunos bellos con feos y todo se resume al criterio estético.

Que buen pensamiento el que expresó ayer Inés Estévez, ya está de decirle a los niños con qué queda bien y con qué quedan mal los colores, hacé como más te guste, reventá tu corazón si es preciso, consumite en tu propio infierno, que puede ser eterno pero sincero, hacé lo que te haga bien cuando sople el viento, no hay nada más hermoso que perder el aliento, pero no hay nada más de uno que ser verdadero, así ya no hablen los teros, así se te ocurra charlar con el silencio, dale un impás a lo que no llevás adentro, acelerá tu yo en tu propio veneno, vas a ver que tarde o temprano te vas a sentir contento.

No te creas el cuento, porque casi todo es un invento.

Primer día del otoño, poniendo los dedos de los pies fuera del pozo.

21 de marzo de 2018.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Las cosas "duraban terriblemente"

Y las cosas duraban terriblemente,
un caramelo se acomodaba en la boca,
el sueño se pasaba horas durmiendo sobre tu sombra,
una canción se escuchaba una y otra vez en la rokola,
la lluvia se relamía los labios entre sus propias gotas,
nada terminaba y todo seguía como ahora.
Si querés estudiar, vas a tener que esperar,
un año más,
embromate por llegar tarde donde no querés llegar,
conformate con no ver sus ojos un día más,
total, ¿a quién le puede importar?
¡Me gusta lo que no se puede lograr!,
es tan mítico el encuentro entre el bien o mal
que siempre vuelvo a intentarlo una vez más
el quererte enamorar,
cuando la barrera no puedo traspasar
porque no la hay.
Las cosas duraban terriblemente,
los minutos me observaban desde el mueble,
no se animaban ni a moverse,
yo mirando las botellas de malbec,
y sacándome fotos al revés,
porque otra cosa no podía hacer.
Si querés olvidar te vas a tener que resignar,
apostar, anticipar, y a tu voluntad desequilibrar,
te quiero tanto y no te quiero olvidar,
pero este deseo, ¿a dónde va?
Mientras tanto pienso en la técnica a utilizar,
la venganza no se hace esperar,
y el mar me quiere llevar,
yo no me quiero ir, no te quiero dejar,
aunque nunca te vayas a enterar,
ni tengas la responsabilidad
de mi bien y de mi mal.

Martes 13 de marzo de 2018

jueves, 8 de marzo de 2018

La ingenuidad

La ingenuidad.

Quería escribirte (siempre quise),
pero ya no soy tan ingenua
y duele saber que
la ingenuidad es pasajera.
Y aunque sea mejor que lo sea
me gusta sentirme parte de su tierra.
Todo pasa volando
delante de tus ojos,
pero no tenés tiempo
de pensar un poco.
Siempre te mofás,
y a lo que no se te arrima
no le ponés la firma
porque especulás.
No buscás más allá,
porque jamás se te ocurriría
zamarrear al mar.
Para ser distinto
en este ocaso
necesitás un abrazo,
¿y quién hila tan fino
en un espacio fingido?
Los besos desaparecen
y el corazón ya no se estremece,
¡lo has intentado tantas veces!
Hay un puente
entre lo posible
y lo invisible,
pero preferís lo previsible
a pecar de sensible.
Siempre la misma porquería
y la misma ironía,
las camas siempre duermen con sábanas,
y a las caricias
las tiran por la ventana.
Desfilan los soldados,
no así los sentimientos,
y hace un frío de invierno
debajo del acolchado.
¡Es un triunfo encontrar
un ser idiotizado,
todo me mezcla en máquinas
de vientres disfrazados!
Y siempre lloro del mismo lado,
y duele un montón dar el paso,
pero el decir tiene un dueño
y otros no soportan ni sus propios sueños.
Cuando no mirás a todos lados
tenés el corazón destrozado,
¿y cómo harás
para repararlo?
Fue de parte de la ingenuidad
la bofetada,
y sigo buscando la forma
de quedarme callada,
antes tanto llanto
que se escucha a la madrugada.
Al final sólo me quedé
buscando tu mirada
donde no había nada,
y no me importa si hay nada,
cada acción, cada gota, cada pregunta
valen el esfuerzo
de estar enamorada.

12 de febrero
06 de marzo