domingo, 26 de febrero de 2017

Dicen que dicen

Dicen que dicen que el amor te puede, te conmueve, te convence, te recita al oído sus versos más rebeldes, y es así como te enceguece, tritura tus placeres, engancha tus afirmaciones y las tira por un portón verde, hace que no te interesen, que revienten, que te oscurezcan la voluntad y la condenen.

Dicen que dicen tantas cosas sobre él, que me las creo como si mi firmeza fuera un envoltorio de papel, apenas un hilo estirado sin posibilidad de enrollar en un carretel. Denme un poco de obstinación, más de la que tengo, y veré partir los latidos de mi corazón hacia vos, en un auto Rolls Royce, o en una simple motoneta cargada de ilusión, que tiende sus besos ante esta estación, calurosa, pero empecinada en compartir esta emoción.

Dicen que dicen, los que escuchan y los que no, que partir el alma en dos sólo trae resignación, pero, ¿en qué cabeza cabe resignarse cuando sólo te atraviesa el amor? Dejense de estupideces y den más de lo que son, en cada momento que pasa den cada pedazo de ser como si no hubiera algo mejor, la vida tiñe el cosmos de presente y embarca sus acciones entre la gente, ahora es cuando todo mejora, ni ayer ni mañana, no hay nada más hermoso que la virtud de una mirada enamorada.

¿Desprestigiada? Y si, pero, ¿a quién, en su bello juicio, pueden importarle esas bobadas? Amar es lo que más importa en esta tierra asediada por las sombras incendiadas.

 ¿Y el linaje del pensamiento? Vayan a otros con ese invento, cuando pienso en vos siento que el mundo se libera de sus cadenas por un momento, esto de concentrarse circunda los tránsitos lentos, nada de insolación con la lectura de la que me alimento, te quiero a vos paseando serenamente por este laberinto cuando no me encuentro.

26 de febrero de 2017.

jueves, 23 de febrero de 2017

Vendaval de viernes

La fobia del viento tiene a los profesores desatentos. Tratan de ironizar sobre los sarcófagos del tiempo, pero tan guardaditos están los anhelos que quizás, si cambia el momento, se coman mientras esperan unos caramelos. Los ácidos me gustan más que otros, saborizan la sensación de lo que ignoro, y luego parece que todo lo conozco, sí, la sabiduría celebra mi estupidez  en su velorio.

Quejarse no sirve de nada, son caminos de mentes idiotizadas, pensar será el camino más rápido para volver a empezar pasándole al pasado un látigo.

Qué diversión, veo tu cuadro y me vuelvo a sentir en ese estado de imperfección, pero qué tremenda pasión, el corazón se vuelve un centrípeto de tus ojos en una explosión.

¿La música? Y si, escucho cada cosa que tiño mi alma de rosa, doradita luego la dejo para sazonar su peso, que es liviano como el deseo de que me recorran tus manos. De esas melodías me entretienen las que son del piano, hago como que sueño en campos ilusionados, me tomo un cafecito bien cargado, como los que a mi me gustan, y me olvido que la tormenta va cargada de injurias.

Los que hablan que sean parlanchines, total de sus plantines sólo crecerán misiles, nada importante, la verdad es algo que desconocen, y ni siquiera se toman momentos para perderse entre las voces, perderse, digo, perderse, como bellos sueños fugaces, ya que sólo engendran entre el gentío carcomidos gritos, párrafos agresivos, nada persuasivos, y de la temperatura del amor apenas tienen un distintivo, nada real, sólo frases que perecen con su propio mal.

Ramas anonadadas (como yo con tu intensidad amada), pervierten al viento y se mufan de su alimento. Y aunque las ráfagas se oscurecen, la furia del verde hace que mi atención se integre, nada quiero perderme, hasta cuando vos surgís como un vendaval en viernes.

Viernes 17 de febrero de 2017.

lunes, 20 de febrero de 2017

SER YO

¿Importancia? Mucha. Me importa desarmar y desheredar un equipo home theatre que se escucha ronco y flojo. Como la belleza, que muchas veces tiene a sus encantos cojos, el exterior disemina escasa duración y el interior absurda desilusión. Llámenle como les venga en gana, pero la explosión de lo bello dura lo que un nuevo objeto llega a ser su competidor directo.

Y además el corazón deja de doler luego de un tiempo, energúmeno olvido que lo hace todo más complejo. Por los vértices de los sentimientos me gustaría andar y decirles, "por favor, aprendan a durar".

Mentiras, son unas pocas mentiras que lo destruyen todo, no importa cómo, pero en un desliz hablan para que al otro no se le vaya a ocurrir sufrir, quien tarde o temprano se desencantará con sus lágrimas en la mano.

¿Para qué sirve hablar si a la acción no se llegará? El consuelo tiñe con su sangre estrepitosa lo que ha sido pintado antes con mentiras piadosas. Duele vivir, pero es así, la perdida estupidez dejará todo de sí para que el comportamiento humano se quiera desvestir, y sobrevivir, se trata de ser así, siempre así.

Si sos un impetuoso optimista no te creas estos pensamientos en todas sus aristas, cada quien vive como quiere o puede, cerca de decir mentiras que no ofenden, así son las personas en sus sociedades contingentes. Andate acostumbrando, pensar en sueños sólo le saca a las ilusiones sus dueños, pero todo pasa de mano, ¡a cada cosa nos hemos rebajado!

¿Servirá atarse de manos y esperar? Ya no quiero juzgar, pero entre los erizos y las mulitas los humanos recorren sus partes más opacaditas. La erudición sólo es de ocasión, para aquellos que se la juegan mucho en un diluvio. Los otros van a lo fácil, ¡para ellos es tan sencillo cargar con el vientre de la diversión un domingo! Lo del lunes es cosa seria, esperaré los beneficios de esa histeria.

19 de febrero de 2017.

viernes, 17 de febrero de 2017

Títulos en San Valentín

Vivo y respiro en forma amedrentada, las reuronas van retroalimentando su intensidad rezagada, como quien se burla de su inteligencia y sale a la pista sólo por una contingencia. El paseo por lo obtuso ha desatado un verano inconcluso. No sé si dejarlo en su madriguera o darle de comer frutos de la higuera (esos que no quiero tener ni cerca).

Cerca van marchando arroyos de despojos, buscan un perfume limpio y desatar los pensamientos que ignoro. Por un momento apareceré y desapareceré por los terrenos del andén. ¿Cuántas veces pasará el tren rastreando las posibilidades de mi fe? No son muchas pero burdas, quizás si me como los chicles por dentro se abran las cicatrices, porque de tanto en tanto siguen tus directrices y luego se montan en una aventura sobre los hombros de unas perdices. Acabo creyendo, sólo por un momento, cuando todo indica que siga destruyendo mis sueños. Ya está, me desintegro, pasearé mi insensatez por la ría en un velero.

El amor al prójimo cuesta, ya que pocos se atreven a amar a los demás. El amor propio se infecta, ya que escasos guerreros osan batallar contra la tempestad. Es fácil fruncir el ceño y enojarse, lo difícil es desafiar a amarse, engendrarse hijos es muy útil, pero criarlos muchas veces una tarea inútil. Pretender crear cuando de nosotros poco tenemos para dar es desvariar. El amor sufre entre los humanos, en ellos pocos hermanos ha encontrado.

¿Sabés qué, Valentincito? Por hoy ya está, andá a buscar obsecuentes a otro lado, igual no creas que te he juzgado. Desmedí tus herraduras, ponéselas a varios de tus vasallos, que las necesitan para transitar tus largos caminos chocolatados. Dales frescura, a ver si todavía se contagian de amargura, no vaya a ser que no festejen tus ataduras. Empolváles los ojitos, ceñiles el cuerpo y arrebatales la comida, que celebren tu triunfo de noche y de día, que sean tus secuaces en las gargantas lumínicas, que te nombren y cumplan tus súplicas. A ver si falta otro día para el consumismo, que sin vos no sería lo mismo.

14 de febrero de 2017

martes, 14 de febrero de 2017

Esperá, ya casi es 14

A ver...esperá. Si con los cinco sentidos no he sentido, todos completitos en su combo aturdido, ¿por qué siento en el corazón este amor definitivo? Si con los estudios me recitaba hasta el Zaratustra de memoria, ¿qué significa haber perdido esa gloria? Lo del león, lo del niño, lo del hombre de la montaña, ¿todo eso se me ha olvidado una mañana? ¿Así nomás? ¡Qué macana! Pude acariciar el idealismo de Schelling, y se me da por mirarte a cada rato. ¡Qué imbécil!, debe ser un conocimiento innato. El viento en su plenitud me reta, me ofende con sus párrafos escrutados sobre el membrillo, me ofusca con su latiguillo. De tensión se ha pervertido este momento, debo hacer los informes de desempeño, pero con tu presencia sólo hay lugar para el desarreglo, ¡qué manera de ilusionar el alma con este tormento! Y las cajas me miran atosigadas, esperan por los libros y yo me siento una haragana, debo llenar los minutos con trabajo de mudanza, pero te pienso y me barrés las entrañas. ¿Día de paro? Ya hace varios tiempos que se me ha parado el corazón, no encuentro cuerdas en ningún negocio para volverlo a la razón, ¡decime cómo se hace para evadir esta pasión! ¿Llorar? Jajaja, ni siquiera con mares de lágrimas me puedo emancipar. El amor sólo corta sus hilos cuando deja de amar. ¿Habrá alguna posibilidad? Dejá, total dicen que todo va hacia el mar, y en algún instante me vas a mirar, y verás la equidad entre la frustración y el deseo, que entretenidos en su juego se prenderán fuego. Ya lo veo. Ah, y yo te escribo para mañana (que es 14 de febrero), como siempre, adelantada, arrebatada, porque me desperté con alabanzas y entre los sueños que se han cobrado su venganza, sin reprimir un instante de esto que siento por vos mirando por la ventana.
13 de febrero de 2017

domingo, 12 de febrero de 2017

Soñar no cuesta nada

Esto de estar entre el bien y el mal me tiene fuera de la idea de la cena y pensando como un animal, circunstancias que no sé cómo explicar. Las notas van trabajando durante el transcurso de los minutos y lloran los recuerdos como si fueran el algodón de un buzo, que en la Argentina de los noventa se usaban mucho. Ese "entre" cala fuerte en mi suerte, impacta en mi mente y me obliga a ser insolente. ¿Qué es lo que nos hace ser no sólo un ente? No quiero retroceder, pero me molesta que lo que se va imprimiendo como experiencia en el corazón se nos pueda perder. Levantarte y ver la nieve caer a través de la ventana, quedarme un rato más en la cama si me da la gana, volver a sacarme la primera cana y luego las otras que vinieron después como las perforadoras del tiempo regaladas. Tal vez fueron situaciones vanas, pero si lo siento bien pueden volverse caricias profanas. Ese "entre" va diagnosticando la situación para hacerme ver de qué lado me conviene quedar, como si el ser fuera sólo una elección que se pudiera soportar. Nada de pilotines en esta noche sin lluvia, hace unos días que no diluvia, y me pregunto si los recuerdos de los 2000 podrán opacar esta situación experimental que se va tornando turbia. Escucho, juro que escucho cada nota que recojo, el televisor me las expulsa de a poco, pero sólo quiero que se me aparezcan tus ojos. Es ese querer y no querer recapacitar que para amar la vida del alma hay que dar. Los amores no son títeres manejables, no quieren ni que les hables, entienden sólo de latidos hasta cuando tienen frío, no aceptan que sus jefes les hablen de despidos. Y los recuerdos planean ser contingentes y vencer, pero el presente los hace retroceder, ¡que se vayan a ser juzgados por el atardecer, yo a ellos los quiero entretener, no los quiero ver perecer! Aúnan esfuerzos las súplicas y los árboles, de ramas torcidas saben bastante, y no quiero meterme en ese rollo, no quiero, sólo pretendo saborear tu piel cuando el sol se quede solo, y sus rayos permanezcan, ahí recrearé un cuento chino si tus labios me besan, ¡sería como la seducción suprema! Toda la sabiduría del mundo en un minuto, y bastará un abrazo tuyo para perder el rumbo, o quizás encontrarlo, no quiero siquiera estorbarlo, es mi pequeña predilección en este tiempo sicario. ¡Qué ganas de desarropar la distancia!, que se hará más pequeña en el espacio donde duerma tu fragancia. Y que te recuestes con tus sueños en la almohada, total dicen que soñar no cuesta nada.
08 de febrero de 2017.

martes, 7 de febrero de 2017

Sin pozos en mi mente

La calma genera escasez de palabras, y me pregunto qué será mejor: besar la inconsistencia de las tramas o revolverme la sangre con tu amor. Bestial es el silencio tanto como la seducción, atrapantes las miradas taciturnas en el interior.

De velas sé bastante, a veces las prendo y con su indulgencia creo que todo marchará sobre la espalda del viento, porque las aguas despistan los carriles, pero cuando te siento aparece el sol en los jardines.

El calor es inmenso, como intenso tu resplandor, baños de letras se van derramando sobre la taza y me causan terror. A veces dicen lo que quiero, pero otras no me sacan un pensamiento a favor, estiran como chicles los minutos y se enredan en sorbos de dolor.

Voy a parecerme al retoño angelical, todo hay que decir que sí para acordar, pero me desespera que el tiempo apriete nuestras decisiones como si fueran inútiles adoraciones: yo te adoro y en mi corazón se escuchan canciones. ¿Hay alguna prueba más fehaciente que la voluntad de amar puede al mundo cambiar?

También en el silencio pueden los perros ladrar, no los escuchaba hace tiempo y ahora me han puesto a pensar. La vida tiene la inocencia de la pérdida, posee inconstancia en su delicia, siempre será así, una nube enteriza con ciclos en sus arterias, desparramando flechas sin sentido, pero también latidos, que nos condenan al amor y nos rebelan con pasión (todo alrededor está lleno de vos).

También en el estallido pueden los perros callar, viven sus vidas trepando por sus enojos hasta que su necesidad de sueño se vuelve un antojo. Tengo mi mirada cortada por tu sombra y la miro de reojo, ya nada me asombra, me convierto en displicente y luego en obsecuente, ¡que espere un ratito la gente!

Así te amo, sin pozos que rellenar en mi mente. Y de una escapada en mi tarde concentrada, nada deseo más que sentirte de repente, como claudicar y dejar de ser pasajera frecuente para luego, entre retazos y suspiros, te cuelgues de mis sueños y dejes de estar ausente.

06 de febrero de 2017.

sábado, 4 de febrero de 2017

Que las cosas hablen por sí solas

"Dejemos que las cosas hablen por sí solas". Pero, ¿quién se cree semejante bestialidad? Esta integridad de la estupidez me genera timidez. Como las bestias interrumpen la tranquilidad, la tranquilidad interrumpe la bestialidad. Cuando más queremos silenciar las letras más frases se escriben, inconsistentes artimañas se perciben y olores te persiguen.

En la ventana se corren las cortinas que me cohíben. Y los textos pretenden interferir, e interfieren en el vivir. Me muero por insistir, no me puedo resistir.
Todo esto es como un tetris, a centésimas de segundos el tiempo se va tragando su propio absurdo, y va apilando sueños transgresores, pero se invade de desertores. ¡Si soñar no cuesta nada! Es más, te roza los brazos por la mañana y te acaricia el pelo, para que entiendas que la vida misma empieza con su sello.

Las espinas se han clavado en una pelotita y me han pinchado, los dolores me susurraron, y yo cabizbaja, me he cansado. Piso con mis pensamientos los pasos que me han estorbado. Huyo de las voces porque me pintan un cuadro con aceleraciones atroces. (¿Concentrarme en este hervidero frío, de frases y temas sin sentido? Jamás se me hubiera ocurrido). Cuento con vos para sentir que la piel puede crecer y arder, no importa cuánto se tarde el tiempo esta vez.

El bicho feo despliega sus secretos al atardecer y los insectos se impregnan de las fiestas de la noche a más no poder. Los cócteles pasan de manos y yo no lo puedo creer, que este vaticinio imaginativo en su tontería no se administre y no quiera ceder. Canta el bicho y se bebe sus cuotas de inmadurez en mis oídos como un vino tinto.

Pienso en tus ojos altivos, nativos en su seducción, arrastrados por una emulsión, festejando en el ambiente las consecuencias de su pasión. Suena el violín del grillo, todo lo que he imaginado en nada me ha sorprendido, es como que lo miro, por donde los pensamientos fluyen y consiguen su cometido.

18 de enero y 04 de febrero de 2017