martes, 6 de diciembre de 2016

Parafernalias

Parafernalia. Pensaba subsumir esta noche de lunes a A Fine Frenzy, pero el Instagram no me lo permitió y ataqué a los enemigos que podía con The Chemical Brothers.

El pequeño círculo de madera está ensangrentado, teñido con tintas de espinas y destellos de estrellas. Los geminianos parecemos ser así, vamos aquí y vamos allá, pero yo tengo adherido mi deseo al corazón, aferrado, amarrado, y mi satisfacción depende de mi ilusión. Eso no va ni para un lado ni para el otro, se queda acá, y no lo puedo cambiar, ¡no puedo!

El brillo se encrusta en el negro angelical. Las parodias, las personificaciones y la antítesis le otorgan la carga semántica a mis sentimientos. La noche va pasando entre los cables y la eternidad. ¿Hasta dónde llegará este circuito de palabras? Es una parafernalia somnolienta, ronca pero no quiere dormir, me entrego a la z pero estoy despierta, se puede destapar al silencio pero no te escucha, y te quiere tocar.

Espero que respondas, pero luego pregunto "¿para qué?", si hasta huele a mentira. Me tiento con embrollos y visados artificiales, que finalmente no sé cuándo son verdad. Esa es la duda, y hasta la potente parafernalia sabe que es hora de dormir, pero no se retira a descansar, quiere poder entre los textos el sentido saquear.

Este Richard Marx, combinación entre mi amigo Ricardo y el Carlos socialista, sí que sabe. Justo hoy lo veía en una foto con Shania Twain y Daysi Fuentes. Si pudiera decir que lo bizarro también simboliza esta parafernalia que describo, entonces "Angelia" y "Hazard" la han completado.

Finalmente, como lo he comentado brevemente en Twitter, "que cantidad de "peros" se interponen en nuestros destinos. Pero esto es vida, porque del confort cualquiera vive, ¿no?". El hocico de nuestras almas ya huele la Navidad, y me pregunto por qué tantos regalos queremos hacer y recibir. ¿Sólo es por este barato consumismo? Y me refiero a que es fácil comprar con dinero, se tenga mucho o poco, se compra y listo, se envuelve y se regala, pero cuando se quiere obsequiar el corazón pocos lo dan y pocos lo reciben.

¿Deberé seguir aceptando cómo es esta vida, y la situación de parafernalias en la que está metida?

5 y 6 de diciembre de 2016.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Depresión amedrentada

Las voces pueden más que las paredes, la pintura se eriza porque la susceptibilidad desespera, el derecho empieza por traspasar la decisión. Cuando algo se dice se hace por algo, pero cuando algo se lee se interpreta según el lector. No siempre es la primera intención del escritor, y el texto es una decoración: hay que saber escuchar cuál es su canción.

Una palabra cruza el umbral como debilitándose, sus pies están cansados, oyen el rumor de un vértigo acelerado, la nube envuelve sus penas, el viento recicla su dolor. Decir es tan sincero que duele (duele bastante) y escuchar es tan filarmónico que asusta. Y aunque a veces las frases puedan envolver entre flores las esquirlas y las chinches, finalmente quien ahonda en su vida descubre lo que vive.

(Me molesta un poco que cada quien que entre a esta oficina te quiera dar un beso, y me atonta el pensamiento en todo momento parar esta discusión que tengo con el día, ya que la quiero concluir).

Viene galopando entre sueños la palabra, te quiere alcanzar, pero un pozo le atrapa la ilusión, la hace indiscreta, la desviste, la entrega al gentío, y ella sólo quería tocarte el corazón.

Los lunes a veces comienzan con el picoteo de los pájaros en las chapas, los rayos a veces también saben que es lunes y se meten suavemente por mi ventana para despertarme, pero hoy no hubo insomnio, la luz descansa, como lo hacen los pájaros, y el pensamiento constante de vos ha dormido entre las sábanas gastadas y arrugadas. Me puedo permitir una depresión amedrentada, que no me estorba pero que me agota, sólo por hoy.

05 de diciembre de 2016.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Historia de amor entre la lluvia y el mate.

Lluvia y mate se conectan, izan las banderas de su adoración, se untan con las cremas de la pasión. Aurora no ha sonado, pero sí la inverosímil disputa de la yerba y las gotas, que insisten en refugiarse una con otras, en un paraíso matinal que no se agota.

El fresco inicia un montaje de salpicaduras y aromas, las paredes tiemblan con el efecto del hedor de la lluvia que las adora, desodoriza al mundo con su ingenio mojado, como si pretendiera retroceder su andar y volverlo al camino extraviado.

El sol palidece en este encuentro, se mecerá entre las nubes hasta que sus energías regresen. Es un condimento desatinado en este concierto sereno y desordenado.

La humedad tiñe de ganas lo seco del polvo, entre el calor terapéutico de su ternura y su inconsciencia besa a la yerba a su antojo, destapando lo imposible, asediando sus límites, y en la suave entrega se van limpiando sus tintes, hasta quedar lavada como una herida enamorada.

Y se aparece el viento, sobre un camino estrecho, despeinando los rulos de la lluvia, que se toma un respiro en su lucha. El mate se entretiene con el impás que se merece, acumulando sueños hasta convertirse en su dueño. Las ganas de la conexión persistirán, en sus caricias se bañaran, hasta que la concreción de la historia de sus almas pueda más.

14 de noviembre de 2016.


"You belong to the city, you belong to the night."


Los retratos pegados y asegurados firmemente en las canciones, sean en inglés o castellano, me dan un atractivo comienzo para detallar con esmero lo ocurrido en ciertas circunstancias.

Puerto Deseado, hace tiempo, se debatía entre ser una ciudad o un pueblo. Dicen que si posee más de 20.000 habitantes ya forma parte del reino de las ciudades, pero por su personalidad presiento que aún conserva la peste pueblerina, que no es mala, no es buena, simplemente es un quehacer diario de cosas que pretenden manifestarse y surgir, como soliloquios que intentan difundirse, o pequeños detalles que quisieran salir a la luz en extensos encuentros.

Aún no me queda claro qué es Deseado, sólo me queda pensar que pronto me iré de aquí y que mi destino volverá a mutar. Lo único que no muta es mi alma, siempre recogida en la autopista de los sueños, le hace dedo a la imaginación, pretendiendo subir a sus automóviles, hurgando por atención y contención en un mundo indiferente. Pero al menos habla en silencio, al menos habla, eso quería decir.

Hoy fui al Inset porque tenía una mesa de examen de la que era vocal. La alumna que rendía no se presentó. Eso me llevó a pensar que las oportunidades son descuidadas como los besos que no se dan, o como cada pequeña caricia que no llega a destino, o cada insistente palabra que se ahoga en llanto porque no reinicia su existencia en los oídos del ser amado, algo así es descuidar una oportunidad para superarse, una hora para mejorar tu trasfondo existencial, un espacio para derramar y demostrar tu capacidad.

Eso de las oportunidades desaprovechadas me da que pensar. No sé si lo he hecho muy seguido. Cada pequeño espacio y cada pretencioso minuto he tratado de aprovechar. Ahora me fugo sola por las veredas nocturnas y desvisto mi ser ante la música, solamente, como un fuego que poco a poco se va extinguiendo camino a los sueños. No quisiera que ocurriera tan de pronto, no quisiera que ocurriera, punto.

A pesar del paso del tiempo, a pesar de haber dejado legumbres en mi camino (y no migas de pan, como lo han hecho Hansel y Gretel), podría haber hecho más, Sin embargo estoy acá y no me arrepiento. Hasta alguna vez en mi vida me han temblado las piernas, eso ya hace valer la pena la existencia. Hasta alguna vez he amado de una forma sublime (no subliminal), y el resultado sólo es una contingencia, porque cada vez que tu corazón late la vida se llena de placer, la humanidad se hamaca hasta el anochecer, el pueblo se entrega hasta hacernos satisfacer. No sé si eso es crecer, pero entre mis experiencias me puedo mecer.

Como fue una mesa de examen “plantona”, trunca o como se diga, me fui temprano a la Muestra Anual que se realizó en la EPJA Secundaria 18, y de la que formo parte como docente, pero sólo del anexo Regimiento (que queda a pocos kilómetros de Puerto Deseado). Mis alumnos de tercero y cuarto año estaban allí, presentando distintos proyectos de acción que idearon con sus profesores en varios espacios curriculares (a los que también se les llama materias). Mi primera intención fue no asistir, porque por mis arremolinados días y porque tengo poco contacto con el edificio institucional de la escuela, no pude crear ningún proyecto en el que los chicos pudieran participar. Trabajo en varios lugares, mi año zigzagueó, o por lo que sea. Pura excusa, no lo hice y punto. No se me dio. Y como soy vergonzosa, en un primer momento pensé en no ir, ya me hacía la idea de caminar sola por los stands viendo a mis compañeros explicar sus proyectos y me dio "cosa". Pero fui, simplemente porque mis alumnos del Regimiento participaban y le había prometido a una alumna ir para probar las exquisiteces que preparan gracias a su proyecto culinario. Sólo estuve un ratito, pero vencí mis temores y me deleité. Paseé y charlé casi con todos, pero en especial con mis chicos. Había proyectos turísticos (en combinación con inglés), geográficos, sanitarios, de reciclado de elementos, culinarios, de ropa, de seguridad, de clases de manejo, literarios, de física y construcción de lámparas, etc.

Sé que las consecuencias deben ser aceptadas, y por ese motivo no me justificaré. Todo es un aprendizaje, como aprender a perseguir palabras al anochecer, entre sahumerio, vino, luz, música y pensamiento, cada perfecto motivo es aprender. Si tuviera que arremeter contra la subjetividad de nada valdría la objetividad. En definitiva, la objetividad es sólo una palabra hueca para deshacer lo que pensamos particularmente, o lo que sentimos. Es un invento del sistema para sostener su cometido, la arrogancia de la columna vertebral para conformarnos dentro de un eje. Es que si todo fuera elección, la partida de estructuras y estaturas se convertiría en rebelión. Y ya son las 23 hs, al sillón.

23 de noviembre de 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Parece que lo más digno de pensar en Puerto Deseado es cómo vamos atravesando los paros.



Tuvimos varios, hasta hicimos retención de servicio. ¿Cuál fue la razón? Los pagos de sueldos a los docentes quedaron retrasados, es como pretender atrasar también la vida misma, alimentarse en tres días a más tardar, pagar los servicios públicos en una semana, o viajar en dos. Es como pretender que el viento se convierta en un incienso en el patio, y saborear los detalles que la tierra ha dejado en su febril naturaleza.

Hoy, 1 de diciembre, nuevamente se para. El escrito que los congresales del gremio han difundido explica que será por tiempo indeterminado hasta tanto no abonen sueldo, retroactivos y aguinaldo. Pero yo quisiera sólo cobrar de tus ojos un beso, y eso temo es imposible. Por lo tanto hoy jueves y mañana viernes no pararé, quizás si la semana entrante, hasta tanto me invites a la fiesta que organiza tu corazón.

Me pongo a investigar en el aire y descubro ciertas sensaciones, cosquillas en los brazos, alternativas húmedas en las paredes, posibilidades en el péndulo del reloj, brillos en los trofeos de tenis y hasta un marrón oscuro para mis muebles en la próxima mudanza. ¿Será mi Trelew querido la solución al hechizo? Lucy está afuera, renegando con el viento y sus disgustos. Pienso si se acostumbrará al nuevo patio y a los ladridos de los perros de los vecinos.

Afuera la tierra viaja entre lienzos y lazos, hace uso de su inestabilidad vespertina, huele a prisión blanquecina. Las ramas absorben la ceguera de los pájaros y yo no puedo calmar mi hambre: te necesito. Huyo de los libros y sus verdades, ya no quiero saber, ¿para qué? ¿La verdad me hará libre de vos? Absolutamente incierta es la respuesta.

Saludaré desde la ventana a los que hagan paro y me quedaré protestando contra la lentitud del Internet de Speedy. El olorcito me trae recuerdos: la tranquilidad, el hogar, la pasta frola, los pimientos en la sartén, la cebolla casi quemada y abrazada al aceite, las arvejas danzando entre las papas...todo esto parece una evocación, la locura es mi vocación. Olerte a media distancia aunque no estés, susurrarte al alma aunque no escuchéis, y aunque todo se ve del revés me entrego a tu ser...no me importa, de verde, blanco o negro, entre las ruinas de mis zapatos hacia tu camino partiré.

No me gustan los toreros, ¿por qué no le clavan el espectáculo lastimero a sus almas? Alguna privación deben tener, algo les falta a estos muchachos, sabiduría para ejercer el aplique de las dagas en sus mentes pequeñas. En ocasiones pensé en la libertad del toro, cuando se zafan del enjambre rojo y descarrilan hacia el individuo. Imagino sienten placer, y no quiero pensar si estos mismos toros algún día dominan el mundo. No es menester pensar en la venganza, pero hay acciones caricaturescas y espectaculares que deberían erradicarse, costumbres que deberían desmontarse del lomo de la humanidad. Ver correr sangre sólo alegra al inhumano, aparecer como un perverso juguetón que se revuelca en sus destrezas agresivas sólo es para estúpidos. ¡Vayan a estudiar!, dirían algunos.

No sé por qué pensé esto mientras el viento se redoblaba entre ría y calles de tierra, también zigzagueaba entre vidrios y chapas. Mientras tanto llegaba una nota de conciliación obligatoria para el gremio docente. Hay que esperar (¿más aún?) por la verdad. No es un camino fácil el que le ha tocado, la subjetividad y la información son sus aliados o sus barreras, según lo veamos, y no habría nada más hermoso que poderla encontrar. Por ahora prefiero desvariar.

14 de noviembre y 1 de diciembre.

Cuando uno ya no lo es todo (o parcialmente) en la vida de alguien


El silencio rodea la especie. Hay una sabrosa fisura existencial, tenebrosa pero jugosa. La falta de sonido tiene en su pierna una herradura mojigata y apetecible. El sabor inunda la noche, pertenece a su secreto, lo construye, con paredes melosas y andrajosas, todo se derrite y se cae alrededor, todo sabe a distancia y absurda consolación.

La noche se divierte con la sal, el moho con el rostro encremado (mirá que me pongo cremas en la cara desde que tenía catorce años, ideas de mamá), el estómago con sus ruidos. Cruje la distancia y asevera la deserción. Pasan los cartones del olvido, se pasean restregándonos en la cara sus triunfos, triunfa la lipotimia del deseo, gana la ceguera de la perseverancia.

Pero no, es la falta de entusiasmo, eso es, es la instancia en el camino de no hacer frente, y es la pasividad de la prestancia. La severidad de la falta de lucha y la temeridad de no saber si se ganará al continuar. Se relame la inconstancia, se divierte la sangre legendaria, se dibuja con pinceles y se pinta con agujas, la radiación del olvido te embruja. A eso le llaman, creo yo, temor a la incertidumbre, como si vivir estuviera basado sólo en certidumbres.

Nada tiene sentido ya cuando nos hemos acostumbrado a otra cosa ahora irreconocible. Es falta de huevo, una gallina que no los pone, un pollo que no crece. ¿Tan disímil es para el ser acoplarse a una vida? ¿Tan inoportuno es este final, que no se sabe aún si ha causado una herida?

01/12/2015 , 23/11/2016 y 30/11/2016

domingo, 13 de noviembre de 2016

En palabras de la minoría

Si la mayoría busca complacer al gentío, la minoría pretende ser de la humanidad sólo un río. Salpicar con piedras los soliloquios, desprender sus cadenas al viento, principar como actores del tiempo, aunque con sus aguas no se hagan experimentos.

Pero el amor es finalmente ser con el otro. Otra cosa es. Aparte de todo, con todo. No hay libertad en la soledad, y la soledad no es imperativamente la calma de la libertad.

De nada sirve que gustes por aquí o allá, o que no se aprecie para otros tu verdad. Amar es un desquicio que cuando lo encontrás no mira todo lo que hiciste atrás, sólo practica elevar conciertos entre gritos sabiendo que su armonía es, a pesar del canto de los grillos, lo que te eleva al infinito.

La cebolla me ayuda a hacer lo que mi voluntad se niega a verter sobre el contenido de una página, paciente, que me espera con su sátira. ¡Este escrito es una trampa!

La sensación en el estómago...es el momento de producir el efecto, de cantar a las nubes en la neblina y en esta brisa repentina. Y en el medio del proceso, un eclipse me vuelca a su escondite, adentro me veo, en medio de lo oculto, tapándome, pero no, ¡quizás sea tiempo de asegurarle a mi deseo lo que busco!

La vanidad cumple, a destajo, su voluntad, se entrega al encuentro que persigue la libertad, viaja en forma ascendente pero astringente, se va bebiento cada gota que el placer aporta, denostando el entendimiento que sólo sabe de aprecio, volando hacia lo incierto. En el pudor, con tu mirada me tiento, pero no la encuentro.

Antes el amor no se cuestionaba si eras libre o no, porque ser libre era amar deshojando poemas en un pupitre, o llenando de besos lo comestible, o pecando con pulpa de frutilla sobre un aljibe.

Antes el amor no hablaba de soledad porque abrazar no era tu cárcel en la posteridad, era el milagro de la eternidad.

Antes el amor no pensaba en el tiempo de la fiesta, porque sobre el cuerpo amado y displicente, inherente a lo urgente, disfrutabas dormir la siesta, saboreando el aire de un ventilador que hacía de tus caricias una cena mejor.

A veces supongo que soy cursi, ¡absolutamente! Y me hallo sola en un descampado de palabras que se tientan con salir de entre las matas, pretendiendo saber qué es amar para mí y para el otro, como si saber fuera para ellas la convicción que las idolatra. ¡Y el desierto se concentra en sus espinas, y la efervescente mirada del horizonte las domina! Son palabras nada más, urgando sobre su beneficio existencial.

Es mentira que el amor no gana, pero sí ha perdido fama, es preciso congelar los dedos del deseo y conformarse con dar un paseo sobre una noche pegajosa de enero. Pero ojo, que el ruido es un arma peligrosa, te ciega, te altera, te desvela, de tu falta de amor se alimenta.

Insistente en mi postura voy perdiendo estatura, es como aplastar una fruta madura. ¡Mis palabras desordenan mi escritura! Pero te amo, con el corazón en la mano, latiendo, temiendo, enloqueciendo, y con sus venas en tus deseos va cediendo, de tu copa bebiendo.

Arañas

Hoy aprendí (entre risas) que las arañas se cuelgan de sus telas para llegar a nuestros rostros y adorarlos, o adobarlos, y atomizarlos, deslizando sus esqueletos, como una forma de provocarse la seducción, y ejecutar el acto de instalar allí sus huevos para nuestra perdición.

También escuché que nos salpican elegantemente con sus fluidos, como queriendo conquistarnos en nuestra inconsciencia. ¿O estamos conscientes cuando se erotizan ante nuestra apariencia?

Hasta parece que supieran más de nosotros que nosotros mismos, y nos aplican el efecto de la afectación en nuestros letargos, un estrepitoso abrazo, en nuestra piel de raso.

 ¿Cuánto más nos afectamos cuando no miramos alrededor ni sabemos desinhibir lo que de otros destila resplandor? ¿Cuánto tiempo más nos veremos fríos ante los lenguajes del gentío? Porque no hay un solo ser superior que aún en su vanidad no pretenda vivir el amor. Y si de intensidad se trata, no hay elemento más contundente que el alma humana para tratar con vehemencia a la indiferencia y sus apariencias.

Arañas, pequeños insectos que, como rebeldes amenazas, se van infectando del silencio y los desencuentros, y aprovechando su desfachatez emergen en la noche para derramar sus latidos sobre nuestro bienestar. Parece que (como en el dicho), cuando todo menos esperas, todo más puede pasar.

Lunes 7 de noviembre de 2016.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Olé

"Con sólo una mirada" emprendí el primer contacto con Olé Olé y Marta, fue de repente que accedí a practicar este juego de cartas. A través del cd de "Grandes éxitos" inicié un diálogo con el vértigo, bastó un pensamiento sutil antes de partir a paddle para sentarme en el sillón y alegrarme de un tirón.

En esta ocasión no vaciló en volar el corazón, y ahí estaba el murmullo ochentoso de mi infancia, que aún celebra su relevancia.

Esto de los primeros contactos tienen un gran impacto en el acto. Podés perecer o enceguecer, dejarte convencer o atinar a retroceder, "si no lo entiendes qué puedo hacer".

Y en el pensamiento me detengo, quisiera expresar una verdad pero me contengo. Cada una de estas canciones parecen identificarte, probablemente sus cocciones ayudaron a liberarte.

"Bailando sin salir de casa" es lo que siempre he hecho en estos años donde la aceleración no descansa. En primera conjugación escucho, atiendo, apunto, revuelvo, cada tema es un retrato del viento.

El tiempo pasa muy rápido pero es un arquitecto impecable, deja en cada uno de sus segundos una belleza constante, que intercede ante el umbral de la vida para retener tus canciones preferidas.

En esta estancia sublime acaricié tu bella voz, pilotee un avión, baile de emoción y hasta perdí la razón. La filosofía quedó en hojas enfurecidas y mi atención me condenó a prisión.

Mezclo un mate con este arte, subo el volumen para que la sensación perdure, te escucho y unos granitos acelerados dejan en mi piel un camino extasiado. Para nada fue "una partida perdida", es la expresión de una ternura bendecida.

Silencio

A veces creo que no creo en nada ya (¿ya no creo en nada?). Me alimento con gajos de experiencia amortiguando martillazos que no existen. Por eso nada es nada, y a pesar que un puñado de latidos me desvisten temo pensar que lo de enfocarme ya no existe.

Pinto una letra, y al minuto me castigo escribiendo frases con verbos en tercera persona, los omniscientes de la familia, que sacuden consejos, sin darlos, entre líneas.

Paso a la primera persona (como ahora), y me olvido de vos, esta es la única vez que el amor que siento transita un silencio atroz.

Estoy encerrada, pero me levanto a la madrugada, y me preparo en forma exagerada un licuado de estrategias para no dejar de estar enamorada, porque el amor tiene validez prematura y perpetua, como la entrega de los cuerpos que no se dan tregua.

Me conviene acelerar mis destrezas, dedicarte un poema con firmeza, no ocultar que a veces tiemblo por tanta escritura, porque te tiene a vos en su partitura.

A veces considero oportuno pensar que en la nada practica el todo, con su espuma de redoblante voy buscando una misión para salir a la calle, y desterrar de la primavera este silencio, arquetipo del incendio.

jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Sinceridad?

La sinceridad tiene sus excepciones, porque cuando en nosotros quiere refugiarse no tenemos para ella felicitaciones. Bocanadas de humo que se absorben con la brisa marina, susceptibilidades convenientes como una piadosa mentira, energúmenas dificultades que provoca la envidia.

Nos enerva escuchar las verdades cuando la "verdad" es sobre nosotros, pero cuando la tenemos para otro estamos a punta de palabra con un ramo de flores y un chocolate en rama.

Y en este ventarrón que diagnostico, siendo uno de los conejillos de india más representativos, indico que nos creamos sendas historias e ilusiones artísticas para paliar la inanición de la que somos víctimas, queriendo proyectar nuestra propia estupidez o argumentar con frases lo que supuestamente no duele ni castiga, para entregarnos a veces a un supuesto placer ignoto y difuso que nos bendiga.

Es matizar con bienestar ideal artificial lo que que nos arrasa nuestra serenidad, lo que nos quita nuestra liviandad y nuestro castillo espiritual. Y lo negamos, obviamente, porque ser frágiles en este mundo sería absurdo, y opacar la felicidad convertiría nuestra fortaleza en ser dignos de piedad, cuando de eso no hay necesidad, y menos en una sociedad que le huye a la verdad.

¿Eso es libertad?

lunes, 7 de noviembre de 2016

Emociones ultrajantes

Es preciso decir, llorar una lágrima para decidir, subsistir, agonizar del todo, fluir, resistir...

Es atinado parodiar el agujero por donde entra la sinceridad, no decir sería un afano a voluntad, como administrar palabras que han estado encuarteladas en esta deliciosa merienda, pasar factura cuando la tarde está hambrienta de todas esas cosas que tientan, y vos no entiendas que sólo quiere hacerte una ofrenda.

Aunque los preciados cócteles que me han fascinado al atardecer son emociones ultrajantes, distantes, como ver la realidad por delante, que no es egoísta pero si farsante, y no ignorarle que hasta se tapó los oídos del alma para no escucharte.

Esta sensación es como ese real impacto sonoro que te tienta con almohadones de dulzura a cuentagotas, y en ocasiones con sus armas contradictorias te alborota.

Dejemos a las emociones respirar y expresarse en el interior hasta que interceda su resplandor, que es su representante ante el sol, será como hacerlas madurar, para que su luz te pueda atravesar.

Y así como es necesario decir, será menester regocijarse en ese encuentro con las palabras, que estaban guardadas, desavenidas, acongojadas, derivadas a otro jardín donde con ellas se puede ser feliz.

Esas palabras por las imágenes se ven amenazadas, consternadas, recluidas en cajones con llave, sin las alas de un ave, esperando leerse, y con sus uñas perennes subirán por la tangente, amarrándose a su espíritu inconsciente, aferrándose a la vida al verte.

Artilugios matinales para existir

He perdido la noción del tiempo”, pero considero que una vez más es el tiempo que nos pierde a nosotros en nuestra noción humana y mundana.

Poco sabemos del otro, y nuestra primera acción es “adivinar” y pensar tal o cual cosa para administrar nuestro mundo, y el mundo del otro, como nos agrada, a nuestro antojo, como en el elixir burocrático burgués, que todo lo necesita guardado y controlado, acelerado en papeles y sin pinturas de colores en sus paredes.

Así, nos amoldamos estructuradamente a lo que podría ser la verdad, y eso nos deja confortablemente tranquilos. El desconocimiento nos aterra, y preferimos inventarnos un conocimiento del otro sin certezas (pero pensando que sí lo son) para acomodar nuestras desordenadas piezas.

(¿Podemos decir que, después de casi catorce horas seguidas SIN SERVICIO de telefonía e Internet, Puerto Deseado está fuera del mapa mundial?) (Dejamos de mirar canales de México y Venezuela para prestarle atención a señales de España. ¿Qué nos dirá eso de la conquista? Todo esto me pasa por al lado cuando se me aparecen canciones reversionadas interpretadas por Yuri y Mijares)

Éste es de esos momentos de libertad donde el auricular parece mi voz de la verdad, o la voz de mi verdad (y me acomoda la voluntad). Es mi máquina perfecta, mi lago de entrega, mi universo paralelo, esa palabra que llama al oído y lo endulza con claves de caramelo, ese propio desligue de la tierra que me enfrenta a la pasión que me encierra (no hay nada objetivo, toda pulsión de amor ahora tiene sentido).

Y las canciones se asemejan a los secretos desentrañados, esos dispares pasitos que van nadando en el cuerpo hasta dejarlo maniatado. Nada de certezas, todo huele a cereza.

(“Tu eres lo que siempre me faltó”)

Éste es el horizonte virtualizado que se me ofrece ante mi necesidad de encanto y de voces (sitios de paz), que ya ha transitado silencios precoces, y que intenta recapitular mi corazón, que no cesa de volar en un avión (y no recapacita ni se rinde, ni una ni otra cosa, nada de eso, todo aquí y allá, todo en su sal es mar).

(Y en esta retraída ceguera existencial, entre canción y canción, sólo escucho de los demás palabras sueltas, porque en mi mundo estoy envuelta).

También me abraza la melodía, que con su capa mágica me entra por la escucha para propinarme una alegría (porque alegrarme hoy es divino ), y me escribe un pedido de elevación y necesidad de afirmar constantemente lo que no es y quizás no deba ser, pero que parece tan lógico por hacerme estremecer la razón (casi pasa lo mismo cuando pienso en vos).

Son artilugios matinales para existir, porque a pesar de todo es sólo querer vivir.

7 de noviembre, 11 hs.




viernes, 4 de noviembre de 2016

Riñas en las paredes de la escuela

Hoy ya no se enlazan los silencios con las risas, hoy se enfiestan descaradamente los enojos y las paredes. Con una vitalidad acelerada, en su redundancia se acaramelan en los pasillos de la escuela, depositando el contenido de su quejas en las baldozas, a plena luz del día, y en un abrazo arremeten contra sus vientres y se entrecruzan las piernas. Esto de aturdirse con el desprecio y la enajenación de las miradas y los días, sabe a realidad. ¿Quién no ha sucumbido ante la discusión escolar?

Te quiero igual, sí, te quiero igual, en el escondite o a la luz, en el derrumbe de mi propia pregunta o en la constelación que te hace brillar sin igual y sin medida. (Lo que brilla también hace enceguecer a la objetividad). Son verdes las hojas que se mecen suavemente entre los besos de la brisa y es absurda la espera, pero lo absurdo es una reglamentación muy estricta y exigente de la vida, y hay que cumplirla.

Absurdo es el mismo viento que empolva los fracasos, absurda es la ocasión que no se da, absurdo es el complemento circunstancial de lugar que transita por la gramática de la lengua castellana, absurdo es el verbo ilusionar. Absurdo es el obsequio que el corazón le hace al artefacto ventricular, cual beso incierto que pretende llegar. Absurda la misma existencia sin un objetivo particular. Absurdo es temblar.

En la escuela falta preocuparme por el bienestar de todos, porque el estar acá no es sólo estar. El otro existe y es importante para uno. Y eso no está”, se dice por acá. Preocuparse y ocuparse es tan importante, que a veces coincido y me hago cargo de la escasa preocupación por el otro. Pero, ¿cómo empezar? ¿Por qué pequeño detalle podemos comenzar a avanzar y dejarse llevar por la preocupación, en el buen sentido?

A ver...ofuscarse de nada sirve, sin embargo es un sentimiento posible la ofuscación, por algo somos humanos, o la misma ofuscación nos hace ser humanos. Detectar la ternura podría ayudar, vivirla, olerla, refrescarse en sus aguas, desesperar por su llegada, si, pero, ¿para qué? Completamente aturdida de idas y vueltas está mi alma. Y a pesar de todo vivo, es como que ese mismo aturdimiento es lo que nos da vida para seguir reflexionando, ya que la falta de problemas sería una perfección exacerbada e imposible. Pues si radicamos nuestros menesteres diarios en esa imperfección, siempre hay algo que mejorar, y eso es bueno.

La tenia de la desilusión se ha instalado en mi alma. Pero descartaré por ahora sus impulsos con vinagre y lecturas, con humos protectores y desaceleradores nocturnos, obligaré a la palabra a instalarse crudamente como realidad penetrante en mi ser, dejaré al alma objetiva, picante y con las cubiertas bien infladas. Al menos por un pequeño espacio de tiempo, porque es necesario seguir.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

¡Ay, el amor!

Entre la escasa decodificación de mensajes, las barreras silenciosas de la escucha y los programas de campo y pesca (presentaciones y entrevistas) en los que aparecí por los treinta años de Vía Patagónica (especial emitido en el canal local) me he reído tanto que hasta olvidé que los lunes sacuden al puntiagudo ocaso y elaboran delirantes fogonazos.

Si la búsqueda fuera una herradura, desgastada estaría, como un secreto que pretende acaramelar un oído (dorarlo, pronunciar sus ondulaciones), identificar unos labios en el beso, asegurar el regazo de un alma, introducir la madurez en la atención, salvar al corazón de su extinción.

Al camino lo transito como buscando llegar a desintegrar la resistencia, afelpar un encuentro (ya que la moda avisa que se usa el terciopelo) e insignificar los obstáculos que va poniendo el viento...Me tiento, de raíces me alimento, despierta me siento, enseñando en el terreno mi veneno. No es un camino común, tiene una tranquera para despistar, es la que me invento, para parecer una guerrera en un refugio de cristal.

Se escuchan los extremos como pigmentos desvelados, risas y silencios se acarician como fugaces enamorados, se tientan uno al otro extasiados, se abrazan sacrificando lo que han olvidado para recordar que se han apasionado, practican los besos en exceso, esconden su pasión de la gente para conservar la belleza que los enciende.

¡Es tan bello el amor!, aunque no sirva para nada en ocasiones, aunque se haya reducido y aunque sea (sólo sea) en esos extremos seducido. Tan precioso es que ahuyenta de los mares los derrames de dolor, que presenta en una página la belleza de su canto y se apacigua locamente con la tibieza de su manto. ¡Ay, el amor! ¡A ver si alguien puede con su estupor!

(Entre lunes y miércoles, como esos extremos seductores)

Tengo que poder

Tengo que poder, poder, poder hacer las cosas a un lado, aceptar e indagar sin cuestionar, tener un poder, ceder, verter el contenido de mi incomprensión y poca aceptación de la situación para acertar en la disolución de la improbable erudición sin convicción. Tengo que poder, tener un poder, poder ceder ante mi y su yo de ilusión, que está en negación de la situación que no es como se presentó ni como se imaginó. Tener el poder de acertar y aceptar la verdad que no es más que lo ajeno a mi vitalidad sin peculiaridad de la inequidad que me ve desertar sin pensar ni reflexionar y sólo amar lo que no está. Tengo que poder, poder, ceder, perecer en el ser, aceptar recalcular sin vacilar ni inclinar mi malestar, descomponer el poder de intentar entretener y saber que perder puede suceder. De vez en cuando recapacito sobre mi estupidez y mi escaso poder para negociar con mi ingenuidad, porque de verdad es una necesidad el actuar sin buscar preludiar mi integridad para cambiar lo que inicialmente me puse a pensar, lo que perseverantemente me llevó a caminar porque debo estar oliendo cosas que no están. Soy la ilusa que como una medusa ataca su propia metáfora inconclusa de lo que debía ser pero no fue, porque el tender continentes de un saber en el propio ser no significa pertenecer a lo que es. Tengo que poder recoger mi ser y practicar madurez en la insensatez que tan frecuentemente me ha llevado al revés, porque en mí el revés no existe, tal vez sí en otro ser que se atreve a reconocer que de ilusiones no se vive ni se puede beber.

martes, 1 de noviembre de 2016

No puedo ser tan evidente

Cómo será una vida sin vos, como una criatura amarillenta, una especie amorfa, como el monstruo de Mary Shelley, que vivió una vida cruenta. Ni siquiera puedo imaginar un tiempo sin esa punzante electricidad abdominal, sin ese impacto sediento al despertar.

Un pilar del mundo sin tu cuerpo, un camino sin tus ojos, un plan nutricional más estricto de amor, una barricada de dolor, una patada al vientre del desencuentro, vitalidad sin alegría,  ¡qué espacio tan de nada y sin todo sería!

Ni las cremas multiplican tanta suavidad, y celosas de sus beneficios las luces pretenden opacar tu ser, como si fuera posible incinerar al mismo sol al amanecer.

Los pájaros se relamen en el vientre de la laguna, infectándose del aliento de la luna. Mirarte afecta la perfección del arte, pensarte me hace ilusionarme con tocarte, e ir a buscarte, tan sólo amarte, y adorarte, y venerarte, sin sofocarte.

El retrato fantasmal de tu aspecto y su vendaval me hacen pensar en la imposibilidad de lo fecundo, en caso que no habitaras este mundo, aunque alterada por el espectáculo de la calle Corrientes me contento festejando los abrazos infrecuentes.

(No puedo ser tan evidente,
no es bueno para la gente
pretender ser tan indecente.
Por ahí para otro es más fácil
decir directamente lo que siente).

La transgresión de tu ser es un deber del que a mi me gusta beber, pero me tengo que contener sobre una hoja de papel.

lunes, 31 de octubre de 2016

Esto de la dieta (último poema de octubre)

Esto de la dieta me tiene a punto de pensamiento. Si hasta la clorofila ahorra su verde en estos tiempos. Una frase que se recapitula para hacerse más corta, un ritmo ha perdido la dulzura y se embota. Para sufragar pensamos lo más rápido posible, y al poema que se regala se le escapa lo sensible.

La paciencia se ha vuelto inculta, y la serenidad se convirtió en bruta. El espacio de la virtud se destina al tecleo, y hasta me da impotencia porque no te veo. Pienso en grande y hago en chico, el minuto de deseo se ha vuelto cínico. Veo un portal por donde converger mis palabras, pero la lectura parece hoy un perro que ladra.

No hay momento espacioso para pensar, y mucho menos para jugarse y amar. Es que amar requiere de esfuerzo y concentración, y para nada se nos ocurre hablar con el corazón. Si hasta el beso se repentiza, porque hoy conviene lo que agiliza.

Es una verdad tan verdadera y oscura lo corto, que jamás se nos ocurriría no hacer de la vida un ahorro. Ahorrar fuerzas, ahorrar latidos, ahorrar miradas para dejar de satisfacer al amor hasta la madrugada.

Me enfrento a la "pisada escénica" de lo rápido, y dejar de dialogar con el otro ya es un hábito. Virtualizar el abrazo, no observar ya el ocaso, olvidarme que te amo, ¿a dónde iremos a parar a este paso?

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un mate puede arreglar la mañana

Este mate ha arreglado la mañana perseverante y estratégicamente estructurada de mi mente. Es como que las estructuras se mecen concientes de su supremacía viciosa dentro de mi vida. Los planes pecan de fieles y las nervaduras del acopio me representan.

Un pequeño viento afuera, desastrosa ondulación de las ramas que arrastran polvo y dolor, pero el sol practica sus delicias con el día y ya todo se olvida. Aunque yo no me olvido de vos. Jugás en cada clave de sol como una banda musical en pleno acto, como un territorio que marca mi pensamiento, y en la poca juventud que le queda se va adormeciendo con tus caricias.

El olor a chocolate blanco de los alfajores nos envuelve en prisiones de contradicciones. ¿Cuál es la mejor alimentación? ¿Vale la pena tanto sacrificio existencial? Una dieta de sentidos pasa a ser una baja de latidos, un regimen culinario ejerce su mueca totalizadora sobre nuestra alegría. Si cuidarse tiene consecuencias cruentas para la mirada, ¿de qué sirve? Aún así y esta contradicción, apelo al cuidado, como quien porfía cada vez que da un paso.

Es complejo custodiar el alma para que no se ilusione de más. Ella solita se entrega al placer como las olas al abrazo de la arena. Pero en la firmeza de su sentimiento radica su fuerza, sin claudicar y sin chistar partirá de su puerto hacia el destino que la alimenta.

Otro mate siguió arreglando la mañana, que estaba podrida de tanto perseverar en ser la misma de ayer, y ahora se tiende en tu ser.






martes, 25 de octubre de 2016

Y leo

"Y yo me enamoré, y no olvidaré ese día".

Y leo, leo, tocando el deseo como un logotipo tatuado en este espacio de tiempo, como una pizca de pimienta que se altera en el verdeo. Y leo, leo, en el concepto de esta tarde que aprovecho luego de haberla desaprovechado, porque en todo momento te veo.

El agua de la laguna parece un mar que con la furia del viento se eleva ante mi, es un renglón de escepticismo frente a esta lectura que leí.

Veo el pequeño punto rojo del sahumerio encendido como un retrato de mi libertad absurda e indomable, que se agota cuando te pienso y circula por mi nariz haciendo grumos formidables.

Desprecio tu sinceridad (pero la amo), que se acerca desdichada permitiéndome tomar de a sorbitos muy pausados tu piedad. No te vas a deshacer de mi tan fácilmente. Aunque me invente historias que no ocurren y aunque me pliegue a tu inexistencia, recrearé un método para pasearme por tu alma, aunque no la posea, aunque no me pertenezca, transitaré con mis caricias, como si fuera un tránsito de espanto, pero llena de encantos (y no sabés cuántos).

Así y todo (después de esta lectura de Barthes) me ubicaré en tus adentros en mi silla de mimbre, balanceándome vertiginosa hasta hacerte suspirar, o sudar, como una estrella en el mar, que en la fiesta de la noche deja de vibrar (y que absurdamente se olvida de titilar), para luego con mi amor volver a respirar.

Tendrás que poder ganarme, relajarme el aliento, cansarme con el viento, aceitar sus desencuentros, desenterrar las migajas, dejar mis defensas bajas, porque esta irrealidad que leo y que acaricio por tu clara sinceridad (contra la que lucho frecuentemente), me susurra al oído por las mañanas y las noches, incitándome a continuar.

viernes, 21 de octubre de 2016

Unos pequeños

Unos pequeños seres humanos les tiran piedras a unos patos de la laguna (en lugar de practicar contra botellas y latas), y de sus maldades se embadurnan. ¿Por qué no lo intentarán contra sus mentes? Quien dice que sus conciencias no sacudan. Quizás sus padres claudicaron en el deseo de explicarles el valor de la vida, o tal vez no han tenido tiempo para practicar con ellos charlas amenas y entretenidas, porque los gritos y salvajismos que ellos mismos provocan los atosigan.

¡La educación es tan amplia y cada vez menos dependiente de la tiza y el pizarrón!, huye de las casas sin educarse como un escapista que se embriaga los ojos frente a la realidad. Y si además lo vemos por Tv o las redes sociales...poco resolvemos sobre nuestra humanidad.

El oscurantismo y la languidez de la palabra han puesto a dieta a las relaciones, el amor y el respeto son cada vez menos populares y las heridas cada vez más desafiantes, atrofiadas por el "hacer todo a costa de lo que sea" y el "no me importa" como bandera. Huí vos, si total los viajes interplanetarios están cada vez más baratos y tienen paquetes especiales como recompensa.

Hoy volví a tener un aspecto fálico en mis manos, un blanco áspero me hizo acordar a cuando los chicos escondían las tizas antes de empezar la clase. Posteriormente, me pedían salir del salón para buscar unas, porque "no había". Si hasta parece que una inocente travesura es más festejada que un beso, y una burla grotesca es más reída que las caricias que se hacen los amantes en un receso.

Titubeo tanto en este mundo de reveses, que no sé si mis ilusiones están antes o después de mis frustraciones, no sé si será esto o aquello lo que tranquilice mis emociones. Espío por la hendija del delirio para ver si aún estás ahí. Pero ya no quiero socavar tu nombre con la trampa de la experiencia hasta que no me mires a mi.

Entre el pecado de las tizas y sus reflejos de neón, practico el conocimiento, o lo que aún convive con la realidad del mundo, sólo tratando de tantear el camino ante lo absurdo. Lo que no se vive parece que no es. Y en el tránsito me inclino a pensar que no pienso, o que he pensado mucho ya, sobre esta tarde de humanos pensamientos.

(11 de octubre de 2016...desde el aula del Inset que mira hacia la laguna)

jueves, 20 de octubre de 2016

Un desplante

Juro que me hartó el descrédito para una posible relación de amor (como si el amor fuera una equivocación, como si no se pudiera ser lo suficientemente valiente para enfrentarse a la responsabilidad de amar y de aprender con el otro, como si no fuera una de esas aventuras posibles de conquistar), y aunque el hartazgo me supere temo que seguiré dándole bolilla, como quien sigue lo doloroso para retrucarlo. Y aunque aún tengo mucho que aprender, así y todo lo elijo.

Claro, el mundo es un cóctel cartilaginoso de opiniones y comprendo a quienes no lo aceptan, porque en definitiva se trata de sentir lo que uno quiere sentir. Pero esto que siento es quizás un desplante que me hago a mí misma, como ferviente admiradora del amor de verdad.

Sin embargo, ¿quién se juega hondamente hoy por amor? ¿Quién se arranca del pecho un latido para elevarlo y mostrarlo y demostrarlo? Ni hasta sé si soy yo capaz de semejante maravilla, denigrada por mi propia contradicción y extasiada por mi propia idolatría. ¿Cómo conjugar realidad con deseo? ¿Cómo hallar lo que se busca y que te halle quien te busca? (Llegó mamá de 9 de Julio y ya nos vamos al Instituto Fleeming. Tengo fe).

martes, 18 de octubre de 2016

Como catar un vino

Probar tu mirada me sabe a catar un vino. Le encuentro taninos maduros, textura consistente al paladar visual y la forma dominante de los arándanos. No es una reformulación del sabor, es una exquisitez del corazón, tan oscura como precisa en su forma de observar, equilibrada en su fijación y objetiva en su seducción.

Quizás también podría acompañarla con trozos de queso (el rockefort me incita al poder), con esa cadencia sin igual que produce al saborear y ese frenético impulso para pecar. Hago un abordaje de especias, todo se mezcla en tu mirar, si hasta el brillo de un varietal rosado se le puede sumar.

Te equivocás al extremo si pensás que el paso del tiempo sacude tu mirada en su barrica, le da un toque esencial que la fortifica, le suma una fuerte solvencia y el placer en la boca se siente como una explosión de inconsciencia.

Trasciendo el umbral de tus barreras y pruebo su aroma a madera, ése era el único secreto que faltaba, oler tu exhaustiva mirada de amor me condena.

Día a día tu misión calórica enfatiza la verdad, y en la copa que te absorbe me entrego a voluntad.

jueves, 13 de octubre de 2016

Frases que cruzan el mar

Me perderé en una selfie para luego automatizar un encuentro. ¡Que combinar irrealidad con experiencia no sea un sacrificio y sí una posibilidad de expresión! Ya que el rostro a rostro se posa en el corazón, quizás sea necesario acercarse más. Si hasta sonrojándose una puede ganar un partido de retroalimentación (me pasa seguido eso de parecer una esfinge roja). Estoy tocándole la mano al momento, como quien desliza su alma por la mesa, ¿ocurrirá? Es un lugar tan conocido, pero mágico, casi como interpretar y acertar.

Me agobia la política de la mirada, pero me encanta, no escatima en expresar su irracionalidad existencial, con ese afán de desvestirlo todo y ocasionar un fuego donde el agua corre mansa. Oh, te has equivocado en la letra, pero miraste bien, y tenés el mundo ganado. El pasadizo del amor es tan perfecto que hasta importa poco y nada que no esté de moda, sus artilugios antiguos refrescan el espíritu y el cuerpo de tal manera que ni dormir a tu lado sería tan onírico.

Verte me inspira en forma estrepitosa, como derogar leyes que aún no se han emancipado. Que ni la vergüenza nos domine, que ni el desquicio del silencio nos haga realizar acuerdos con el grito. Observarte en este litigio del atardecer me eleva el placer de amar. ¿No era antigua la contienda del amor? Quizás sea un mandato que pretenden aseverar los envidiosos, quienes no poseen ni desposeen, quienes sólo deambulan por las frenéticas circunstancias de la vida. ¡El amor es más moderno que la vida misma! Mimarte con palabras, asediarte con caricias, insistir en posibilidades suaves sobre tu piel, no tienen igual.

Me perderé en estas necesidades posibles de besarte. Como idiotizada, vivo al límite de la ternura y en el descrédito del imaginario. Cruzo su paraíso, me olvido de acordarme, y de pronto renuncio a la renuncia para volverte a besar, aunque sea con estas frases que cruzan el mar.

martes, 11 de octubre de 2016

Prefiero retirarme

Eliminando los residuos del organismo me doy cuenta por qué caminar acrecienta la voluntad de aplastar los pensamientos. Indagar en el pelo de la noche y que no me asuste. Tender la cama opaca y dormirme sobre ella. La prisión es exquisita pero insalubre, se reconoce posesiva e intransigente.

Tu voz tiene un campo de acción sobre la ilusión y las armas reales. No se altera ante las redes sociales, es más, administra su poder como una caminante despechada y desalmada. Presa de la textura de tus labios, entregada a la sagacidad de tus emociones nocturnas, me arropo con los mensajes de la computadora, no, del teléfono, no, de la tableta. Son como esos comprimidos que estaban confiscados por contener contraindicaciones, el amor posee la más importante.

“Una palabra bastará para sanarme”, pero no, prefiero retirarme. Si me escondo sabré dónde están atascados mis deseos, y también sabré dónde se cubren con pasamontañas mis pensamientos. Si me recluyo entenderé de qué estoy hecha, si de arena o de pureza de sentimiento. Si me sostengo en la curtiembre de esta primavera, no tendré frío, aprovecharé las flores para cubrirme la contradicción y resurgiré como una grieta amarilla, sedada pero afilada.

Te veré desde lejos, esperando encontrarte (siempre esperando encontrarte), pero destinada a pensar en la posibilidad de cambiar de escenario, que apacible espera como un sedentario (no hay tantos que no sean cuartos). Te besaré eficazmente la conciencia (que con su apetito influye descaradamente), reflejaré mi espera en tu ansiedad y te detendré las manos sólo para desearte más.

domingo, 9 de octubre de 2016

¡Con razón!

Aún no calculo el valor de este trimestre. Sus cremas hacen que mi razón le proporcione un segmento extenso a mi corazón. Estoy de saturación en saturación, percibo una bifurcación, pero ni el desamor ha podido con mi ilusión.

Se espera y no ocurre, sucede cuando menos se lo espera. Es un espacio de tiempo embebido en perfume, también hay un sabor a suavidad colgada de mi vanidad. Todo tiene un límite, pero pensarte lo excede, tu esencia con mi conciencia en el tiempo se entretiene.

¿Hay una afirmación constante acaso? Si cada vez que damos un paso sólo hacemos oídos sordos a la alerta del desastre. En estos días sólo me permito amarte, y aunque no pueda acariciarte siempre desciendo a mis límites para adorarte.

Que estupidez tan mundana pero serena. Piso las partículas desmedidas que aún me quedan para hacer girar esta sensación detrás de mis penas, que finalmente no me envenenan. Ni un vital segundo me detiene, es como que mi cuerpo sin memoria te retiene. Y aunque no transites sus verdades, una ráfaga de viento tuyo me arrastra las voluntades.

Mañana es mañana, sueño verte aparecer por la ventana. ¡Y qué rico es el maní! Practico masticarlo como un souvenir. De estos maullidos que circundan sólo escucho lo que abunda. Tu presencia que no es presencia me somete a la subsistencia.

Dejo de pensar, hay silencio, se extienden por mi piel tus besos. Juegan a ser porque no son, pero consternados e imaginados me desvisten el corazón. Ya no hay razón. Con razón esta pasión.

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Por qué no llenar el aire de vos?

¿Por qué hay que llenar el aire con cosas sencillas si lo puedo perpetuar con vos?

Pronostico que en el ávido paso del tiempo voy sintiendo un alto escalofrío. Y no es por el frío. Vuelan vampiros en mi estómago. Seguramente siento miedo, transito como un ente que se catapulta en el loco arte de pensar. Qué complicada. Hasta adobada con tu existencia. Manipulada por cada murmullo tuyo. Una malviviente que arremete con el corazón entre los yuyos.

Si me inclino a apurar el paso del tiempo, estaré errada. Cada pequeña vasija tiene su función. Conformarse sabe a sueño en mal estado. Dejar de observarte, vitalizar las nadas del pasado.

¿Cómo saber qué pasará en cada segundo siguiente? La transpiración del tiempo me hace querer maniatar el encuentro. Pero nada está hecho como una cerradura forzada. A tus labios tengo mi mirada atada.

Basta con imitar una canción, cantarte una de esas melodías que debilitan la razón. Tengo este amor pegado a un armazón. Para vos. Luchar pasa de moda, se ve, pero hasta con las garras invisibles de la armadura me atendré a esa función. Con esta sensación, porque sólo puedo respirar de este aire lleno de vos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

"Robémonos un sueño"

Los aromas están envueltos en sonidos matinales. Tengo la sensación, absurda pero atractiva, de que me perseguirán. Absurdo es el vuelo de mi imaginación, tan absurdo como real, y me domina como si el espanto de mis pensamientos retrocediera débilmente ante tu encanto.

Que salga el sol, que las esponjas absorban la escasez de voluntad, ¡que la lechuga sea inofensiva! Presiento que la ofensa contra el otro aumenta en cantidades indiscriminadas, como si ofender fuera más fácil que defender, como si amargar nos hiciera ganar premios de popularidad. Pero la dulzura es más bella y tentadora, porque es más difícil de conseguir. Aunque pocos lo entiendan.

Parece que la primavera se retirara entre los pétalos que el árbol va escupiendo. Y sin embargo, tengo su aroma como las canciones de Carlos Mata que escuchaba hace tiempo, tan llenas de románticas funciones espirituales, tan perfumadas por la delicadeza, tan inspiradoras. ¿Será posible pensar una inspiración sin preguntarse un por qué o sin cuestionarse la idiotez que te representa?

A veces no sé si los chistes que te hacen sobre las cosas que te gustan o escuchás son sólo bromas o en el fondo son las reales circunstancias de la poca predisposición a aceptar al otro. “Sobre gustos no hay nada escrito”, dicen, pero, ¿cuántos realmente creen esto? Si hasta se han escrito los gustos a través de las selecciones televisivas y de los ránkings musicales, de los periódicos y de las políticas. Convencer a la mayoría es tan fácil como despreciar los gustos de la minoría.

No me quisiera pegar a este escalofrío que se me aparece cuando pienso en vos, quisiera parcelarlo en fracciones de cada tres días, o cinco, quizás hasta quererlo sólo los fines de semana, y evaporar tu esencia, apretar mi cerebro y retirar a una esquina tu presencia. Pero, ¿cómo solventar el gasto?
¿Ceder o no ceder? ¿Renunciar o continuar? En el aprendizaje se podrá responder: “robémonos un sueño”.

domingo, 2 de octubre de 2016

Noche bebida

Esta noche sabe a bebida, aunque aún no lo ha sido, ni lo será hasta que la bebamos, inclinada en nuestros cuerpos y fortalecida en nuestros labios.

Y se sientan en tus ojos una a una las estrellas, descansando del letargo en que las tenías subsumidas, por tanto tiempo de no haberlas mirado.

Me apagó la alucinación y me encendió tu corazón, expuesto al mío en un latido. Agonizantes e inconscientes, ambos se elevan contando secretos y acariciando sus venas, como quien tiende redes para fundirse y alejar las penas.

Y la noche fue bebida, desahuciada por la intensidad de nuestro legado, que acaba por pisotear el silencio y desnudar las ganas de un pecado.

Envuelto en la calidez de tus brazos, mi sueño va agonizando, como la paciencia del vino, y la respiración se va acelerando.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Último día de septiembre

El mes que da comienzo
a la primavera
se termina
con tu presencia
en mi vida entera.
Sueño con tus ojos
que son mi antojo
derrumbando esta indecisión
que podría sucumbir
ante la pasión.
El fuego interno
de esta alteración
me moviliza
la inspiración
que no hace más que pensar
en poderte conquistar.
Tiembla mi corazón
sintiendo esta posesión,
¡qué erudición,
devoción,
juego en la prisión
de mi emoción!
Es tan delicioso
hacer con las palabras
mi propio calabozo,
que encerrada en tu cuerpo
insistiría en tocarte
hasta el fin de los tiempos.
Sin hasta en estas nubes
he comenzado a desear
lo que nunca tuve,
¿cómo no voy a pensar
que entre tus brazos
me podría extasiar?
El último día de septiembre
me trae unas mariposas adentro
que hacen que te piense,
y me incita desear tu piel
que atraviesa mis pensamientos
como a una tostada la miel.

("El olor a café me atrae,
me lleva de las narices",
acercaré la taza
para borrar mis cicatrices).
 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿Y cómo lo digo?

Este aroma de la mañana me doma el corazón, y hasta me acomoda la necesidad en un espacio ventilado. Huele a café misterioso, a diagnóstico estrepitoso de felicidad y latido flotante del aire.

Que si lo tengo un poco dormido, que si lo acurruco a tu nombre, que si lo altero y lo saco del frigorífico, que si lo entrego a vos como un caramelo desenvuelto, es todo tuyo, ya hacés de él lo que querés...

(Estos mates están supremos, si hasta degustar un sorbo de este tiempo incita al alma a vibrar y desarmar sus cadenas).

Mañana es jueves, y este miércoles ha comenzado con una intensidad fuera del rincón ordinario. Pensar en vos es una constante mundana y magnánima, son esos shots de felicidad suprema y acelerada, que son del espacio y no del cielo.

(Quedan doce semanas para las vacaciones, dicen por acá. ¡Qué insistentes con esa frase! Es como vivir esperando que cada día se termine, sin disfrutar cada pasito).

Que no me importe nada, que a pesar del desconocimiento tenga ganas de conocer y de no rendirme, de insistir y de no deprimirme, de poder y de no cansarme, de jugar y disfrutarlo, de insolarme con tu luz y de no quejarme.

Porque convengamos que para dejar de buscar las cosas imposibles sólo está el pedregullo de la estepa. Si hasta las matas secas y descoloridas de la Patagonia están floreciendo en estos tiempos, ¿por qué no he de soñar con vos? Busca que encontrarás.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Dulzura primaveral

Quisiera permitirme un momento para observar la miel. E incluso, degustarla.

Dulzura. Dulces sueños y sabores. Pienso en la laboriosa tarea de las abejas y en nuestro desperdicio.

Hago por vos un despilfarro de dulzura. Endulzarte el alma de a poco sería mi objetivo, sacudirte las endorfinas y las moléculas con un dulce especial, con un preparado alquímico. Quiero preguntarle al azúcar si me presta sus partículas, y luego dejar tu corazón áspero con esa blancura.

Después me gustaría saborearte entre caramelos y chocolates, también entre gomitas de colores, y deslizarte una trampa no engañosa, que te guste la incógnita de mis caricias, enlazándolas en tu cuerpo y que te sepan a delicias.

La miel sabe a vos, porque tiene una ternura consistente, ¡qué codicia! Es un sabor que me deja perpleja, y que me hace vivir extasiada, entre texturas saborizadas de turrones y pinitos de eucalipto.

Dejemos el sabor y pasemos al olor.

Percibo que vivo dentro de un cubo que huele a vos. Hay notas y pistas. Recitan poemas los pétalos del membrillo y los brazos de las rosas. Las velas de frutilla despiden tus deseos, y los concreto en el hedor de una noche estrellada.

Pasan las lavandas, saludan con su especie de melodía violeta. No aburren porque se sacuden sus ignorancias con besos envueltos al sol, y esos labios sí que me tientan.

Es ese aroma de lo oculto y de la sorpresa, porque cuando menos una se lo espera, todo sucede. Hasta parece mejor vivir así, como loca por vos, pero "loca con rumbo", sintiendo un amor fecundo.

martes, 20 de septiembre de 2016

No podés darle la espalda al amor

"No importa el precio, no puedes darle la espalda al amor".

Si no emergieran de mí suspiros que me acercaran más a vos en la mañana, una respiración deteriorada por la aceleración contínua, una temporal pero acertada falta de cordura diaria por pensarte, ¿qué sería del amor? ¿Qué sería de estas porosas y esponjosas palabras, a las que nada le importan las demás palabras, ni las lecturas light, si vos no las incitaras saludable y suavemente?

No sólo opino que este amor sin sentido tiene más sentido que los bailes de las ramas, erigidas ante la radiación de un viento insoportable, sino que también creo posible que el amor de la amistad, de la familia y de la fraternidad producen a diario la instalación de un software necesario para respirar. Y aunque en soledad me sienta cada día, ser solitaria no es más que la textura para crecer desesperadamente entre equivocaciones propias.

Seguramente habrá mejores cosas para el capitalismo, el imperialismo, el socialismo, el expresionismo, el anarquismo, el materialismo, el existencialismo y demás teorías, movimientos e instrumentos societales, pero el amor calza perfectamente en su contra, quebranzo puzzles y propinando visiones ilusas pero maravillosas a los fetiches del mundo.

Precios, pagos, desnudez, fiesta, liviandad, touches, ventas, compras, mercados, exhibicionismo, narcisismo, moda, consumo... lo que quieras, disfrutalo, amasalo, censuralo, que te importe lo que sea, que juegues, que practiques olvido, que te besen de ocasión, que te tienten con pasión, que invierta en vos el modelo una suma de dinero que te paralice y te acelere las retinas, que te toquen y te olviden, que te esperen y te dejen, que valga todo un secreto, que te llenes de codicia, que te inunden de caricias, que la vanidad te incluya en su postal, que las revistas pidan que te desvistas, que hagas lo que quieras, pero ni los precios ni las valías ni los asuntos momentáneos importan, no podés darle la espalda al amor.




domingo, 18 de septiembre de 2016

Sueños

Mis sueños son sueños, nada más, sólo eso. Tal vez son un poco delicados, arquitectónicos, consumidores de aviones y de globos aerostáticos, mansos o no, quizás hasta hablen de más, mojándose las alas en mi escritura, sacudiendo los racimos para tratar de endulzame el alma.

Pero los observo y sólo veo un sueño, sólo eso, un sueño estrafalario y en ciernes, inclinándose ante la imposibilidad y resurgiendo de la posibilidad. Los pienso y concluyo en llegar a tu corazón, aunque el tránsito se haga pesado y la brisa le rompa los vidrios a la esperanza.

Y aún pensando en concretarlos, veo a mis sueños quietitos en su almohada, imaginando tu murmullo a mi lado, recreando tus mejores besos letales, en silencios ostentosos y manifestaciones sensoriales.

 Mis sueños son sueños, sólo eso, un montón de libertad que vuela en este tiempo remoto, donde todos practican la practicidad, donde la razón va más apurada que la perpetuidad.

Vienen y van, pero descansan en mi. Sueños alcoholizados por el espíritu, duración de sensación pasional subiendo las escalera matinal. Sueños, pero vitales, amarrados a veces, pero bestiales.

Se sueltan y te buscan entre el viento y el sol, creciendo a pasos de sinfonía en voces elevadas, soñando mirarnos, mis sueños, entre personas ignoradas.

sábado, 17 de septiembre de 2016

No existe

No existe, no, no existe. No existís. Aunque quizás es la falta de jenjibre que ha hecho de mi jornada una nostalgia. (Esa raíz cítrica y picante me hace sentir fuerte y omnipotente). Pero pensándolo mejor, como dijo una vez mi profesor Christian Ferrer, la nostalgia se produce cuando se extraña algo (o a alguien) que ya no está. ¿O es esa la melancolía?

Acá nunca estuvo ni la tuve. Por lo tanto, ¿de qué ha actuado esta sensación tan grotesca? Nada le ha importado, ni el hambre crujiente de mi estómago, ni la falta de tiempo para reflexionar, ni nada, nothing at all. Sensación con falta de piedad, revolución con ausencia de voluptuosidad.  Pero la existencia del "no existe" todo el día me ha acompañado. Todo y nada como un vértigo apetitoso. Todo y nada. Cada pequeño elemento feliz es todo, y es nada. Y luego existe otra vez, y otra.

Es probable que sufra por la inimputabilidad de la imaginación, tan inmutable ante mis reclamos, tan indiscreta ante mis valientes pedidos. ¡Basta! No existís. No existe. Pero su presencia es innegable. La quiero, regocijada en la palma de mis manos, oliendo a una primavera aún sin su 21 de septiembre, pero no, no existe. No creo, pero la siento.

¡Si pudiera encarcelar en la acera y en el cemento de una baldoza este sentimiento!, pero habita mi corazón y me rompe la estructura funcional, para entregarse como un armamento disfuncional a los placeres de la liviandad y de la fiesta.

 Es un voraz y frío desierto de ausencia, es una mentira. Como mentirosa es la red que se teje entre almas desesperadas, buscando atrapar voluntades y solventar la podredumbre de las libertades, así es esta belleza infernal que ingresa en mi cuerpo y le fomenta la vibraciones. Así es como atasca mi razonamiento, como contorsiona la inestabilidad del viento, así es como odio y amo este lamento, así es como quiero denigrar y cómo necesito este tormento.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Entrenamiento semanal

¡Que lluvia angelical!, paciente pero insistente, golpea cada latido absorto del corazón, como si el jugo de este día le robara al romanticismo el arte culinario de exprimir amor. Y se escucha aquel ruido indómito que me dice "no renuncies", porque hasta que no se sabe del todo nada se sabe. Tan acostumbrados estamos a suponer, que hasta se supune que por las chapas se filtra el agua como un vapor extremo del dolor, pero no, hasta que no sabemos si es dolor o sólo espera, podemos aguardar. ¡Tengamos fe!

Me recompensan tus ojos (qué recompensa negra tan hemosa). Como los molinos de viento que mueven mi ser y me ahuyentan de la búsqueda de pokemones, me quedo hamacando el alma en un día gris, y ya es mucho decir. Practicando saltos acrobáticos he amanecido, escuchando el sonido en la tierra, oliendo a legumbres campesinas, si hasta no parece una mañana lluviosa deseadense (no se parece a nada amanecer pensando en vos y en tu aroma pegado a mis sentidos).

Toda una semana delimitando sensaciones, para estructurar un poco esta ilusión, colocarla en su lugar, sacarle un poco de jovialidad, entrenando con ella para que se quede dormidita en un rincón, pero no, es como salir del ensueño cada vez que aparecés, sin pedir cita, sin disculparte (sólo así, cuando aparecés de la nada, me cambiás el ruido por una sinfonía).

¿Entrenar o no entrenar? That´s the question! Hoy sólo me quedo en esta gota suave de lluvia pegada a la mesa, acariciándola, como es menester que te acaricie a vos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

¡Que viva!

Porque un amor, o el amor, amor, no es sólo un diminuto ingrediente con el que se condimenta el corazón, sino que además exaspera a la parsimonia y dignifica a la sordera del chusmerío que se aglutina detrás tuyo, queriéndote consumir y robar las alas. Es un eterno defensor de tus buenas intenciones, y es un ahuyentador de tus detracciones.

El amor es un símbolo más que deseado. (Aunque no sé si habita Puerto Deseado). Pocos realmente comprenden la sensación que genera, a veces huye, se retira solemnemente porque sufre de insuficiencia cardíaca, pero un impulso lo empuja a amar como sólo el sabe, total e inescrupulosamente.

(Y ahora transcribo el texto que escribí ayer por el post que publicó Marta) ¡Que viva el amor! A través del faro de una luz apetecible o entre los brazos de una noche sedienta por esta bruma, ¡pero que viva! Irradiando su esencia en un atolondrado y necio latido, o buscando la porcelana en un beso, ¡pero que viva! Aunque pestañee y dude por unos segundos, aunque los ladrillos pesen sobre su espalda, ¡que viva! Entrando por el cobertizo a tu mirada o simplemente inventando otra como resistencia para no abandonar la lucha, ¡pero que viva!

Que viva rodeado de vos, y que vos lo rodees, ¡que vos lo contemples y te contemple!, con caramelos y tés de aromas centrípetos, o con sabores centrífugos, con unas flores suaves en sus labios, denostando los secretos y hablando a los ochenta vientos que empujan los establos. Es que el amor te vive, vivís de amor, respirás por amor, hasta realizás tremendas escapadas a través del mundo por amor, llevando tu ilusión. Y a pesar de que sea o no correspondido, que exista transversalmente, que verifique su estructura a través de una mirada o que sea tergiversado por un olor imaginario, el amor que vive en vos, que se aprecia por vos, y que te aprecia a vos, ¡que viva!


lunes, 12 de septiembre de 2016

Sonrisa

Si hay que ponerse pilas, siempre pienso en las alcalinas. Nada de las comunes, como siempre les he recomendado a mis alumnos. Así como beber y devolver sonrisas, y no sé si risas, porque éstas despiden un pensamiento de convencer y pretender aceptación.

Y justamente, cada vez que pienso en una sonrisa, veo la que falta, la que aún no ha salido a respirar aire puro, la que quizás aún no nació con la llovizna, sustancialmente, porque su alma no ha sido construida, porque su latido todavía no se ha extasiado cuando observa alrededor.

Hay una gloria específica del ser, y esa es verte, aunque no he visto tu sonrisa. Juego a que la veo reposar en mi hombro, juego a absorverla antes de dormitar, juego a soñarla, juego a tomármela al amanecer, juego a tenerla al lado, con el olor del café y la sensación de bienestar en el corazón. ¡Porque verte sonreir sería tan exquisitamente maravilloso que hasta mi sonrisa pasearía por ahí, alterada y alborotada por la tuya! (¿Cómo es posible pensar tanto en vos?).

Hay una especie de deformación en las sensaciones. Esto es sinsabor, no llueve ni hay sol, la rutina se esconde en las ramas de ese árbol desvestido. Y las paredes grises huelen a tierra, saben a polvo condensado que ha depositado el viento. Me parece que falta algo, algo. Algo de tinte, algo de voluntad, algo de bienestar sincero, algo de espectación, algo de tu sonrisa.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Mar negro

En el mar negro pasea un corazón. Paseo entre tinieblas maravillosas, caminata entre sombras magestuosas, navegación entre olas esplendorosas. Se abre un hueco en sus aguas por donde mirar perpleja y extasiadamente, sin reflejos ni ocasión para ceder, sin necesidad de voltear la mirada y dejar de ver. Toda vez que esta actividad es unidireccional, por ahora.

El camino a nuestro alrededor tiembla por la osadía de las nubes, no hay sol ya y la paciencia de la noche se agota, quiere erguirse victoriosa, tiene un apetito insaciable. No describo exactamente cómo las olas negras me remiten a una sensación en el estómago. Cuando el montón de recursos poéticos se termina sólo queda suspirar, inspirar, expirar y volver a suspirar. Otra que personificaciones, metáforas y comparaciones, todo se inicia por vos y se remite a vos, como la búsqueda desesperada del destino en su tiempo y hacia su espacio.

Buscar es un deleite. Y te observo, y te busco a través de tus brazos negros. Como pensaban los expresionistas, el artista "no encuentra, busca". ¿Será la búsqueda el único camino? Y si no pensamos en encontrar algo, ¿para qué buscamos?

Mar negro de terciopelo, con suavidad indescriptible, con emoción acuosa, con atención onerosa, con pesada carga de profundidad, con espacio para la libertad y con exceso de sinceridad.

Hay un encanto oscuro cubriendo la mirada de la noche. Miedo siente el desquicio ante tanta adoración. La luz apenas se percibe y sólo brilla por vos en tus opacos pero maravillosos senderos. ¿Cómo puede un amor ser más grande que un dolor?

lunes, 5 de septiembre de 2016

Tus ojos, y trato...

Y repito conmigo misma, como alguna vez algún poeta o filósofo esbozó en cierta máxima similar: podría quedarme mirando tus ojos toda mi vida, o la tuya, "que no será una vida desperdiciada". Y es que ellos me han despertado tempestivamente, cariñosa y mansamente de la sumisión terrenal  a los vientos patagónicos. Aquí llueve poco, apenas un dedo en la meseta, y su luz ha sido como el agua deseada por el desierto en sus intentos evasivos de la noche.

Tan estrepitoso es el color existencial de la música, que hasta invierto mi tiempo en consumir velas y aromas sólo para percibir sonidos. Tus ojos me hacen pensar. Pisar la mitad de las 20 hs, recordarte, amasar tu sinceridad, entenderla, o tratar, tratar con el pacto, pactar con el trato, de tratar se vive, de intentar tratar, de tratar de entender, al otro, a los otros, a nosotros, como si fuera tan fácil, como si fuera una viril diversión del trato y sus amigos, ¡pero es tan difícil aceptar y comprender! ¡Cuanto más esbozamos frases de protesta y de liberación, más rasgos de sufrimiento son los que nos quedan! Es decir, intentamos acelerar el efecto a través de lo que nos han causado, pero lo que nos han causado está dormidito en un altar de atención, y hasta una mínima reminiscencia puede despertarlo.

Sin embargo, el efecto de tus ojos es la adoración. Y hasta puedo olvidarme de lo demás y de los demás. Quiero escribir un mar entero de dedicaciones y cartas, pero no sería suficiente. Cuando se espera algo, nada es suficiente ni nada le alcanza al corazón. Esto es sinceridad: no me vengan conque el amor es desinteresado. ¿A qué estúpido ser pudo ocurrírsele semejante frase indigesta? No la puedo tragar, no me va. El amor se da y se espera a la par, porque el ser amante también necesita ser amado. No hay sentido ni valoración en el desinterés.

El precio es alto, y aunque flaqueen mis intentos y me preocupe la situación de la lágrima reprimida, cualquier intento vale la pena y energiza el camino. Es que tu mirada es mi arrullo y mi potencia, mi elección matinal y mi sueño nocturno, la verdad más verdadera de la relatividad, una puntita de sofisticación y alegría en un mundo mediático y desteñido.



domingo, 4 de septiembre de 2016

En esta danza del viento...


En este momento, en que abro un escrito para dejarme salir, ahora, no sé si es el rayo de sol que entra por el hueco mal cerrado de la ventana, o es tu luz, o es la inspiración la que entona gemidos del corazón, o soy yo misma, o el artefacto que arroja aire, o es que me falta decisión en la imprecisión, o son las telas de araña que cuelgan en la pared, o son los deseos pintados categóricamente sobre mi alma, o es este domingo ancestral y poco ordinario lo que me eleva y hace que te sienta. ¿Qué será?

Y luego la noche da esas estrellas que parecen pétalos. Y también se ven como partículas de una precipitación, como sus amadas doncellas. Y además suenan las maderas mecidas por las ráfagas, como conscientes de su resignación a ser perpetuadas en la danza erótica del viento. La vitalidad amorosa deseadense tiene su orgullo y omnipotencia en aquel remolino.

Por mi parte y actuación en este baile, siento el olor de lo perpetuo. Lo oscuro trasluce su desnudez y me acaricia. Aún veo la luz, suavemente entrelazada a la oscuridad, como arqueando sus brazos y bebiendo su sabor, que es como se sienten tus labios, entre una sombra y un fulgor. Todo este escenario juega con el poco criterio que me queda, planea su seducción, me inquieta y avanzo, me entrego al desquicio, y tu esencia me posee.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Es un hecho.

A ver...En el Colegio 24 trabajan Marta Chávez y Tatiana Sánchez. El nombre de una y el apellido de otra hacen el nombre completo de Marta Sánchez. Con la locura infinita que me sucede en la mañana (es muy temprano), saqué junto a Pao e Iván esas conclusiones. No sé si tiene que ver con las vueltas de la lógica, o con los encuentros clandestinos de las casualidades, pero es como que las fechas, los números y las palabras últimamente se erizan suavemente entre ellas, abrazándose y deslizando por el mundo sus deseos de subsistir. Y claro, un día de octubre, un mes de mayo, un tipo de letra, un número ocho (número de la suerte de mamá y apropiado por mí hace años)...son demasiados principios conspirando a favor de la numerología.

Este Puerto Deseado ignoto y rebuscado, se ha detenido en una nube. Ayer, en el Inset, aceleré mis demostraciones poéticas. A veces pienso que no puedo seguir con este trajín existencial, de redes sociales y latidos. No cocino, apenas como y se siente el cansancio en la desaforada tarde. Vino Beti y dijo, "¡hace frío!, ¡qué helado está!". Pero acá adentro no se si voy, si me siento, si me quedo, o si este pensamiento me puede dejar en paz.

Soy tan contradictoria que a veces no sé si querer la paz o continuar con esta revolución diluida en el estómago. Muchas personas dan vueltas por acá, todas quieren dar besos, abrazar y decir "buenos días", pero yo sólo pretendo continuar, y me distraen. ¡Hasta aparece Milagros pidiendo la sala! Y Marité siempre saluda, y las voces revuelcan sus sonidos en el estreno de las conversaciones. ¿Cómo seguiré tratando de aclarar los hechos?

Yo te quisiera esperar, te quisiera seguir, hasta pretendo perseguir tu aroma desconocido. Pero una persecución no es bien vista por el común, y es más bien reconocida como una obsesión. La disolución de los términos democráticos no es mi objetivo, la democracia le pide ayuda a Freud, y yo le pido ayuda a la oportunidad que tenés de seguirme, porque ¡yo sí quiero que me sigas!

También me puse a pensar en cómo somos los geminianos. De casualidad ví el lunes el programa de Mariana Fabiani (¿o fue el viernes?), y un astrólogo describía los signos como si él mismo supiera las características personales de cada ser que habita la tierra. Decía de nosotros, palabras más o menos, que somos "verseros" por excelencia, o que usamos la palabra casi más que nadie. En eso coincido, pero la palabra "verso" me suena a mentira, y yo no creo mentir cuando te digo que me encantás, aunque me dirija al mercado poético para encontrar la metáfora perfecta. ¡Eso se siente, te lo digo ahora, acá adentro, bien adentro, en el alma! ¿Y si no cómo justificás que piense todo el día en vos? Le busco un patrón racional a mi conducta, y no puedo encontrar explicación. Tampoco puedo disentir con la situación y olvidarte, no puedo más que pensarte, no puedo más que desearte. Eso es un hecho.

viernes, 26 de agosto de 2016

Mi corazón

Abrí mi corazón, completamente, azorado, desconcertado, desquiciado, ya se mece entre sol y nubes desparramado, aireado, atónito, débil, ante tus encantos y frente a los delirios transfigurados del día. Ésta es la imaginación, débil pero traviesa, perenne pero vital, ansiosa pero voluminosa, por vos.

Es inútil desertar, a los desertores del alma los persiguen los recuerdos y el caudal del sentir desbocado, a los domesticados les insisten las verdades susurradas al oído, a los mágicos caminos que conducen a algún sitio (vaya a saber a qué transparente ciudad), los transitan los osados. Para quedarse abrigado en casa, con manta polar y café en mano, hay tiempo y más allá, hay un mañana practicante y fiacoso, pero el presente late agitado y ensordecido por la suavidad del roce indicado, ese contacto perfecto y subliminal que deseo.

Mi corazón tiene el torso desnudo, hasta se asemeja a un ser invertebrado, ofuscado, saltador de trampolines en piletas vacías. Huye de la nada y se regala en el todo, disiente con la cordura, suda en este invierno (quasi primavera) ventoso y molesto. Tiene pereza de fracasar en sus intentos, pero aún así se lanza a conquistar tu magia envuelta en indiferencia.

¿Qué es un latido? ¿Cómo lo invento? ¿Cómo lo configuro? ¿Cómo lo oculto en los intersticios de la lumbre? ¿Cómo agasajarte con uno, bien plantado y atinado, para que te levantes? ¿Cómo poder ser humilde para aceptar la irreverencia?

Hay un pliego del día donde se sosega mi corazón: en el sueño, cuando la gracia del silencio ejerce su poder lumínico. Y en el frío busca a su par, y en la lluvia su libertad, y en la noche su tempestad. La lámpara es testigo de su inquietud, como cuando en la tierra arcillosa y estéril de la meseta siembra sus palabras. Sin embargo, no hay escuchas interesados. El amor es apropiado, y la esperanza, un punzón a tientas en el calvo anochecer.

martes, 23 de agosto de 2016

De niña

"Ven a volar montado en la imaginación, y alimentar el cuerpo, mente y corazón". Y si hago de cuenta que soy una niña, quizás...Y si convierto mis intestinos en gacelas saludables, tal vez...Y si erradico mis broncas, por ahí...Y si pienso en paz y ya no con tormentas de uranio resignadas en mi alma, capaz...Pero "Haz de cuenta", “Campeón", "Lectura", "Alerta", "Luna de cristal", "El milagro de la vida", dice el gentío incrédulo, son sólo para niños.

¿Y si pudiera no amar sólo a un ser y amar a todos, aunque no me amen? ¿Y si pudiera revertir la nostalgia para saltar de la hamaca? ¿Y si pudiera frenar los impulsos y abanicar el aire con delicadeza? Pensar que de adolescentes, los seguidores de Xuxa aprendíamos con cada letra, una palabra que llegó un poco tarde para la formación intelectualmente emocional. ¿Y de qué aprendemos los adultos? Me refriego la pregunta varias veces, para ver si mato la sordera que tengo, o si formulo el cuestionamiento de otra forma, pero siempre caigo en lo mismo, no sé.

¿Y si pudiera contar hasta tres, abrazar, y sentirme mejor? Pero los adultos somos distantes, fríos, apagados, frenados, porque aunque la fiesta, la diversión, el murmullo, los chismes y las estrategias sean armas poderosas para fusionarnos con el mundo, yo no sé si realmente somos felices. ¡Pero qué idiota soy! Cierto, como dicen por ahí, no hay que vivir en la infancia eterna, no crecemos, nos quedamos. Pero quizás simplemente no quedarnos con lo mejor de la infancia es lo que nos hace crueles por encargo, y no cruelmente naturales como los niños. Y como si la crueldad fuera una barrera inaudita, también la niñez tiene autenticidad, frescura y voluntad eternas.

Yo sólo quisiera pedir prestados unos pocos de sus encantos para cuando flaqueo y me enojo, sólo quisiera saborear una carrera libre, sin obstáculos ni barreras, cuando quiero ponerme espadas, riendas y romper las patas del caballo con herraduras. Pero a veces hay incomprensión, y volvemos a perecer en el murmullo del mal, que asedia nuestras decisiones. Hago un impás, y escucho "Arco iris".

Jueves que pasó

Frío intenso, debate extenso en el pensamiento. Los ruidos cartilaginosos de un corazón que tiembla a mares, que ruge a rabiar, que incita a pesar de y en consecuencia a. Es un remix de impactos donde el alma desaparece y los latidos se secan la existencia. No encuentro nada y se destaca todo.

Grita el viento en la efeméride del jueves, tu silencio va en él y se condensa con los copos diminutos de la nieve. (Porque vi caer polvo con el viento). Este pasear me dirige a la reflexión, toda cual se estrecha a una canción.

No coordino este sentimiento, mas así es el tormento, fluye insistente entre la lluvia y sus filamentos.

Verbo amar, ¡callá ya!, ¡si aún no sabés por qué sos ni a dónde vas! ¡Cuál es tu motor y cuál tu fundición! ¡Si todavía no entendés de qué sos ni para qué andás! ¡Tenés un libertinaje acelerado! ¡No seas tan inocente que ni la naturaleza misma te entiende!

lunes, 22 de agosto de 2016

Impresiones antes de dormir, entre canciones románticas

"This is the sound of my soul". Miro hacia arriba y sólo veo la bandera canadiense. A su lado, la argentina. Son adjetivos gentilicios. No hay nacionalidades acá, pero si hay constelaciones que emiten fotografías de otras vidas. Sí hay países amados, no hay fronteras, ¡afuera la xenofobia! (Me lo repito una y otra vez, aunque tengo un trauma fóbico con USA).

 Tic tac del reloj, algunos temas de Roxette (los románticos) y de Spandau Ballet (de la misma índole). En unas pocas horas a trabajar (ya es mañana), y me pregunto por tu ausencia, y por tu presencia, y te extraño, aunque transites cada movimiento de las manecillas de ese elegante reloj. Demasiados adjetivos calificativos, como si calificar este momento tuviera alguna incidencia en lo que dejo o no dejo de sentir por vos.

¿Tendrá Dido la clave? ¿Existen las claves? Pensaba también en Ricardo Montaner y su "La clave del amor". Tiene menos claves que una partitura, seguramente, el amor, es como un indigente del arte, como un paseante perplejo del macadam: ha perdido ya demasiadas aureolas.

Y me debo ir a dormir, pero suena "High speed" de Coldplay, y es para quedarse a navegar sin miedo a ahogarse, sin temor a retroceder. No quiero volver a lo de antes: la trampa del silencio hoy es insostenible para ese ayer. Prefiero hamacarme suavemente en tu mirada, columpiarme imaginariamente entre tus brazos, con este "I don't want to live without you" de Foreigner, y retirarme a descansar.

Hasta luego, con este "In my secret life" de Leonard Cohen.

No, un pequeño instante más con la canción más preciosa de Sheryl, "It's only love". ¡Pero si es el retrato perfecto de mis sentidos!

domingo, 21 de agosto de 2016

Bella fatalidad

Una vela, un desierto, un naranja,
un pizarrón,
para escribir mis sueños.
Uno a uno llevarlos a pasear
a contrapelo
de las verdades,
orillar sus piedras, animar sus fuegos,
pintar sus voluntades
convertirlas en deidades.
Ahora sí que tiemblo,
suenan los duetos,
es como si me cantaran
mis deseos directos.
¡Que el corazón se pare
tan sólo para vivirte,
no es posible ya un momento
en que me niegue a sentirte!
Un aroma, un ritmo, una luz,
una bandeja
para entregarte mi alma.
Cargada está de sabores silvestres,
como de letras exquisitas
que se divierten.
Juegan a voluminar el aire,
perecer en su orilla,
enlazarse en un enjambre.
¡Qué hermosa fatalidad
es poderte encontrar,
ni aunque me obstruyan los cactus más versátiles
podría no desear quererte besar!

viernes, 19 de agosto de 2016

Por defecto, ilusos

Un sur por defecto, un norte por atractivo, una región por indefectible ilusión, un momento más, un paseo dionisíaco por el monte...Porque cada ilusión es una parte del alma que va formando un sueño, pícara y secretamente en forma desesperada pero atractiva. Cada sueño cumple su ciclo, para finalmente perecer en la manta del recuerdo. Pero acá está la verdad, ¡cada quien es dueño de sus propias ilusiones y de sus propias caídas, no son los otros los responsables!

Y sin embargo, seguimos, atrapados en esa maraña constitucional de sueños y burocracias ilusorias. Por eso, sólo me queda un trozo de silencio y una letra de canción para compartir:

"It's time, we said goodbye.
Time now to decide
Oh don't you feel so small,
dark is the night for all".

Dark is the night: A-ha




martes, 16 de agosto de 2016

Necesidad

¿Es necesario restablecer las paredes del silencio, pintar sus rayones, rebocar sus distancias, aceptar que entren sus luces, identificar su poder, negar la conciencia del afuera y jugar al truco en soledad? La ciénaga de la indiferencia suplica tenderse a un costado de mis pensamientos y el escalofrío que provoca me hace dudar.

Si pudiera revolucionar el silencio con tus ruidos, con tus movimientos centrípetos, con tu elegancia...pero hasta los paseantes más gloriosos juegan con armas comunes en el mundo, todas parecen ser iguales.

 Lo que se siente es más verídico de lo que se ve, y es más sincero de lo que se piensa. Un jabón opaco me lava el entendimiento y me centrifuga la comprensión, por eso es que no justifico nada ni niego nada, todo sentir está al rojo vivo y gime sin erudición. Soy otra.

Por eso quiero revolucionar al viento con este aire deseadense que no escatima en contaminarme de amor por dentro, desheredarme de libertad, saciar con desventuras mi regla primera de "concentración al poder".

Y con tácticas femeninas, pero inconscientes de triunfos y melodramas, deseo (DESEO) planificar una entrada a tus ojos y vencer, vencer en la revolución, revolucionar con una victoria, sacarle la ropa a tu corazón.

viernes, 12 de agosto de 2016

Preguntas

Listo, ya está, me pregunto tantas cosas y la pregunta es mi primera respuesta: ninguna. ¿Ninguna ocasión para rodearte de palabras? ¿Pueden las palabras ser tan fieles a lo que sentimos, que exactamente reproduzcan sin control absoluto de la conciencia, lo que nos transita el cuerpo y el corazón? ¿Ya está?

La fidelidad es un arma maravillosa, de virtud y de absoluto, si se aplica a la perfección no hay nada que la supere, ni nada que quiebre su voluntad de ser. ¿Por qué esconderla? ¿Por qué esconderse? Los disfraces juegan papeles inciertos y ponen al alma al límite de la desaparición. Hay disfraces que ocultan manjares exquisitos, pero hay otros que los llenan de sal. Hay tapones carismáticos que se regodean en nuestros rostros menospreciando lo que somos, ¿por qué no ser? ¿Por qué dejar de ser?

Manchar el ser con un disfraz bello e impactante puede salvarnos, pero sin ser no hay salvación. Maquillar la voluntad con ataduras respetuosas y societales puede ser digno, pero sin ser no hay libertad.

¿Ninguna ocasión para sacudirte el cuerpo a pura voluntad? ¿Ningún instante preciso para llenarte el corazón de caramelos? Larga tarea me espera, inmensa, preciada y bella tarea me inspira.