lunes, 10 de noviembre de 2008

Nunca mejor que hoy, la hipocresía nos acaricia la puerta....

La vida es una…ilusión encaminada por la ignorancia. Un efecto descendiente por los labios de la tarde, la tierra vuela entre las gaviotas y los olores fluyen. Se quiebran los atardeceres, porque los ojos caen dentro de sus latidos y tiemblan las lejanas inquietudes. La vida es una carencia que se arrepiente de observar el porvenir, unos cobran, otros mueren de hambre, los vinos se tuestan y las orillas de las rías elevan la flaqueza de pueblos sin voz.

Menos que mirar es observar y amarrarse la garganta, la vida es una dentadura que mastica las alegrías porque digerir las amarguras ahuyenta los buenos augurios. Basta de libertades adornadas con la lumbre de la palabra, la hipocresía es la espina desgastada que matiza el iris y las canas. Es derecho perpetuar en la vida una esperanza, pero es deber obligarse a decir las verdades.

Cambian los trajes pero las mieles endulzan los albores de la palabra, cambia un nombre pero la indecencia es la misma. Es menester tomar cuidado con salir a la calle y observar a tu vecino, las miradas son inconclusas y las confianzas derrames de incoherencia.

Que le cambie el humor a la noche, que bebamos jugos de pomelo, que volemos entre besos estos antojos, que el café renuncie a dormirse y tus manos me despierten. Que la escasez del dinero penetre la arteria de la mezquindad, los billetes son falsos pero no alcanzan con salvar al mundo. Sólo tus ojos acaban con los duendes, porque la vida es una prolongación del cambio, es un amor verdadero si pasás frente a mi puerta. Me tomás la mano y ocurre. La vida ya no es lo que pensaba.