domingo, 30 de julio de 2017

¿Dónde está el horror?

Siento tu aroma por donde los espacios de luz no se asoman, el vocero de las calles grita tu nombre desde su almanaque (los envases del tiempo son un disparate). Las hamacas tiemblan entre los niños rompiéndose en dos, las escaleras de juegos se inclinan ante tu voz...

Es el horror, querer salirme y no encontrarte a vos, querer silenciarme por dentro y soló atinar a guardar el dolor. Tengo unas jaboneritas ideales para curar la tos, pero hacia afuera sólo puedo desplegar mi humor. Es el horror, querer correr y no tener lugar para mi alma esconder, votar a candidatos obtusos y que el mundo arda de una vez. Es el horror, querer ignorar y sólo encontrar pocos escondites para destapar, los símbolos sólo sirven para decorar una casa y nada más. Es el horror, pensar en silenciarte para desvestir la integridad del arte, y apenas cruzo la calle me doy cuenta que estás esperándome con las ráfagas de la tarde. Es el horror, juntar unos pinches para la picada y que el queso tenga su cara lavada, pero si quiero empezar de nuevo tu ser es lo único que veo. Es el horror, diversificar el espacio sería una solución para la soledad de mis brazos, pero ni el dolor que me genera romper una pared a pelotazos hace que no desee un solo segundo atarme a tu regazo.

Mi nariz salpica tu silencio y la piel se tensa con la envidia de la luna, las gaviotas no habitan en esta siesta nocturna, tu presencia es una duda, pero tu esencia me embadurna.

Yo la tuve un tiempo, pero se perdió, como cuando envilecen las estaciones y los pétalos se secan, como se ensucian las miradas que antes veían limpio y recibían tibieza. Pero las miradas ya no son las mismas, ni las sonrisas, todo lo que alguna vez salía puro hoy se ha hecho taciturno, y las naranjas tienen cáscaras más gruesas, y si la gente tiene hambre al político no le interesa.

Me salpica la sangre de la ignorancia, como en la alimentación de los seres la lactancia, hiervo pero no fluyo, camino pero no intuyo, y a decir por este latido que rompe los nudos me gustaría que me convides de los labios tuyos.

Es domingo y las reglas triplico, no es que esté bien quedarse quieta, pero menos no desear saciarme con tus piernas. El aroma que viene de la olla me alborota, los pensamientos son ahora un complemento de la derrota, y el triunfo se fue a pasear a sus perros, yo me quedo sintiendo lo que no debo.

Y mientras escucho a las burbujas bramar, voy sacando el queso parmesano y la sal, crujiente con mis excesos y por la necesidad de tus besos, me animo a más y a todo eso, porque para sonreír y concebir están los que nacieron en el mundo juvenil, la madurez de la estructura se hará cuando me anime a tocar tu perfil, valiente es cualquiera siendo dulce, imagino la conversión de mi cuerpo cuando te cruce, y nada más hará ya que me mude.

30 de julio de 2017

sábado, 22 de julio de 2017

Hambre al atardecer

Yo no sé si todo cambia por cambiar, pero el azul del televisor se puso a temblar, vaciando su contenido ficticio sobre mis vicios. La biblia ha ejercido su sacerdocio en la tarde, y yo tengo la razón desplumada de hambre. Volver a peinarme, despeinarme, el estilo está que arde, parece que el olor a la madera hueca va a despertarme (yo que ansiaba treparme sobre la siesta para olvidarme), pero sigo por vos tirada y despierta, a punto de desbalancearme. ¿Dónde están las chinches que han succionado hasta los hilos de la conciencia? Se van desnudando con sus alas y se acercan, por fin no se fijan en el físico, las llamadas del mar son todas iguales, hasta para los cínicos, y no habrá vuelta atrás ni podrás sentir una vez más lo que no te dan. Las imágenes mojadas por las miradas han erupcionado en la cafetera enjabonada, ¡si el detergente hablara! En una bolsita de trapo puse los latidos, no quiero que se mueran en un cuarto sombrío, ¿los acariciarías cuando pase el gentío? Aún hay algas hasta en los ríos, aunque temo que el deseo se quede dormido, ¿lo despertarías antes de que se lo lleve el frío? Quedarse, moverse, cuestión de insistir en ser viva antes de ser la imagen de los lentes, mientras se pueda seguir siendo valiente la cobardía apenas será viruta entre la gente, y vos caminarás oliendo tu propia fragancia, la de los otros estará dentro de la ignorancia. Muy vos, muy yo, te quiero en la cuerina colgando tus piernas con las mías, recolectando silencio en la desnudez de lo oscuro, y que sólo huelan a sombra las sílabas que no te nombran. No me hagas desear tanto explotar de amor como una tromba, sentada sobre tus venas y meciéndome como una boba.
22 de julio de 2017

domingo, 16 de julio de 2017

16 del 7 del 17

Me acomodé para esconderme de sus ojos en la contienda. Los almohadones olían al humo que despide su mirada cuando se refleja en mi alma, tan apetecible a voluntad enjaulada, tan desorbitada, frágil, envenenada. Me acerqué y me aparté de la pocilga que distanciaba su aroma de mi intento por ignorarla, es tan fugaz el deseo como continuos los versos, me quería tapar con su cuerpo en este frío inmenso, y estaba tan desarropada que el calor de su piel me hirvió la sangre en la redada.

El tacto es inmune a los desamparados, entre sus brazos sentí los míos maniatados, ¿sería posible descubrir una pintura y que abajo estén la verdad y su envergadura? Los volúmenes intensos del crayón y el óleo me hicieron desear llegar a febrero, ignorante yo de vos, pero de un saque todo lo que no se sabe se acerca al piano y lo complace, y se reúnen las estaciones entre los espacios y las canciones.

En situaciones de las mañanas estoy sintiendo que me despierto con su olor debajo de mi almohada, y aunque no sepa aún cuál es su olor me da la gana, nadie te puede retirar ni las pelotitas de tu bata, ni las piedras de la caminata, los poderes de She-ra los tenés vos aunque siempre dobles por la esquina y te ocultes de las retinas.

La amo, y es ese desconocimiento lo que se sube por la escalera para que poco me importe si hay cardos o flores en la vereda. La precisión en el amor está en extinción. Lo que hace a la seguridad es el beso que se desata en tus labios en un matorral, estate segura que nada más.

16 de julio de 2017.

domingo, 9 de julio de 2017

“You’ve been enchanted by the gracious voice of love”



Me da bronca y me da risa, voy tomando aviones sin prisa, miro hacia el cielo encerrada en mi velo, ¿así pretendo succionar del tiempo cada escéptico invento? Me creo todo y no me creo nada, ya parezco una geminiana de la pavada, adulterada por augurios de silencio, como si los geminianos fuéramos silenciosos de contratiempo. Tengo tanto para decir pero mucho para fingir, las orejas no abundan en un mundo de carriles sin fin. Siempre es mejor guardar, para qué quiere una guerrera de lo inconcluso claudicar al dejarse escuchar. Dejémonos de estupideces, vos no me darás ni la hora en tierras de auroras. Quizás sí al anochecer, donde lo oculto destapa sus deseos tremebundos. ¿Qué importa que nos vean? Importa que no nos vean, encerradas en celdas seremos mejores que monigotes de entremesa. Ay, me da bronca y me da risa, ha pasado junio y apenas he usado las tizas. ¿Geminiana? Sí, del llano hasta la cornisa. Y esta ausencia de lluvia se va tragando su orgullo, gasta los megabytes abruptamente y me regala su arrullo. Todo lo que no se oye duele, y todo lo que no se lee se va apagando como tantas veces, tantas que han pasado sin observar delante de las piernas del mar. ¿No ves a las sirenas? Si, pero tienen voces que te desnudan y luego se alejan sin sentir pena. ¿Tantas cosas pueden salir de un murmullo? Leonard Cohen lo supo. Encantar pasa serias facturas cuando te enamorás. La única que se da cuenta soy yo, no tengo a nadie que lo haga por mí, pude desear y tener tanto amor, pero criando engrudo a diario sus estructuras fueron robadas como un recetario. Ya llegó el receso invernal, y si duermo tirada de las sábanas estará bien aprovechado el despertar. No espero momentos de lamentación porque ya se fue el otoño, desde la mañana hasta la noche sólo pensaré en tus poros. ¿Dejarán ingresar a la fiesta smokings sin moño?

09 de julio de 2017

martes, 4 de julio de 2017

Cántaro



Tus pestañas anarquistas se adhieren a mis ojos como en Cálgary te enfrentan los osos, presionan compungidas mi mirada, alimentan su etnocentrismo de válvulas pesadas, subyugando su tolerancia, y si me pongo de rodillas ante el invierno fanático sacás a relucir tu arrogancia, y la perturbación de su goce insiste en forcejear contra mi voluntad, que es tan débil como los lazos de agua en un manantial.

”Tanto va el cántaro a la fuente…”, pero hay que reconocer que las fuentes están rebalsadas y aseguran una fuerte inundación de horas malgastadas.

¿Me mirás? Quien sabe si me mirás, la orientación de tu mirada selectiva baila entre los renglones violetas de las amatistas. Todo es oro, y la plata se pervierte cruzándose con los alces entre las matas. De baratijas apenas sí se visten las lagartijas, que se retuercen lavando y reluciendo la vajilla. Vaya a saber qué tipo de mirada tenés, seguro no es la que te hace perder.

Vamos a ver, esas pestañas tientan hasta al más cobarde, las estaría mirando tomando un café todas las tardes. Total, a quién le importa esperar, las rejas y los senderos aún no se van a cerrar, hasta que venga el fin del mundo no voy a dejarte de amar.

Pasarán los remises apurados en días de lluvia, revolviendo el barro de las calles y dedicando bocinazos a sus musas. Pasará el cartero mezclando economías y besos, como se mezclan la dulzura y la bravura en el sexo. Pasará el perro del vecino ladrándole a los gatos linderos, y este latido que se me escapa por vos no será menos, ni ahora ni mañana, cuando me harte de querer besarte inventaré métodos para poder tocarte.

Todo tiene un fin y nada lo tiene, los zumbidos musicales persistirán entre los nuevos sonidos que vienen. Todo se mixeará en el balde, el agua pura y la que ha pasado por los embalses. ¿Cómo no desearte?

04 de julio de 2017

sábado, 1 de julio de 2017

Mejunje

La hipocresía inhibe la circulación de las venas, las relega a los confines oscuros de la vida externa, a aquellos lugares ocultos e intransitables, porque ser hipócrita parece ser (según el canto popular) lo más saludable, lo más conveniente y aceptable, entre el escepticismo detestable.

Encastrar la tiranía en el mundo, insistirle a la caradurez y a las falsas sonrisas, ¡es una testarudez! Pero a quién le importa, si parece mejor visto ser risueño y absurdo que un verdadero en andas de un vertedero con cerebro.

El amor está quietito debajo del felpudo, belludo, intransigente, indiferente, es un derramado y escueto sincericidio al que confinan al suicidio. Originar muecas en el destello de las estrellas parece ser más válido que una flor bañada en el sudor de la luna llena. Parece menester salpicar el cosmos de promesas y reclamos, cuando lo más hermoso del mundo es decirte "te amo", aunque no me hagas caso, y que se vaya todo al carajo.

Creo que lo mejor será saber cuáles serán las cartas del otro antes de jugar las partidas propias, porque la prevención hace a la definición y la concreción a la erudición...devastación, escribo y parece que hiciera una revolución, cuando lo único que hago es arrojarme de un balcón.

Y entre el intrépido mejunje de estas iniciaciones de frías estaciones, cada vez te amo más, en cada pedacito de silencio que practicás, en cada trozo de sonrisa que no me das, en cada parcela de espacio que separás, en cada duda que no tenés y hasta en el contenido esfuerzo por mostrarte como no te ves.

Contenéte corazón, porque las palabras rejuntadas, nuevas y pasadas, triplicarán tu defunción.

31 de diciembre de 2016 y 01 de julio de 2017