lunes, 7 de junio de 2010

Sentirse viva


-->
Hace mucho tiempo que no escribo una carta larga, tanto como que no respiro. Porque respirar tiene su táctica, y las estratagemas cambian su condición cuando el tiempo pasa y los árboles ven sus hojas escapar. 

Tengo tremendo miedo a crecer. A volar siempre le he temido, uno no sabe hasta dónde puede llegar porque no sabe cuánto puede resistir. Volar también tiene su estrategia, hay que planear demasiado bien para no perder el rumbo en el camino, hay que solventar un sueño, hay que resistir el hielo de lo alto y el golpe de la caída. Pero si suavemente agotás tus energías podrás descansar, y volver a respirar. 

El descanso tiene su encanto. No escuchás los rumores del alma, no mirás a los ojos y el dolor es menos intenso, la paz se amontona en cada uno de tus suspiros, olés a hoja de Maple en otoño y te tentás con el sabor de un vino. Pero también descansar llega a su fin. Y volvés a escribir y percibir el mundo con sus buenos y malos modales. 

Encontrás así la forma de pasear entre crujidos y montes. Te limitás a mirar desde lejos para sentir desde cerca. Una a una tus frases van acumulando sentimientos y frustraciones, pero también emociones que nunca paran de alegrarte y hacerte sentir viva. 

Sentirte viva no es sólo amar y ser correspondida, ni siquiera sólo amar y esperar, o que te guste el campo, o el bosque o una playa. Sentirte viva no es sólo recibir besos de mañana y buenas noches a la hora de acostarse. Sentirse viva también tiene el encanto de la lujuria, tiene un poco de vértigo y de lágrimas. Sentirse viva es también caminar sola y escuchar esa música resplandeciente, ¿viste?, aquellas músicas que se te pegan al vientre, a los brazos, y te hamacan entre gente y ruidos externos. 

Aunque sentirse viva es también coquetear con las estrellas, no dura siempre el sentimiento y es conveniente disfrutarlo y sacarle el jugo, vivirlo intensamente para amasarlo y mantenerlo en el recuerdo. Sentirse viva es también respirar profundamente al pensarte, saber que no hacés caso ni te veo casi nunca, que no se de vos ni de tu mundo, que no voy viendo tus pasos al alejarte porque apenas cruzo alguna vez con vos una palabra, pero seguramente voy a decirte que tengo tu marca dentro, esperando el momento de verte y escuchar al menos una queja o un dilema de esta vida, que es grande y guarda tantos seres en su haber, guarda tantas formas de ser, guarda tantas desesperaciones, tantos motivos, tanto desastre pero tantos besos que aun no fueron dados y que marcarán una nueva senda, y se que guarda tantos desencuentros y tantos camiones de excusas, y que guarda tanto caudal de ideas que tal vez nunca sean practicadas, y que guarda tantas palabras no dichas por miedo, remordimiento, vergüenza o que se yo que sentimiento alternativo que bloquea las arterias que circundan la expresión, pero también guarda labios deseosos de acariciar, y también espera por oler tu llegada quien sabe en qué hermoso atardecer. 

Sentirse viva, sí que es un desafío, tanto como vivir realmente. Ahondar una pena o una alegría en una copa o en una fiesta bien pomposa es una de las tantas alternativas, pero quien dice también oir una canción silenciosa, aquella que de vivir tiene tanto más que el tintineo de un molusco, porque la playa se derrite bajo tu cuerpo, pero mi gusto por la sonrisa que tuvo tu imagen puede más que el viento de la arena en este intento. 

Quería escribir para vos una carta larga, aunque me quedé corta, quien sabe si la lectura no termine más rápido que el momento en que la entiendas...

martes, 18 de mayo de 2010

Seis de la mañana es el momento exacto donde el día comienza por fluir sus emociones, pero a regañadientes muerdo un suspiro tratando de pensar que hoy si se me dará esto de atacar tu alma con una mirada dirigida y afectada por una híbrida línea. Nos dedicamos tanto al remanso del trabajo, que olvidamos vivir. Tenemos como una serie de inquietudes deliciosas y cortésmente organizadas para tiznar cada maniobra. Te levantás y pensás en la orfebrería que resulta del ataque constante del látigo laboral. Te tomás el cafecito hirviente, pensando detenidamente en las páginas que leerás, y en el poco tiempo que te quedará para resucitarte luego a la vuelta, cuando después de la jornada recuerdes que no te ha mirado, y que otro día más intentarás atacar el vértice de sus ojos para que la vida valga la pena.

¿Qué es la vida sin el regodeo del alma, al pasar por el poniente del día y resucitarte con una copa de vino en el enjambre que ha quedado de una deslucida pero nutrida pérdida de tiempo? Hay como un olor a venganza del destino. Atacás y serás atacado algún día. Ese algún día llegará, lo verás respingar tu sueño cuando vayas a poner la cabeza en la almohada y pienses en lo que has dado y recibido, tarde o temprano, aunque sea tarde se habrá amoldado, a que las cuentas van despacio por la ventana pero te raspan el burlete para hacer entrar una porción de tierra, ya verás que el polvo hace recordar, verás aunque no sientas el viento, el recuerdo se divide pero finalmente se hace gangrena en tu conciencia.

Cuado llegué de Trelew creí encontrar la parcela de tierra que detestara la ignorancia y me hiciera encontrar el amor. Miré hacia la ría, pero hay tantos secretos allí guardados, que a veces te hablan de este o aquel como si lo conocieran todo, como si el vecino fuera una carta abierta de sentimientos y de acciones, como si los vidrios por donde pispeás fueran las miradas y las devociones, pero el ser es un magullador constante de arrebatos y deliciosos chismes, que al final no llegan a ser cuento y pasan por el cuartel del invento. La televisión es un sitial inmenso, pero apresuradamente agotador que con su inocencia por sobre el aparato cuadrado te invita a hacerte dueño del mundo. El mundo no es de nadie, salvo de aquellos que dócilmente manejan la vela en la tormenta. Es tormentoso creer, pero más terrible y copioso hacer creer, como hacen creer los rumiantes del pueblo, silenciosos sus pasos pero tendenciosos sus arrebatos de palabras y estratagemas de comino y arroz.

Tengo ganas de hacer unas empanadas de carne, como aquellas de choclo que inventé en Toronto a mitad de año 2002, cuando entre vibraciones extrañas telefónicas consulté para hacer una masa casera pero dura y espesa, como espeso es el paraíso que se perpetua en la mente al recordar. Me alejo de Toronto y llego aquí, un mayo crecido en alegría por verte, por cruzar aunque sea sólo el suspiro matinal o del mediodía, corriendo personas de pasillos y bancos de lugar. Una delicia de poco sabor pero de eterno resplandor, ¿cómo es que el gusto llega a penetrar tu alma y la entrega derechita para ser saboreada y ojeada como libro en la demencia? God bless your soul, pero, ¿cómo es tu alma? ¿Quién sos, que de una barranca tiraría esta pena para adornarla en la oscuridad secreta?

lunes, 10 de mayo de 2010

Esto de los amores imposibles


--> -->
Los que pueden estar, y se animan, y corajean con la cobardía, están con la persona que pueden. Pero la persona que se ama y desgarra, esa es imposible. Esa duele hasta el nombre y la saliva, duele mover suavemente la lengua para pronunciar una silaba, como esperar una y otra vez que pase y cese la ligereza de un dolor profundo que se asume con constancia e inclemencia en el anónimo terreno.
En el anonimato, sudorosa, temblorosa, está la pena, arreglando un encuentro fortuito de descarte o de valiente. Si embargo, con un hola simpático vivo. Es una ilusión lo que mantiene vivos los cuerpos y los éteres. Sin la ilusión los cimientos del mundo palpitan pero no vibran. Vibrar al verte y al escucharte, detenerme un paso y hacer que te ignoro. Volver a quitarme las herraduras y suavemente flotar para buscar tu voz en este silencio.
Bueno, ya es tarde para arrepentirme. Estos días han transcurrido eternos de no doler y han pasado lentos por no entender. Quedamos quietos y no paseamos por el mundo, nos amedrentamos porque vivimos la rutina intensa y paciente que se va comiendo poco a poco cada una de nuestras ilusiones, y aquellos del pensar en los sueños, y lo otro de inquietar el alma sacando espadas y defendiendo tu pensamiento.
Hoy no, hoy es trabajar y trabajar sin un fortuito respiro que cubra la miel con el tiempo, porque ya no tenés tiempo para refregarte en la cara un beso, ni tenés tiempo para jugar con tu sobrino, ni tenés tiempo para respirar, sólo para olvidar y no pelear por tus derechos. Tenés como esa falta de tiempo, puros minutos vacíos y semanas de vicios de silencio. Tenés el alma acalorada pero amortizada por la pastilla del olvido. Tenés la plaga de vivir sin ilusionarte ni pensar en los que importan ni dejás de ceder para que los estúpidos sigan ganando y que sigan carcomiendo tu voluntad y tus fuerzas. Hoy es dejar pasar porque importa más un cuento que una historia de amor, que va pasando al costado planchadita y limpia, pero que no podés atrapar por tu ignorancia y el fracaso de tu valentía, y porque atreverse es venderse al salvaje lobo sangriento del latente pasar.
Hay un narcótico que me tiene recostada. Un ibuprofeno eterno que da rienda suelta a mi podredumbre de palabras. Gozo de libertad pero no puedo ni se ejercerla. ¿Qué es la libertad? ¿Un derecho ganado o un deber erradicado? ¿Una culpa peligrosa o una potencia escrupulosa? ¿Un bien inútil o un peligro de guerra? ¿Un tabú de la acción inconclusa o el dilema de la demencia?
Querer verte y no poder, hacer cosas y no encontrar. Te encontraré donde siga buscando las formas, ya lo verás…

miércoles, 21 de abril de 2010

Pasión temporal


-->
Anónimamente sumerjo mis energías en esta temporaria pero acertada pasión, delante de un olor a caladero maduro y aires desmontables. 

Sufro por verte, aunque los destinos buscados por mi parte no aparezcan. Esto del destino inconcluso, la savia desatada, los árboles perplejos sin otoño, las gaviotas inundadas de delirio y mordiscos en un puerto vacío, las lejanas manos que espero traspasen el umbral de la vergüenza y encuentren una caricia en este momento. 

Mi energía es poder asistir y cruzarme con tus ojos cambiando el transcurso del día, porque el destino es inmutable, pero sabe de besos imposibles y de sabores recomendados cuando la tarde perece. 

Otra vez, hablar de destino tienta a los inconscientes sin acción ni cambio, pero entre el destino y la acción está mi deseo que te busca, caminar los pianos e insertar melodías en los besos, después que el viento nos arrope y la locura nos despoje.

Circunstancias violentas del ser


-->
Los problemas no sólo están arriba, también están abajo. La violencia generalizada del ser y sus manifestaciones, corresponden específicamente al ser, viene de adentro, esa situación despiadada de formar segregaciones, dudas y maltratos le pasa factura al ser responsabilizándolo de los males. Hay dos internalidades: una es la der ser en sí mismo, en su soledad,, y la otra es la de una masa incorpórea y secreta, que fabula inclinaciones dementes para interceder por la violencia ante cada ser humano. Una es la violencia solitaria, y la otra es la violencia entre los demás especímenes.

La internalidad del ser en sí recibe la internalidad de esta masa incorpórea y exhala violencia, que proviene de la angustia constante que lo ataca y desmorona. ¿Es un ser el causante de la desgracia, o lo es la sociedad amorfa, que entretiene al ser burlándose de su debilidad interna para masacrarlo y convertirlo en violento? ¿O es el ser quien va acumulando infortuitos remansos de tormenta, para luego convertirse en un vagón insalubre que despide muerte y resequedad? 

Considero oportuno referirnos al ser como segundo escalón en la etapa de la violencia, y como primero al grupo secreto que ultraja al ser para responsabilizarlo de sus advenedizas miserias. ¿Qué grupos secretos formar para evadir la peste de la violencia, y generar la equidad con amor y decencia, con respeto y amabilidad, con alegría y felicidad, con trabajo y perpetuidad? 

Las muelas del destino están careadas, pero pueden repartirse conscientemente en mitades para ser refaccionadas. Un poco de pasta y la violencia se irá erradicando. Será que habrá que construir un paso, y momificar la tentación, aniquilar las cadenas y proponer la redención.

sábado, 3 de abril de 2010

22 de marzo - Así se va construyendo una historia de pasajes e indecisiones. Pero así se va juntando.

¿Qué es lo que acontece en un trabajo? Una caminata costumbrista, rodar por la puerta e incluirse en las pesadumbres de miradas desgastadas. Los ojos caminantes, rumian lentamente por los rostros buscando imperfecciones, dubitaciones, intentando alcanzar aquello que no se sabe pero se piensa. Hay un jugo que bebemos a diario, eso del querer entrar al otro con una artimaña insalubre y penosa, porque el ser humano quiere hurgar y estar ahí donde desconoce.


A veces me tiemblan las manos, dudo que sea alguna enfermedad mortal, puede ser un silencio que quiere quedarse dormido esperando ser escuchado. De pronto llega la hora, huelo un perfume, es la intensidad del momento que me espera, ya antes de aparecer lo huelo, lo practico en ese aire que me envuelve, practico el olor y lo imagino, hago rodar el desodorante y sólo atino a dirigir mi olfato hacia ese espécimen. Pero basta de secretos, eso digo yo, y los escondo, y los adormezco de encanto para no flaquear.


¡Si, hube estado enamorada! El amor no es un karma sino una necesidad impenetrable que no escoge una bandera ni un lienzo, sólo escatima a saborear lo prohibido rondando la escalera. El amor es una necesidad porque sin él perecemos, y no poseemos. ¡Eso del poseer!. Más que una sonrisa, limpia, fresca y alegre como cocinar unos tacos en pleno deceso del día, es una mirada que quiebra las defensas, un click inoportuno pero maravilloso que enmienda todas las pérdidas y los dolores, que nuevamente coquetea con el olvido e imprime un nuevo labio al mundo de los besos. La suavidad no pide permiso, el aroma exquisito de la espera aquieta las aguas de un ansia espesa. Me voy remojando la mirada para volverla a ofrecer, esta vez en una bandeja con avellanas y almendras, regodeando los años de mirar secreta y orgullosamente el mar con unos ojos prestados, que no ven pero miran más allá el dilema, tu dilema, tu alma.


Esto fue lo bueno, lo mágico, porque más allá del no entendimiento de un amor no correspondido, el amor es vital en su ignorancia, y es legumbre a punto de explotar en la soledad de un alma que aguarda para ser exprimida y dirigida por un aire extenso y directo.


Lo malo, si es que hay maldad en la agresión fortuita e insalubre, es aquella queja mojada y enferma, que grita cancina la desesperación de su día tomándose atribuciones con el alma equivocada. Los seres miramos y esperamos, analizamos y fraguamos, atornillamos nuestros cuerpos a la situación para deslumbrarnos con el chisme, porque vivir la vida de otro nos hace olvidar lo inútiles que somos en el abecedario fortuito en que el hemos venido a caer. Si gritar arreglara el mundo, ¡no habría problemas! Inspiraríamos un segundo para volver a atravesar besos con nuestros oídos e interpelaríamos a un monje para sentirnos más seguros de nosotros, ¡pero no!


¡La seguridad da vuelta la esquina y te olvida!


Estoy saturada de aquello que moja la esperanza y arrebata los sueños, basta de autoritarismos baratos para atrapar la seguridad. La seguridad es una sombra que convive con el silencio, no con el trueno, la seguridad no es dicha ni mostrada entre miles de ingenuos escuchas, la seguridad vive dentro nuestro malgastando la ofensa, dándole paz al gentío, atrapando una estrella entre las nubes, masacrando lo oculto y liberando las almas. La seguridad no se muestra, insiste en mostrarnos.


23 de marzo - Y así van volando las dudas, pero así se van despejando.


A media hora de partir para mi examen de Metodología, tengo presente la realidad pura y exclusiva de que no he estudiado ni repasado lo suficiente. Tengo un compendio de 27 hojas de resumen, y no he podido repasar ni siquiera la mitad.


Aun no se si presentarme o no, si empezar el examen aunque exista un 70% de posibilidades de desaprobar, o bien pensar en mañana y empezar de nuevo. Tengo fija la idea del desastre y la frustración, pero también de la posibilidad de cambiar. No se si le estoy dedicando mucho tiempo al doble trabajo, al ocio o bien mi cabeza está tan en bancarrota que no atina a captar todo. ¿Son sólo justificaciones? ¿Cómo se huye del desastre justificativo, del pensamiento en los karmas, cómo se construye el conocimiento objetivo? Son las 9.38 hs.


Para mal o para bien iré. Saque dos o tres puntos, iré, total ya estoy acá. Los promedios sólo hablan de momentos del ser, aunque también los momentos del ser hacen al conjunto.


¿Cómo es mi conjunto?

jueves, 18 de marzo de 2010

¿Quiénes? ¿Dónde? ¿Quiénes?


-->
¿Quiénes están realmente? ¿Quienes juegan y pro juegan con la gente, las gentes impenetrables o aquellos susceptibles, como una danza conveniente donde unos valen en algún momento y los otros se descartan, según la canción va sonando en este disco diario pervertido e infame? ¿Dónde va la sabiduría, la emoción, la vertiente del suspiro, la que arranca crispando el corazón, donde comienzan a valer el ser humano y la decencia, donde dejamos de servir y somos hoy para dejar de existir mañana, porque la existencia es una latita de leche que se va consumiendo según los ojos del observador agazapado, en búsqueda del pise del palito, tan preponderante en este mundo sin ilusión, sin alma y tan desamparado de sentido común?
¿Quiénes nos aman, para quiénes valemos? ¿Por qué abandonamos los únicos momentos guardados para nuestros seres queridos? ¿Por qué el trabajo siempre primero desfila, y por el callamos, y por el dejamos, y por el amedrentamos estas ganas de salir corriendo dulcemente y en libertad, cantando bajito un tema de Sheryl o Sarah?
¿Donde comienza a jugar el aglutinamiento de emociones que no sale, que se guardan una a una como la acumulación de horas dilapidadas sin darnos abrazos, donde empiezan a roer suave pero terriblemente para enfermarnos de ira? ¡Quiénes te escuchan y traicionan? ¿Quiénes te acompañan? ¿Quiénes oyen simplemente y se callan? ¿Quiénes no hacen nada, o hacen todo para conservarse? ¿Quiénes mienten? ¿Quiénes juegan a asentir cuando por dentro ruegan disentir?¿Quiénes quedan atrapados? ¿Quiénes se han ido enfermos, quienes lo permanecen sin saberlo?

miércoles, 10 de marzo de 2010

Derrames de extasis


Te busco en la suavidad, donde el alma raspada deja de sufrir en esa perpetua agonía inconsciente, y sale a respirar tu aroma que no tiene nombre ni decencia, la decencia a un lado y los labios en el fuego. Los labios en el viento.


Un derrame de combustible eterno salpica un brazo, y surge ese encadenamiento de árboles que inspiran necesidad de olerte.


Ese olor que se anuncia temprano sabe a mañana viviente y despojada, pero tremendamente iluminada si empezás trayendo tus manos a mi vida, las manos danzantes, que pronuncian caricias secretas, esas manos que a veces destruyen, hoy no, hoy van galopando estos minutos en la desnudez, esa desnudez del alma que te grita sin voces.


No necesito llegar hasta tu oído, un grito a tu mirada influye en esta tarde hipotérmica e insulsa, cambia el jardín y crece la esperanza. Crece mi necesidad. El beso al costado miente, nadie sabe, los que no saben sangran, no saben, porque nadie sabe, no comprenden, no se comprende lo que no se sabe, se de vos, de vos y tu beso en mi mirada, de vos cargando en la ventana un cartel que muestra nuestros cuerpos.

Y es el éxtasis sublime que se interpone entre vos y yo, pero luego nos descubre las almas y las piernas, y nos une, nos hace temblar y nos suprime el experimento, concretamos roces, nos desconcertamos y nos quedamos pensando, pero luego no, sólo es la entrega en su juego.