miércoles, 29 de marzo de 2017

Entre marzo y abril

Estoy vagando entre el cielo y el infierno, recorriendo suaves gemidos del viento y andando sobre la humedad de las entidades amorosas, que viven de mentiras piadosas: las verdades son pecaminosas.

Y vos, tan infierno sos que hasta te convertís en cielo, atravesás los pasajes movedizos de mis párpados y mis silencios. ¡Y deseo gritar que esto es libertad!

Sacudo la inocencia del pantano, ¡libres son los condenados! Vierto una dulce tempestad sobre la desigualdad, nos vemos y no nos reconocemos, pertenecemos a mundos distintos que se chocan con ácidos cítricos, pero te veo y me desespero, del infierno me hacés huir al placer y siento que a tu lado puedo envejecer.

¿Cómo se olvida la marca de la vida? Vivís en mí como oliendo a tierra, atardecés en mi siesta, merodeás por los párrafos que escribo como si el tiempo no perdiera sus estribos, ¡que me destituyan del amor si no te miro!

Pero quietita está ahora la tarde, se arrumaca en un vientre estable, los besos están atornillados en las paredes de los mares, como esperando que los días pasen.

Por algo todavía no es lo que es y tiene hambre.

29 de marzo de 2017

domingo, 26 de marzo de 2017

200

No me importa, aunque la bombilla esté tapada y la yerba lavada, veré capítulos de los Expedientes X hasta la madrugada. Mi vida se condice con objetos que caen de cielo, así me desvelo, rogándole al teléfono perder el sueño. Pero no pierdo ni el techo de lo que no debo decir, aunque sea un derecho, es necesidad del existir.

Me voy mojando con las estrellas en pensamientos inciertos, y como si no pudiera habitar sus recovecos, festejo, mejor hacer de cuenta que no me pasa nada y dejar que la inmadurez cíclica me de una bofetada, y agonice fracturada por tu mirada.

Vaya conclusión, como siempre, entre la ignorancia y la negra lumbre me siento en tensión. Para dormir, ni siquiera tengo un camisón, sólo un piyama que Emi me prestó, y no es nada desagradable usarlo, me abriga y reconforta su algodón. Pisaré un moscardón para creer que todas estas imbecilidades penden de un cartón, sólo faltará ponerlo a secar al sol, y ahí volveré a recuperar mi armazón.

Todo este artefacto amoroso es muy estrecho, apenas paso yo (¿por qué no vos?), no así mis besos, que ya naufragan antes de perder las ganas de que sus deseos se deshagan. Para mis picardías ya tengo una cohartada, te voy a ver con la cara tapada, no me reconocerás hasta que descubras a una idiota enamorada, será mi mejor acto de actriz disfrazada.

"Y cuando te busco no hay sitio en donde no estés", y los Expedientes secan las alas pesadas de mi insensatez, me bebo el jugo amargo de esta planta y su palidez, "en tu nombre", por si me ves, pero esta casa se va quedando vacía de las promesas que escuché y perecieron una vez. No es un traspié, sólo es lo que conmigo no se fue.

A ver si te atrevés...

25 y 26 de marzo de 2017.

viernes, 24 de marzo de 2017

Un día de 24

Un cuento de 24 nace en una mesa, con un café que por su intensidad festeja, un cuento de 24 palpita por ese ser que aún no besa, y ni siquiera sé si por mi se interesa, pero hay que decir una cosa que de verdad pesa: sí que es una belleza.

Levitar en la construcción mundana de un amor puede ocasionar un tremendo dolor, y más si ese cubo mágico es una sensación que tienta a tu corazón, y lo desparrama en su condición de ilusor. Pero nada como batallar contra las semillas del girasol que constantemente te miran a vos. Que más da, dice esta emoción, te llevo con orgullo por cada estación, en cada colectivo que a la ruta sus ruedas desandó, en cada aroma que en las sillas me sentó, ahí siempre estás vos.

Una sensación de 24 no sólo es un recuerdo de las armas y los sueros en los senderos, también en el 24 se mece la necesidad de lo que de vos espero, el perfume de los panes tostados con el que me entretengo, las ilusiones amarillas en tu pelo, la poca actividad pensante en mi cerebro, que por vos se ha creído el cuento.

Como le digo a mi hermana, hay que hacer muchas cosas para no sentir ni pensar tanto, ¿pero cómo hacer cuando hasta con el aire te dedicás a perseguirme el paso? Quienes van y vienen por ahí se dedican al llanto, ¡han sufrido tanto!, pero yo quiero llenarme de vos hasta cuando estés roncando.

Un día de 24 no es tan común de vivir, lame tu inocencia como un sabueso que ya no quiere existir, se pasa de listo porque te recuerda por lo que otros debieron morir, pero esperá, también se recuerda cada amor que luchó por ser feliz, y las trampas que se secaron con los que pudieron sobrevivir. Con vos me recuesto en el sillón para tus sombras ver partir, con la suavidad de tu aire riego mi jardín, y me entrego al placer de saber que existís. ¿Ves?, así me haces sentir, entre rituales de lucha que a lo oscuro le inventan un desliz. Entonces, a pesar de todo, ¿por qué no sonreír?

24 de marzo de 2017.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Mi alimento

Parece que la instauración de las cosas ha dictaminado que hoy sea el día de la poesía. Pero también hoy empieza el otoño, con sus ardores amarillos y sus membresías de sustancias cohibidas, qué ironía.

Miro alrededor y lleno este sueño de hojas que crujen dentro del corazón, como escarnios de la razón, a ver si me escurro de este momento bribón.

Me refriego los ojos, tratando de despojarlos de la ensoñación, y veo alrededor a la poesía. ¿En qué consiste esto que nos motiva?

Acaricio el acolchado y sólo recuerdo tus ojos acaramelados, mezcla de Media Hora y chupetines de Coca Cola. Los sables con los que miran me dominan, ¿será eso poesía?

Me tiento con estas canciones del rock nacional en Radio X, e inmediatamente cambio los lentos por estos ritmos violentos. ¿Serán eso rimas en filamentos?

La noche se tensiona entre las estrellas y las maquetas (hay tantas personas indiscretas, ya las percibo observar a través de sus ventanas secretas).

La oscuridad no escatima en doblar la esquina, hace su inspección de rutina (parece vos en tus acciones matutinas), y me persigue con la salvación de su histeria repentina ¿Será eso una ilusión imperativa?

Son éstas sólo frases desordenadas, y como no estás me siento desmoronada. Pero si te pienso me dejás el alma enamorada, toda ella acurrucada en un costal tierno de sábanas almidonadas.

Es muy tarde y las notas hacen olas por mi boca, esto me pone loca. Entre los almohadones voy acomodando los pensamientos, te siento, y a tus ojos tiento, y si lo pienso todo parece ser así por un momento.

Todo esto de poesía sólo tiene un intento. Lo que de vos veo, he ahí mi alimento.

21 de marzo de 2017.

lunes, 20 de marzo de 2017

Arrullos de madrugada

Este es el momento de la ternura
tengo la paciencia cristalina.
Tus piernas me revisan con premura
desbaratando el tiempo y su rutina.
Pensé que era sólo yo
pero también sos vos.
¿Dónde habrá un espacio similar
para estas ganas de amar?
Hace frío,
pero vos sos lo que ansío.
Sacarnos de cuajo las cadenas
alivia nuestras penas.
Movernos en detrimento
de la queja y el lamento.
¡Que se aburran los otros,
vos y yo saqueamos nuestros poros!
Nada de escribir con mis propias manos,
con ellas sólo quiero tocarte,
y poder atrapar sueños lejanos
para soñar despierta y besarte.
Pero mejor me animo otro poco
mientras te toco.
Bailar con vos entre los olores de la noche
y beber de los ruidos sus voces.
Y por ahí desodorizás mi mirada
que está por vos obnubilada.
Y entre tus ojos de supremas tostadas
se ha perdido la madrugada.
Paseás por mis impulsos contenidos
para lanzarlos al vacío.
Ay, amor mío, aunque no seas al final mi destino
por vos me he perdido.
Como volar en puntas de pié,
tanto me creo lo que me dés,
que hasta si fuera una idiotez
en tus brazos me quisiera perder.
Olvidate del mundo,
volemos con los espécimenes de estas estrellas por un segundo.
Tanto hay que entender a veces,
como si hubiera que pagar con creces.
Pensar en vos,
no hay nada mejor.
Venite de este lado que mi amor no escatima
en darte su vida.
18 y 19 de marzo de 2017.




miércoles, 15 de marzo de 2017

En casa y con olor a pintura

En el día (¿qué día?) apenas voy distinguiendo entre lo áspero y la luz que me vigila. Hay focos que saben a poco, lo que brilla tiene sabor a pasiones escondidas.

Esas nubes de ahí afuera parecen porciones de flan con crema, inútil es no querer masticar con ellas tu cuerpo por estas tardes materas. Si esta yerba fuera más suave...pero la fuerte consistencia de su enigma sólo me permite desear tus caricias, no basta contener el llanto, tengo el pelo erizado, y el alma sufre tu afecto desde temprano, ¡sus oídos han alucinado!

Lo que pasa es que todo está desordenado, hay una mezcla de humedad y cables pelados, los libros me escuchan desde su altar, encerrados, (pero yo tengo los tiempos apresurados) y me ocurre que tengo el corazón bien entrenado para resistir semejante abstemia de besos no dados.

Pensé en armar sola la cama, pero el colchón me asusta con sus dientes por si se me acurre apoyar mis piernas desarmadas. Este amor apenas está en ciernes, me cuelgo de sus sillas como sorprendiéndome de no haber llegado aún a la orilla, me tenés en esa revolución que se ocasiona en alta mar, y de ahí no me quiero escapar.

Vamos, todo esto me asusta como una ilusión tirana, muevo mi espalda y el dolor en el ciático irrumpe cuando le da la gana, ¡que ganas de dormir una siesta con vos para desarmar nuestros cuerpos de tensiones acumuladas!

Debo entender que los deseos no siempre escupen sus realidades cuando te encuentro, quisiera agazaparme entre los tornillos de las paredes blancas hasta que me cubras con tus mantas, e investigar si en medio del aroma a pintura puedo contar con vos para juntarnos en batallas impuras.

Quiero dejar todo en el medio, no a los costados, y después desperdiciar con vos el tiempo en este habitáculo cuadrado, sentir que el silencio es sólo un espacio de tiempo, sólo el stand up de un momento.

14 y 15 de marzo de 2017.

viernes, 10 de marzo de 2017

¡Lluvia!

Qué hermosa lluvia. Juega juegos de sensibilidad con las chapas y las maderas, practica con los alaridos de perros perdidos, desmiente a los estallidos, idiotiza a los vidrios, los abraza en su canto, los pervierte en su llanto, y sus murmullos rocían los aromas de la casa, estrenando sus estruendos, besándola en sus adentros, dejando a los poetas contentos.

El arrullo me estremece, y adentro, muy adentro, me pinto con su barullo (es como si te escuchara desde muy lejos rociarme con tus gritos mudos). Las aguas de su ser se desviven por unirse con el mar, que quieto se entrega al placer de amar y suplicar que sus brazos lo atraviesen una vez más, y en esta noche me dejo extasiar.

También las estrellas se enjuagan los labios, se pintan las uñas con el agua pura, así las gotas desmitifican eso de que a los astros no les atrae un beso. A pasos repletos y amenazantes la lluvia se pierde en este encuentro, de pasión vive, de sueños alimenta su zozobra, y amenguando su galope se relaja la boca, cae por su camino estrecho, se suaviza la humedad en su lecho.

Y acelerada en su expansión abdominal, se inclina sobre el parabrisas para instalar en la visión una grieta subliminal. Pasa como entre hilitos de cordura, liberando las ataduras, y me anima a tocarte, suavemente, porque adorarte es lo que puedo regalarte.

En la ruta resbalan los guanacos, se cruzan arriesgados, pero en tu cuerpo el aroma de los pastos mojados se integra con mis labios. Los chaparrones cubren los gemidos, pero en vano truenan su voces pretendiendo desacelerar nuestro ritmo.

No hay rayos, por favor, no son serios sus impactos, en la Patagonia la tormenta no se calma entre sus brazos, se entretiene en cada tramo, en un estilo semi relajado. Su necesidad de agua la alborota, la embota, la hace retroceder a otras épocas. Sin lumbres, sin llantos, sólo espera de la lluvia este caudal de encanto, ansía mojarse por dentro, habitar su cuerpo, y dejar que el armazón de un diluvio la llene de besos.

Detecto caos sinfónico en la alienación de las gotas. ¡Justo hoy rompe la ecuación esta bendición! Si todo se moja, que no sea el calor que nos sofoca, que se despiste tu atención hacia mi dirección. Estaré relegando mi malhumor para llenarte de amor. Creélo o no.

6, 8 y 20 de diciembre de 2016, 10 de marzo de 2017.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Vivir en la Tierra

La mañana tiene a sus mañaneras compañeras todas sensibles, los pensamientos arrastran sus imperfecciones viriles, los suspiros que pasan por los ventanales abiertos me persiguen como canarios buscando su alpiste.

Este espécimen acuático denominado inútilmente café igual me sirve, sólo que el olorcito me cohíbe, sus aguas transparentes descienden por mi humanidad y me crean una necesidad. Necesito la fortaleza del negro que calla la magnífica orquesta inspiradora de tu imagen sonora.

Las teclas de la media mañana escriben con dulzura, tengo el alma intensa y sin voladuras, pensando en vos, sí, pensando en vos, como si hubiera otra cosa que pudiera hacer mejor.

Si es frío, no tiene sentido, pero si la gloria eres tú todo parece transitar por un ardiente espacio azul. Testeo un sabor sin color, nadie lo entiende, pero la libertad de la aceptación puede espantar los fantasmas de una canción, puede construirle un límite, donde tus ojos sean los que la habiten.

La rotura de la porcelana me tiene atrapada, huyo con mis pavadas por cada escondite que me convoca cuando estoy sentada. Acá la gente entra y sale pidiendo inscripciones y certificados, y yo me quedo escuchando las charlas como si pudiera escapar de mi desatención enamorada. No es que no me concentre en el trabajo, es que como hago todo al mismo tiempo puedo sentir hasta tu boca si me la invento.

Los pigmentos de un marrón noctámbulo en la taza me incitan a desmontar de mi voluntad su coraza. (¿Tendrás vos una misma envoltura que te abraza?).

Hierve la persecución que emprendo sobre esta sensación cretina, que pone en jaque todas mis doctrinas. Creo nuevos consejos para la razón, e intuyo su intención de salir al sol, pero acá adentro sólo veo números y letras que dejan a la imaginación siempre abierta, oliendo la calidez de tus piernas, soñando con tu sonrisa eterna. A esto le llamo yo vivir en la Tierra.

23 de febrero de 2017



viernes, 3 de marzo de 2017

Agallas acomodadas

Pensé que ya se sabía quién era, imaginé haberlo gritado a los 20.000 vientos deseadenses una noche de primavera, la verdad tiene tintes eternos, y la opinión una desopilante afiliación de momentos.

Si prefieren, pueden pintar los pétalos con cabellos, las fagocitadas letras con besos, pero todo será lo mismo, porque este mundo vive encantado con el cinismo.

¿Vos? Si. Vos sos un esclavista y yo una buena samaritana que con sus perfecciones se enquista, vos sos la colaboradora del escarnio y yo una paloma en el campanario.

Titanística es tu evolución en el defecto, y bendita es mi sedición contra el viento. Vamos, vos sos pública, y yo me escondo como bailarina en una cajita de música.

Vos tenés más responsabilidad, y yo que no aparezco hasta entre mis prejuicios y mis acusaciones me puedo desandar, revolcarme entre la arena sin sentir miedo a fallar, en cambio vos cuidado debés tener de no pecar.

Todo está así acomodadito, perfectito, como canaritos amarillos en sus jaulas con brillos, los ojos no deben tener antojos, pero las intenciones escondidas pueden decirlo y criticarlo todo.

¿Ves? Confesarse al mundo no tiene nada que ver con la sensatez, en cambio yo que me guardo soy el gorrión en su sencillez.

¡Atrevete, por favor! Yo que me acurruco entre mis miedos le huyo al resquemor, y vos que vaciás el contenido de tus entrañas pagás el precio de perder el honor.

Pensé que sabían quién era, pero parece que aún voy rodando en mi esfera, paciente para estallar, esperando el entretiempo para poderte amar.

02 de marzo de 2017

miércoles, 1 de marzo de 2017

Bullicio turbio

"Cabeza de papa" o de pomelo, pisás un carbón en el ropero, o quizás cerebro de batatas refritas, enganchadas en el aceite de la inconstancia y los ciclos de tartas marchitas. Entonces, de esta forma no se me da esto de pedir perdón. ¿Como pretender ser yo si a los de afuera sólo les importa como ellos son? ¿Y vos? ¿No te parece que, seas como seas, no hay nada mejor que ser como sos?

Fieras son las afirmaciones, pero así van descubriendo sus evoluciones entre lamentaciones. Aprender, no se termina de aprender (y entre tus brazos me quiero perder). Los años nos enseñan a encender cada pedazo de tiempo como si fuera un misterio de nuestros propios contratiempos, y entre escarmientos del corazón vamos cediendo y renovando la razón. Pero, ¿de qué sirve pensar tanto?, al final lo que más nos alegra es expresar lo que hemos soñado tanto.

Yo mientras me tomo unas cepas, no me importa qué tanto la verdad me increpa, ya decía mi prima Romi que la variedad cavernet es la mejor, eso de los radicales libres te tienta con su sabor, y hace que me afile, pero, ¿será sólo en la superficie?

Que la inconciencia nos valga y que los insultos baratos se contraigan, no es desear el mal, es decirte lo idiota que sos cuando insultás, descerebrados los descabellados, tiñen el mundo de obsoletos disgustos marinados, y con el pan de las milanesas van juntando sus prejuicios perturbados.

A ustedes les convendría quedarse en su lecho, opiniones no significan derechos, de hacer con el otro lo mismo que nos gustaría fuera perfecto. Cada quien en su quinta, entendelo, no insistas, no sé si te pinta, pero el cuerpo es de cada uno y de tu cuerpo haces tu propio mundo, vos que todo lo críticas hacé de cuenta que transitás por un embudo. ¿No será que estarás mirando demasiado tu propio absurdo? A otro con ese bullicio turbio.

28 de febrero de 2017