viernes, 25 de enero de 2013

Tesis sobre el abuso de un celular

Tecleo insesante que chisporrotea en su estigma sobre la firmeza de un amor. Cubre de silencio la palabra, y en el absorto momento cae una aguja y los de al lado susurran.

¿Será tu conciencia avisándote a tiempo?

No hay cadencia para este baile. Hay un ataud que se relame ante el cesto pleno de mensajes. Revierto lo dicho. Sobre el cesto de tu relacional apogeo de charlas por mensajero.

Aun no confirmo si he perdido el gusto por la cocina de frases o si ya no puedo ser una cocinera de poesía. Porque tengo atrofiado el cerebelo de mi motor de búsqueda de detalles o tengo perdido el legítimo motor de la sensibilidad sobre las creaciones del mundo.

¡Oh! He perdido la herramienta de la escritura y aun hoy es cuando las escribo con este escalofriante instrumento de percusión de mentes.

¿Repercutirá este artilugio en mi futuro?

¡Oh! He propiciado la severa enfermedad de mi poesía por el abuso del celular. ¡Y aun las teclas dejan la sangre que he derramado con mis recuerdos! ¡Y este ruidito perverso se persignó ante mi pérdida!