miércoles, 24 de junio de 2009

La mujer sin tiempo

La mujer sin tiempo. Ir de acá para allá, pero allá y allá. Hurgar una vesícula, moler un poco de maíz a la intemperie, maniobrar sin volantes en las rutas que tardan horas en descubrirse, masticar salame sin milán ni jamones machacados…tomarte el dolor en serio…comerte una cereza sin fresa ni queresa, ¿es una lagrima la que cae? Quizás es el tiempo, que sale a regañadientes, como urdiendo una trama para la desesperación del insolente.


La mujer sin tiempo, un regreso, un remedio.


No depende de quien seduzca, sino de sentirse seducida. No es del tiempo, es aprovechar un tiempo. La clemencia hierve, oye, tiene venas, vive. Hay escritos mojados, tiembla la epopeya que escribe el astro sobre la tierra, hay perros que te corren y esperan en la puerta de una iglesia, si no entrás te muerden, sin tiempo es estar sin tiempo, acongojada sin salir al aire, respirar escasamente de la manifestación oculta, tiritar, escasear, engripar la enciclopedia, estudiar para malgastar, la mujer sin tiempo, cargar, otra mochila secreta, necesitar tocarte, amarrarte, elevar ajíes, no poder hamacarte, cocinar dentro de la cuchara, mover una caja, la mujer sin tiempo, no es mujer, no es tiempo, no es en serio, es cautiverio.

lunes, 1 de junio de 2009

En el alma me entrego


-->
Intentar, dar lo mejor, eclosión de esfinges suministradas por el palabrerío artesanal del encuentro y la atrofia de la individualidad. Recurriré al incienso, la perla del día es un secreto, me daré un baño bajo las estrellas para escapar. Ese sinsabor del dar, esa contrariedad de las palabras escurridas bajo el encanto del momento, ese pesar del saber del bien o del mal, quietos motivos que me despiertan, otros tantos que no me permiten terminar de estudiar, ¿soy yo la que no lee?, ¿es el hambre y la infamia del tiempo que se escapa como ave en el paraíso?, ¿es la poca articulación de la estructura diaria o los escasos bombones que me como por mes? 


Ayer salpicaba entre las calles un lamento, y una maldición tirana y descortés se esfumaba mientras la música de mi Samsung triangulaba por mis orejas. Son tres ángulos, una observación de las perspectivas distantes (¡tan distantes son nuestras perspectivas!). Uno ve, el otro mira y aquel ejecuta, uno ordena, aquel obedece y el tercero asiente con la mirada y la poca tirantez de la defensa. Es un juego orquestado del que es muy difícil suceder en ganancia. La ganancia aprieta los bolsillos insaciables, la negligencia apunta al hacer común y lo venidero tiene fiebre. 

¿Hacer más o sólo lo necesario? ¿Olvidar o apuntar al cadalso? Hubo un tiempo en que el abrazo agonizaba, tiraba de sus pelos unos besos y escupía sus desgracias, pero hoy huelo en el ambiente matutino de Puerto Deseado la incipiencia de la espera, esperar un milagro, salvar un corazón, una gaviota regordeta y ovalada se nutre de los restos, y los restos son ofertados al que quiera comprar, u obtener, o verse beneficiado, sin dar de sí un alma, sin tirarla, sin mutarla, sin dejarla, sin reciclarla, sólo darla, dártela, ¿no la ves? 


Es eso lo que tengo, aguanto, y en el alma me entrego, aunque sólo sea por una nota, o por una página rota, por un trocito de tu ser. Un alma, sólo un alma, no un billete, no una suela, no un abrigo intenso, no una nieve derretida, no un reclamo ni un beneficio, como tantos cansados por ahí de la insolencia y del ruego capital, sólo el alma.