sábado, 30 de marzo de 2019

Esperando

Cuando un corazón late fuerte y nadie lo escucha está en peligro de que se calle. Pero para mí la soledad no es un problema, para mí el problema es estar sin vos. Sentir como el reloj va caminando con sus manecillas a cuestas, doblegándose ante las horas, y yo, minuto a minuto, sin vos. Hay que recorrer demasiado camino y muchos senderos, oler perfumes agradables y otros detestables, y todo eso, sin vos. Y que para mí ver como cae el sol en mi ventana, que a primera mano es una fiesta lumínica que se dispone a entrar a mi casa, o ver como la noche gime en el espejo del cuarto, haciéndome ver que es la hora del descanso, y descansar sin vos. Para mí la soledad no es un problema, no me va llenar mi tiempo con seres que no me inspiran ni me dan ilusión, ver que la gente viene y va como caminantes que hablan y callan, desde la mañana hasta que ya no dan más, sentir que las palabras van realizando demoníacos artilugios, metiéndose en tus oídos como incesantes zumbidos de moscas en la miel, todo eso lo tengo que escuchar y ver, todo eso sin vos. ¿A quien le importa que las personas te hablen o te halaguen? Todo eso te cubre de papel, pero el hierro escasea por doquier, y yo me niego a llenar el espacio que vivo, sin vos en él. Darle la potestad al viento de que ladre, andar por las calles con personas que te acompañen, ¿todo eso para qué? Prefiero la soledad serena, sentir que algún día tendré a mis pies la quimera, incitar al silencio para que siga cantando, andar en los espacios vacíos saltando, porque si no es con vos, ¿para qué? No se me da bien eso de andar cuchicheando, las horas son demasiado cortas para andarlas malgastando, y mientras tanto un vino me va acompañando, porque si no es con vos prefiero escucharle a la soledad el llanto, y seguir esperando.

30 de marzo de 2019

domingo, 10 de marzo de 2019

Las corazas


Las corazas son exquisitas,
están hechas de una comicidad invaluable
con el corazón,
van danzando como quien apuesta fuerte
a la devaluación,
y el ser se aturde tanto en su magia
que a veces no te das cuenta
si seguís siendo vos.
Hay un murmullo en su dureza
tiene trigo en su interior,
como la grandeza,
que lava los platos
aunque no parezca.
Muchas veces las corazas no se explican
porque no son descubiertas,
algunos las descubren
y otros conviven con ellas
como con las lumbres,
tan idiotizados,
y atornillados
a la apariencia.
Si la luz fuera verdadera
se vería en una pradera,
pero muchas veces los cócteles amarillos
sólo son atuendos sin brillo.
Las corazas son exquisitas,
van mostrando sus armas
a la codicia
para proteger al ser
de la envidia,
pero muchas veces terminás creyendo
que su duro manto
puede anular el llanto.
Los llantos no se anulan, si no salen,
y por dentro te terminan ganando.

7 de marzo de 2019

miércoles, 6 de marzo de 2019

Primer dia de clase


Hoy fue el primer día de clase efectivo, luego del período recuperatorio de contenidos adeudados del 2018. Hoy comencé también con mis clases de filosofía en la escuela (aunque no es la única materia en la que estoy al frente, ésta es mi gran ilusión), a pesar de no ser filósofa y pertenecer apenas al apartado existencial que cree tener el poder de poder hacerlo. Tomé las horas por una suplencia que se presentó en la escuela donde Mabel es vicedirectora (recuerdo cuando la ayudé con el escrito de la tesis del profesorado de Historia, hace años, y creo que estaba más feliz yo que ella). Se me dio la posibilidad porque me gusta la materia y porque hasta 2016 estuve estudiando la maestría en Filosofía, que luego fue postergada por mí y por la poca vergüenza que tengo en enfrentar mis limitaciones emocionales, pero bueno, ya está, a otra cosa. Sólo pude contar con la presencia de 14 estudiantes (un sexto año bastante interesante, según lo que pude ver hoy, y que se irá haciendo más grande en la medida en que se normalice el normal desempeño de las actividades escolares luego del paro nacional de estos días). Hablamos sobre los problemas, cada chico hizo una lista de problemas, que luego compartió en grupo y que finalmente cada uno de los que se formaron expusieron en la clase. El problema más recurrente fue el familiar, y el segundo la baja autoestima. Yo me acordaba de todo lo que estudiamos en Comunicación hace años, los patrones que se van difundiendo por los medios masivos y a los que tenés que responder para que el común te acepte. ¿Y qué si no es así? Te quedás solo, o no encontrás alrededor a personas que tengan tus mismas inquietudes, porque es así, se vive a diario, si no sos cool, o no te mostrás, o sos tímido, o no seguís un poco al rebaño estás en la lona. Creo que mientras sea una lona cómoda y no te afecte la soledad, entonces no pasa nada, pero la desolación a veces te alcanza, aunque vaya descalza y las medias tengan varios agujeros, por ahí te alcanza. ¿Entonces? Entonces por algo se empieza, plantear, leer, estudiar, aislarse de la porquería mediática y televisiva que te levanta y te baja como a las golondrinas. Ojo, no es LA TELEVISIÓN, pero es el patrón que difunde, y que va capturando cada pedacito de las cabezas efusivas que se plantan frente al ahora rectángulo de las cavernas, y que no hace el discernimiento. Miramos cuerpos, miramos “vidas”, miramos fotos, miramos anhelos, y luego miramos al costado, ¿y qué vemos? Demonios que no están a la altura de la muestra gratis, y de a poco vamos criticando, apartando, seleccionando, manipulando y defendiendo los patrones miserables que se han metido en nosotros sin aviso previo, porque cuando hacen daño no hay ningún warning en el aviso, va derechito a tu endeble cerebro. No sos flaca, o lo sos demasiado, no sos linda, o te pintáas demasiado, no sos alta o parecés Charlize Theron. Me parece que la historia de la Filosofía va a ser sólo el pequeño principio del cuadernillo de contenidos y actividades, y Sócrates y Foucault pasearán seguido por nuestra aula, como quien se desviste ante la tempestad por amor, aunque haga frío, y aunque no me mires nunca porque tenés miedo de enamorarte. ¿Hay que arriesgarse para que el miedo valga la pena? Creo que sí, porque si no sería un miedo devastado.

06 de marzo de 2019

Obsecuencia


Estoy oliendo a obsecuencia, ha entrado a casa con la finura de la tierra que revolvió el viento: me ataca, no es un invento. Dicen que con tanta revolución terrenal vienen las enfermedades, y no llueve, y siguen escapando los aires incondicionados, y sopla calor, desentierra la voluntad que los inauditos han de llenar.

Presiento que es fatal la enfermedad del corazón, por eso reniego absolutamente de esta situación y en el eclipse rockero perderé mi razón: no hay otra solución.

(Y ahora era necesario repensar, porque cuando una se enamora de un imposible es complicado, veo y siento a las baldozas de la acera todas salidas, como demoronando su experimento peatonal, y la gente de la Municipalidad no tiene jurisdicción para arreglarlas, lamentablemente. Yo tengo que ser fuerte, ya que el que no lo es pierde, una y otra vez pierde, y ni siquiera completar un millón de solitarios podrían remediarlo. También sé que hay que afrontar las consecuencias, pero a veces te da más bronca que tristeza, y molesta verse. 06 de marzo de 2019)

Las alabanzas vienen marchando, sacuden sus condenas como el mar virulento. Me hacen acordar a cuando en Cristina todo era disculpado por parte de sus fanáticos, ni una mínima duda, ni un pequeño hoyo negro en el ático, es el espíritu del enquistamiento que se acerca en cuclillas con la obsecuencia en los pies y un tarro de miel para beber. La verdad parece envejecer. Y no sabés si volver a creer.
No cuestionar es tirar a matar, cuando nada hay que pedir ni querer solucionar se podría erigir ese permiso al maltrato que tanto puede hacernos daño, y los síes eternos habitan en los caños, rogando secarse con paños. Llevar la conciencia a su realidad es pasear en beneficio de la libertad: no hay peor cárcel que creerse todo y dejarse alabar, es amarrar la libertad y entristecer tu voluntad.

Y en tu eclipse me acurrucaré, pero sé que todo es iluso, muy bien lo sé, como la garganta en la pierna de un gemido, masajeando la fiebre sobre lo poco que sé, hundiendo mis ojos la en piel, porque hay mucho que mirar pero no quiero ver más que tu nada (que no sé si tiene calma), le insistiré, la tentaré, enterraré sus campos de fuerza y la besaré. Y aunque caiga rendida le anunciaré la verdad, no hay ficha más arriesgada que jugarme a sacarla de la oscuridad, porque con mis besos seré para ella toda sinceridad.

16 y 17 de diciembre de 2016.