domingo, 23 de septiembre de 2018

El purgatorio

¿Cómo evadir mi responsabilidad de tener que seguir adelante sin vos? ¿Cómo asumir que debo hacerle frente al frío sin tu calor? Se une una fuerza nueva, la palanca que se empeña en torcer los rumbos, que se molesta en inventar nuevos caminos llenos de luces y cardos, donde te obnubilás pero también te pinchás, donde vivís momentos insípidos y serenos pero también te incrustás en los versos de un maremoto y de angustiados veleros. Es domingo, (¡maldito domingo!), y siempre me pasa lo mismo. Estoy en el purgatorio, desprevenida de lo que puede pasar, azotada por la insensatez de lo que no va a pasar, y huyen hasta las cosas y las personas que me quieren hacer mal, no quieren mirar, no se quieren quedar. Si el momento fuera hecho de lodo me abrazaría a sus brazos para hundirme del todo, pero no hay forma más concreta de ser que manejar a esta ilusa cobarde que se arrastra bajo una sombra, muerta de hambre, deseosa de tu sangre. ¡Seguí adelante! ¡Ja!, frasesita acartonada, desvirtuada por un montón de gente que no tiene el alma enamorada, ¡qué sabrán de despertarse a la madrugada, sin otro motivo que haber pensado en vos subiendo por las paredes recién pintadas! ¡Qué sabrán, si el latido apenas a salir les hamaga! Si comer unos ñoquis me sacara del purgatorio y me ubicara en el cielo, te llevaría desde ahí al infierno, pero las medias tintas bastan para domar al domingo con la parsimonia digna de febrero. Ni el cielo ni el infierno, el purgatorio me ata a su testarudo placer de estarse quieto, y mientras yo te espero, espero oler tus necesidades, asediar tu imagen ficticia para besar tus verdades, como si la verdad fuera el concepto puro que navega las tempestades, y no es más que tu boca paseando por el mundo, de excursión por las soledades.
¿Cómo evadir la intriga de saber si todo será diferente mañana? El purgatorio me hace fumar su opio, yo que no concibo el humo en los pulmones, yo que me apego al aire puro de las estaciones, yo que te siento arder en lo profundo de mis emociones, yo que evado la responsabilidad, yo que asumo la eternidad, yo que te amo existas o no en el mundo real, ¡estúpido arsenal de inestabilidad que el purgatorio me da!

23 de septiembre de 2018

sábado, 22 de septiembre de 2018

El silencio y el grito

El silencio o el grito
pueden ir de la mano,
el silencio susurra misterio,
y el grito una explosión de segunda mano.
Como si el alma gozara
con esos vaivenes
va derrotando leones
y se va sedando con los jejenes.
Sube la cumbre a la espera
de sentirse azotada por el precipicio,
y cuando menos lo intenta
vuelve a dar los mismos pasos que al principio.
Como en una caja de pasiones
el silencio activa las emociones,
y el grito dice que extraña
hasta lo que no decís en canciones.
Contenida va la noche,
hambrienta porque llegue el día,
para trasladar en un jazmín la brisa
que tanto te da alegría.
Siento tu corazón,
aunque sea de mentira,
en el silencio y en el grito
siento que me vigila.
Sólo los colores que no se ven
se mantienen adentro esperando
salir a flote con tu sonrisa
que en mis pupilas se va enredando.
El silencio o el grito
se animan a pervertir su gravedad
de decir y no decir lo que siento
hasta la eternidad.
Grito te amo,
pero no escuchás,
el silencio lo calla,
y te acordás.
El silencio y el grito
me tienen dominada,
vaya a saber cuándo se sabrá
lo que la luna le dijo a la mañana.
El silencio y el grito se alían
tienden a la hermandad contenida,
se aman, se besan y también se sublevan
a los placeres que les ofrece la huida.
Y aunque la ficción sea una llaga
que mantenga a la verdad apagada,
lo real es que latís en mí
de noche, de tarde y de madrugada.

22 de septiembre de 2018



viernes, 7 de septiembre de 2018

Te late el corazón

Ves pasar las nubes
y te late el corazón,
te das cuenta que hay un pájaro
que pierde la razón,
tanto pensar y lamentar,
y con un latido te arrancás
el dolor.
Ves cómo se acerca el colectivo
y te late el corazón,
no pretenderé subir primero
porque me acuerdo de vos,
y le acaricio el pelo al momento
sin ninguna mala intención,
sólo para oler la maravilla
de su perdición.
¡Leés cada cosa horrenda!,
pero te late el corazón,
el twitter es una olla inmunda
de incomprensión,
a nadie le importa si sos visco
o tenés una pena de amor,
pero cuando entra tu recuerdo
me late el corazón,
¿cómo no voy a llenarme de ilusión?
Ves la nada
y te late el corazón,
y hasta cuando entendés
no querés tener razón,
¿de qué sirve la claridad
si no te tengo a vos?
Ves volar un mosquito
y te late el corazón,
no se te ocurre, para nada,
entrar en su perversión,
es invierno y sólo querés su abrazo
y su contención.
Ves en los ojos lo profundo
y te late el corazón,
parece que vas flotando sin canoa
en la imaginación,
tenés hoyos en el alma,
pero salís ileso con una canción,
eso es el amor, ¡el amor!

07 de septiembre de 2018

miércoles, 5 de septiembre de 2018

En cada paso

En cada paso que doy,
a veces ni siquiera me resisto,
y en otras desisto,
pero en cada paso que doy,
debajo de la media,
como un pétalo,
o en el alfiler de la escarapela,
estás vos.
Como si quisiera deshacerme
de tu injusta
pero tremenda presencia,
me voy llenando de minutos,
gano espacio
con grandes ruidos,
los voy estorbando
con pensamientos,
escucho otros discos
y me como un yogurt
para olvidarme del riesgo
que implica pensarte
en la mañana o en la tarde.
Y me convierto en caminante,
voy y vengo a la escuela
para matar el tiempo
y no darle cabida a la espera,
pero no hay caso,
me ponga zapatillas
o zapatos,
y camine de frente
o de costado,
me acompañás
en cada paso,
como si no hubiera delito
que no hubiera intentado,
borrar tu presencia
los domingos o sábados,
besar algunos libros
en días feriados,
mirar televisión
con los ojos cerrados,
o tantas cosas más
que me he inventado
para no seguir pendiente
de lo que podés acariciar
o de lo que has olvidado.
En cada paso que doy,
aunque pienses que no,
siento este amor,
y quizás ni siquiera lo pienses,
quizás sea yo
la que sólo lo invente,
la que todo lo siente,
porque creo que soy valiente,
pero al final me parece
que temo sentirte ausente
y me hace doler el alma
que transcurra un día
sin posar mi mirada
en vos
mi amor.
Que no es mío,
pero que lo imagino
como si esta vida
pendiera de ese hilo.
En cada paso que doy,
sin ninguna explicación,
ninguna,
te tengo a vos,
como llenando agujeros
donde todo está repleto,
busco encontrar
lo que no hay,
dialogar
cuando la idea es callar,
y vos hablás
más allá del mar,
y no te puedo escuchar,
pero te llevo
en cada paso que doy,
amor.

05 de septiembre de 2018