miércoles, 28 de noviembre de 2007

Nada...

Subyace el nadismo absoluto, corre por la eclosión nocturna, la lengua del olvido siente el sabor de lo que fue y es amargo...pero urge la lentitud de una estrella enquistada en mi pupila. Una nueva mirada que no sirve para nada porque escribo y vuelvo a reescribir derrumbando escritos solubles...No es este el momento en que el diccionario me dice una definición, porque definir al tiempo es caer en el minuto y sacarse la venda de los ojos...No importa la cartografía, menos las notas que ponen números y descripciones a los discursos propios en voces ajenas, el número de una nota no me define si decido no compartir, ni comunicar lo aprehendido. Echo al rostro de la inmediatez todos los resúmenes y escritos que he realizado para la lección, de nada me sirven cuando ya no quiero decir ni pronunciar lo impronunciable, de nada me sirve la rabia, que se ríe de mi,,,no confabula ideas con mis discretos principios que me dicen que estudie: ¡para qué!, la grandeza se mueve en las manos del parlante mentiroso...

martes, 20 de noviembre de 2007

Cercanía...

Se erigen los roces, se relamen entre el néctar y las miradas atentas. Los ojos no dejan de observar lo que de la fusión surge. No es un objeto ni un concepto, no es un beso ni una lengua moldeable, es el perfume visual que nos atrapa en un abrazo. Te aferro, me aferro al rato y al espacio. El tiempo se marcha, pero el reloj pasa a pertenercer a los artefactos de la basura. Tus labios esperan, los mios desesperan. Huye la risa y cae una lágrima de emoción, porque los roces nos sacuden el alma, nos erizan los dedos, que caminantes de los espacios llegan finalmente al túnel de tu boca…

(Sólo una pequeña fracción de lo que hoy he escrito)

lunes, 5 de noviembre de 2007

¿Dónde está el deseo?

No hacer nada, ¿es realmente no hacer? Hay una confusión conjunta, una multiplicidad de prejuicios que circundan y que reniegan de ser superados. Se nos pregunta por el hacer frente a una computadora, por el leer un libro material o refregarnos los ojos frente a un libro virtual. Se nos prejuzga por trasladar letra por letra desde el teclado, o dibujar entre cursivas porciones de frases en papeles o fusionar nuestro entendimiento con la "tecnología" del copy-paste. No se, en este momento me atengo al prejuicio del que soy destinataria y prefiero trasladar desde mi mente unas cuantas frases que emulan los momentos vividos en el resplandor de un Notepad, y de allí copiarlo a este blog de sucesivas anécdotas.

Ahora es lunes, pero ayer fue domingo y el momento exacto de la escucha de prejuicios fue un sábado. El ocaso erige sus palabras, la legión del pasado pretende comprender a los pequeños centinelas del hoy y sus perpetuas "pérdidas de tiempo" frente al aparato todopoderoso. ¿Le hacemos caso al prejuicio? ¿Estaremos debatiéndolo en medio del insomnio? ¿Nos conformaremos con aceptar como verídico el objeto de ese prejuicio e intentamos trasladar los escenarios para "saber más" o bien lo descartamos porque en el ente del todopoderoso artefacto no importa el medio sino la intención? ¿Es real entonces la causa de ese prejuicio? ¿Será tedioso siempre estar "retrucando" y explicando cada uno de los por qués? Pero, al fin de cuentas, no es más que un prejuicio. Los argumentos están a la vista, sí, pero, ¿acaso es menester entrar a cada cerebro y personalidad para darse cuenta de cuáles son las verdaderas razones del abandono? ¿Cuál es la verdadera razón por la que un ser puede flamearse en una autopista del todopoderoso actual? ¿Cuál es la verdadera razón por la que un ser humano no encuentra identificación con una base solidificadora y consciente? ¿En qué pueblo quedó el pasado "feliz"?

Supongo que el prejuicio atina a señalar a un joven con su aterradora necesidad de evasión como un perjuicio extremo y maloliente. Estar "al pedo" supongo es estar buscando una razón, una identidad que no se puede encontrar, una cabina donde la paridad con la seguridad sea inherente y concreta. No me animo a entrar más en cada mente, eso ya depende de cada ente. Lo que puede significar errado para los puntos de vista extremos puede significar acertado para otros puntos de vista anticipatorios y románticos.

El estandarte del prejuicio se nutre de espera y escaso compromiso. El estudio nos hará libres, se dice, mientras no sea un objetivo para los colmillos del capital, me parece. Hierve la lucha por el ser; no es escasez de acción lo que fluye, es escasez de deseo.

viernes, 19 de octubre de 2007

"Lija y terciopelo"

Hace un ratito nomás, me puse a recordar "entre lija y terciopelo". Allá por 1993 me propuse pedirle un autógrafo a "Pato", en el día de mi cumple. Y lo conseguí, después de una mañana tenística y de horas de espera para concretar mi entrada a un sitio frío y hacinado, pero lleno de calor humano y energía. Gracias a ese momento, recuerdo el único instante en que estuve cara a cara con un "famoso" artista. Gracias a Patricia, ese día cumplí con una ilusión. Y gracias a ella también, un día posterior asistí a mi primer recital. Hoy, viéndola en tele presentar su nuevo disco (que según escucho tiene el sentimiento extendido en cada tema), me pregunto qué ocurre con el tiempo, ¿es una caja abandonada o es bien un espíritu que con el tiempo fortalece sus ansias?. Me inclino más por esta última aseveración, porque grité, cante, me emocioné y disfruté como hace mucho no hacía de un miniconcierto en vivo. después de tantos "bailandos", "cantandos", "big brothers" y demás, creo que la tele aun conserva indicios de comunicación y cultura, aun madura en sabor y ternura, aun se complementa con el conocimiento.

Les aconsejo enormemente escuchar este último cd de Patricia Sosa llamado "Lija y terciopelo", porque como ella dice, contiene un poco de la aspereza del rock y de la suavidad de la balada. Gracias por renovar la energía y derramar emoción, en definitiva es lo que nos alimenta un poco el alma en pesados estadíos ficticios y ranuras de salvajismo y masificación.

jueves, 18 de octubre de 2007

Hay palabras que me gustan: silencio y palabra

Lo que habla y se escucha es el silencio. El silencio le presta atención al hambre. El silencio es el elogio de la palabra. Palabra es un filo de organismos cortantes, pero que no rastrillan el aire si no son escuchados. Escuchar es también silenciar, silenciar también es apalabrar.

El silencio ilumina las almas, es por donde la alfombra de la masa se quiere relajar. El silencio es atendido en primer turno, porque el grito no es noticia. Los labios no manifiestan oleajes, las cuerdas vocales enmudecen, el pensamiento se persigna. ¿Dónde se almidona el silencio?

El silencio es peligro de gol, es saliva cocinada por el secreto. La tensión radica en el silencio. La herencia del habla urge en el silencioso. ¿No hay más peligro en el silencio, por ser un visionario latente? Porque fuera del silencio hay ruidos, la música se expresa en las palmas de los tímpanos. Pero, ¿quién escucha?, ¿quién oye?, ¿quién comprende?

El silencio habla cuando comprende que es mejor ser anónimo y dormir en las calles de la espera.

My first writing in English

Sorry, but I can not think in english. My skin grew up like a smell in the wind, touching every sound, every little peace of dust. Thinking as an argentinian, italian or latin woman is arise me until the sun and burning myself, taking care of the seventeen minutes to embrace you and just live those like the only moment to feeling me happy.
Thinking as people like me is crossing the boundaries, play with limits, breathe like a cloud into a garden and after rain to be, only be. Is this a prejudice? After all, let me be me, it's only me.

Otras palabras de Gabriel

"...Esta noche estaré contigo amor,
moriré las horas de espera,
en mi cielo iluminado busco la primer estrella,
brillante luz siempre en tus ojos,
soles tuyos calientan mi alma,
tu mano tan suave, tu voz muy dulce,
tu oleaje dorado
brota como corona,
me has poseído
Reina, Hermosa..."

Por Gabriel Maldonado

martes, 9 de octubre de 2007

Congestión



Mi primera intención al escribir estas palabras el sábado pasado fue la de dejarlas en la página de Soraya. Así lo hice. Ahora las transporto también aquí, donde habita una de las partes de mi alma...


Hay una congestión, pero no es fuera del area de esta habitación ni sobre las calles. La luz apagada quiere encenderse dentro, espera con ilusión oler tu llegada, que cuando acaricia el piso lo ilumina y me hace tambalear. Siento que sola no puedo, ¿quién si? La soledad es sólo para pensar un instante en que quiero pensarte y te pienso. Tal vez faltan huellas, marcas de caminos, distancias con escalofríos, ojos que identifiquen el terreno, caricias que despierten al destino y le enjuaguen la ceguera. Falta osar tocarte un poco más, falta besarte y recomenzar con otro eclipse que convierta el ocaso en primavera. Afuera vuelan esos pétalos enamorados, tocan la persiana y me hacen pensar en el momento, en el latido que provoca, ese instante que queda para vernos.

viernes, 5 de octubre de 2007

Todo lo relacionado con el acto de decir y pensar en mi inevitablemente viene de la mano de la música...Pero no pensaba justamente en las canciones de Sara Groves, que tan exquisitamente me llenaron de paz en un momento turbio e insano, sino que pensaba en lo que significa reflexionar de un modo en un minuto, volver a reflexionar de forma diferente en otro, y así como cadenas de sucesos quebrados y echados a perder vamos modificando nuestros haceres y decires momentáneos según nos van acariciando los acontecimientos nuestras sensibilidades.

¿Por qué diremos una frase, o escribiremos alguna otra en tal momento o en otro perseguido por el apuro del expulsarnos la palabra, cuando más tarde congeniamos en que no era eso lo que pretendíamos expresar, o bien nos autoherimos flagelando la ocasión, o herimos a alguien y mutilamos un sueño?

¿Qué es ésto del herir diciendo, del herir olvidando, del herir prejuiciando, del herir amotinando el impulso, del herir malgastando el tiempo en dardear el aire sólo con palabras?...Aun no me queda claro, por qué ayer dije algo, hoy digo otra cosa, pienso de una forma y por un hecho altivo pensé de otra forma...¿Quién o qué juega con nosotros y lo que hacemos? ¿A dónde se retira a descansar la cordura? ¿Por qué si escuchamos una música altiva expresamos la anarquía del pensamiento y cuando escuchamos melodías pacíficas endulzamos al viento? ¿A qué jugamos, qué somos, quién nos ataja, quién nos entiende, quién juzga nuestras momentáneas herraduras salvajes y quién no nos prejuicia la palabra viajera?

Se me cruza la idea de pedir dusculpas por lo que a veces digo, pero es que no se cómo es que digo cuando digo, o si digo cuando se me vienen las palabras a la mente!! Cómo explicar que sólo habla mi verdad cuando me vienen desde el alma!!!

Palabras de Gabriel

"Yo me decía vulnerable, así le decía a quien abrió mi corazón.... El dolor a veces me derrumba, todo se hace oscuro y triste. Se hace un vacío en mi ser... los recuerdos de lo que nunca tuve y se extraña mucho, son las dagas en mi pecho, y me brotan los llantos ahogados en el rincón de mi silencio y el diluvio de mis lágrimas, desborda completamente el río de lo que quise ser... Amor incontenible..."

Por Gabriel Maldonado

lunes, 1 de octubre de 2007

Ecos de la lectura de Descartes


Desde un "Don't say you love me" de Depeche Mode podría arrancar prácticamente esta "meditación". Pero teóricamente tiene su primer suspiro en René Descartes y sus dudas sobre la verdad.

Más tarde el hambre transgrede la barrera del tiempo y me incita a masticar algun que otro sandwich de miga. Me cayeron bien, pudieron cortar con el maleficio de mi hambruna.

Hice un pequeño hoyo en el tiempo y mi cerebro descansó unos minutos, porque últimamente me he enredado con pensamientos que molestarían a sus espectadores, son pesares que dan vueltas y retienen el tiempo contra mi piel, que paso a paso se va arrugando. En este momento no se por qué pensé en vos, y ocurrió que la importancia ya no duele, el ser erróneo que me hace palidecer por dentro fue, es y será como un pájaro débil al que le cortan las alas cuando su intención ya no es volar, sino descansar. Y si, he descubierto secretos, he atravesado la barrera del respeto, he acomodado algunas intimidades a mi interés, pensando en dichos que no son para mi, quien sabe si para vos o para los fantasmas que somos cuando dejamos de ser nosotros.

Ya está, el haber hecho no nos quita que hoy hagamos, pensemos y meditemos. En última instancia, todos arrojamos piedras, y tarde o temprano nos golpean, pero también nos enseñan.

En un momento me puse a pensar en la doctrina docente, ¿cuántos "alumnos" he tenido, entendiendo el feo calificativo sólo como una palabra, cuando la más acertada sería "estudiantes", "aprendientes", etc etc? Y los que aun me quedan por conocer si este colectivo llega a sus destinos!

Avanzo un poquito y lo veo a mi profesor hablando de Descartes en relación a sus dudas fundantes. ¿Que sería de nosotros sin la duda? Algunos seres irán para un lado, otros se reprimirán y no dirán lo que piensan, pero el no decir comprime nuestro interior, cuando el alma esparce nostalgia.

Pero hay una meditación radical: el pensar. Así como lo veía Descartes, es posible que sea lo único posible de ser considerado como verdad.

Vuelan las cuestiones por mi cerebro, estoy sudando, estoy erguida ante la incógnita que me dispara con habitaciones de espera. ¿Habré empezado a pensar?

Gracias Taro por tus dibujos!!

martes, 18 de septiembre de 2007


Algo de Georges Bataille...

"...ese ser que se enfurece, insensible a la calma clara y distinta que supo nombrar, al que una súbita indiferencia le suscita la posibilidad del torrente, de estallido y de grito que él es, al mismo tiempo es la energía que puede descargarse como el relámpago y la conciencia de peligros mortales que resultan de las descargas de energía. Ser, en el sentido fuerte, no es en efecto contemplar (pasivamente), tampoco es actuar (si por actuar renunciamos al comportamiento libre con miras a resultados ulteriores), sino que es precisamente DESENCADENARSE. Así, la mayor parte del tiempo preferimos no saber nada y alejarnos tímidamente de nosotros mismos como si estuviéramos ante rostros desfigurados. Pero por esa misma razón nos afecta el desencadenamiento que vemos, que no nos concierne, pero que nos hace ver que podría concernirnos..."

¿Aspirás a la felicidad? ¿Que harás cuando seas feliz?

Continúo más tarde, serenamente pensaré en la ironía y extraeré una descripción que escuché en una película.

Dibujo realizado por Taro.

martes, 11 de septiembre de 2007

"Run baby run baby run baby run baby run"

Disculpen, estaba leyendo"De lo bello y sus formas" para la materia "El arte y el hombre" y Trelew de pronto me succionó un interrogante y palabras. Aunque me perdí en el texto, como siempre me ocurre.

Disculpen si me meto con las momentáneas alegrías de su día, pero a pesar de la melancolía que me hizo notar Edgardo sobre las palabras que me desesperan y me arrebatan la decencia de la poesía feliz, necesito exfoliar mi alma y decir lo que pienso.

Contemplo todos estos aprendizajes, los tengo como retratos nauseabundos y confusos entre lo que hice, lo que debería haber hecho, de lo que no es menester jamás arrepentirse y de aquello que queda como engranaje esencial para conformar la mirada, la luz, aquella luz que nadie puede apagar, lo vivido, lo maravillado, lo extasiado, el remolino de ocasiones en que sonreí. Son fugaces momentos de pasos que vamos dando, pero que se aúnan para concretar un desarrollo en el tiempo. No en el ahora, no en el ayer.

La acumulación del dolor con el ardor de la felicidad es lo que nos hace seres, espíritu, sublimación, y, como dicen filósofos como Hegel, y algunos otros que han transitado el pensamiento de la modernidad, somos seres en la reflexión.

Entonces, tomando las palabras de ellos, aunque no de forma puramente textual, podemos decir que el carácter principal del ser humano, como ser en sí y para sí, es el de ser un ser de reflexión, o mejor dicho, la reflexión nos hace ser, y somos seres que no sólo abocan su oportunidad de pensamiento sobre su entorno, sino sobre sí mismos.

¿No es necesario preguntarse, machucarse las mejillas, andar los caminos descalzos e indefensos, pasar por fallecimientos constantes, sudar en el camino algunos estimulantes y también aspirar el polen de aquel maravilloso herbario que es la felicidad? ¿No es necesario regatearle un poquito de fama a la experiencia para ser y crecer?

Hay un faltante. La acción. Preguntarle a un ser materialista qué es acción, seguramente será objeto para la burla. Trabajar, para tener, porque ser es tener. ¿Cuál es el objeto del trabajo? ¿El desarrollo? ¿El desbaratamiento de la inacción? ¿Accionamos si nos quedamos quietos contemplando el paso del tiempo en lugar de salir a correr con la gangrena del viento soplándonos el hombro? ¿Escribir es un karma obsecuente y pleno de aquel que no sale a laburar y se repliega en su miedo por la vida?

Mis rodillas están aquí, absortas en el dolor de la quietud, chasqueando los gruñidos de los paseantes alternos que pensarán que sabe que cosas de este silencio de acción. Es preocupación constante el preguntarme qué hago, si estar postrada es sólo estar quieta, o es que mi mente ya no quiere volar “mas allá de lo evidente” para no pelearse con el presente. Pero se pelea. Y es ahí cuando me vuelvo a interrogar por el objeto del trabajo. ¿Es que comer es algo natural en el organismo que sólo busca saciar un disparate fisiológico? Pero, ¿qué es vivir?


lunes, 10 de septiembre de 2007

puntos suspensivos del momento...

Así como de noche se plantea el interrogante, de día comienza a responderse. Afuera hay esplendor, en el eje de la tarde el sol se pone a tocar con su guitarra de rayos una confusa melodía. Pero los paseantes no son atravesados, no la escuchan. El sol se dirige a la invisibilidad y a la sordera.

Sin embargo, hay que rastrear un poco. Quedarse en eso, en ese dejar pasar para superar no es lo ideal, sólo se supera cuando se arregla, cuando se martilla la tierra y se hunden los dedos débiles. La mano renace, comienza a acariciar el aire y no solamente a tocarlo.

La tarde me convoca a segregar aquellos minutitos del día viernes, donde a escándalos momentáneos fui feliz.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Noche televisiva

Como siempre de noche surge la pregunta, poetizar es preguntar cinco siglos después de pensar con el sudor de los dedos y la devoción de la escritura.

Se que es difícil, ¿quién pretende interrogarse cuando lo único que deseamos es caer extasiados en una cama de soldados de juguete?

Ver bailar, sólo ver, no tocar, no sangrar, no derretir el hielo del olvido con una caricia a una mano, es orfandad, el contacto es huérfano de aquel pentagrama de manos encadenadas.

En clase me preguntaba dónde quedó aquella relación con la piel autóctona, y que hay de este entramado de versos televisivos y de figuras irreales que se convierten en verdades por la hegemónica dominación de los lenguajes comunicacionales.

No llego a responder, la respuesta esquiva, así como esquiva la solución, y me como una revista televisiva de baile que acaba de terminar.

martes, 21 de agosto de 2007

Palabras de un crítico

Decía Octavio Paz: “Del lado de la política, la poesía se empobrece, le falta crítica...”.

La crítica es el instrumento en estado puro de la libertad. Es el alma, el relincho de energía, el ojo que desata la visión enfática. ¿Cómo acertar en el decir si no se critica, si no se confronta, si no se dialoga, si no se busca debajo de la tierra lo que es tapado con discursos hegemónicos? Me dura el efecto del elixir. Participo a diario de la enigmática noticia del no saber, del no entender, pero peleo dentro de los nidos de avispas, me traigo a la palabra el quiebre de relaciones con la monotonía.

Decia Octavio Paz: “lo importante es la poesía moral y la visión del mundo”.

Me pregunto, entre tantos desatinadores de la moral, ¿cómo entenderla como moral si aun no sabemos qué es moral?. ¿Moral en sentido estricto o moral siguiendo lo que uno es, con coherencia y estructura de ser y pensamiento? Rasguño un poco el polvo que tapa la descripción, y me hago cargo de que a mi entender moral en poesía es decir lo que uno quiere decir, siendo fiel al ser, no mentir, no ocultar, no ofuscar la verdadera palabra.

Decía Octavio Paz: es necesario “predicar el escepticismo, la crítica, el pluralismo, el diálogo, porque la crítica enseña a la tolerancia.”

Siento como mujer que tiene la inquietud de que haya inquietud y no quietud, que es necesario cortar la llanura del lenguaje. Nos enfrentamos a un mundo sin rosas mosquetas, sin hojas amarillas, sin anfitriones de los otros mundos. Me gustaría recibir una invitación al otro lado del olvido, porque éste un día te arranca una sonrisa del vacío y al otro te llena de vacío la sonrisa. Son necesarias las ideas regenerativas, aquellas que no concuerdan con la aleación y sí con la recreación. Siento en este pulmón una gota de lluvia, pero me quiero entregar a la blanca resurrección de sentir el sol lejos de mis rejas.

jueves, 16 de agosto de 2007

"...I don't know why but I know we're free, free to fly"

¿Me desprendo de lo irreal o me enfrento más a ello? El fuego constante de la tecnología y el vicio de la tecla, ¿ me acercan a la calcinación de la cercanía con los seres? ¿Es un pecado molestarse con la anarquía del sentido y al mismo tiempo abrazarse a las musicas del progreso?

Si, se que me enfrento, me confronto, me ofusco, me entrego a la guerra entre la dulzura del libro y la fascinación por el escenario de la imagen tecnológica y desquiciadamente comunicacional. Es como hacerle acupuntura al futuro, plantearle una incógnita, morderle el léxico a las tentativas por idear nuevos diálogos.

¿O es que acaso no los estoy creando al plantearme la angustia del no entender, del no ser capaz de tantear el terreno en esta confusión de ideas?

Me limito a votar por un descanso diario entre poemas, entre prosas filosóficas y entre delirios incapaces de entender, pero juego a la memoria virtual con los paneles de artistas y charlatanes que veo remontar vuelo en los programas de TV. Aun me queda la angustiante y amorfa necesidad de pensar.

Es el minuto 53 de este recital de Depeche Mode en el cual el trayecto se vicia y se vacía, porque debo erguirme ante la cena que me espera, en esta noche trelewense de juegos y suicidios de almas. Las palabras que se me escapan se disfrazarán más tarde de recuerdo.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Las antenas del progreso son sudorosas circunstancias. Me veo envuelta en el caos. Otra vez doy vueltas pensando en el plagio, charlando de esta temática me pregunto una y otra vez, ¿está bien crear este blog, que sólo intenta marcar los pasos que mi corazón va amontonando en el tiempo?

lunes, 13 de agosto de 2007

Paseante...

Aun siento el polvo desparramado, la piel se hace rugosa y huele a tiempo...

Hoy el viento despertó egocéntrico. Pero hay réplicas, la gente que se muda de cuadra en cuadra camina vigorizando sus ánimos de escabullirse de sus afanes inhumanos. La letra de la tierra se unta en la sequedad de los labios, áspera pero pegajosamente derrumba el deleite por la serena temperatura de este mediodía.

Caminando, el horizonte se hace papel y humo. La basura andante me recuerda a dónde va el recuerdo. Los cabellos reflejan el aura del egocentrismo descripto. Este dilema se asemeja a los días en que escribía los lamentos y las gracias de Trelew, allá por los años 96, circunstancias que luego me fueron hurtadas por los amantes que no saben idear ni expresar la realidad (me pregunto si es que no pueden o es que la flojera los conmueve). Aquellas doncellas de la tierra, emulaban a Martínez Estrada, el escritor paseante de Buenos Aires, que haciendo uso de sus sentidos describía las glorias y desgracias de los habitantes de su ciudad. Y por qué no dialogar con esta ciudad, lugar que arrulla a pobladores que dejan a la crítica tirada en las letrinas. Por qué no llevar en andas estos sacos escasos de sentido. ¿No es esto lo que nos pedía Eloy Martinez? Hurgar en la ciudad con nuestros sentidos, hablarla, palparla a cada instante. Porque cada ser, como cada sitio, es una fuente de recreación. No hay supuestos como tampoco realidades hechas, porque la realidad es un ente que se va nutriendo, ya sea de dragones o de flores, ya sea de bondades o de gula. Se construye una y otra vez cuando va paseando a tu lado, o con tu paseo diario. No es una institución, es un creando.

Y nos vamos cargando con energías ilimitadas carentes de sangre en sus venas. Me temo esta es nuestra realidad, nuestro construyendo. Nos vamos alejando en distancia virtual y corpórea entre seres, y la soledad se va formando en un ecosistema de radiaciones internas.

Mientras andaba pensaba en las cantantes que han perdido sus venas. ¿Dónde quedó Nelly Furtado, donde la pequeña Hilary Duff? ¿El mundo capital se las ha tragado?

Me quedan unos pequeños montones de ejemplos para pensar, pero quedo al descubierto y prefiero ocultarme hasta que tenga algo más para decir.

Pero hoy caminaba y sonreía, aunque el viento se iba reconstruyendo como un glotón compañero, no se me daba por insultarlo. La sangre de Trelew está oculta, pero el viento la revela, la desata y le hace unos mimos para reanimarla. En un día como hoy, ¿ despertarán los que callan?

viernes, 10 de agosto de 2007

Dimensiones de la palabra...

Momentos atrás pensaba en las dimensiones que debe tener cierto escrito, novela, poema, elíxir de palabras, o que se yo que compendio de letra, hora y comportamiento para ser llamado relato.

Asistí a la charla que realizó el escritor Tomas Eloy Martinez en Trelew, pero nada queda en mi claro en lo referente a qué es un poeta, qué es un escritor, qué es un soñador, qué individuo un periodista, o qué ser un novelista. Tengo frío ante la pregunta, los dientes machacan sus dudas, hay efervescencia en el dato que he recogido de tanta palabra suelta. Porque las casillas me tiñen de dudas, el encasillamiento temporal aun más de dolor.

Entonces, meditaba acerca de mi, de mi ser que naufraga entre eclipses de países y circunstancias, me cuestionaba sobre mi capacidad profesional de "comunicadora social", que no sabe obsequiar a la multitud un tramo de realidad, esa realidad pintada y consternada por ideologías que se mudan de tiempo en tiempo a otras ideologías, y que trasladan su emergencia de persona en persona, de situación en situación según "conciencia" o "dignidad" de época. Me preguntaba por los otros, por los que no huelo ni observo al permanecer metida y obtusa dentro de los límites de mi casa virtual.

¿Qué soy, quién soy, qué soy para el otro? Me pregunto si el catálogo de la conciencia ajena me permite ser algo para el ser del trabajo y el capitalismo que evacúan sus ansias en estos tiempos. ¿Qué soy para el que planea para mi una escasez de sinceridad, y una contención de deseos y sentidos expuestos para la "buena" visión de la realidad? ¿Qué soy para el otro, para lo otro, para los otros? ¿El ombligo donde descargo mis miserias o una alerta para que los panales de abejas no piquen al extremo del daño irreversible?

Si algo he aprendido en estos meses de insomnio en mi cabeza (pero en lo que ahora caigo en cuenta, como dicen en México) es a no esperar nada de nada, nadie de nada ni nada de nadie, sólo espero la nada cuando la nada te hace ser un ser teñido por las habladurías y el desenfado al expresar.

Son dimensiones lo que hace falta, porque no me alcanza para ser novelista, no me alcanza para hacer mentir al mundo ni a la realidad poetizada, no me alcanzan las palabras, porque en el intento de ser y de salir de mi fracasan antes de llegar, o son tan pocas que no alcanzan a darle sabor al gusto. El gusto es tan inquieto, tan exquisito que es necesario llenarse para amedrentar el hambre del saber. Así que novelista no seré, mi interés no es calmar hambrunas temporales, mi interés es ser para quien quiera que sea y que quiera ser...

Según entiendo, periodista tampoco podré ser, porque soy más sincera que la lluvia cuando palpita, ¿cómo arrancarle los escrúpulos a la sinceridad? ¿Cómo ser una trabajadora del arte de la temporalidad de la escritura si mi ser atemporal practica el incesto con la palabra? Me tiemblan los dedos, juegan a mentir, o a no concretar mis verdades, coherencia no les puedo pedir.

Poetisa temo tampoco ser. Se me calcina el momento de la lírica cuando la voy esculpiendo. A cada rato el fuego realiza más el acto de la ceniza. Mis papeles se enjabonan las manos y por ahí se inclinan a la simpleza. Entonces, ¿cómo pretender poetizar?

¿Y filósofa? No planteo hipótesis que resulten al final la concreción de los sueños del ser. Me vivo equivocando entre parcelas diarias de realidad, y los caminos me obligan a pactar una y mil veces con las circunstancias para no caer en la bajeza. ¿Cómo ser filósofa sin pecar de omnipotente? La tragedia devela mi ser, no estoy para infundir leyes ancestrales.

Me queda la palabra, llana y pecaminosa, serena pero desgarradora, así como lo dijo Eloy Martínez, es como el elemento común entre las tecnologías y lo que fue aquella tradición de libros y periódicos a base de papel, aquel nexo entre las ideologías y la realidad.

Palabra, puente potente entre la ceguera y el querer significar, mancha dejada de lado por la lealtad y emblema del arranque de sinceridad. Palabra, objeto inanimado pero que anima. Una palabra quiero ser, de la palabra quiero vivir y respirar, hamacar en ella el pensamiento y jugar, como cuando hace días acampaba en la calle, buscando la noticia y revolviendo con mis sentidos lo que pudiera quedar. No habrá quien nos quite la ilusión de la palabra, chica o grande, novelista, filosófica, oblicua, periodística, poética, puntiaguda, cuadrada, hedonista o humorista, transfiguradora de emociones o informativa, es palabra nada menos y nada más...

jueves, 9 de agosto de 2007

Sin título

El amor, seda viscosa que se pega al alma y la aprieta contra el pecho. Amor, ojo en la tormenta que ve tendenciosamente la mirada encadenada....

Es el elixir del tiempo, derrumbando un muro del pasado y construyendo a chorros un bosque de nuevas preguntas. Casi objeto del silencio, casi llama de un tormento que deja de sufrir....

Hay un paso entre el milenario túnel de lo que fue y de lo que es. Hay una lágrima dulce por la mejilla acalorada. Corre el polvo del deseo por la llaga abierta y solitaria, que poco a poco va cerrando sus conductos y se sana...

El amor, sudoración inquieta al romperse las cadenas. Necedad del aire insulso que pretende ser viento agitando las hojas en este invierno. Amor, ¿acaso eres mi sombra? Los diferentes niveles del tiempo me han legado tus pasos y hoy me haces compañía.

Sólo un momento...

Pero sólo son momentos, de desgracia o de dicha. El decir tiene elementos secretos e ilusiones que tiemblan. Un sueño que fecunda y se une al delirio, un delirio que fue mirarte en un momento, en que luego te desposeiste de lo que eras y volviste a ser el siendo...

El decir tiene palabras acurrucadas que con el frío se deslizan. Una palabra es engendro de un toque mínimo, es ocaso de un abrazo de despedida..

Pero son sólo momentos, porque el momento juega a conquistar el siempre, pero el siempre se lleva el trofeo en la ruta a lo eterno, y el momento gana la partida hacia el recuerdo.

Hay un cofre en estas manos que quieren dar y tocar el aire cuando pisa tus adentros. Pero, sólo es pero. Pero, sólo es un momento, un momento hace días que besa al quizás y a la hecatombe de un silencio.

Sólo fue un momento, pero un momento que se lleva el segundo premio hacia tu mirada en el recuerdo.

jueves, 2 de agosto de 2007

Pensar

Soy un ser pensante, el extremo del eje central de mi organismo pensante. Pensar es vivir en conflicto con el preguntando de los fines y las palabras.

Las palabras se amotinan en mi vientre para succionar la pregunta, porque esta clase de filosofía tiembla en el escándalo de lo quieto y desamparado.

Las estrellas arrugan el tiempo, lo hacen innato de mi presente, que se cuestiona y piensa el futuro como sangre de mi pasado. Pero la noche tiene espinas, Trelew y la gente te las clava en la llaga que aun no estaba envenenada. Y como moción para el sufragio, la emoción se hace a un lado y ya no llora, no late ni respira la queja de la lluvia. La emoción no titila, objeta a la vejez que va caminando, aquella dama de blanco que pasa por el costado y le da unas palmadas a mi alma, aquella vieja soledad.

Pero, ¿qué es soledad? Escuchando de Miguel a Ciorán podría decir que es una o ninguna, y si escuchamos a Aristóteles diríamos que su esencia es estar solo. Pero estar solo puede ser estar acompañado, y estar acompañado no es ausencia de soledad, sino más bien el origen de esta vieja de blanco que se pasea por las noches de insomnio, atornillando los oídos.

Soy un ser pensante, tanto pienso que "rompo los castillos", tanto pienso que expiro el tiempo en su esencia atemporal e ingrata. Compartir el tiempo es compartirte, atemporarte es pensarte.

Soy un ser pensante, como piensan las luces en desvestir el secreto de lo oscuro, y así saber los caminos, que no son sabidos sin ser comprendidos.

martes, 31 de julio de 2007

Después de la charla...

Es el cuero del espacio, nos separan infinidad de puntos, está desnudo el silencio. Fluyen las voces, los ruidos de motos atormentan la lumbre entre la alfombra y la ventana, pero nada dicen, nada expresan, todo tiembla y da miedo cuando se quiere realmente decir, hablar, expresar, esgrimir, deshidratar la mirada, opacar el anonimato, fluir la hipotermia del viento y cancelar el distanciamiento...Todo se ata al mutismo, solitario espacio entrometido entre miradas...

Me preguntaba cuándo dejamos de dirigir palabras, o cuándo dejamos de confiar, o cuándo no confiamos nunca. Me preguntaba sobre el negro silencio que no canta, que no envuelve las vidas entrenándolas para unirse y despojarse de la nada. Me preguntaba dónde queda la ecuación que unía un tono a una nota, una fragancia a un perfume, un olfato a una comida, una hecatombe a la paz. Me preguntaba por el momento en que coordinan los deportes y las letras, por aquel anochecer encadenado al sol, me preguntaba dónde quedan los diálogos que alguna vez crearon el mundo, aunque sólo fuera un perfecto y tangible segundo.

Hablar es sereno, consiste en escuchar y repeler el silencio, necesita del parlotear y del hacer caso al oído y su inquieta necesidad, hablar es hacerle caso al alma escucha.

Me preguntaba dónde ocurre el olvido que tanto olvida por olvidar y ser olvidado. Me preguntaba por qué tanto desgano al hacer congruentes las frases. Me preguntaba a quién el vertigo le confía sus latidos.

La distancia repugna. Hay escasez de dulces sueños. Los pájaros se olvidaron de acampar y mojar sus alas en la ventana cuando llueve. Aquella luz espera el fuego...aguarda el fuego.

jueves, 26 de julio de 2007

Sentada...El frío afuera..Surge la necesidad de preguntarnos por el poeta, o por el filósofo que no se atreve a mostrar el suicidio de sus letras. Me ataca ese deseo de perpetuar la palabra donde se la mire, no donde se la vea. Porque ver una letra, redondearla con los ojos, no es mirarla, ni mucho menos leerla.

No quiero ser prepotente, uno ya lo es en su escritura, pensando que es la mejor, porque la de otros claudica donde la nuestra comienza. Pero no, me preguntaba por el análisis de un párrafo, por la evaluación de una nota de opinión, o simplemente un noticiar la realidad envuelta en redes intrascendentes. Trelew tiene mucho de casilla y trampa. Uno se eleva, y al instante siente la piedra.

Obsesión no es la palabra, más bien deseo y perplejidad. No ser mejor ni peor, pero ser diferente nos aleja. La multitud es ser parte, y la soledad es salirse de las partes. Ser como se quiere, eso en mi virtud es ser, aunque la masa nos espese el pensamiento, aunque la masificación intente comerse los gajos del siendo...

Caminando sus calles, una vez más me hablaron del plagio. El plagio es un robo, pero más allá del hurto es la mera necesidad de salirse del anonimato a costa de otros, porque ser nada es no ser. Mejor ser plagiando que no ser. Ese es el pensamiento al que creo me enfrento. Los plagiarios fluyen, fluye su inseguridad de escritura y vértigo, pero también fluye esta inseguridad mía, que me hace creer chiquita y no mostrar ni rellenar el aire de palabras, aunque sean incongruentes con lo que canto y expreso actuando.

Estoy escribiendo. Pero, ¿cómo mostrar si no insistimos en comunicar, cómo hacernos ver si somos dignos de la invisibilidad?. Ser invisible es igualmente ser, ser es algo, es ser, pero podemos ser visibles y hacer que cabalguen los jinetes, más allá que no me conforme lo que escribo, o a otros, o a miles, existe la posibilidad de dar, y recordemos que el hombre es posibilidad, permanente y constante, caminante y fluctuante, que toca el aire para elevarse y volar, aunque tropiece, vuela...

Le guste a quien le guste, o al que no, seamos, escapemos un poco a la tilde de la crítica, volvamos a expresar.

lunes, 23 de julio de 2007

Especialmente...

Un comienzo, luego de hojas que se van secando y palidecen con la agonía del frío, puede resultar sofocante. No saber, respetar las reglas del tiempo, detenerse para pensar una vez más cada paso, eriza mis pies, el trayecto se desliza en la tragedia, cubre sus ansias con preguntas.

Transpiraré vasijas y seguiré construyendo, que más nos queda, detenerse es comerse el aire.

De aquí en más, todo es apretarse bien fuerte la bufanda y descansar sin quedar...