jueves, 30 de noviembre de 2017

Miedos

Tengo miedo de no poder dejar de querer mirarte
como mi mejor pasatiempo durante mi excursión por el arte.
Tengo miedo de no poder dejar de querer amarte
ni de querer dejar de tocar esa piel que me despierta el hambre.
Atribuir mi falta de acción a no sentir
tus besos en toda ocasión.
Echarle la culpa de esta pereza
a tu belleza
que cuando más se acerca
más me interesa.
Porque vos sabés que es fácil
luchar cuando se tiene una sonrisa como ésa,
pero todo es más difícil
cuando hay que buscar por dentro lo que vale la pena.
No quiero comprometerme
a sentir distante el aire de la tarde
ya que de pronto el augurio eligió ponerte
delante.
Hay otras necesidades, más humanas, más urgentes,
pero sólo quiero a vos necesitarte
como casi siempre, como ahora,
aunque estés distante.
La necesidad aviva la vida,
le hincha y le descubre su secreción interna,
hace un globo con su cadera
y le ayuda a encontrar su meta perdida.
Respirar,
expirar,
desestimar
y suspirar.
Tres intervenciones mágicas
que el corazón agradece,
y más cuando la polvareda y el viento crecen
dentro de un alma trágica.
Pensar en vos, aunque no piense en vos,
me hace dar miedo de seguir pensando en vos,
aún cuando la atención
prenda las luces de mi razón.
Porque todo en este cuerpo es corazón
que sabe de vos,
y se aflige si tenés frío
y si te ofusca el calor.
Tengo miedo de no querer dejar de pensar en vos
y de querer dejar de pensar en vos,
porque navegue en un barco o en tu mirada
si no pienso en vos me sentiría ahogada.
La hoja y los chicos me miran,
me hacen preguntas,
las letras de la asistencia se asustan
y por el beso del aire jadean las cortinas.
De la estructura no tengo miedo
pero sí del soneto
que no respeto
porque prefiero escribir en mi propio juego.
Al final cada palabra me corresponde,
y te corresponde,
y tengo miedo de dejar de querer corresponderte,
pero tu ser es mi soporte.
La necesidad pacta con un burdel
y la aguja ama al carretel,
mi fe no la dejaré,
no cederé.
Tengo miedo de dejar de querer quererte,
pero de tanto miedo más te quiero
y si no te quiero me desespero
y más te espero, te espero.
A veces soy demasiado rápida, atolondrada,
en el decir y el pensamiento,
y me pregunto, ¿por qué no espero
que pase el tiempo?
Pero la suavidad de lo genuino
transita en libertad por mis senderos,
y aunque sea lo que inspira los castigos
prefiero lo auténtico al desapego,
prefiero tu ser a mis miedos.

29 de noviembre de noviembre de 2017.




lunes, 20 de noviembre de 2017

Empanadas para la cena

Y yo me río también che, los caramelos me van sobando los labios con ese dulce existencial que derrite el acero. Espero, mientras pienso cómo aromatizar mi vientre, espero.
En un instante de debilidad, severo, te quiero tocar el pelo, acariciar el espinazo de tu existencia, acelerar el escape de la sangre en mi herida para terminar en las nubes o hundida.
El repulgue de las empanadas va esperando un poquito, y yo te huelo en la precisión de la cebolla esculpiendo en la sartén su deseo infinito, abro mi imaginación una vez más, para qué vamos a inventar, te tengo rondando en mi corazón aunque no estás, y aunque no estés nunca, porque el huracán, aunque no haya pasado por mi nuca, ha penetrado en mis sentidos y me ayuda.
¿La nuez moscada? Te cuento, aparece arrasando la elección de mi nariz, ajetreándose en el camino para poderte sentir. Y como una perdiz, el choclo se hunde hasta el fondo y comienza a reír, a reír, con la pimienta negra, sí, ¡no hay elección más atinada que escucharlos reír!
Si el condimento es apenas un pez que navega en el mar con desaciertos, vos sos mi alimento, ¡vos!, te inclines o te alejes, me elijas o me dejes, me abraces o me beses, me ignores o me toques, el mundo se mueve rellenito por todas tus voces, la de la risa, la del llanto, la de la frivolidad, la de la humanidad, la de la belleza y la pereza, la de la soberbia y la de la inocencia.
¿El horno? Me recuerda a mi alma, espera calentito a que meta las empanadas, que no deben quedar muy doradas, no quiero que se arrepientan de estar enamoradas.
Y en forma dócil y sumisa, me voy perdiendo en vos mientras a futuro pienso en preparar una pizza, ya que no importa qué tipo de cena se me ocurra para pasar esta noche serena, habré preferido tener tu ser al lado de la sartén, haciéndome compañía mientras saciamos la sed.

20 de noviembre de 2017

domingo, 19 de noviembre de 2017

Reí

Lo más sentimental y lo más frívolo, el mundo es así, un globito que se eleva y luego se pincha con una astilla de madera, y yo, como la vaca estudiosa, estoy "sorda de una oreja".
El mundo se toma unos matecitos a la sombra del árbol, en el campo, con las bandurrias andando y los caballos relinchando, y se toma unos sorbos de caviar en un restaurant lavable, abarrotado de duques con la piel que les arde, bebiendo agüita en una copa y cediendo el paso a la vertiginosa canción lírica que arma una cena sabrosa.
Lo más meridional y continental, fraguando valores dentro de un corazón que olvida y se entrega al ocasional festín de amores, mucho es más que poco, vale más tener libertad que encarcelar el ardor a uno solo, no es cómodo, es de estúpido, es indigno, girar en la misma esquina una y otra vez es de tontos, seguir adelante, así no recordás, es de genios, hablar es de fofos, fingir es de recios, ser vos es de necios, pensar es de aburridos, tener sangre en las venas es de bueyes perdidos.
Helar el alma te da la sudoración precisa en tu karma, te saca, te libera, te quita la pena, volá, no te alimentes, que el que se queda en el terreno se pervierte, y no advierte que poner los pies sobre la tierra es de gente demente, y hay que ser inteligente, lamer el jugo del repelente, portar la maléfica ficción, total el que vive de la razón no tiene perdón, ni en el guardapolvo almidón.
Vencer es lo único que importa cerca o lejos del amanecer, no pensés, total el gobierno se chupa tu fe, y mientras vos en el mercado bebés, y no lo sabés, mejor así, vivir de fiesta en fiesta te hace feliz, y no sentís, acariciás con deseo al orgullo y con él te reís, hermoso desliz, en esta vida parece que es mejor ser una institutriz, que observar y crear un reto que te haga sonreír.
Reí, no hay nada mejor, reí, sentarse a tomar un café con el silencio no es principio ni fin, reí...

19 de noviembre de 2017

domingo, 12 de noviembre de 2017

Camino

Durante estos días voy por un camino desconocido, un trayecto al que vuelvo siempre, pero es desconocido. Su perfume sabe a humo, fluctúa entre la austeridad y la exacerbación individualista. La libertad tiene sabor a indiferencia, y cada paso que voy dando es un aprendizaje más que duele, pero me estoy esforzando para saber a qué viene.
Me paseo entre las velas, y no puedo recordar qué significa, pero cuando uno siempre vuelve no queda otra que escuchar sus ironías.
Me metí por un sendero peligroso, insuperable, acomodable al encierro, determinante, y no sé si seguir o volver, porque los cerámicos son espesas hojas secas que van crujiendo por la pesadez de mis pies, eso siempre ocurre cuando no creés.
Me tengo que conformar, no siempre seguir caminando es lograr lo que uno ha soñado, pero sigo, adelantándome a lo que pasará mañana, y dejo un espacio pequeño para lo que hoy voy haciendo, que no es mucho, por temor a equivocarme, por miedo a perder la oportunidad de elevarme.
Las curvas son inyecciones, creí entender que la medicina cura las lamentaciones, pero cuando se te pone el alma en punta, ni siquiera el veneno te saca la curda.
No voy planeando, no voy concretando, sólo pensando, el camino es incierto cuando vas imaginando, se te nubla la voluntad y toda artimaña para terminar se hierve en una olla con docilidad.
Quiero querer y no doler, quiero que el corazón se me haga sostenible al ser y al deber ser, ¿cómo se hace? Olvidar sería la forma más simple, pero, ¿la más valiente? ¿Es menester ser valiente o es preferible ser inconsciente?
En la esquina que doblé ayer te vi, pero no te seguí, quiero que vos me sigas, pero ya no te vi. Ser indiferente o ser diferente no te hace más humana ni te hace menos mundana, sacarle el troquel a la cajita del remedio no significa que haya menos misterio, todo se hunde en lo posmoderno, nada me conmueve y todo se remueve.
Vivir es ese acto peligroso que nos hará mejores si nos dejamos de temores, pero cuando no los hay, vivir puede ser el camino que no recorrerás.

12 de noviembre de 2017.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Ser distinto

Nadie puede amar como uno ama, como vos amás, como otro ama, como todos amamos, como vosotros amáis, como ellos aman, porque las formas de amar son muy distintas, tienen fuerzas distintas y hasta besos y potencias distintas.
Los abrazos son de hielo, de papel o de fuego, la intensidad es tan distinta que hasta los corazones parecen creados en tiempos distintos.
La soberbia es muy distinta, los yoes son tan distintos que hasta uno puede seguir y el otro no podrá dormir.
Surgirán lágrimas distintas, unas de emoción, otras de dolor y otras de ofuscación, retendrás lágrimas u otros te abrazarán con ellas.
Tal vez también haya intenciones distintas para llorar, y habrá quienes no quieran ver el llanto por temor a quedarse pegado.
En el amor la elevación también es distinta, algunos necesitan estar arriba para sentirse más fuertes y otros se elevan sin escalar. Además, hay quienes se conforman manteniéndose por lo bajo y en el anonimato.
-Perdón por haberte conocido, estaba tan bien en la soledad, que me di cuenta justamente ahora que estaba sola, antes no lo notaba, ni se me ocurría pescar con esa caña de fuego, andaba expirando risas en el terciopelo. ¿Quién me habrá mandado a amarte, si estar de paso por la fantasía del mundo era uno de mis mejores lugares?
Aunque me siento poderosa, yo determino el fuste de mis fronteras rocosas, y me siento débil, aunque puedo acelerar la internación de mi corazón, ¡él está poseído por este amor!
Hay presiones distintas, métodos distintos de asentamiento espiritual, pero la ceguera es más torpe que la estupidez, porque no sólo no ve sino que cree que ve.
Hay encuentros distintos, ánimos distintos, valentías distintas y vergüenzas distintas. Hay latires distintos, necesidades y hábitos distintos, voluntades distintas, distinta libertad. Una no es mejor que otra, son distintas, distintos somos y a la distinción nos entregamos, vivir es ser distinto, ser distinto es ser.

09 de noviembre de 2017

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Tengo un retraso

La sensación de ser un puntito en el universo que late como un volcán, agobia, pero es la gloria, la sinergia poderosa, a mi cerebelo las orillas de los pensamientos les atrofia, y los ditirámbicos besos van quedándose guardados en la sombra disfrutando del exceso...
Debe ser el egocentrismo, el etnocentrismo y todos lo trismos que no te perdonan, en callos maquiavélicos se formaron, y como esquirlas han explotado por haber sido olvidados.
¿Querés que agonice? Desde los años en que le infancia valía la pena lo hago, y te he esperado tanto, pero no sabés ni ves cómo el cardumen de la reencarnación se sume en su agonía por vos una y otra vez, y palpita en el olor de la almohada durmiendo de revés.
He inventado algunas estrategias para no sentirme tan idiota, lo juro, oliendo en el polvo patagónico el conjuro, he intentado volar de escuela en escuela, asumir mi responsabilidad como humana tocando la sirena, he saltado teclas, he dejado de contar estrellas, me he lavado el cabello con hena, intenté jugar al tetris y apartar las estupideces para comérmelas en la merienda, pero nada me resulta ofensivo para frenar mi insensatez y mi obsecuencia, que asume su voluntad ante los demás como una mera apariencia.
Si hay alguna razón para imaginar lo que no es, que el corazón me influya en la decisión y siga reinsertándose en la fe, como los fieles en las iglesias, repitiendo nombres y elevando con sus manos la blasfemia, pero si es inverosímil la cuestión, que el viento le diga adiós, y la entrene para olvidar el motivo del amor.
Seguramente vivir así es tan cursi, en lágrimas se te van las tripas y las botellas te miran para que las elijas, pero endurecida mi pena se va a pasear para hacer la digestión después de la cena, y comienza entre las estrellas a olerte de nuevo, sentirte y avivar el deseo, y como una reincidente del adelgazamiento del silencio me frenó el olvido de prepo.

07 de noviembre de 2017

viernes, 3 de noviembre de 2017

"Me costaba mucho menos pensar que ser"


Como si el humano no fuera "demasiado humano", como si el mar no acabara en el llano, como si nunca pudiera decirte que te amo, así me he despilfarrado la tarde en inventar besos para tus labios.
Si la capacidad de asombro se me ha perdido, ¿dónde me la han conferido? Tus ojos son los terratenientes del ocaso, me atienden, me hacen laburar y más tarde me van a conquistar por si se me ocurre no habitarlos más.
¡Estamos desenvueltos de tanta magia!, los aeródromos desinstalaron del sol la fragancia y el paseante urbano se seca los ojos con pañuelos de pana. Y como si lo humano no fuera "demasiado humano", "te clavás" una cerveza por la mañana, bien a deshoras, para protestar por el bendito establecimiento de las reglas deshumanizadas.
Horarios, carteles, estructuras, y mis manos sin las tuyas necesitan suturas por todas las horas que han sido liciadas por su falta de aventuras.
Recuerdo mi primera incursión por el subte, por aquellos años los extranjeros o descendientes llevaban libros en la mano, y hoy parece que el celular nos ha carcomido la atención y lo que ocurre a nuestro alrededor.
¿Vas y te miran?, tendrás que decidir, seguir adelante o huir, yo me arrimaré un poquito para alejarte de las filas enemigas, tengo la terquedad del pudor, pero también siento mucho amor.
Aplasto con mi peso el almohadón, tengo miedo de no sentirte nunca y que me pierda de vos, oler tu cabecita, desprender tu piel del suelo, mejorar el equilibrio de tus piernas y y disfrutar de tus besos. Pero viste que lo humano "es demasiado humano" y pensar en cosas imposibles parece haber dejado pasar el tiempo en vano, en vano pero con el corazón en la mano.
02 de noviembre de 2017

jueves, 2 de noviembre de 2017

Demasiado


Como si juntara caracoles entre las pelusas y el sol, como si confeccionara las huellas de mis dedos en la cadencia de un camaleón, voy uniendo tus voces platinadas y oscuras para sacarme la amargura.
Me bebo el té verde que me das, huelo en esta pequeña alfombra tu humanidad, mi lentitud ejerce el poder, tu evaporación asume su fe, y todo queda acomodado por los símbolos de paz y la libertad.
Entre estos barrotes (que no son de hielo) me puse a fumar, ingiero tus labios, absorbo la punta de tu lengua, me ato a los movimientos del pecado, abro mi decencia para que la hagas descansar, porque ya no quiere andar, quiere parar de hablar, y beberse con vos una copa de obscenidad.
Te creo necesaria, te necesito, pero te escapás, desvestis tu inocencia y te echás a andar, te elevás, me elevás, y me acariciás. La suavidad está hirviendo en una vela, mi organismo se mueve junto a tu cadera, y la pereza abrió los brazos para rodearte entera.
Como si juntara nuestras bocas en los flecos del algodón, y como si meciera tu entrega por el esófago del sillón, voy intentando descansar en este campo de bocinas y doctrinas de motor, la política de las voces triunfó, y ganamos quienes deseamos hacer el amor.
(Si vos no querés que te deje, nunca te voy a dejar,
pero todo depende de tu voluntad,
la mía por algún lado está).
(Siempre creí que esto no podía ser verdad,
y ahora que es
no lo puedo creer).
Me acuerdo de los patricios y de la plebe en segundo año de historia, y los latidos nuestros nos hacen llegar a la gloria, atacan por la retaguardia, se juntan unos con otros, y pliegan el dolor desandando un coro.
El silencio es de ocasión, dejame una vez hablar por las dos, parece ser que en el ágora griega y en el forum de Roma la elevación va subiendo desnuda,
las pieles se hacen una,
la República se impuso con holgura,
nada de imperios,
ya puedo descansar,
el amor se libró de su atadura.
02 de noviembre de 2017