viernes, 3 de noviembre de 2017

"Me costaba mucho menos pensar que ser"


Como si el humano no fuera "demasiado humano", como si el mar no acabara en el llano, como si nunca pudiera decirte que te amo, así me he despilfarrado la tarde en inventar besos para tus labios.
Si la capacidad de asombro se me ha perdido, ¿dónde me la han conferido? Tus ojos son los terratenientes del ocaso, me atienden, me hacen laburar y más tarde me van a conquistar por si se me ocurre no habitarlos más.
¡Estamos desenvueltos de tanta magia!, los aeródromos desinstalaron del sol la fragancia y el paseante urbano se seca los ojos con pañuelos de pana. Y como si lo humano no fuera "demasiado humano", "te clavás" una cerveza por la mañana, bien a deshoras, para protestar por el bendito establecimiento de las reglas deshumanizadas.
Horarios, carteles, estructuras, y mis manos sin las tuyas necesitan suturas por todas las horas que han sido liciadas por su falta de aventuras.
Recuerdo mi primera incursión por el subte, por aquellos años los extranjeros o descendientes llevaban libros en la mano, y hoy parece que el celular nos ha carcomido la atención y lo que ocurre a nuestro alrededor.
¿Vas y te miran?, tendrás que decidir, seguir adelante o huir, yo me arrimaré un poquito para alejarte de las filas enemigas, tengo la terquedad del pudor, pero también siento mucho amor.
Aplasto con mi peso el almohadón, tengo miedo de no sentirte nunca y que me pierda de vos, oler tu cabecita, desprender tu piel del suelo, mejorar el equilibrio de tus piernas y y disfrutar de tus besos. Pero viste que lo humano "es demasiado humano" y pensar en cosas imposibles parece haber dejado pasar el tiempo en vano, en vano pero con el corazón en la mano.
02 de noviembre de 2017

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