jueves, 2 de noviembre de 2017

Demasiado


Como si juntara caracoles entre las pelusas y el sol, como si confeccionara las huellas de mis dedos en la cadencia de un camaleón, voy uniendo tus voces platinadas y oscuras para sacarme la amargura.
Me bebo el té verde que me das, huelo en esta pequeña alfombra tu humanidad, mi lentitud ejerce el poder, tu evaporación asume su fe, y todo queda acomodado por los símbolos de paz y la libertad.
Entre estos barrotes (que no son de hielo) me puse a fumar, ingiero tus labios, absorbo la punta de tu lengua, me ato a los movimientos del pecado, abro mi decencia para que la hagas descansar, porque ya no quiere andar, quiere parar de hablar, y beberse con vos una copa de obscenidad.
Te creo necesaria, te necesito, pero te escapás, desvestis tu inocencia y te echás a andar, te elevás, me elevás, y me acariciás. La suavidad está hirviendo en una vela, mi organismo se mueve junto a tu cadera, y la pereza abrió los brazos para rodearte entera.
Como si juntara nuestras bocas en los flecos del algodón, y como si meciera tu entrega por el esófago del sillón, voy intentando descansar en este campo de bocinas y doctrinas de motor, la política de las voces triunfó, y ganamos quienes deseamos hacer el amor.
(Si vos no querés que te deje, nunca te voy a dejar,
pero todo depende de tu voluntad,
la mía por algún lado está).
(Siempre creí que esto no podía ser verdad,
y ahora que es
no lo puedo creer).
Me acuerdo de los patricios y de la plebe en segundo año de historia, y los latidos nuestros nos hacen llegar a la gloria, atacan por la retaguardia, se juntan unos con otros, y pliegan el dolor desandando un coro.
El silencio es de ocasión, dejame una vez hablar por las dos, parece ser que en el ágora griega y en el forum de Roma la elevación va subiendo desnuda,
las pieles se hacen una,
la República se impuso con holgura,
nada de imperios,
ya puedo descansar,
el amor se libró de su atadura.
02 de noviembre de 2017

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