miércoles, 8 de noviembre de 2017

Tengo un retraso

La sensación de ser un puntito en el universo que late como un volcán, agobia, pero es la gloria, la sinergia poderosa, a mi cerebelo las orillas de los pensamientos les atrofia, y los ditirámbicos besos van quedándose guardados en la sombra disfrutando del exceso...
Debe ser el egocentrismo, el etnocentrismo y todos lo trismos que no te perdonan, en callos maquiavélicos se formaron, y como esquirlas han explotado por haber sido olvidados.
¿Querés que agonice? Desde los años en que le infancia valía la pena lo hago, y te he esperado tanto, pero no sabés ni ves cómo el cardumen de la reencarnación se sume en su agonía por vos una y otra vez, y palpita en el olor de la almohada durmiendo de revés.
He inventado algunas estrategias para no sentirme tan idiota, lo juro, oliendo en el polvo patagónico el conjuro, he intentado volar de escuela en escuela, asumir mi responsabilidad como humana tocando la sirena, he saltado teclas, he dejado de contar estrellas, me he lavado el cabello con hena, intenté jugar al tetris y apartar las estupideces para comérmelas en la merienda, pero nada me resulta ofensivo para frenar mi insensatez y mi obsecuencia, que asume su voluntad ante los demás como una mera apariencia.
Si hay alguna razón para imaginar lo que no es, que el corazón me influya en la decisión y siga reinsertándose en la fe, como los fieles en las iglesias, repitiendo nombres y elevando con sus manos la blasfemia, pero si es inverosímil la cuestión, que el viento le diga adiós, y la entrene para olvidar el motivo del amor.
Seguramente vivir así es tan cursi, en lágrimas se te van las tripas y las botellas te miran para que las elijas, pero endurecida mi pena se va a pasear para hacer la digestión después de la cena, y comienza entre las estrellas a olerte de nuevo, sentirte y avivar el deseo, y como una reincidente del adelgazamiento del silencio me frenó el olvido de prepo.

07 de noviembre de 2017

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