viernes, 23 de noviembre de 2018

Obviedad


Anoche pensaba
en lo que hoy quería escribir,
y aunque el sueño pueda hacer
tu recuerdo sucumbir,
creo que no hay espacio que me haga
de tu ser desistir.
Es una obviedad,
me incauto para mí lo obvio
y lo que pueda imaginar,
es un todo terreno el amor,
pero que no puede esquivar
las piedras de la desilusión,
como si fuera posible dictaminar
lo que sí y lo que no
cuando se arruga el corazón.
Lo obvio es perfecto
y tiene sus defectos,
si me expreso demasiado
sabrás que es porque te amo,
si te busco en las palabras
es que no tengo casi nada,
si te entrego lo poco que tengo
es que tengo que jugarme por entero,
y si no te alcanza
se me clava una estaca en el alma.
Todo es tan obvio
que sólo hace falta observar,
pero a pocos les interesa
porque hay demasiada muerte en el mar,
todos quieren estar alegres
y festejar,
todo eso es tan obvio
que no hace falta aclarar,
pero si no se aclara
cuando algo te pase
te vas a desesperar.
Es una obviedad
necesitar,
te necesito como el aire
que aún no puedo respirar,
te necesito para que mi boca
pueda resucitar,
te necesito tanto,
¡no sabés cuánto!,
como si la vida fuera
madera de tu árbol,
como si los sonidos suspiraran
sólo sobre tu almohada.
Es una obviedad,
como si todo no lo fuera,
pero hay que recordarlo
para entender de buena forma
porqué te amo,
como si lo pudiera entender
sólo a través de un cuadro,
como si te me salieras
del marco,
y estuvieras
a mi lado,
como si fuera posible eludir
tu encanto,
pero todo es tan obvio
que me fundo en esto que guardo
hasta que pueda entregarlo
o jubilarlo.

23 de noviembre de 2018











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