viernes, 9 de noviembre de 2018

Mentiras

No me gusta mentir,
las veces que lo hice
fue por causas mayores,
y aún pago con dolores,
y no hay causa más grande
que la sinceridad.
Sin embargo se miente
por necesidad,
aunque las necesidades
te tiran del pedestal.
Si el viento te golpea,
si tenés un fuerte dolor en el pecho,
si el colectivo no viene,
si el horario te perjudica,
si la primavera está fuera de tiempo,
sólo por eso, se me da
por decir la verdad,
y a veces la mentira
hace a tu alma expirar.
Las heridas que causan las mentiras
y el ocultamiento
son difíciles de olvidar,
y hasta a veces parece
que nunca podrás sanar.
La invención detrás de la palabra
es un perro que de vez en cuando ladra
para provocar.
Mentiras por acá,
por allá,
mentiras nadan en el mar,
se acuestan a la sombra
y al mundo se ponen a mirar.
Y todo lo que pensabas
o que sabías con seguridad
dobla en una curva
para su corazón destrozar.
No me gusta mentir,
ni que me mientan,
prefiero la verdad
a ver monigotes insaciables
que se aparecen en el centro
de la comicidad.
Como si pudiera mentir,
toda la impecabilidad de mis dichos
son expuestos para complicar,
ya no aplica en mí la ingenuidad,
y en frascos de acciones distorsivas
conservo la libertad.
No se me da mentir,
así nada más,
ni ocultar
la angustia que me da,
la milésima parte
me entenderá.


09 de noviembre de 2018.

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