sábado, 20 de enero de 2018

Lo dejaré para más tarde

Que no me lata el corazón ahora
porque tengo que dormir.
Lo dejaré para más tarde
mejor, aunque pueda desistir.
Parece que lo hubiera inventado,
al latido,
fue todo un desafío
haberlo reprimido.
Tus ojos me van caminando
como dos hormigas
con cascos y uniformes
en medio de una guerra fingida.
Los arrullo,
pero me delato, me hundo,
me dejo vencer
por sus disparos profundos.
¿Que te amo?
No,
no quiero responder si te amo,
me quiero dormir primero
debajo de tu cielo
de nubes negras y de tormenta
y entregarme entera,
para ver si era cierto
o sólo era una siesta.
Hay una parte de mi
que no soy yo,
da la vuelta por el sol
y vuelve donde empezó.
Como el algodón del acolchado
mi arte se ensucia
y su sonrisa turbia
vuelve a su anterior estado.
Mejor vivir a vivir apretado
con el efecto mojado.
Igual el tiempo ha hecho su tarea
y no es tan fibrosa mi entrega.
Ir para donde no te quieren
es archivar
y desestimar tus genes,
colaborar con la ignorancia,
administrar petulancia
y arrastrar el corazón
hacia la vagancia.
Más vale saber
lo que aún no se sabe
de la forma en que lo sepamos,
en lugar de adivinar
lo imaginado
y perder el territorio arropado.
No, yo, para dormir una siesta
debe haber afuera una tormenta,
y que además le haga frente
a los fantasmas de mi mente.
Pero lo dejaré todo
para más tarde,
dar es un elemento insoslayable,
porque necesito sentirte
antes que herirme,
porque hacer a veces
lo que queremos
no nos lleva al cielo
ni para otros
es un acto sincero,
y la verdad, aunque duela,
tiene que llevar
por el camino la huella.

20 de enero de 2018.




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