domingo, 17 de junio de 2018

"Pero en sí, nada más cambiará"

Cada domingo tiene una sorpresa. Por ahí va de inepto, y por ahí te hace levantar temprano con un pretexto.


No te levantes que es domingo, y aún siguen cantando los pajaritos. Vuelan dentro, y es como si pudieran estar paseando su inconsciencia sin pensar que todo es posible cuando se siente amor.

¿Qué situación puede ser más denigrante?

Estar todo el día pensando así no es sano. Pero por ahí me pregunto qué es la sanidad y qué la enfermedad, en este manantial de certidumbres cada quien hace y piensa lo que le viene a lugar.

No sé si todos los amores serán iguales, si vos sentís relámpagos y el otro sólo un trapito suave que le va limpiando el corazón, o si algunos guardan las grageas de las cajitas dentro de un cofre o si se las comen todas de un sacudón, como para ir a todo o nada, con la conciencia mojada, o como para no reflexionar demasiado en que todo esto es inútil, unas aletas de moscardón, una pérdida de tiempo y un aberrante exceso de ilusión.

Cabría preguntarse, te parezca o no, qué es el amor. ¿Qué es el amor? ¿Sólo una descripción?

Cada vez que me lo pregunto no encuentro una definitiva explicación. ¿Es una verdad o una ocasional sensación?

Aún siento la forma en que me viene a la cara el viento que provoca el ventilador, mi idea es siempre ponerlo de noche para tapar los ruidos del corazón. Así también me puedo dormir más cómoda en el colchón.

Colgué los sueños en el cordel del patiecito, con broches, para que no se escapen, ya que tienen ganas de partir, y no estoy dispuesta a darles la libertad, pero no se secan, están exhaustos por la humedad.

Ahora voy entendiendo por qué de tener A Positivo pasé a tener A Negativo: el amor cambia tu sangre, no sólo tu destino.

17 de junio de 2018.

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