martes, 6 de febrero de 2018

El encanto de la tormenta

El encanto se perdió mientras un grillo torneaba su lomo para la luna. Pensaba en alunarse, mientras la sombra le sudaba delante, con esa forma tan sublime de ser sombra en plena tarde.


¿Qué tipo de amor puede ser malo? Y si pensamos en las teorías de Nietzsche me preguntaría, ¿qué es lo bueno y qué es lo malo? ¿Cavilar y dudar es bueno? Quizás no, pero es algo, tal vez lo que cuenta es el intento. ¿Y para qué vamos por la vida pensando si tenemos una Biblia y un diccionario a mano? Todo eso debería bastarnos, y hasta debería alcanzarnos beber un sorbo de agua y respirar de la cavilación unos gramos, pero te amo, y eso es tan absurdo como andar por la vida respirando, ¡ya se me hace imposible no imaginarlo!


El encanto se perdió mientras las alas de mis imaginaciones buscaban explicaciones. Pedirle explicaciones a la imaginación es tan iluso como contentar a mi alma sin latir por vos. ¿Es bueno o es malo? ¿El amor es bueno? ¿Qué puede ser tan bueno y tan malo?


Mientras las nubes se han inclinado y el cielo se ha opacado puedo pensar un poco más sin vos al lado. Hay una figura que quiebra su descanso en el almohadón, y no sos vos, que no has estado. Hay algo que no sé explicar y que me mantiene viva sin entender por qué ese algo es tan porfiado.


Huyo y me vuelvo a encontrar, estoy en ese paso de recobrar la esencia cuando el silencio es presencia y me lastima tu ausencia.


Pero si hay amor, ¿quién no tiene esperanza? Y aunque no sirva sólo el amor para cruzar el mar, sí sirve para volverlo a intentar.


Es de noche, pero de día es lo mismo, la misma vida es un cataclismo, algunos hablarán de que estos dichos son una calamidad y otros que son una realidad. Como si importara, como si me importara, la sombra de sentir amor me ampara.


Este momento es un embrión de Linkin Park, quiere escupir puro ruido y destrucción desde el interior del mar. Antes los platillos alteraban y hoy me hacen vomitar los momentos que soñaba. Bah, son ubres los océanos, parece todo hecho a la medida del "pero", deambulan por la ceguera todas las lunas que miraba, y me planeo en el encierro como si el afuera me olvidara.


No me embromen, revolucionario es no drogarse, revolucionario es no dejarse convencer, revolucionario es envejecer, a tu lado lo podría creer.


El cielo se cae a pedazos entre mis manos. Se ha desesperado de tal forma que de sus leyendas románticas se ha despojado. El encanto se perdió en las ramas de sus brazos, y más te amo.


06 de febrero de 2018

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