domingo, 18 de febrero de 2018

Libertad

La libertad,
habría sido fácil creerme un sueño,
porque los sueños son sueños y nada más,
y llena de tierra va la libertad, envuelta en su aureola,
raspando la arena,
bebiéndose su propia identidad.

¿La libertad?
Es una esponjita dorada, milimétrica,
te hunde y te expulsa como al detergente,
asfixiando tu necesidad de la gente,
y de pronto te acaba sonriendo, para terminarte fingiendo.

La filosofía te la da y te la quita, cuando parece que mucho sabés, y de repente te hacés tantas preguntas y entablás relaciones amorosas con los porqués (ahora sí lo escribo bien), que te intimidás tratando de interceptar su mirada, y no podés.

Quisiera irme como un río,
pero todo esto es un tremendo lío,
y más me gusta el desafío,
más me gusta el desafío.
Ni el dolor me ha pasado como un intento perdido,
de todo he aprendido.

La libertad,
habría sido fácil creerme su eternidad,
y hasta la quisiera abrazar, inyectarle suavidad,
deshojarla como a la verdad,
que apenas se da vuelta para mirar,
escucharla despacito en un tocadiscos virtual,
irme con ella a descansar, quisiera irme con ella a descansar.

Madrid, 18 de febrero de 2018.

1 comentario:

Nayan Roy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.