domingo, 1 de octubre de 2017

Una flor en el cemento

Esto es simplemente una parte de mi vida de todas las partes que son así y que tengo bien aprendidas.

De vez en cuando, y quizás más de la cuenta, somos humanos.

Suponemos, planeamos, imaginamos, pero no tomamos en cuenta la acidez de las notas del piano.

Negro y blanco, empezás con "Para Elisa", pero nunca terminás de saber cómo se afina.

Me muero por entender, como aquella primera vez, cuando todo lo sabés, y no buscás tanto el detalle porque tenés fe.

Ya leí demasiado y no me quejo, siempre la linda poesía te cuenta bonito el cuento, y sin embargo con un chasquido nocturno comparecés tu alma ante el absurdo.

La felicidad es ese minuto que no vuelve más y ese instante en el que querés estar, y siempre te hacés la soberbia, no puede ser que vos no consigas tus metas.

Pero cuando caés no sabés ni en qué momento te la empezaste a creer y terminaste como una contempladora que ya no puede ver.

-Siempre me convencés de todo.
-¿Cuál es el siempre? ¿Cuál es el todo?
-Siempre es este momento, el todo eres tu.

Y si lo que queda al final es el amor, cualquier esfuerzo habrá valido el deterioro del que aprendió.

¿Ángeles guardianes? He tenido, y si alguna vez pudiera devolver lo que me ayudaron a vencer...quizás no es en las propias personas, quizás es en otras, dialogar es también dar en tiempos de zozobra, ayudar es también tratar de entregar cuando el mundo parece una horca.

En este camino del que poco importa, mirar al costado y entender parece una flor en el cemento de una obra.

01 de octubre de 2017

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