lunes, 1 de octubre de 2018

Nuevas figuras

Hay figuras modernas que aparecen para no tener que decir las cosas de frente, o para evadir una responsabilidad que es mejor no tener en este mundo aparente, como si descartar fuera una señal de valentía permanente. Por ejemplo, te puedo citar a vos, bendito poliamor, que sin querer aparecés para darle esperanza al monoamor (que estaba apagado), y que le daba un incentivo al amor sin beso, al placer sin sexo, a la no necesidad de tocar para sentir, al complemento de la efusividad en el sufrir, a la erudición que te hace ser feliz en el fin. Bendita la oscuridad que enciende una luz, y bendita la luz que le da una razón de ser a la oscuridad, como si caminar un sendero fuera sólo una cuestión de baldosas y no de fango, como si que se te inunde de ilusión el corazón fuera sólo posible cuando agarrás una mano, como si el pensamiento fuera sólo un impulso que se arrastra con una mirada, como si el latido fuera sólo posible cuando no existe más nada. Dure lo que dure el amor, un minuto o una eternidad, siempre te voy a amar, entre las sábanas o donde nadie estará, paseando durante la primavera o ardiendo de pasión la noche entera, imaginando una higuera, haciendo de cuenta que me gustan los higos, aunque sólo los aprecie cuando del árbol los arranca un amigo. Que el miedo a sentirte ausente no haga que caigas en el común de la gente, que la única verdad que te golpea el alma no te haga buscar despertar sola por la mañana. Porque la esperanza es lo último que se pierde, pero, ¿qué pasa si se pierde? ¿Dónde recaerán tus ojos cuando todo se te vuelva ausente? Parece que no, pero pensar te vuelve más solo, hace que te alejes del mundo al que sólo le importan los foros, caminar un camino solitario es cumplir una ley que no tiene salario, a la que nadie más mira hasta que no sea necesario, ¿y te dolerá algún día saber que te pienso a diario? Seguramente no, porque para bien o para mal todo pasa escondido detrás del calendario, que se escribe pensando en el futuro estrafalario, andando y andando, no te detenés, ni te acercás al perfume de la almohada para seguir llorando, todo lo irás descartando, de a poco, lo irás descartando, como a una nube que recorrerá el cielo dentro de su propio llanto, y que te irá mirando, para al menos contemplarte antes que la tormenta se llene de amor en tu regazo. La irás descartando, no puedo hacer nada para evitarlo.

01 de octubre de 2018

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