domingo, 1 de abril de 2018

"Pero siempre volveré a buscarte"

No sé por qué en ese lugar recóndito de mi corazón habita una flor (¿qué es lo que me lleva a no querer ceder?). Conozco sus pétalos y no veo su polen, veo su color pero no siento su aroma. En medio de las escalinatas que se erigen a su alrededor siento la dureza de las piedras, y aunque ellas triunfan con su fuerza, una y otra vez recuerdo las raíces, como pecando de imbecilidad y tesón, porfiando y dando vueltas por el cielo como un avión, por más que parezca que todo está dicho ya en derredor.

Después se me aparece la idea de que no puede ser, cuando ya todo se ve hay algo oculto que en cualquier momento va a saborear su madurez, y vuelvo al principio, y te siento otra vez.

Una vez pensé que el sueño podría ser cierto, pero la realidad se disgustó y le puso los lazos al rebaño suelto. Y las ovejas se rindieron, y en mi inocencia se durmieron.

A veces quiero y a veces no, pero te veo y ya no sé cómo evacuar la obsecuencia inoportuna de mi corazón. Ya lo sabés, esto ocurre alguna vez, alguna vez, cuando me vuelvo a perder, cuando no me encuentro, cuando se me ablanda el saber, y se me llena de dulce de leche el deber, y vos lo sabés, lo sabés.

Vamos, que la pileta tiene el agua clarita, pero en el fondo el verdín resucita, y vuelvo a mis pagos, donde todo está dado y nada está domado. ¿Ves? La realidad es un retén armado, adornado, pero estructurado, y parece que las voluntades se ven atravesadas por las extremidades, los centros balbucean y el amor babea, no sé si vamos para atrás o para adelante, no sé si nos quedamos o nos vamos, no sé si nos cansamos o al otro lo apedreamos, ¡hay tanto que aprender! Pero te amo.

01 de abril de 2018

No hay comentarios: