miércoles, 21 de marzo de 2018

Es porque es el primer día del otoño, nada más.

Que Tévez debe ir al banco, que hay que levantarse temprano, que hay que leer estupideces y que hay que salir al sol porque quedarse adentro hace que con la gente no te mezcles.

Y sí, todo es tan fácil cuando se lo ve de afuera, y es fácil hablar después cuando las experiencias no te queman, y también es fácil querer a alguien que tiene sonrisa de seda y textura física y estética pasando por la exposición de la vereda.

Es más difícil querer a un corazón oculto, lleva una vida beberse todo ese jugo, y al final, ¿para qué tanto artilugio? Los bellos con los bellos, los feos con los feos, sólo algunos bellos con feos y todo se resume al criterio estético.

Que buen pensamiento el que expresó ayer Inés Estévez, ya está de decirle a los niños con qué queda bien y con qué quedan mal los colores, hacé como más te guste, reventá tu corazón si es preciso, consumite en tu propio infierno, que puede ser eterno pero sincero, hacé lo que te haga bien cuando sople el viento, no hay nada más hermoso que perder el aliento, pero no hay nada más de uno que ser verdadero, así ya no hablen los teros, así se te ocurra charlar con el silencio, dale un impás a lo que no llevás adentro, acelerá tu yo en tu propio veneno, vas a ver que tarde o temprano te vas a sentir contento.

No te creas el cuento, porque casi todo es un invento.

Primer día del otoño, poniendo los dedos de los pies fuera del pozo.

21 de marzo de 2018.

No hay comentarios: