domingo, 8 de julio de 2018

"I'm gonna love you 'til the heaven stops the rain"

Este es un mundo de lata y alambre que aturde las cabezas, y ya no sé si soy la del antes o la que espera. En estos días de nada me doy cuenta, parece que voy encubando el entumecimiento de mis piernas en una esfera, y sólo pienso en vos, ¿qué cosa más hermosa puede haber que agrandar el contenido agónico de mi corazón?

¿Dónde vamos a parar? De reojo miro la noche pasar, y el día, y la tarde, como si para el mundo vivir sería todos los días despertarse a las seis de la mañana y para mí la delicia de soñar despierta en la cama.

Injusticia, tenés esta malicia, la que te da la codicia, una trampa bisagra que cada vez más se ejercita, quisiera que el reloj me haga sus zumbidos en la oreja y que la arena me tragara por los orificios de sus penas, pero sigo viviendo, es como si el cuerpo permaneciera despierto sólo para seguir latiendo, para ver qué va transcurriendo, si me llevan o no los perros, y no lo entiendo, estoy como a destiempo, no encajo ni en los sorbetes por los que se va yendo el viento. Pero no me arrepiento.

Me tengo que ir a cambiar, ponerme unos zapatos más elegantes, sacarme las ojotas de base, olvidar que tengo una memoria centelleante y que me mando la parte con mentiras alrededor de las heridas, tratando de sacármelas con canciones lindas, ¡intentando escupirlas! Es como si todo lo inentendible y lo soluble desapareciera por ir paseando con una música increíble, pero debo decir que la única verdad sos vos, si hasta yo soy una mentira marrón, como el color que tanto le va a esta estación.

La mesa ratona tiene la condición de los arañazos de Nikita, las pulgas por ahí van de visita, no se asientan ni en la madera ejercitan, y el sábado se atrofia en sus propios nervios y hasta mi orgullo se inclina, no quiero aceptar que los otros tienen la verdad, porque es una indirecta que por el lavamanos se va, y el filtro del jabón se chupó toda la humedad.

Todo pasa por la frente tan tarde, y hago de cuenta que estoy en Marte, pero es mi propia sangre que coagula por la sensación que tiene al amarte.

Las estrellas tienen espinas que apenas se divisan, algunas tiran penales y otras quieren estar tomándose un helado en los carnavales. Tengo este ruidito acá, que no se apagará, no me querré salvar.

08 de julio de 2018




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