miércoles, 25 de julio de 2018

La quiero

Por un barranco inexistente se me va yendo tu sonrisa. Es tan preciosa que no la puedo alcanzar, tan desganada está para dejarse acariciar, tan solitaria va...o no, que va...

Se me juntan todos los estorbos en el corazón, y seguramente ese poder inobjetable de la energía negativa es lo que me hace ir a la deriva. Las pequeñas basuritas marrones me hicieron llorar, y el olor del café me tira de la oreja porque no lo he tomado, pero me lo acabo de imaginar, por un momento su apoyo sabré apreciar.

Es tan frecuente el sueño de una doncella despierta sin capa ni estrella, que me hace parecer que la vida que va latiendo aún no se da cuenta que no puede continuar luciendo ante los demás como una tipa más, un montón de algo más, de algo más.

¿Cómo seguir un rumbo que se pegó al pizarrón nocturno? Escribo como si supiera lo que hago, pero la sonrisa se me vuelve a presentar y no sé dónde mi cordura se ha colocado. ¿En la estufa de un rancho alejado? ¿En la mochila?

Los transeúntes saben lo que hacen, pero yo me muevo como si la inconsciencia fuera la única realidad de la tarde. Absorta, atacada, pero iluminada, ¡es una luz que abarca! ¡Tu sonrisa es un candil que espanta! ¡Es una emoción subliminal que me baila!

Por una vereda incompleta me topo con tu sonrisa, se parece a los insectos que trepan las paredes,  ¡no hay figura de cuento que pueda ser más hermosa que esa maravilla que me atrapa entre sus redes! Pero me pierdo entre los negocios que no concreté y las inversiones que no realizaré, la realidad es como un contingente de chicos que ya se fue.

En un abrir y cerrar de ojos puedo saber qué haré con esa inmensidad curvilínea, la amaré, la besaré, le increparé esa desnudez de ser tan ella y tan de nadie a la vez, pero cuando pienso me doy cuenta que por ningún lado encontraré la salida si sigo por la ilusión absorbida.

Los nombres de los alumnos y las fechas de los trabajos prácticos van cursando en el aula de los muy bien y los regular, se me van mezclando, como se revuelven en una cama la ficción y la información, y no puedo a ese omnisciente destello dejar de sentir en el corazón. No puedo. No quiero. No puedo. No lo intento. No quiero. No puedo. Tengo. Debo. Necesito. Me dejo caer, deseo, anhelo, la bebo, la conquisto en la mentira, me atrevo, pero no es cierto, no es cierto. ¡Es tan cierto!, es como la habitación del frío, puro delirio, pero no es cierto, la quiero, para mí, para la que no soy yo, para la que hube de ser, la deseo.

25 de julio de 2018

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