Oh, que torpe es la política. 20.000 años de angustia, suciedad, erotismo carcelario, discontinuidad de almas, excremento ambiguo. Que torpeza, que indigencia repentina, saturada, opacada, desvestida, segregada, anunciada, proferida, que torpeza inútil y pausada, como diente hincado en el secreto, como pétalo desatendido, amable, creativo, pero débil, injusto, maltrecho y desenamorado. Que carne podrida, lamentada, conyugada, amedrentada por el ocaso, destruida por el orgullo, encarcelada por la mermelada de océano descompuesto, enmantecada por la sangre fría y la agudeza de la insalubridad. Oh, que incestuosa es la política, machacando juntos al robo y a la plegaria, a la mentira y a lo retórica, con un cormorán volando sobre los barcos y una raba inutilizando el espíritu. Oh, que entusiasta es la política, discursiva como el legado de Aristóteles y blanca como los sedientos cretinos. Que canasta de migajas, puerta a puerta, promesa a promesa, en el secreto vive y muere, congeniando con el mal etéreo y presente. Oh que disgusto, politizar una palabra, una herramienta, un clavo, una pradera. Voluminosa y fuerte, pero vaga e negligente. Para los políticos, un poco de vanidad, para verse cara a cara por fin, con la deslealtad. Oh si, que decepción, el gusto de la traición.
martes, 14 de julio de 2009
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1 comentarios:
quisiera creer que no se inspiro en es humilde servidor cuyas alas fueron quemadas al acercarse al sol....
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