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El musgo

Interpreté al musgo, pero en la Patagonia no sé si hay y menos en Trelew, debería averiguar mejor lo que no sé. Los peldaños del cine me obnubilaron y los sonidos de mi corazón me interceptaron. A veces creo que no hay fundamento, pero yo me lamento de no olerte a vos. Porque te vas y es tan simple, todo alrededor es uraño pero me gusta el engaño me salva, me hace bien, es que me líquida verte ir y me tranquiliza resistir, sólo resisto en este devenir.

Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente

 La magia no se nutre con la atención sino con la indiferencia. ¡Hay en ella tanta potencia! Pero algunos no lo ven porque la seducción es una jerga que no tiene competencia. Es impenetrable y entrañable su esencia. Te hace sentir un poco de rencor por ser una hacendosa erudición que a pocos atraviesa. Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente, la avaricia del secreto por mis oídos se mueve y ante mi corazón su ilusión intercede. De todas formas nada puedo hacer, el gusto es una necesidad inerte, y el movimiento de mi alma es una mirada que se enceguece.

Y llegó el verano

Y llegó el verano, y con él la claridad reina. Los humos que distorsionan el alma se despejan con una brisa calma. El sudor es el candor que hace resucitar la conciencia. Y los pájaros que revolotean por el árbol del durazno te traen la música verdadera. Y el verano hace que tus emociones se estabilicen, como la señal de Internet por la mañana, bien temprano, porque ya no hay nada que exigirle al supuesto abrazo, y no hay nada que reclamarle a un apretón de manos. Los fluidos se condensan y ya no son bienvenidos, las energías se van mutando y ya no tienen real envido. Y llegó el verano y con él el olvido, ya no zumba la estupidez que había sucumbido ante la gracia de tus ojos perdidos. Y llegó el verano, y con él me despido. 

"Calambres en el alma"

 A veces "La 12" no está de fiesta. Crujen las llagas cuando no hay saludo. Se empañan de dolor los latidos que no llegan a tu mundo. Pero la vida es esto y me lo tengo que aguantar. Si tu mirada no me atraviesa mi paciencia empieza a supurar. La nostalgia no es agradable para los positivos, pero,  ¿por qué no encuentro mi abrigo? El dolor se fue a transitar por una noche desubicada, y yo sigo pensando en calmar la fatiga que tengo por tu postura ignorada. No sólo es un calambre, ¡es la sensación de estar incomunicada! Cuando querés decir tanto pero la escucha es una prisión consolidada. Siempre te escribo, pero aprendí a vivir con eso de saludarle al vacío que provoca tu ego.

Sin garantias

  No sé si la claridad se convierte de repente en oscuridad, porque en las certezas, ¿alguna vez podés confiar? Con su espíritu indomable te envuelve la voluntad, y lo intentás tantas veces que el humo del tiempo de cabeza te pondrá. La mansedumbre te aplana pero también te otorga libertad, y la paciencia oniriza cada espacio de tu integridad. No sabe a ese jugo de durazno cada minuto que te acercás, ahora suena como un disco rayado que no querré escuchar. Pero el espacio-tiempo de mi seguridad me querrá privar, a veces reconozco mucho esta historia que vuelve siempre al mismo lugar. Me gusta más la primera estrofa para finalizar, porque la certeza es el invento de un millenial que no te garantiza la eternidad.

La primavera

La primavera no es una etapa fácil. Las cadenas que te ataban parecen despegarse del cuerpo y no sabés qué hacer con esa libertad. Su son es indomable. El otoño fue más revolucionario, y la primavera la sudestada que lo culminó. Cuando la omnipotencia se desatasca y se expresa en tu interior, no sabés si es mejor la ignorancia o la ilusión. ¿Dónde está realmente el verdadero sistema de producción? ¿Quién tendrá ahora en sus manos los materiales para la disolución? ¿Es menester unirse, preguntar, estar pendiente, o la distancia es la mejor aseveración? ¿“La primavera la sangre altera”, o con la primavera viene la verdad que despega? ¿Puede ser que la libertad de pensamiento y sentimiento sea más egoísta? ¿Y eso es el bien, o no es correcto ser tan poco detallista? ¿Está bien que cuando empieces algo nuevo esa novedad te imprima lo pegajoso que genera? ¿O bien en una relación es menester la distancia y el desapego? Después sigo.

Lapsus

  ¿Fue un lapsus? Fue como degustar un merengue con dulce de leche, maravilloso, pero terrenal. De tanta dulzura parece que sacrificás tu alma, pero volvés, porque este órgano feliz sin cuerpo es un engendro resilente. Todo lo que fue y será no pasará de eso. Mañana todo cambiará, y en algún momento me iré, porque cuidarse a uno mismo es más necesario que amar o degustar el placer. Los sinsabores y la miel tuvieron su espacio en el lapsus, y no colapsan ni se inclinan, sólo resisten y se amoldan al cambio. Fue como atornillarme en un espacio aromático y visceral, pero el oído interior se serena y la rutina se acomoda al lapsus. Fue ecléctico mientras duró.

"No imagino algo mejor"

La oscuridad es tan intensa que asusta, pero luego del temor viene el arrullo del dulce dolor que se mete por cada vena que va directo al corazón. Es una intensidad que te atraviesa el día, y en su oscuro resplandor va pasándote factura de que lo que sentís puede resultar peor. ¿Pero por qué algo que te inspira el alma puede caer como el ocaso en tu interior? Esta oscura visión se mete por los poros como la tos, engendra ataduras al mundo aunque quieras perderte en la ilusión. Es el negro hedor de la dulzura lo que te agobia con pasión, y aunque no pueda elegir entre las heridas de lo oscuro y las delicias del silencio no imagino algo mejor que tu mirada alrededor.

La verdad, ¿cuál es la verdad?

  Dios, te pido que me des esa serenidad que me caracteriza, mayormente, porque, ¿cómo hacer para no pensar en la diferencia? La diversidad no es tan transparente como aparenta ser. Sin embargo, a veces me siento más diferente de lo que soy, egoísta, a veces, y otras, no, ¿o no? pero no tanto como para desbalancear el arte de mi solidaridad. El otro importa, y mucho, pero en la mente dispersa y el corazón endeble todo se debe. ¿Cómo hacer para que no me importe el aroma que me impulsa el alma? Por eso la claridad es un bien sustancial para encaminar mi tranquilidad. Por eso recorro algunos caminos para dejar de enturbiar mi proceder y entender que la unidireccionalidad conduce al desajuste de la verdad. ¿Importa la verdad o le escupo encima a su vanidad?

Esa cornisa que nos tiene en jaque

No es mate, ni es té, ni aún así café, o algún jugo natural de frutas, pero estamos parados en ese hilito bien fino que sacude nuestras almas, que nos entrega al incendio. Pensamos que lo tenemos resuelto al dilema, pero es una equivocación, cuánto más nos descuidamos los vivíparos te carcomen la existencia y aumentan tus vivencias. ¡Son pequeñas maravillas que se hacen a hurtadillas! Si, la cornisa nos tiene  apretados contra nuestro eje,  ¿es que la fantástica inconsciencia seguirá mandando en nuestra esencia?

"La persona que amas puede desaparecer"

Pero sabés que vos estarás, rumbeando por algún lado, buscando otros nuevos sueños, la quietud no quiere decir nada más que sólo silencio, porque el aura se entrega al decir y de los latidos no vas a huir. Escuchar palabras lindas, sospechar que emigran suspiros, arrinconar lenguajes invisibles, que me expliquen, que me aclaren, ¡cómo quisiera! Pero,  ¿quién puede contra la irresolución? Debajo de los carbónicos no se hallan besos, ni tampoco llamadas o mensajes secretos, por sobre los antifaces no se ven las miradas, y escuchar esas frasesitas cuando una canción se entrega al placer del corazón no es un milagro que se presienta tan seguido como hoy. For now. Necesito más tiempo para olvidar que hubo una ilusión o para anticiparme a la migración, porque en las calles los autos te apuran y te confunden, y no te acordás de recordar que aún el amor puede estar vivo.  

Calmate

  Calma, como se calma un edificio cuando duerme y como hacen las grotescas aves luego de la desilusión. Hay un silencio que obnubila los sentidos, que atasca el pensamiento e imanta la debilidad. Los árboles se mecen en la brisa ciudadana, suavemente, como obligándose a la rendición. Calma, ése es el estilo de la desaceleración, y no me importa si me arrulla o sólo es una distracción, la elite de los silencios es mi devoción. No se escucha nada alrededor, sólo la música de la compasión, que ya es mucho en esta instancia de resurrección.

Boca

  Ay sí, no es chiste, es así. El sábado pasado les pedí a mis compañeras de paddle que fuéramos en otro horario porque luego de las 16 hs jugaba Boca. Como no encontramos cancha a una hora que todas pudiéramos asistir, lo postergamos. Y cuando fui a la escuela me preguntaron si habíamos ido, y respondí que no, porque no quería dejar de ver a Boca. Son muchos partidos que mi equipo juega muy mal, que no gana, y qué sé yo, y a mi me da cosa dejar de verlos, porque siento en mi corazón, como cuando era chiquita, que si los dejo de ver le estoy fallando. ¿Tan estúpida puedo ser o es que ya nadie siente cosas así? A veces realmente me siento una idiota, pero en otras termino por entender que los sentimientos son muy particulares, y hoy ya casi nadie ama, ni siente que los valores son antes que otras cosas más interesadas y que nos convienen. El mundo se ha llenado de actos impuros, de intereses creados, de aprovechamientos mundanos, y el amor, por lo que sea, ha proscripto. Tengo miedo...

Love is dead

  Love is dead. "Eres azúcar amargo". Olvidar, olvidar, olvidar. Dejar pasar. Entender la inutilidad del asunto. La barrera y la ilusión son sólo mías. No hay partenaire. Los vocablos del amor no tienen sentido, hacen con su escritura sonidos incoherentes, no le riegan las plantas al placer. Pensar y sentir cosas que no son, plasmar en el mundo tonterías sin control hacen que me pregunte una y otra vez, ¿por qué resplandecer? La cordura y la vitalidad nunca han sido mi fuerte, pero ya estoy grande, no da ser persistente en pretender embelesar una pared. Las grietas han abierto mi corazón y ellas mismas lo deben cerrar. Love is dead, nadie se tatúa un suspiro ya ni entrega al otro su bienestar. El individualismo apesta y recorre la tierra y el mar. A veces suceden los milagros, pero los milagros no existen, son sólo pinchazos contra la soledad. El vértigo de expresar lo que siento es más fuerte que la realid...

Dos partes de un todo

  Dos partes de un todo se combinan y se desordenan. Cada parte es un hecho y también un sueño, porque se nublan cuando se encuentran, pero después se calientan, como un decir SÍ y un NO a tanta cosa común que se presenta. Dos partes de un todo se atraviesan y se complementan. Por eso es cada vez más necesario entender lo que cuesta que dos personas se quieran. No es tan sencillo abrazarse, ¡y yo quiero abrazarte aunque duela! La vida es tan poco sencilla que encontrar a alguien te desorienta, pero la mirada se agota de tanto buscar y no hallar una sola huella. Dos partes de un todo necesitan acercarse a las estrellas, pero con la tiranía de la ignorancia las dos partes se marean. Es que ese todo es nada cuando lo unidireccional te envenena, y lo que pensabas gritar se serena.

"Llámame si me necesitas"

Hay cactus que huelen tan exquisito que son granadas para el corazón. Existen los lunes y existen los viernes,   es cuestión de sobrellevar el impacto y superar la diferencia. El hedor de los días es escalofriante, pero al mismo tiempo es intrépido. La vida en sí misma tiene el valor específico de vivirla, con vos o sin vos, con aceleración o en retaguardia, estructurada, emocionada, extasiada o asediada, pero inquieta por vivir y resistir. La humedad en los segundos es constante, la vibración en las horas es necesaria, ¿es cuestión de tiempo o de un final que esto pase, o que se anime a concretarse?

¿Callar o decir?

 Te escribiría un poema, o simplemente cocinaría algo para decir, pero la escritura pausa en sus momentos los agujeros negros de la necedad. Todo esto es porque la libertad está atada a verte, o no verte. El impedimento del decir se hace más fuerte cuando lo no dicho se vuelve ofensivo e intrépido. Sé que escribir es una pócima medicinal, y no escribir es una herida abierta, pero a veces decir está prohibido y no decir es una ayuda encubierta. Entonces, ¿callar o decir?

Lo que siento.

  No quiero ser pesada, creo que uno debe hacerse al andar en soledad, ¿pero cómo continuar con este juego? Y si luego el viento te cubre con sus manos, pues entonces hay que aceptarlas y trabajarlas. El tema es la intensidad. ¿Arañarla o recibirla? ¿Expresarla u ocultarla?  Hay varias ventanas para abrir, pero sólo una puerta se abre, y es por esa rendija donde la profundidad se exalta y te hace acelerar. El tema es que la aceleración puede dominar tu voluntad.  Había una vez una chica que amaba por primera vez, y otras tantas volvieron a hacerlo. ¿De cada amor se aprende? ¿Cuántos amores sentimos? ¿Cuántos sentimientos estamos dispuestos a afrontar valiente y firmemente? ¿Cuánta paciencia podremos tener para amasar cada ilusión de a poco, como una masa madre que necesita su tiempo y su espacio para formarse?  Siento tantas cosas, y varias de ellas son por vos, pero mi experiencia me indica lo contrario a expresar cada latido que me atraviesa y cada partícula de fel...

"The game of love"

  Los idilios son impostergables en mí, y más precisamente durante estos días. No tienen un motivo preciso para ser ni yo los defiendo a partir de argumentos. Sé que están, lo sé, lo entiendo, y en ocasiones me saturan, pero otras veces me hacen pensar que las rejas no tienen pinchos y que se puede saltar de un tirón a través de ellas. Que terrible venganza ejerce sobre mí la ilusión. En una nebulosa estoy yo, desarrollando imaginaciones como si fueran hechos para concretar. La verdad es que congraciarse con el alboroto no es sano. Me pongo a pensar en tantas cosas, pero es necesario apuntarle en el blanco a la ansiedad.  Hay un comité en esta noche embelesada. Las nubes se reúnen a charlar a partir de este latido que me inquieta. ¿No es que los sentimientos son maravillosos? Entonces, ¿por qué te carcomen el alma como sanguijuelas maltrechas en el desierto? La inquietud me atrapa y se pone a bostezar a mi lado, me domina y me anima a flaquear. ¿Será caer derrotada lo que me e...

"Ellos solos pueden más que el amor"

 El corazón late por razones inapreciables e inextinguibles. Vos no entendés cómo puede ser que un carrusel se convierta en el motor que lo impulsa, o que una mirada evite la transparencia pero acepte la rebeldía de una apariencia. No es que lo perfecto se exprese, es simplemente que la ironía te mantiene despierta. Analizás las puntadas y no entendés cómo su canto no te da tregua. Sólo necesitás el silencio, pero el ruido no se conforma hasta confundirte y atravesar tu vientre con su enigma. ¡Sólo apreciabas la calma!, y de un tiempo para acá la presencia te confunde el alma. El corazón late por injertos del aura. Son amables sus punciones, pero su mirada te desgarra, y ya no entendés más nada.