Y llegó el verano
Y llegó el verano,
y con él la claridad reina.
Los humos que distorsionan el alma
se despejan con una brisa calma.
El sudor es el candor
que hace resucitar la conciencia.
Y los pájaros que revolotean
por el árbol del durazno
te traen la música verdadera.
Y el verano hace que tus emociones
se estabilicen,
como la señal de Internet
por la mañana, bien temprano,
porque ya no hay nada que exigirle
al supuesto abrazo,
y no hay nada que reclamarle
a un apretón de manos.
Los fluidos se condensan
y ya no son bienvenidos,
las energías se van mutando
y ya no tienen real envido.
Y llegó el verano
y con él el olvido,
ya no zumba la estupidez
que había sucumbido
ante la gracia
de tus ojos perdidos.
Y llegó el verano,
y con él me despido.
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