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5 minutos

  ¿Qué te hace no quedarte cinco minutos más? ¿Qué te hace querer salir corriendo para vivir y dejar de transitar un espacio que no te hace sentir? ¿Será que no pensás más que en vos y en vos está la búsqueda que te conviene mejor? ¿Será que el sufrimiento es tal que apenas podés respirar en un lugar que no querés habitar? ¿Cuál es el pensamiento tacaño que te aleja de mi cuando deseo con tantas ganas que te quedes más que hasta el fin? ¿Los espejos te reflejan una imagen que a tu alma diseca? ¿Los minutos son una cárcel a la que tu ser no se entrega? ¿Qué te hace escapar como un tiro cada paso que das hasta tu destino? ¿Alguna vez te diste cuenta que una presencia necesita que la abrigues contra el frío?

25 de mayo

No todo va a estar bien, pero a veces algo lo estuvo. Las sonrisas caminaban de forma efímera por este espacio titubeante, pero se instalaban y emocionaban. Me pregunto que es de aquello que se nubla y en qué momento el sol se ocupará de iluminar. Porque aunque es primavera parece 25 de mayo. La ignorancia va con las mariposas y el olvido vuela con los gorriones. Las ideas se frustran antes de llegar y la incomodidad se afeita sus pocas ganas de expresarse. Es un 25 de mayo cualquiera una reunión institucional sin latidos un olor a nada una distancia desgarradora. No todo estará bien pero aun pienso, no todo se alegrará pero aun mi corazón late. No te diré nada pero seguiré sintiendo.

Las trizas del invierno

  El invierno se está haciendo trizas, como aquella sensación de estupidez que rociaba mi herida. Las almas encubren a las nubes que se agitaban con sus celos y tapaban la lumbre. Pero el principio del fin no es el litigio sino el regalo que podría recibir si estuvieras a mi lado. El fin del invierno antecede la hecatombe que se arrastra con el inicio de la primavera, los ojos traslucen los desastres pero nadie se entera. Cada quien en su mundo abarca la idiosincrasia del momento y los escupitajos del rebelde aceleran el tiempo. La liberación está lejos, y este interior desesperante espera en exceso.

"Extrañándote tanto"

 Esos eran otros tiempos, otros intensos caminos,  aunque quizás ficticios,  ¡pero tan lindos! Qué absurdo es el mundo. Por sus vasos sanguíneos  se va moviendo la inconciencia. Ni vos ni yo cambiamos la ecuación porque no está la intención que alguna vez se nos aproximó. Y sin embargo el resplandor del petróleo surge despótico sin yo quererlo. Los somníferos son mi tierra y la ilusión lo único que queda.

El musgo

Interpreté al musgo, pero en la Patagonia no sé si hay y menos en Trelew, debería averiguar mejor lo que no sé. Los peldaños del cine me obnubilaron y los sonidos de mi corazón me interceptaron. A veces creo que no hay fundamento, pero yo me lamento de no olerte a vos. Porque te vas y es tan simple, todo alrededor es uraño pero me gusta el engaño me salva, me hace bien, es que me líquida verte ir y me tranquiliza resistir, sólo resisto en este devenir.

Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente

 La magia no se nutre con la atención sino con la indiferencia. ¡Hay en ella tanta potencia! Pero algunos no lo ven porque la seducción es una jerga que no tiene competencia. Es impenetrable y entrañable su esencia. Te hace sentir un poco de rencor por ser una hacendosa erudición que a pocos atraviesa. Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente, la avaricia del secreto por mis oídos se mueve y ante mi corazón su ilusión intercede. De todas formas nada puedo hacer, el gusto es una necesidad inerte, y el movimiento de mi alma es una mirada que se enceguece.

Y llegó el verano

Y llegó el verano, y con él la claridad reina. Los humos que distorsionan el alma se despejan con una brisa calma. El sudor es el candor que hace resucitar la conciencia. Y los pájaros que revolotean por el árbol del durazno te traen la música verdadera. Y el verano hace que tus emociones se estabilicen, como la señal de Internet por la mañana, bien temprano, porque ya no hay nada que exigirle al supuesto abrazo, y no hay nada que reclamarle a un apretón de manos. Los fluidos se condensan y ya no son bienvenidos, las energías se van mutando y ya no tienen real envido. Y llegó el verano y con él el olvido, ya no zumba la estupidez que había sucumbido ante la gracia de tus ojos perdidos. Y llegó el verano, y con él me despido.