Las trizas del invierno
El invierno se está haciendo trizas, como aquella sensación de estupidez que rociaba mi herida. Las almas encubren a las nubes que se agitaban con sus celos y tapaban la lumbre. Pero el principio del fin no es el litigio sino el regalo que podría recibir si estuvieras a mi lado. El fin del invierno antecede la hecatombe que se arrastra con el inicio de la primavera, los ojos traslucen los desastres pero nadie se entera. Cada quien en su mundo abarca la idiosincrasia del momento y los escupitajos del rebelde aceleran el tiempo. La liberación está lejos, y este interior desesperante espera en exceso.