Entradas

Las trizas del invierno

  El invierno se está haciendo trizas, como aquella sensación de estupidez que rociaba mi herida. Las almas encubren a las nubes que se agitaban con sus celos y tapaban la lumbre. Pero el principio del fin no es el litigio sino el regalo que podría recibir si estuvieras a mi lado. El fin del invierno antecede la hecatombe que se arrastra con el inicio de la primavera, los ojos traslucen los desastres pero nadie se entera. Cada quien en su mundo abarca la idiosincrasia del momento y los escupitajos del rebelde aceleran el tiempo. La liberación está lejos, y este interior desesperante espera en exceso.

"Extrañándote tanto"

 Esos eran otros tiempos, otros intensos caminos,  aunque quizás ficticios,  ¡pero tan lindos! Qué absurdo es el mundo. Por sus vasos sanguíneos  se va moviendo la inconciencia. Ni vos ni yo cambiamos la ecuación porque no está la intención que alguna vez se nos aproximó. Y sin embargo el resplandor del petróleo surge despótico sin yo quererlo. Los somníferos son mi tierra y la ilusión lo único que queda.

El musgo

Interpreté al musgo, pero en la Patagonia no sé si hay y menos en Trelew, debería averiguar mejor lo que no sé. Los peldaños del cine me obnubilaron y los sonidos de mi corazón me interceptaron. A veces creo que no hay fundamento, pero yo me lamento de no olerte a vos. Porque te vas y es tan simple, todo alrededor es uraño pero me gusta el engaño me salva, me hace bien, es que me líquida verte ir y me tranquiliza resistir, sólo resisto en este devenir.

Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente

 La magia no se nutre con la atención sino con la indiferencia. ¡Hay en ella tanta potencia! Pero algunos no lo ven porque la seducción es una jerga que no tiene competencia. Es impenetrable y entrañable su esencia. Te hace sentir un poco de rencor por ser una hacendosa erudición que a pocos atraviesa. Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente, la avaricia del secreto por mis oídos se mueve y ante mi corazón su ilusión intercede. De todas formas nada puedo hacer, el gusto es una necesidad inerte, y el movimiento de mi alma es una mirada que se enceguece.

Y llegó el verano

Y llegó el verano, y con él la claridad reina. Los humos que distorsionan el alma se despejan con una brisa calma. El sudor es el candor que hace resucitar la conciencia. Y los pájaros que revolotean por el árbol del durazno te traen la música verdadera. Y el verano hace que tus emociones se estabilicen, como la señal de Internet por la mañana, bien temprano, porque ya no hay nada que exigirle al supuesto abrazo, y no hay nada que reclamarle a un apretón de manos. Los fluidos se condensan y ya no son bienvenidos, las energías se van mutando y ya no tienen real envido. Y llegó el verano y con él el olvido, ya no zumba la estupidez que había sucumbido ante la gracia de tus ojos perdidos. Y llegó el verano, y con él me despido. 

"Calambres en el alma"

 A veces "La 12" no está de fiesta. Crujen las llagas cuando no hay saludo. Se empañan de dolor los latidos que no llegan a tu mundo. Pero la vida es esto y me lo tengo que aguantar. Si tu mirada no me atraviesa mi paciencia empieza a supurar. La nostalgia no es agradable para los positivos, pero,  ¿por qué no encuentro mi abrigo? El dolor se fue a transitar por una noche desubicada, y yo sigo pensando en calmar la fatiga que tengo por tu postura ignorada. No sólo es un calambre, ¡es la sensación de estar incomunicada! Cuando querés decir tanto pero la escucha es una prisión consolidada. Siempre te escribo, pero aprendí a vivir con eso de saludarle al vacío que provoca tu ego.

Sin garantias

  No sé si la claridad se convierte de repente en oscuridad, porque en las certezas, ¿alguna vez podés confiar? Con su espíritu indomable te envuelve la voluntad, y lo intentás tantas veces que el humo del tiempo de cabeza te pondrá. La mansedumbre te aplana pero también te otorga libertad, y la paciencia oniriza cada espacio de tu integridad. No sabe a ese jugo de durazno cada minuto que te acercás, ahora suena como un disco rayado que no querré escuchar. Pero el espacio-tiempo de mi seguridad me querrá privar, a veces reconozco mucho esta historia que vuelve siempre al mismo lugar. Me gusta más la primera estrofa para finalizar, porque la certeza es el invento de un millenial que no te garantiza la eternidad.