Meterte, ahí dentro, ahí donde molestás, ahí donde podés insultar, ahí donde hacés mal y podés disfrutar, ahí donde condensas tu vida en un momento para vivir la de otro, o para perjudicarle, por perjudicar nomás. Ahí donde la calvicie de sueños te satura, ahí donde no sabés querer, ahí donde tantas veces estuviste y tuviste el efecto deseado, ahí querés volver, ahí, sólo porque querés, porque amanecerte entre sonrisas no es tu deseo, sino entre risas frescas de hipocresía e insensatez. Ahí, ahí donde creés que hacés doler, ahí donde sabés que hay un humo feroz que podés provocar sin que se cocinen los buenos deseos, ahí donde canta la tremenda intolerancia, ahí querés proceder. Ahí, unas sanguijuelas molestando el aliento de los visionarios, ahí las ideas querés ver retroceder, ahí, con una injuria someterlas a tu poder, sin saber que el poder es un terreno del viento y de los polvos, y como al hielo verás anochecer.
Sin garantias
No sé si la claridad se convierte de repente en oscuridad, porque en las certezas, ¿alguna vez podés confiar? Con su espíritu indomable te envuelve la voluntad, y lo intentás tantas veces que el humo del tiempo de cabeza te pondrá. La mansedumbre te aplana pero también te otorga libertad, y la paciencia oniriza cada espacio de tu integridad. No sabe a ese jugo de durazno cada minuto que te acercás, ahora suena como un disco rayado que no querré escuchar. Pero el espacio-tiempo de mi seguridad me querrá privar, a veces reconozco mucho esta historia que vuelve siempre al mismo lugar. Me gusta más la primera estrofa para finalizar, porque la certeza es el invento de un millenial que no te garantiza la eternidad.
Comentarios
....tampoco creo que me quieran llevar, gratis.
bendixcs