No está destinado, ni cruzar el mar a tientas, agazapada e intentando abrazarte. No está destinado olerte, la magia no se guarda en especieros ni en frascos de legumbres, la magia se enciende en el alma, la magia calma su incertidumbre al mirarte, pero no está destinado que los humos sean percibidos por los campos antes del incendio, no está destinado. No está destinado pasearse por una costanera fría, las gaviotas cantan en el desastre perpetuo, no son esos cantares como tu voz, no es lo mismo. Quedan tus ojos mirando por la ventana, el ideal no descubierto, los hoyos claudican entre tierras y gotas de agua, los arrullos del rumor son insolentes y cualquier decreto de palabra y estupidez que danza en estas calles es aceptado como sincero, sin la contemplación del valor ni las efemérides de la verdad, lo que se escucha se acepta, lo que se calla enferma, no está destinado que los secretos se guarden y los inventos se callen, pero está destinado amarte, sobre la sombra o el olvido, sobre la inercia o el silencio.
Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente
La magia no se nutre con la atención sino con la indiferencia. ¡Hay en ella tanta potencia! Pero algunos no lo ven porque la seducción es una jerga que no tiene competencia. Es impenetrable y entrañable su esencia. Te hace sentir un poco de rencor por ser una hacendosa erudición que a pocos atraviesa. Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente, la avaricia del secreto por mis oídos se mueve y ante mi corazón su ilusión intercede. De todas formas nada puedo hacer, el gusto es una necesidad inerte, y el movimiento de mi alma es una mirada que se enceguece.
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