No está destinado, ni cruzar el mar a tientas, agazapada e intentando abrazarte. No está destinado olerte, la magia no se guarda en especieros ni en frascos de legumbres, la magia se enciende en el alma, la magia calma su incertidumbre al mirarte, pero no está destinado que los humos sean percibidos por los campos antes del incendio, no está destinado. No está destinado pasearse por una costanera fría, las gaviotas cantan en el desastre perpetuo, no son esos cantares como tu voz, no es lo mismo. Quedan tus ojos mirando por la ventana, el ideal no descubierto, los hoyos claudican entre tierras y gotas de agua, los arrullos del rumor son insolentes y cualquier decreto de palabra y estupidez que danza en estas calles es aceptado como sincero, sin la contemplación del valor ni las efemérides de la verdad, lo que se escucha se acepta, lo que se calla enferma, no está destinado que los secretos se guarden y los inventos se callen, pero está destinado amarte, sobre la sombra o el olvido, sobre la inercia o el silencio.
La primavera
La primavera no es una etapa fácil. Las cadenas que te ataban parecen despegarse del cuerpo y no sabés qué hacer con esa libertad. Su son es indomable. El otoño fue más revolucionario, y la primavera la sudestada que lo culminó. Cuando la omnipotencia se desatasca y se expresa en tu interior, no sabés si es mejor la ignorancia o la ilusión. ¿Dónde está realmente el verdadero sistema de producción? ¿Quién tendrá ahora en sus manos los materiales para la disolución? ¿Es menester unirse, preguntar, estar pendiente, o la distancia es la mejor aseveración? ¿“La primavera la sangre altera”, o con la primavera viene la verdad que despega? ¿Puede ser que la libertad de pensamiento y sentimiento sea más egoísta? ¿Y eso es el bien, o no es correcto ser tan poco detallista? ¿Está bien que cuando empieces algo nuevo esa novedad te imprima lo pegajoso que genera? ¿O bien en una relación es menester la distancia y el desapego? Después sigo.
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