Meterte, ahí dentro, ahí donde molestás, ahí donde podés insultar, ahí donde hacés mal y podés disfrutar, ahí donde condensas tu vida en un momento para vivir la de otro, o para perjudicarle, por perjudicar nomás. Ahí donde la calvicie de sueños te satura, ahí donde no sabés querer, ahí donde tantas veces estuviste y tuviste el efecto deseado, ahí querés volver, ahí, sólo porque querés, porque amanecerte entre sonrisas no es tu deseo, sino entre risas frescas de hipocresía e insensatez. Ahí, ahí donde creés que hacés doler, ahí donde sabés que hay un humo feroz que podés provocar sin que se cocinen los buenos deseos, ahí donde canta la tremenda intolerancia, ahí querés proceder. Ahí, unas sanguijuelas molestando el aliento de los visionarios, ahí las ideas querés ver retroceder, ahí, con una injuria someterlas a tu poder, sin saber que el poder es un terreno del viento y de los polvos, y como al hielo verás anochecer.
La primavera
La primavera no es una etapa fácil. Las cadenas que te ataban parecen despegarse del cuerpo y no sabés qué hacer con esa libertad. Su son es indomable. El otoño fue más revolucionario, y la primavera la sudestada que lo culminó. Cuando la omnipotencia se desatasca y se expresa en tu interior, no sabés si es mejor la ignorancia o la ilusión. ¿Dónde está realmente el verdadero sistema de producción? ¿Quién tendrá ahora en sus manos los materiales para la disolución? ¿Es menester unirse, preguntar, estar pendiente, o la distancia es la mejor aseveración? ¿“La primavera la sangre altera”, o con la primavera viene la verdad que despega? ¿Puede ser que la libertad de pensamiento y sentimiento sea más egoísta? ¿Y eso es el bien, o no es correcto ser tan poco detallista? ¿Está bien que cuando empieces algo nuevo esa novedad te imprima lo pegajoso que genera? ¿O bien en una relación es menester la distancia y el desapego? Después sigo.
Comentarios
....tampoco creo que me quieran llevar, gratis.
bendixcs