Entradas

"Need your love so bad"

  La soledad tiene el color nocturno de tus ojos, en una esquina descansa y repara todo alrededor. Hay un hueco vacío. La noche es magnífica. Es un vacío lleno de espinas programadas para pinchar un alma ilusa, como la cúspide de un deseo sin satisfacción. Sólo puedo rescatar el ingenio y la benevolencia de disfrutar un momento. Un momento circunstancial. Los momentos a ciegas no están aptos para continuar. La efeméride dice que tu día es todos los días, donde los corazones encuentran consuelo tras escucharte, donde sus pulsaciones acatan el movimiento por vos. El mundo necesita más de vos, indudablemente, un alma ágil y alentadora le hace bien al mundo. La felicidad no es para todos, sólo algunos monstruos la pueden soportar, pero aún la alegría tiene un espacio para habitar el corazón cuando estás vos. Es el descontrol y la autenticidad, los amigos del viento no descansan, y por todos lados te llevarán. Es un atisbo de esperanza, di...

Habitar

 El sexo no es completarse en la habitación de otra persona. Habitar es otra cosa. Ni siquiera es una cosa. No es un ente ni algo que se tiende a la luz del día para que se refresque. Habitar es fluir. Habitar es soslayar el alma. Habitar es dejar libre un sueño atrapado. Habitar es caminar a tientas pero con el paso extasiado por donde muy pocos lo harán. Habitar es investigar por qué el corazón se compunge cada vez que piensa en vos. Los pensamientos no son habitables, son los habitadores de la pasión. Pero la pasión no es estremecimiento carnal, la pasión es la percepción instantánea de que no hay nadie más que vos. La pasión es que comience una explosión por las venas, sin dinamitar una sola inspiración. La pasión es dejarse andar y amalgamar por un latido, como si ese latido fuera el comienzo de lo que nunca tendrá final. Porque el final no es el fin de algo, es el principio de la eternidad. Habitarme, lo que hacés y parecés, lo que pretendés y comprendés, lo que no sabés. La ...

Esta vez...

  Te escuché tanto por las calles que te me metiste en el alma. Dejando atrás los baches y los orificios en las veredas me refugié en tu voz hasta que atravesaste mis venas. Las almas no son huérfanas, aunque no tengan correspondencia siempre tienen una referencia. Te sentí tanto que acariciaste mis huesos como si fuera verdad. No hay más verdad que la que tenemos, tenés que notarlo no es un secreto bien guardado. Cada quien verá por sí mismo porque de otra forma se tropieza con otro abismo. Y yo veo alrededor, y veo miseria, el mundo sometido, las drogas inmundas, la despreocupación, la inacción (y no hablo de mirar el techo desde un sillón) la derrota que nos puede ocurrir y llega sin quererte advertir, pero a veces sólo te observo por dentro y me olvido del despertador. Es una nueva mañana, hay que arrancar sin vos.

El que deja de esperar deja de ilusionarse.

Porque la sangre no sólo es sangre fluyendo del corazón, también es la herradura que sostiene firme la ilusión, la expectativa que hace de la esperanza cada ocasión. Aunque me haga mal, me hace bien: el brillo sostenido de tus ojos, el enigma que se repite, la insolación que erigís en mi alma, la fuerza contenida y, a veces, el huracán desatado. El idioma de la ilusión es sobreexigido y sobrevalorado. Tiene mala fama, y con razón. Es perpetua la intersección por donde pasa su música, es de vital importancia para los espíritus su nutrido resplandor. Pero es un obstáculo para los que pretenden que no sientas su clamor. Las almas tibias no se ilusionan, desgastan en la realidad lo poco que tienen, y tratan de ver por dónde los sonidos vienen. Pero, ¿qué es la ilusión? Es una estratagema de los vientres para fluir y destruir la abstemia de sueños, es una plegaria al cielo pidiéndole que tu voz se escuche más seguido, es un cuestionario matemático con respuestas literarias, es una pequeña l...

Una sombra que es más que sombra

El horizonte establece sus discusiones con el Mar Negro. No claudicará. Quieto el letargo, la estepa va a perseverar. La herradura al suelo rozará. Cuando el horizonte describe tus circunstancias emocionales, es hora de comprender la verdad. El mar vocifera su tempestad. La brisa se ha escapado de su tranquilidad. Todo lo que ha pasado, pasado está. ¡Como si fuera posible dejar de amar! Dejar de amar jamás se entenderá. Nadie apreciaría semejante malestar. Cuando otros piensan que el único camino posible es la libertad, algunos opinan que amar para siempre es una necesidad. Y la mansedumbre tiene en el hogar su diversidad El presente y el futuro no se detendrán. Las costras de la realidad son apenas insípidos artilugios para aparentar, Lo real no se verá. Ni con mil rostros nuevos el corazón a través de ellos se traslucirá. La salvedad está dentro, donde durante todo el camino por el que se me da transitar tu sonrisa permanecerá.

Hay ojos de ciertos colores

Hay ojos de ciertos colores y hay ojos profundos, todo lo que habita en los tuyos pone de cabeza al mundo. Ojalá hubieras venido dentro de un sobre, pero tal vez los seres no puedan habitar los recipientes tanto como viven en las almas, tanto como hacen emocionar a la gente. Las posibilidades son inertes, lo que no se intenta es dejado a la suerte, es como querer hacer algo   y no tener clara la mente. Las huellas que se marcan sin haberlas caminado quizás sean más profundas: lo sabe bien el ser enamorado. Se sabe también que la no concreción no es decepción, sino la forma que tiene una ilusión de esperar permaneciendo en un corazón. Un poco más de espera en la fuente, sobrevivir al invierno y levantar la frente, ver caer las gotas y aguardar que tus ojos me encuentren.

Yo te quiero

 Yo te quiero como se quiere a un sueño, de forma impecable y cuidada, pero a veces la disfonía supera mis expectativas y añoro hacer locuras, y correr en desventaja ante otra gente, otras personas que son deliciosas, especiales y queribles, no tanto como yo, no tanto como mi corazón, que se desvía de la atención y camina en aguas turbias, pero te quiere, abierta y secretamente, sudando cada gota de cada minuto que pasa acelerándose y golpeándose contra los muros aunque no sepa nada, porque nada sabe de querete a vos. Yo te quiero como se quiere a lo imposible, que sabés que se puede soñar, pero que es lo único que queda, que es como tener una parcela en el olvido antes de que sepas de su existencia, y te quiero como ellos no te quieren, porque ellos saben lo que hay que hacer y practican dentro de la desventaja, y la asumen, pero yo te quiero como si ese punto en contra no existiera, pensando que todo está bien y que el destino te arropará junto a mí cuando sea posible, aunque nad...

El camino de los sueños

 El camino de los sueños es un sendero sin regreso. Es la internación temprana en un hospicio en el primer día del año, y en la plena trascendencia de enero. Es como un círculo arquitectónico construido para espaciar la vida en pedazos de laberintos, donde la espera es el arte del respeto por las puertas cerradas y los aullidos del viento. No te metas con un sueño, el corazón se te va astillando lentamente, y aprendés a tomar un yogurt de repente, después de haber tomado mates por meses. La arena pegajosa lo traiciona, el mar negro lo marea, el sueño se pone a escuchar a Laura Pausini en medio de un arsenal de personas ruidosas. Las banderitas del alma van flameando en medio del incendio del corazón, no vale la pena soñar si has perdido la razón. El camino de los sueños es una incipiente bombilla rosa, ni roja, ni blanca, se estanca en la vida como los.cisnes, que en el.mar no.pueden tomar la.próxima barca. "Volveré junto a ti", cuando nunca he estado contigo ni sin ti, una f...

Entiendo porqué escribo

Entiendo porqué escribo. Pretendo sellar en palabras lo que debo aprender y entender, lo que mi mente no debe conceder, lo que mi corazón se empeña una y otra vez creer y que no va a suceder. Todo vuelve, y a veces vuelve a la normalidad. Desde las llagas hasta las sonrisas. La urbe te inquieta, el calor te acelera, los astros algunas cosas nos revelan. Todo se maneja de una manera puntiaguda. Y hasta en esta Navidad que es normal huele a tiempo y nieve, a noche y a algo maravilloso que no puedo descubrir sin velar su ceguera. Como las luces de las casas torontesas, o ese aroma musical norteamericano insostenible más allá de un Holyday, pero que es hermoso cuando suena en las radios. Es un pesar que no es pesar sino objetivo. Creí que ya no esculpiría, pero he anidado una nube y lloró: el calor hirviente la ha bendecido. Sin embargo, el abrazo y la esperanza cobran vida porque somos humanos. Y en la humanidad y no en la perfección está la explicación.  

En el alma

Cómo pega el alma en una noche de insomnio, y sin que estés a mi lado siento tu abrigo, por eso te llevo conmigo. El alma pega lengüetazos al aire, arroja lengüetazos al silencio, ejerce una sofocación contra el tiempo, que tiene la costumbre de pasar y no pasar cuando se precisa que se detenga el viento. Porque la tormenta está muda pero también es incesante, como poner tu grito en espera, y callar lo que no querés que se entere nadie. Una piel que te lleva aunque no te haya sentido, es más resistente al desastre del olvido, es más peligrosa al tacto que no te ha vivido. Por eso te llevo conmigo.

Fábula de día de paro.

Desde hace algunos días hay paro de auxiliares de la educación en las escuelas, y hoy se suma el de los docentes. No hay clases, sin embargo puedo afirmar que sí hay distintas clases de personas. Algunas lloran por no sentirse útiles ante la utilidad, y otras se aferran al silencio y al placer de la calma como si fuera el camino para dar un paso cada día y seguir respirando. El hedor de la ignorancia es eterno, no basta con que de a ratos pase el tren y suene la sirena. Esta es la fábula del león y el ratón. Obviamente que en esta historia el león es un inconsciente (y no lo escribo en tono peyorativo, simplemente que no saber creo yo que es una señal de inconsciencia). El ratón es el que espera, el que aguarda a diario su oportunidad de ayudar, como el ombú ha aguardado eternamente en la pampa su necesidad de cubrir con su sombra el sudor de los viajeros. El león se siente altivo, quién pudiera osar siquiera de pretenderle ayudar? ¡Ni en un millón de años se lo pudiera imaginar! O bie...

"Se te enciende la vida"

 Ja. Las rosas y las espinas no se besan. No posan juntas para el retrato. Sus cuerpos se desaceleran cuando van a juntarse. No escatiman en rechazo. No, las rosas y las espinas no se juntan.  No actúan juntas en el mismo escenario. Una va por la vida floreciendo, y la otra lastimando. A veces se ven desde cerca pero con desgano. Quedan rezagadas las ilusiones de unas, y las otras conocen todo de antemano. Ni siquiera se atacan, ni se rozan, porque apostar por su amor sería en vano. Sus almas están distantes, como los ojos que observan en todas direcciones, cada una por su parte. Ja. No son amigas de las golondrinas ni de los pingüinos que piensan en emigrar, no pertenecen al mismo grupo de Whatsapp ni se refrescan en el mismo manantial. Las espinas y las rosas no se tocan, son tan diferentes como las meriendas del clima, hoy fue invierno y ayer otra cosa. A veces tienen discusiones irresolutas, se acercan, pero les da asco pisar el lodo con sus exquisitas botas. Así no se sab...

Una cosa

Hay una cosa incoherente en el pecho, ruidosa, tenebrosa, extraordinaria, majestuosa, que no se puede explicar con una argumentación virtuosa. Los argumentos van de la mano del polvo que se lleva el viento, y el viento se abraza al asombro como si fuera un colega de su entorno. Hay algo en el pecho, profundo, lujurioso, tendencioso, que aparece cuando despierto y también cuando me acuesto, ¡vaya si es indescriptible su aliento! No se trata de sufrir sino de vivir, y mientras tanto resistir,  ¡resistir! Porque el camino voy transitando con ese algo en el pecho, es como mi aliciente, mi nutriente, ¡pero también una explosión que emerge! Aún no explota ni se expande pero tampoco es cobarde, se manifiesta gritando en el silencio de esta tarde. Te va recordando la huella que hay que seguir, no sólo para sobrevivir sino también para no desistir.

Navigator

  Yo ya no tengo remedio, en esta vida perdí, a la brújula nunca la entendí. Sólo me queda revisar los cactus y aprender de su tenacidad, tratar de que mi corazón se sienta vivo y en libertad. Mis cosas a pensar tienen un conducto imaginativo, pero no tienen futuro. El presente es sólo una colación entre comidas. Hay bellos aromas que percibo pero están a unas cuantas millas. Como buena cristiana voy dando pasos, pero si no me mirás a los ojos nunca será lo mismo, es demasiado grande el abismo. Mi corazón sólo practica la contemplación y el disfrute de su proceder, pero no es lo mismo si no late junto a vos en un atardecer. Y aunque nunca sabrás que pasará de acá en más, el tiempo se sigue abanicando y el barco a la orilla parece no llegar.

Que poco cuerda estaba

  Condenada a la tragedia, resignada. El asedio de un corazón que arrasa con el fuego a través su mirada. Ni siquiera lo sabés, sin embargo a cada instante el murmullo de tus ojos se desparrama de forma irritante, como tan maravilloso es venerarte. Despertar otro día sabiendo que estoy atada, un sábado, un domingo o un martes, porque las cadenas que se incrustan en mi alma, aunque quiera soltarme me delatan, escuchando un himno, oyendo a los grillos olvidándome de lo que ayer pensaba, hoy y mañana sólo serán escenas robadas. Condenada a la mismísima sombra de tu mirada, un brillo insaciable y perpetuo que me atrapa. Se come los minutos en los que soñaba con mantenerme alejada, mi respiración acelerada me recuerda que tan poco cuerda estaba.

"Porque yo necesito un camino hasta vos"

Vos sos vos, y siempre serás vos, y siempre fuiste vos. El camino te va llevando, es tentador. El camino no se corta, sólo es desaconsejado. Sólo va avanzando entre besos mientras otros lo van manejando, y se va arrugando, y desarrugando.  El camino se va plantando en cada parada por el entretenimiento, por el capitalismo acelerado. Pero las nubes siempre te van recordando lo que has olvidado. Y en algún momento te hincha la boca el recuerdo para acordarte que alguna vez lo has besado.  El recuerdo nunca es en vano. Porque en algún espacio de tu mente esta cómodo y se va acurrucando.  Nunca vamos a saber realmente lo que es y lo que no es. Bah, la mayoría de las veces no lo sabemos. Acaso sentir sea un progreso a ese conocimiento que se nos va negando, el hojal por donde la hiedra derrama su amor, el orificio por donde el abrazo y la emoción se pondrán a conversar.  Y así vas recordando, y así vas regresando. Y aunque el amor no sea un descanso, es una concreción, la...

No son estos los tiempos

 En qué mundo podría yo desplegar escarcha en el desierto. La vanidad y el orgullo están muy próximos, condecorados y acostados sobre un letrero. La emoción se está reciclando y la pradera que se extiende sobre mi alma está durmiendo.  En qué momento podría yo asediar un león que ya está contento. Las herraduras están puestas en los pies y tu boca ya está extasiada con su nuevo pasatiempo. Y ni siquiera pasa el tiempo, apenas hamaga a empezar a andar este momento.  Cómo podría pretender yo arrastrarme con mis alas por el firmamento. Muchas nubes me impiden forcejear con el amor y sus sedimentos. Está visto que no son estos los tiempos. 

Alma del 400

 Es como si se me hubiera salido el alma de lugar, de pronto. Todo lo que estaba puesto en su sitio ardió, y el silencio quedó absorto. Las estrategias fueron descubiertas por la inconsciencia. El arte se rió de mi existencia. Si pensaste, quedate alucinando un poco más, un rato con esa clarividencia, porque el camino negro finalmente te sacará de la competencia. Tenías una liendre inquietándote para que la observes, y la observaste y caíste, como cae la miel en el pan al momento del desayuno, suavemente, dulcemente, sin que la resistencia te penetre, sin que las ojeras te inquieten, porque no pensás más que en lo que hace con tu mente. Se me salió el alma de lugar, es cierto, cuando bordeé el camino negro entre risas y chistes fuera de contexto. Nada me importó más que lo que pasaba adentro, en lo profundo, muy adentro. La hecatombe me hizo quisquillar pero no pude mirar para otro lado. La lengua de su mirada me quitó la claridad que tenía pegada. Es imposible luchar contra un alm...

"Tíñeme de noche"

 Hoy tengo algunas cosas que escribirte, aunque no te vayas a enterar jamás. Hay cosas que nunca terminan por saberse, y en las puertas del cielo quedarán. Reposarán , desertarán, claudicarán, pero siempre estarán. La huella marca el camino, y tus ojos mi destino. Una frustración no basta para hacer morir el amor, ni un cuchillo compungido en el estómago, irrumpirá con sus ansias en el dolor. La vida es más que sólo eso, la porción más amable es imaginar un beso. Porque un amor que se alimenta de sus entrañas y sueña con poder despertarse a la siguiente mañana todavía tiene la ilusión íntegra, es una lumbre que no se apaga, es un deseo que fuertemente se clava como una estaca en el alma, y te empalaga, y tiene ganas. No se piensa más que en lo que no pasa para pensar que pasará mañana y habrá esperanza.

Fichas de un dominó

No es el alcohol el que me dominó, es el llegar al final del día y entender que al final todos parecen caer como fichas de un dominó. El que se mantenía en la cima rueda hasta la cuesta, y el de la cuesta se abraza al árbol para no caer, porque sabe que finalmente el final lo hará perder. Si hay un plan es ese, instigar al otro a ceder. Como los que te ofrecen fumar, o aquel que pretende que te intentes drogar, todos tratarán de surfear por tu mente y meterte que esto es lo que te hace valiente. Pero no, valiente es aquel que ante el límite no cede, aunque el otro lo intente. No es "persevera y triunfarás", es resiste y serás, el nuevo lema de la verdad. Pero sí, finalmente "el que quiere, puede", o "querer es poder". La vuelta aquí está en saber si el convencer le ha ganado al querer.