Vientos primitivos...un impás del calor que acelera la huida de los pájaros...y las aves se duermen en la cama de la playa, que trata con el recuerdo junto al mar. Llueven ilusiones, los años que vienen prueban los gajos contenidos de la dulzura...pero el futuro es siempre incierto porque el presente no es ni deja ser...Los caminos apuntan a la negligencia de una tarde que cae pero que ilumina. No hay huellas para seguir en la arena, porque el agua se viste de fiesta.
Lapsus
¿Fue un lapsus? Fue como degustar un merengue con dulce de leche, maravilloso, pero terrenal. De tanta dulzura parece que sacrificás tu alma, pero volvés, porque este órgano feliz sin cuerpo es un engendro resilente. Todo lo que fue y será no pasará de eso. Mañana todo cambiará, y en algún momento me iré, porque cuidarse a uno mismo es más necesario que amar o degustar el placer. Los sinsabores y la miel tuvieron su espacio en el lapsus, y no colapsan ni se inclinan, sólo resisten y se amoldan al cambio. Fue como atornillarme en un espacio aromático y visceral, pero el oído interior se serena y la rutina se acomoda al lapsus. Fue ecléctico mientras duró.
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