Las antenas del progreso son sudorosas circunstancias. Me veo envuelta en el caos. Otra vez doy vueltas pensando en el plagio, charlando de esta temática me pregunto una y otra vez, ¿está bien crear este blog, que sólo intenta marcar los pasos que mi corazón va amontonando en el tiempo?
Lapsus
¿Fue un lapsus? Fue como degustar un merengue con dulce de leche, maravilloso, pero terrenal. De tanta dulzura parece que sacrificás tu alma, pero volvés, porque este órgano feliz sin cuerpo es un engendro resilente. Todo lo que fue y será no pasará de eso. Mañana todo cambiará, y en algún momento me iré, porque cuidarse a uno mismo es más necesario que amar o degustar el placer. Los sinsabores y la miel tuvieron su espacio en el lapsus, y no colapsan ni se inclinan, sólo resisten y se amoldan al cambio. Fue como atornillarme en un espacio aromático y visceral, pero el oído interior se serena y la rutina se acomoda al lapsus. Fue ecléctico mientras duró.
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