Las antenas del progreso son sudorosas circunstancias. Me veo envuelta en el caos. Otra vez doy vueltas pensando en el plagio, charlando de esta temática me pregunto una y otra vez, ¿está bien crear este blog, que sólo intenta marcar los pasos que mi corazón va amontonando en el tiempo?
La primavera
La primavera no es una etapa fácil. Las cadenas que te ataban parecen despegarse del cuerpo y no sabés qué hacer con esa libertad. Su son es indomable. El otoño fue más revolucionario, y la primavera la sudestada que lo culminó. Cuando la omnipotencia se desatasca y se expresa en tu interior, no sabés si es mejor la ignorancia o la ilusión. ¿Dónde está realmente el verdadero sistema de producción? ¿Quién tendrá ahora en sus manos los materiales para la disolución? ¿Es menester unirse, preguntar, estar pendiente, o la distancia es la mejor aseveración? ¿“La primavera la sangre altera”, o con la primavera viene la verdad que despega? ¿Puede ser que la libertad de pensamiento y sentimiento sea más egoísta? ¿Y eso es el bien, o no es correcto ser tan poco detallista? ¿Está bien que cuando empieces algo nuevo esa novedad te imprima lo pegajoso que genera? ¿O bien en una relación es menester la distancia y el desapego? Después sigo.
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