Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente
La magia no se nutre con la atención sino con la indiferencia. ¡Hay en ella tanta potencia! Pero algunos no lo ven porque la seducción es una jerga que no tiene competencia. Es impenetrable y entrañable su esencia. Te hace sentir un poco de rencor por ser una hacendosa erudición que a pocos atraviesa. Me gusta cuando cantás aunque estés como ausente, la avaricia del secreto por mis oídos se mueve y ante mi corazón su ilusión intercede. De todas formas nada puedo hacer, el gusto es una necesidad inerte, y el movimiento de mi alma es una mirada que se enceguece.