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Dicen que dicen

Dicen que dicen que el amor te puede, te conmueve, te convence, te recita al oído sus versos más rebeldes, y es así como te enceguece, tritura tus placeres, engancha tus afirmaciones y las tira por un portón verde, hace que no te interesen, que revienten, que te oscurezcan la voluntad y la condenen. Dicen que dicen tantas cosas sobre él, que me las creo como si mi firmeza fuera un envoltorio de papel, apenas un hilo estirado sin posibilidad de enrollar en un carretel. Denme un poco de obstinación, más de la que tengo, y veré partir los latidos de mi corazón hacia vos, en un auto Rolls Royce, o en una simple motoneta cargada de ilusión, que tiende sus besos ante esta estación, calurosa, pero empecinada en compartir esta emoción. Dicen que dicen, los que escuchan y los que no, que partir el alma en dos sólo trae resignación, pero, ¿en qué cabeza cabe resignarse cuando sólo te atraviesa el amor? Dejense de estupideces y den más de lo que son, en cada momento que pasa den cada pedazo d...

Vendaval de viernes

La fobia del viento tiene a los profesores desatentos. Tratan de ironizar sobre los sarcófagos del tiempo, pero tan guardaditos están los anhelos que quizás, si cambia el momento, se coman mientras esperan unos caramelos. Los ácidos me gustan más que otros, saborizan la sensación de lo que ignoro, y luego parece que todo lo conozco, sí, la sabiduría celebra mi estupidez  en su velorio. Quejarse no sirve de nada, son caminos de mentes idiotizadas, pensar será el camino más rápido para volver a empezar pasándole al pasado un látigo. Qué diversión, veo tu cuadro y me vuelvo a sentir en ese estado de imperfección, pero qué tremenda pasión, el corazón se vuelve un centrípeto de tus ojos en una explosión. ¿La música? Y si, escucho cada cosa que tiño mi alma de rosa, doradita luego la dejo para sazonar su peso, que es liviano como el deseo de que me recorran tus manos. De esas melodías me entretienen las que son del piano, hago como que sueño en campos ilusionados, me tomo un cafeci...

SER YO

¿Importancia? Mucha. Me importa desarmar y desheredar un equipo home theatre que se escucha ronco y flojo. Como la belleza, que muchas veces tiene a sus encantos cojos, el exterior disemina escasa duración y el interior absurda desilusión. Llámenle como les venga en gana, pero la explosión de lo bello dura lo que un nuevo objeto llega a ser su competidor directo. Y además el corazón deja de doler luego de un tiempo, energúmeno olvido que lo hace todo más complejo. Por los vértices de los sentimientos me gustaría andar y decirles, "por favor, aprendan a durar". Mentiras, son unas pocas mentiras que lo destruyen todo, no importa cómo, pero en un desliz hablan para que al otro no se le vaya a ocurrir sufrir, quien tarde o temprano se desencantará con sus lágrimas en la mano. ¿Para qué sirve hablar si a la acción no se llegará? El consuelo tiñe con su sangre estrepitosa lo que ha sido pintado antes con mentiras piadosas. Duele vivir, pero es así, la perdida estupidez dejará...

Títulos en San Valentín

Vivo y respiro en forma amedrentada, las reuronas van retroalimentando su intensidad rezagada, como quien se burla de su inteligencia y sale a la pista sólo por una contingencia. El paseo por lo obtuso ha desatado un verano inconcluso. No sé si dejarlo en su madriguera o darle de comer frutos de la higuera (esos que no quiero tener ni cerca). Cerca van marchando arroyos de despojos, buscan un perfume limpio y desatar los pensamientos que ignoro. Por un momento apareceré y desapareceré por los terrenos del andén. ¿Cuántas veces pasará el tren rastreando las posibilidades de mi fe? No son muchas pero burdas, quizás si me como los chicles por dentro se abran las cicatrices, porque de tanto en tanto siguen tus directrices y luego se montan en una aventura sobre los hombros de unas perdices. Acabo creyendo, sólo por un momento, cuando todo indica que siga destruyendo mis sueños. Ya está, me desintegro, pasearé mi insensatez por la ría en un velero. El amor al prójimo cuesta, ya que poco...

Esperá, ya casi es 14

A ver...esperá. Si con los cinco sentidos no he sentido, todos completitos en su combo aturdido, ¿por qué siento en el corazón este amor definitivo? Si con los estudios me recitaba hasta el Zaratustra de memoria, ¿qué significa haber perdido esa gloria? Lo del león, lo del niño, lo del hombre de la montaña, ¿todo eso se me ha olvidado una mañana? ¿Así nomás? ¡Qué macana! Pude acariciar el idealismo de Schelling, y se me da por mirarte a cada rato. ¡Qué imbécil!, debe ser un conocimiento innato. El viento en su plenitud me reta, me ofende con sus párrafos escrutados sobre el membrillo, me ofusca con su latiguillo. De tensión se ha pervertido este momento, debo hacer los informes de desempeño, pero con tu presencia sólo hay lugar para el desarreglo, ¡qué manera de ilusionar el alma con este tormento! Y las cajas me miran atosigadas, esperan por los libros y yo me siento una haragana, debo llenar los minutos con trabajo de mudanza, pero te pienso y me barrés las entrañas. ¿Día de paro? Ya...

Soñar no cuesta nada

Esto de estar entre el bien y el mal me tiene fuera de la idea de la cena y pensando como un animal, circunstancias que no sé cómo explicar. Las notas van trabajando durante el transcurso de los minutos y lloran los recuerdos como si fueran el algodón de un buzo, que en la Argentina de los noventa se usaban mucho. Ese "entre" cala fuerte en mi suerte, impacta en mi mente y me obliga a ser insolente. ¿Qué es lo que nos hace ser no sólo un ente? No quiero retroceder, pero me molesta que lo que se va imprimiendo como experiencia en el corazón se nos pueda perder. Levantarte y ver la nieve caer a través de la ventana, quedarme un rato más en la cama si me da la gana, volver a sacarme la primera cana y luego las otras que vinieron después como las perforadoras del tiempo regaladas. Tal vez fueron situaciones vanas, pero si lo siento bien pueden volverse caricias profanas. Ese "entre" va diagnosticando la situación para hacerme ver de qué lado me conviene quedar, como si ...

Sin pozos en mi mente

La calma genera escasez de palabras, y me pregunto qué será mejor: besar la inconsistencia de las tramas o revolverme la sangre con tu amor. Bestial es el silencio tanto como la seducción, atrapantes las miradas taciturnas en el interior. De velas sé bastante, a veces las prendo y con su indulgencia creo que todo marchará sobre la espalda del viento, porque las aguas despistan los carriles, pero cuando te siento aparece el sol en los jardines. El calor es inmenso, como intenso tu resplandor, baños de letras se van derramando sobre la taza y me causan terror. A veces dicen lo que quiero, pero otras no me sacan un pensamiento a favor, estiran como chicles los minutos y se enredan en sorbos de dolor. Voy a parecerme al retoño angelical, todo hay que decir que sí para acordar, pero me desespera que el tiempo apriete nuestras decisiones como si fueran inútiles adoraciones: yo te adoro y en mi corazón se escuchan canciones. ¿Hay alguna prueba más fehaciente que la voluntad de amar pued...

Que las cosas hablen por sí solas

"Dejemos que las cosas hablen por sí solas". Pero, ¿quién se cree semejante bestialidad? Esta integridad de la estupidez me genera timidez. Como las bestias interrumpen la tranquilidad, la tranquilidad interrumpe la bestialidad. Cuando más queremos silenciar las letras más frases se escriben, inconsistentes artimañas se perciben y olores te persiguen. En la ventana se corren las cortinas que me cohíben. Y los textos pretenden interferir, e interfieren en el vivir. Me muero por insistir, no me puedo resistir. Todo esto es como un tetris, a centésimas de segundos el tiempo se va tragando su propio absurdo, y va apilando sueños transgresores, pero se invade de desertores. ¡Si soñar no cuesta nada! Es más, te roza los brazos por la mañana y te acaricia el pelo, para que entiendas que la vida misma empieza con su sello. Las espinas se han clavado en una pelotita y me han pinchado, los dolores me susurraron, y yo cabizbaja, me he cansado. Piso con mis pensamientos los pasos qu...

Estado de trance

Sé que este trance es perfecto, puedo pensar en instantes selectos, rectos o incorrectos. Sé que el corazón se me desarma cada vez que en el mundo no encuentro fundamento. Sé que imaginar este amor lo hace ver como sumergido en pétalos. Y sé que escuchar tu voz me engendra por dentro espasmos de veneno, eso no es bueno. Pero yo te quiero en mis rutinas y en mis desiertos. Te quiero en la siesta y hasta cuando me alimento. Te quiero cuando lo áspero es mi tormento. Y te quiero para que me apagues el cassette de este cuento, que no es tierno ni es real, te comento, es sólo para esperarte con música en cualquier momento. Los "nis" son elementos disfuncionales para el alma humana, en la espina dorsal se te clavan. Un no o un sí de la alegría o el dolor se llenan, pero al menos te liberan. Yo te quiero para lanzarme de cabeza, para hacer de mi voluntad, entrega, para disfrutar con vos de tanta belleza, no física, no filosófica, la de la fiesta, la que en pecado h...

Excesos

Los teros disimulan la incertidumbre con sus cantos sobre el cable, saltan fantaseando con los alambres, vuelan a regañadientes porque prefieren quedarse y observarte. Las bandurrias apuestan a regodearse con la intensidad, sabiondas de la humedad, se entregan al desastre, confiesan amarte, pero no se atreven a expresarse. Quienes observan sólo apuestan a una parte, las otras, en tinieblas, duran finas y acertadas lo que en la boca una manzana. Pasar de la observación a la acción es una barrera hereditaria de la contradicción. Sería algo así como pasear en llamas sin atrever a quemarse, o dormir siestas sin vos en las sábanas de la tarde. Si el deseo no madura se satura, vuelve a la infancia prematura. "Oh, it's only love, oh, it's only love". Y se aprieta contra mi cuerpo, no miento, me ataca por la esperanza pero luego desde mi corazón se lanza, y no quiero saber por qué no permanece y se me pasa. Son todos tus placeres, aplacan mi fe pero también me hacen cre...

Lo imposible arde

Jajaja. Corren en mí histerias húmedas. El calor me acelera con sus hebras impuras. Algunas me salpican el corazón y otras la desilusión. No esperes por mi que me fui a pensar un poco. Demasiado tiempo estuve ya en el calabozo. Pensé en conseguir dinero para pagar la cuenta del aire acondicionado, pero sentir la sofocación del verano ha despertado mi mentada sensación de estar en un orfanato. Con dos o tres chasquidos del agua sobre la yerba en esta tempranera problemática de sábado tus caricias me he lavado, ya sé que no vendrán más a inquietarme, una cosa menos por la que me he despertado, y menos me he preocupado. ¿Desistí? Si. Encender lo imposible es tan vano como posible. No te vi, para qué seguir, problematizaré sobre la indigencia de almas, total si me pica un mosquito le echaré la culpa a tu indiferencia y su séquito, una de las tantas inutilidades entre tus vanidades. ¡Pero si este clima húmedo no tiene un templo! En sus armonías deja los graves de lado y pasa a los f...

Ante el ruido del ventilador...

El ruido del ventilador me apetece cuando anochece. Sus paletas enloquecen, sus plásticos enfurecen, y en sus vueltas se burla de mis indirectas, de todas las que te digo, de las que me hunden en el frío, porque de mi cobardía no me río, apenas quiero que seas testigo. Todo esto es un divertimento en un licuado no revuelto, los hielos no triturados se entretienen con este desvelo, son mi pequeño tormento. Una pregunta se desnuda y patina en la pampa: su respuesta es absurda. De estrellas sé lo que el diario en internet me interesa, apenas son un refrigerio para extirpar este misterio. ¿Hasta cuándo estarás en el cimiento de mi alma donde no miento? Resulta que la noche pasa con sueños a montones, transita esta ráfaga que desenfunda la dulzura de sus turrones, ni los mosquitos se pegan al alambre, pero pensar en vos me deja sin aire, me atonta amarte, y sin embargo me queda a sólo un paso esto de adorarte, cruzo el bostezo y espero encontrarte para poder tocarte: es tan fácil que ca...

"Al este y al oeste"

Acá en 9 de Julio (oeste de la provincia de Buenos Aires), tierra de arrendatarios, de campos y cardos, de pastos y encantos, de siestas y meriendas, de perros que duermen en las veredas y no se aceleran, no muerden ni se retuercen, aunque sí mueven las colas y de tu atención se enamoran, como en toda la llanura pampeana y sus ventanas, como en las tardes que caen en las camas, deseando acariciar los acolchados sudados y los pisos ovalados, acá habitan los platónicos pétalos celestes, y aunque cueste llegar a las pendientes estas flores del jacarandá orientan sus emociones hacia donde tu sonrisa no está, y en cada hueco estrecho de silencio la quiero encontrar, para mirarla de frente, de perfil o de atrás, porque no hay nada más bello que pueda yo inventar. Cada vez me importa más todo y cada vez me importa menos todo. Las verdades no son ofensas, quizás sí flores indefensas, pero si no salen a la luz siempre vivirán confiscadas a contraluz, apartadas de ese alud de diferencia que ha...

La importancia que yo le doy

¿A quién le importa?, si la importancia se detesta a sí misma. Vivimos como pasamos, mirando a los costados de nuestros deseos, como refugiados. Y así, la importancia sacude con el sable a los desprotegidos, parece que nada le inmuta, ni los corazones destituidos, por donde las favelas circundan. Los canales educativos se divierten hablando de ella, pero son escasos los cimientos que se adecúan a su convalecencia, nada ante sus ojos se estrella, es una pena. Y a pesar de la poca importancia que el conteo de ilusiones tiene en su agencia, y que la niña destapa en su intendencia, miro esta historia como una ceremonia, un ritual en una cama desaliñada pero cubierta de palabras, desatadas y con sus alas abrazadas. Las migajas hicieron del mundo el amor en un minuto. Pieles que recomiendan tocarse mientras se enfrentan las miradas anonadadas, invertebradas, pero en su escalofrío enamoradas. Pasó la inspección, en mi y en vos recayó, y se siente como tu aroma va envolviendo mi razón, l...

¡Pero, qué digo!

"Los gigantes arrancan de sus espuelas corazones ensangrentados y son perdonados, y sin embargo los luchadores de la vida comen día a día un poquito más de aprendizaje, cada día socavando una imperfección, para fortalecer su sed, y son juzgados". ¡Tener sed es tan humano y necesario! Que sería de la sed sin el ser, del ser sin la sed, del agua sin la apuesta presencia del cimiento equivocado y del vaso sin la agridulce forma de conservarse en ese estado. Delante de mi yacía un durazno en una compotera. Más tarde, un carozo apretado contra el cuchillo. Finalmente, el dulce en mis labios, que no será sólo un fugaz jugo bebido y administrará su potencia exquisita con un café que me calme este frío. ¿Será éste el destino de los escritores? Los mal comprendidos. Los inútiles. Los vagos. Los aplacadores de la manteca trémula que repercute en la rutina y los agobiadores de la perfección y sus halagos. Sentada, sobre la mesa la herradura para no arañar mis pies, al costado L...

Pero yo te amo

Qué difícil es contar los granos de arroz ostensibles, pero no imposible, las mentes juguetonas de los consumidores de café no se inmutan por esta desterrada mesa rectangular, pensada para que los solitarios se puedan tratar de observar (o intentar mirar). Hablan, cantan, gritan, muerden, los transeúntes de la vida pasan no sabiendo su suerte. Pero yo te amo. Camina el griterío por la caja y los pisos sienten los latigazos de los zapatos de paja. Huyen mis entretenimientos de este concierto, ¡no puedo conciliar mi pensamiento! Pero yo te amo. Tantos gigantes vasos que se van consumiendo, el small, el tall y el enorme de plástico ancestral. Las apples circulan como detonantes del hambre, las abejas no estarían cómodas en este enjambre, miedo hay de quedarse sin lugares en este espacio de aromas fatales, de perfumes descompuestos y silencios perfectos. Pero yo te amo. (Te amo como la experiencia de la brisa balanceándose en la cornisa, besándote en secreto, palpando tus misterios, ...

¿Cómo todo debería ser?

Nuevamente llueve. Desfilan las gotas y se funden con unas lágrimas que en la entrada a una curva se alocan. La sal envuelve al atardecer y lo sacude para verlo caer. Entre los rayos de este diciembre también vuelan unas liendres. Es momento de despertar, "todo va hacia el mar", y las figuras geométricas que han armado mi estupidez se desarman una vez más. Es el ruido del agua entre los pinos, huelen a sombras y a pepino, y ahora en mi alma se ha armado un lío: debo administrar los saltos artísticos de mi ilusión, darles una razón, para no pensar que el infierno ha sido en vano, ni que el insomnio ha sido malgastado, entre la piel de los amaneceres que me han abrazado. El vozarrón del chaparrón enloqueció, suavemente se ha callado, y a un costado de la fuente de mimbre se ha parado. Me mira relajado, siente como lo respiro con este amor despojado. Es de creer que mi escritura ha fracasado, de pronto, como un pincel sin su manojo, lavando las vocales en su calabozo. El...

"Gente que va y que viene"

El hormiguero corre parejo, pero camina desparejo, rodea las palmas de sus ojos y se sienta a mirar pasar el mundo, como si el mundo fuera un estorbo y la reina hormiga su abrojo. Encontrar una mirada en este desparpajo de gente sería eterno, como el amor que siento. El calor golpea el vidrio, se adueña de su conciencia, y yo me acribillo en este maleficio, que no es ficticio, pero si tiene los dientes fríos. El Río de la Plata navega con sus grises compañías, las desintegra en su paseo y vuelve a sentir su deseo. Es un ecosistema que considero lúgubre si en el agua no anida tu lumbre. ¡Peligro!, el hormiguero eleva un grito, y detrás de una cola de hormigas van pasando los gigantes con ruedas jugando a la rayuela. Todo esto es del mundo y su ceguera, no de seres que vuelan. Los agentes libres de impuestos van y vienen, cruzan los pasajes de un viaje a otro, y entre murmullos y risas se entretienen. Sobre remolinos de congestión se toman un café, y a pesar de todo tienen fe, co...

El amor me salpicó

El amor me salpicó en la cara con su aliento, desbarrancó mis cimientos, me deseó como un hombre sediento, surgió de entre los roces ajetreado y anonadado, y me fundó su entrega en este silencio que transformó mi pena en desconcierto. El amor coqueteó con mi tormento, se irradió en la salinidad para descargar su ira sobre ella en un solo intento. (Mi vitalidad es tomada por su vanidad). Saboreó su eternidad y la hizo retroceder en la vecindad de la necesidad, administró su pesadumbre para dorarme con los besos que ahora me cubren. Así fue que con sus salpicaduras de poder me ha hecho ceder. ¡Esto es de no creer! El amor festeja su triunfo (histérico taciturno), me sacó de mi proyecto diurno para cocinarme en su fuego nocturno, celebra su consistencia en mi piel que huele a demencia. A paso vespertino me confiscó la quietud que dormía en mi destino, ya se siente victorioso por mi entrega, paseando entre mis suspiros me presentó a sus grillos, que con su concierto al anochecer no dej...

De principio a fin

El gentío se desparrama en los sobres de la tarde (murmura, expulsa, codicia), con la elipsis de vos la pantalla vacía me hace extrañarte. Los correos de la noche apenas despuntan sus vicios, muerden el dolor en sus intersticios. Urgen unas insípidas distracciones, al menos me regocijarán temporalmente como unos rellenos bombones. Y eso que generalmente no me gustan, porque el chocolate tiene estrategias difusas. Calma la inanición de amor, para luego ensalzar a la ansiedad y confinarla a su rincón. (La abstinencia es una desfachatada obsecuencia). Debo pertenecer al olvido (acariciarlo, perforarlo, administrarlo, habitarlo), pero aparecés y el estúpido indiferente me vuelve a mi realidad urgente. Papas y batatas esperan, el horno las acelera, cocción a fuego lento en el alma que me tiene como carcelera. Me oprime, malgasta mi libertad, la envuelve en un trozo de pan (ni aún así viendo mi realidad puedo recapacitar). Ay querida mía, el año en que vos dejes de sentir así con u...