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Pasión temporal

--> Anónimamente sumerjo mis energías en esta temporaria pero acertada pasión, delante de un olor a caladero maduro y aires desmontables.  Sufro por verte, aunque los destinos buscados por mi parte no aparezcan. Esto del destino inconcluso, la savia desatada, los árboles perplejos sin otoño, las gaviotas inundadas de delirio y mordiscos en un puerto vacío, las lejanas manos que espero traspasen el umbral de la vergüenza y encuentren una caricia en este momento.  Mi energía es poder asistir y cruzarme con tus ojos cambiando el transcurso del día, porque el destino es inmutable, pero sabe de besos imposibles y de sabores recomendados cuando la tarde perece.  Otra vez, hablar de destino tienta a los inconscientes sin acción ni cambio, pero entre el destino y la acción está mi deseo que te busca, caminar los pianos e insertar melodías en los besos, después que el viento nos arrope y la locura nos despoje.

Circunstancias violentas del ser

--> Los problemas no sólo están arriba, también están abajo. La violencia generalizada del ser y sus manifestaciones, corresponden específicamente al ser, viene de adentro, esa situación despiadada de formar segregaciones, dudas y maltratos le pasa factura al ser responsabilizándolo de los males. Hay dos internalidades: una es la der ser en sí mismo, en su soledad,, y la otra es la de una masa incorpórea y secreta, que fabula inclinaciones dementes para interceder por la violencia ante cada ser humano. Una es la violencia solitaria, y la otra es la violencia entre los demás especímenes. La internalidad del ser en sí recibe la internalidad de esta masa incorpórea y exhala violencia, que proviene de la angustia constante que lo ataca y desmorona. ¿Es un ser el causante de la desgracia, o lo es la sociedad amorfa, que entretiene al ser burlándose de su debilidad interna para masacrarlo y convertirlo en violento? ¿O es el ser quien va acumulando infortuitos remansos de tormen...
22 de marzo - Así se va construyendo una historia de pasajes e indecisiones. Pero así se va juntando. ¿Qué es lo que acontece en un trabajo? Una caminata costumbrista, rodar por la puerta e incluirse en las pesadumbres de miradas desgastadas. Los ojos caminantes, rumian lentamente por los rostros buscando imperfecciones, dubitaciones, intentando alcanzar aquello que no se sabe pero se piensa. Hay un jugo que bebemos a diario, eso del querer entrar al otro con una artimaña insalubre y penosa, porque el ser humano quiere hurgar y estar ahí donde desconoce. A veces me tiemblan las manos, dudo que sea alguna enfermedad mortal, puede ser un silencio que quiere quedarse dormido esperando ser escuchado. De pronto llega la hora, huelo un perfume, es la intensidad del momento que me espera, ya antes de aparecer lo huelo, lo practico en ese aire que me envuelve, practico el olor y lo imagino, hago rodar el desodorante y sólo atino a dirigir mi olfato hacia ese espécimen. Pero basta ...

¿Quiénes? ¿Dónde? ¿Quiénes?

--> ¿Quiénes están realmente? ¿Quienes juegan y pro juegan con la gente, las gentes impenetrables o aquellos susceptibles, como una danza conveniente donde unos valen en algún momento y los otros se descartan, según la canción va sonando en este disco diario pervertido e infame? ¿Dónde va la sabiduría, la emoción, la vertiente del suspiro, la que arranca crispando el corazón, donde comienzan a valer el ser humano y la decencia, donde dejamos de servir y somos hoy para dejar de existir mañana, porque la existencia es una latita de leche que se va consumiendo según los ojos del observador agazapado, en búsqueda del pise del palito, tan preponderante en este mundo sin ilusión, sin alma y tan desamparado de sentido común? ¿Quiénes nos aman, para quiénes valemos? ¿Por qué abandonamos los únicos momentos guardados para nuestros seres queridos? ¿Por qué el trabajo siempre primero desfila, y por el callamos, y por el dejamos, y por el amedrentamos estas ganas de salir corriendo du...

Derrames de extasis

Te busco en la suavidad, donde el alma raspada deja de sufrir en esa perpetua agonía inconsciente, y sale a respirar tu aroma que no tiene nombre ni decencia, la decencia a un lado y los labios en el fuego. Los labios en el viento. Un derrame de combustible eterno salpica un brazo, y surge ese encadenamiento de árboles que inspiran necesidad de olerte. Ese olor que se anuncia temprano sabe a mañana viviente y despojada, pero tremendamente iluminada si empezás trayendo tus manos a mi vida, las manos danzantes, que pronuncian caricias secretas, esas manos que a veces destruyen, hoy no, hoy van galopando estos minutos en la desnudez, esa desnudez del alma que te grita sin voces. No necesito llegar hasta tu oído, un grito a tu mirada influye en esta tarde hipotérmica e insulsa, cambia el jardín y crece la esperanza. Crece mi necesidad. El beso al costado miente, nadie sabe, los que no saben sangran, no saben, porque nadie sabe, no comprenden, no se comprende lo que no...

Verbos

--> Quiero tiritar los verbos simplemente, dejar, creer, magullar, fiscalizar, engreír, comediar, plagiar, momificar, doblegar, obligar. Los heraldos discontinuos de un mundo sin nombre juegan al bullicio. Hablar por acá, mentir por allá, hacerme la victima por dentro, transitar a campo abierto comiendo pasto sin vino y elegancia con demencia.  Ya está, alejé las almejas del mar, se deberá mentir para intensificar una lucha interna secreta y descarnada. Pero pensar en ese amor que late suave y silenciosamente, que se va apagando intensamente como se apagan las voces cada vez que avanza el mundo, la nada, la noticia, lo efímero, lo momentáneo, el hoy te quiero y mañana olvido, el hoy te abrazo y pasado te alejo, ese intenso ardor de que no nos importe la lejanía ni el afecto, esa tremenda realidad de requerir de la nada para que se cierre una herida de tiza, ese plagiar ideas que ataca al ser humano para robarle dignidad y existencia.  ¿Para qué vivir si no ...

De café y calles en el inframundo

--> Reminiscencias diversas, hay un halo precioso purgando el smog. Un Starbucks más en el mundo, ¿qué más da? Es la calle Córdoba, un pleno condimento del norte del mundo, agitando voces e idiomas extranjeros que palpitan café. Algunos capuccinos suavemente preparados, la espera, las tazas y los jarros térmicos con colores supremos que identifican la solidez del capitalismo contemporáneo.  ¿Y que me decís de la Florida y de la Reconquista? Peatones y más peatones jugando entre zuelas a entretenerse con el paisaje. Huyo rápidamente, pero doy la vuelta y vuelvo a encontrar el mundo. Devociones que no cesan, arrumacos de hormigas entre las plantas, tránsito pesadamente insoportable cubriendo la estratósfera de este pequeño mundo, sin incienso ni dolor, pero con ira y resquemor. Pero aspirar un poco, la noche invita despacito al trago eterno, suspiros siniestros que van rondando mi cabeza, ¡basta de ellos!  Un poco de paz me elevaría en el ambiente noctámbulo de m...